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La guía de Mario Alfonso

Mario Alfonso

La guía de Mario Alfonso

Barrios
Un barrio es toda subdivisión, con identidad propia, de una ciudad o pueblo. Su origen puede ser una decisión administrativa, inferior al municipio y al distrito, una iniciativa urbanística o, simplemente, un sentido común de pertenencia de sus habitantes basado en la proximidad o historia, y muchas veces reforzado por el antagonismo con otro barrio contiguo. Es importante no confundir con “vecindario”, puesto que este último implica “condición de vecino” o de proximidad más directa. En México, a los barrios de las ciudades se les denomina colonias; en la ciudad de México en particular, la ciudad está dividida, administrativamente, en alcaldías que, a su vez, se subdividen en colonias, pero algunas colonias muy antiguas siguen llamándose barrio, incluso oficialmente: Barrio de San Diego, Barrio de San Mateo Churubusco, Barrio de San Lucas, Barrio de Santa Catarina. La mayoría utiliza el nombre de colonia como las reconocidas, Colonia del Valle, Colonia Roma, Colonia Polanco, Colonia Nápoles, Colonia San José Insurgentes. Barrios no oficiales​ En diversas ciudades algunos de sus sectores reciben el nombre informal de barrio aunque dicho sector se encuentre ubicado dentro de otro barrio oficial o incluso abarque más de un barrio o partes de diferentes barrios. Tal suele ser frecuentemente el caso de los barrios chinos. Un par de ejemplos interesantes son el Barrio "bravo" de Tepito en Ciudad de México, ubicado en la intersección de las colonias Morelos y Guerrero al norte del Centro Histórico de la ciudad y el Barrio de La Lagunilla ubicado entre las colonias Centro Histórico y Guerrero.
Nacido en los años 60’s muy cerca de la Alameda Central, ha sido desde entonces lugar de residencia de inmigrantes Chinos, Coreanos, Indonesios y Filipinos. Con la llegada del Año Nuevo Chino, inician sus festejos adornando las calles y realizando demostraciones de artes marciales y bailes como el baile del dragón y del leon chino, tradición para darles suerte para el año que inicia. El próximo Año Nuevo Chino inicia el 12 de febrero de 2021.
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Barrio Chino
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Nacido en los años 60’s muy cerca de la Alameda Central, ha sido desde entonces lugar de residencia de inmigrantes Chinos, Coreanos, Indonesios y Filipinos. Con la llegada del Año Nuevo Chino, inician sus festejos adornando las calles y realizando demostraciones de artes marciales y bailes como el baile del dragón y del leon chino, tradición para darles suerte para el año que inicia. El próximo Año Nuevo Chino inicia el 12 de febrero de 2021.
Ubicado al norte del centro histórico, se caracteriza por su historia, tradiciones y su alta actividad comercial, así como por problemáticas sociales como delincuencia y drogadiccion. Cuna de distintas manifestaciones culturales y afamados deportistas. Debido al carácter de sus habitantes, a las luchas sociales en distintos momentos de su historia, así como a la resistencia por la conservación de su identidad, ha merecido el apelativo de Barrio Bravo.
Tepito
Ubicado al norte del centro histórico, se caracteriza por su historia, tradiciones y su alta actividad comercial, así como por problemáticas sociales como delincuencia y drogadiccion. Cuna de distintas manifestaciones culturales y afamados deportistas. Debido al carácter de sus habitantes, a las luchas sociales en distintos momentos de su historia, así como a la resistencia por la conservación de su identidad, ha merecido el apelativo de Barrio Bravo.
Se encuentra al noroeste del centro histórico. Se caracteriza principalmente por albergar una gran cantidad de casas porfirianas y por sus cuatro mercados, construidos a finales de la década de 1950. De estos mercados destacan el de muebles y el de ropa, reconocidos a nivel nacional.
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Lagunilla Market
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Se encuentra al noroeste del centro histórico. Se caracteriza principalmente por albergar una gran cantidad de casas porfirianas y por sus cuatro mercados, construidos a finales de la década de 1950. De estos mercados destacan el de muebles y el de ropa, reconocidos a nivel nacional.
Barrio histórico que con sus 54 manzanas se encuentra en la zona oriente del centro histórico. Tiene su origen en dos de sus cuatro barrios o calpullis en que estaba dividida la Ciudad de México-Tenochtitlan. Parece haberse fundado en 1325. En este barrio se encuentran casi la mitad de los monumentos históricos de la ciudad, algunos de los cuales albergan instituciones educativas o sirven como comercios. En 2011 fue integrado al programa Barrios Mágicos de la CDMX.
La Merced
Barrio histórico que con sus 54 manzanas se encuentra en la zona oriente del centro histórico. Tiene su origen en dos de sus cuatro barrios o calpullis en que estaba dividida la Ciudad de México-Tenochtitlan. Parece haberse fundado en 1325. En este barrio se encuentran casi la mitad de los monumentos históricos de la ciudad, algunos de los cuales albergan instituciones educativas o sirven como comercios. En 2011 fue integrado al programa Barrios Mágicos de la CDMX.
Lugares emblemáticos
Visitar la Ciudad de México no es fácil, de entrada porque es una urbe lo suficiente grande y rica para ofrecer prácticamente de todo. Inclusive para quienes la habitamos de toda la vida, visitar los sitios, monumentos y espacios más importantes es todo un reto –por ejemplo, ¿cuándo fue la última vez que visitaste Xochimilco o los parques ecológicos del Ajusco?–. México ofrece una amplia gama de posibilidades en todos sus escenarios y ecosistemas. En la CDMX la oferta se vuelve más accesible a un público que busca experimentar México por vez primera, o bien, para un mexicano que desee frecuentar cada día más estos lugares que ya conoce y escarbar en su historia. No olvidemos que el orgullo mexicano se refuerza en la medida en que sepamos cada día más sobre nuestro origen, recorrido y probables destinos.
La Plaza de la Constitución, informalmente conocida como El Zócalo, es la plaza principal de la Ciudad de México. Junto con las calles aledañas, ocupa una superficie casi rectangular de aproximadamente 46 800 m² (195 m x 240 m). Se le denominó así en honor a la Constitución de Cádiz promulgada en 1812. Esta es la segunda plaza más grande del mundo y la primera entre los países de habla hispana. 1​ El Zócalo está localizado en el corazón de la zona conocida como Centro Histórico de la Ciudad de México, en la Demarcación Cuauhtémoc. Su localización fue escogida por los conquistadores españoles para ser establecida justo a un lateral de lo que anteriormente era el centro político y religioso de México-Tenochtitlan, capital de los mexicas. Está rodeado por la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México al norte, el Palacio Nacional (sede del Poder Ejecutivo Federal) al este, el Antiguo Palacio del Ayuntamiento y el Edificio de Gobierno (réplica del anterior, ambos del Gobierno de la Ciudad de México sede del Poder Ejecutivo local) al sur, y al oeste por edificios comerciales (como el Portal de Mercaderes), administrativos y hoteles. En la esquina noreste de la plaza, se encuentra el Museo del Templo Mayor, la Plaza Manuel Gamio, así como la estación Zócalo de la Línea 2 del Metro. Desde la época mesoamericana, ha sido sede de hechos importantes en las diversas etapas de la historia de México, así como sitio de concentración y de manifestaciones sociales y culturales. Durante cinco siglos de historia ha sufrido cambios en los elementos y edificios que le rodean y le constituyen; fueron instalados y removidos en numerosas veces jardines, monumentos, circos, mercados, rutas de tranvías, fuentes y otros ornamentos. La fisonomía actual data de 1958. El Zócalo más allá de ser la sede del poder político, económico y religioso de México, así como de ser un espacio donde se mezclan el pasado indígena y virreinal, con casi cinco siglos de historia, es también el lugar donde el pueblo de México se reúne para celebrar fiestas o manifestaciones y han ocurrido hechos históricos de importancia. En el virreinato se realizaron proclamaciones de virreyes o sublevaciones como el Motín de 1692; la plaza fue el punto de encuentro en la entrada triunfal del Ejército Trigarante que consumó la independencia en 1821; en la época independiente se realizaron celebraciones del día de la Independencia; el espacio fue tomado por los ejército de Estados Unidos en 1847 y Francia en 1863. El siglo XX presenció hechos como la celebración del centenario de la independencia en 1910, la toma de la plaza dentro de la Decena Trágica, múltiples manifestaciones políticas, celebraciones de asunciones presidenciales, eventos anuales multitudinarios como el Grito de Dolores y los desfiles conmemorativos de la Independencia de México, la Revolución mexicana y el Día del Trabajo, así como hechos relevantes del Movimiento Estudiantil de 1968. A partir de 1997​ la plaza dio paso a un mayor número de celebraciones populares de tipo cultural, deportivo y de entretenimiento, principalmente conciertos masivos. Sin embargo en el siglo XXI sigue siendo escenario de las mencionadas festividades y manifestaciones sociales. En 2010 fue el escenario principal de los festejos del bicentenario de la independencia. La plaza, al ser parte del Centro Histórico, está considerada como Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1987. Origen del nombre​ A lo largo de su historia, la plaza ha tenido otros nombres oficiales, incluyendo Plaza de Armas, Plaza Principal, Plaza Mayor y Plaza del Palacio. Recibió el nombre actual durante el virreinato, en 1813, porque fue allí donde en Nueva España se juró la Constitución Española, promulgada en Cádiz el año anterior. A la plaza central de la ciudad se le conoce comúnmente como Zócalo, porque en 1843, Antonio López de Santa Anna convocó a un concurso para realizar un monumento conmemorativo por la Independencia de México, resultando ganador Lorenzo de la Hidalga, quien proyectó la construcción de una columna al centro de la plaza. De esta solo se colocó el zócalo o base, pues el monumento nunca se concretó; el zócalo permaneció en el lugar por varios años. Desde entonces, la plaza adoptó coloquialmente el nombre, también, de Zócalo. Historia​ México-Tenochtitlan​ Monumento en la Plaza de la Constitución sobre la leyenda mexica de la fundación de México-Tenochtitlán donde hallaron el águila devorando a la serpiente. El área que hoy ocupa la plaza fue construida dentro del islote original de la ciudad mexica México-Tenochtitlan y formó parte de su Templo Mayor, recinto religioso principalmente en su parte sur. Limitaba al este con las llamadas Casas nuevas de Moctezuma Xocoyotzin (sobre el que se construiría el futuro Palacio Virreinal) y al oeste por las Casas viejas o Palacio de Axayácatl (1469 - 1481) donde el huey tlatoani Ahuitzotl, tío de Moctezuma y predecesor inmediato, también vivieron. Periodo novohispano​ La primera traza de la plaza principal fue hecha por el alarife Alonso García Bravo, poco después de la Caída de México-Tenochtitlan. Después de la destrucción de la ciudad mexica, Hernán Cortés y Alonso García Bravo mantuvieron los cuatro calpullis (sectores de la ciudad) originales, pero dispusieron una traza rectangular al estilo europeo, trazando calles y avenidas de forma rectangular, con la sede de los principales poderes en torno a la plaza. Con el Templo Mayor completamente arrasado, los constructores españoles utilizaron las piedras del mismo y de otros edificios del teocalli para preparar la nueva Plaza Mayor en el año de 1524. La primera traza española situó la nueva plaza en el extremo sur del recinto ceremonial (el borde sur del coatepantli o muro del templo estaría situado en el atrio de la actual Catedral Metropolitana) y reorientaron el espacio de norte a sur, ya que el Gran Teocalli mexica "miraba" hacia el poniente, al igual que la puerta principal del recinto, Cuauhquiáhuac, y de la cual partía la Calzada de Tlacopan, hoy México-Tacuba. El Templo Mayor y las edificaciones mexicas fueron derribadas, y en su lugar fueron erigidos la Catedral y el Palacio Virreinal, para simbolizar el cambio de poderes religioso y político que estaba operando en lo que sería el virreinato de la Nueva España. En el costado poniente se establecieron varios comercios, los cuales dieron origen al Portal de Mercaderes. Durante los primeros tiempos coloniales, la plaza estuvo circundada al norte por la nueva iglesia, y al este por el nuevo palacio de Cortés, construido sobre y con las ruinas del palacio de Moctezuma. En el lado oeste de la plaza, fueron construidos los Portales de Mercaderes, al sur de Cortés, otro palacio, el Palacio del Marqués del Valle de Oaxaca. En el lado sur se hizo el Portal de las Flores. Al lado de este portal fue dispuesto el Palacio del Ayuntamiento, sede del gobierno de la ciudad desde entonces. Ambos estaban detrás de la Acequia Real de la Ciudad de México. Las inundaciones siempre fueron un problema para la plaza y la ciudad en general. Una de las más graves fue durante la Inundación de 1629 llegando las aguas hasta dos metros de altura, destruyendo muchos de los comercios ubicados allí y que requirieron ser reconstruidos. Después de iniciada la construcción de la nueva catedral en 1576, la fisonomía de la plaza cambió. La antigua iglesia estaba dirigida hacia al oriente y no a la propia Plaza. La nueva catedral, concluida hacia 1657 y de tres naves, alzaba hacia el sur sobre la plaza y que dan al área una orientación norte-sur, que existe hasta nuestros días. En gran parte del siglo XVII, la plaza se llenó de comerciantes. Después de que una turba incendió el palacio virreinal en el motín de 1692, la plaza se despejó por completo para dar paso al Mercado del Parián, un conjunto de tiendas ubicadas en la esquina suroeste de la plaza utilizados para el almacén y venta de productos traídos por los galeones de Europa y Asia. Este fue inaugurado en 1703. Sin embargo, esto no impidió que el resto de la Plaza se llenara de nuevo con puestos improvisados como el grupo conocido como "San José", ubicado al lado de la misma Parián. Esto hizo que el historiador Francisco Sedano comentara que era fea y antiestética, además de difícil de caminar por su pavimento irregular de barro en la temporada de lluvias, los perros agresivos de la calle, montones de basura por los comercios y excrementos humanos, entre otros desperdicios. Reformas de 1790​ Con la llegada del nuevo virrey Juan Vicente de Güemes, Conde de Revilla Gigedo, y por la proclamación de Carlos IV en diciembre de 1789, se realizaron reformas en toda la plaza: la repavimentación y renivelación del espacio y la Acequia Real fue cubierta con bloques de piedra; también se instaló una fuente en cada esquina. Durante estos trabajos fueron halladas la Piedra del Sol y una escultura de la diosa Coatlicue. La piedra fue puesta en exhibición en el lado oeste de la Catedral, donde permaneció hasta 1890, cuando fue trasladada al antiguo Museo Arqueológico de la calle Moneda. Los antiguos comerciantes de la plaza se trasladaron a un nuevo edificio llamado el Mercado de Volador, ubicado al sureste de la plaza, donde se encuentra actualmente la Suprema Corte de Justicia de la Nación. La plaza se convirtió en un espacio público con 64 lámparas; La Catedral fue separada de la plaza con una reja de hierro, fueron colocadas 124 bancas de piedra y se delimitó el perímetro con postes de hierro unidos por una cadena del mismo material. La característica principal de la plaza fue la colocación de una estatua ecuestre de Carlos IV realizada por Manuel Tolsá, la cual se colocó en la esquina sudeste en una base de madera dorada, que se inauguró en diciembre de 1803. Sin embargo, cuando el monumento fue terminado por completo, la base de madera fue sustituida por una piedra ovalada que media 113 metros por 95.5 metros, con su balaustrada propios y fuentes en las esquinas creado por José del Mazo. Este fue el telón de fondo, cuando el virrey Félix María Calleja, otras autoridades y el pueblo reunido juraron lealtad a la Constitución de Cádiz, y la lealtad a la Corona española el 22 de mayo de 1813 en respuesta al inicio de la posterior Independencia de México. Este evento también resultó en el cambio de nombre de la plaza como "Plaza de la Constitución". Los últimos cambios a la plaza antes de la independencia fueron realizados por Manuel Tolsá al colocar la Cruz de Mañozca en la esquina sureste y colocar otra cruz, similar, al noroeste. Ambos se establecieron en un pedestal neoclásico de piedra. México independiente​ El 27 de septiembre de 1821, la división de Vicente Filisola salió de Chapultepec para reunirse con el grueso de las tropas del Ejército Trigarante en Tacuba. A las diez de la mañana, el jefe máximo encabezó el desfile de entrada a la capital, avanzando por el Paseo Nuevo hasta la avenida Corpus Christi, en donde se detuvo en la esquina del convento de San Francisco bajo un arco triunfal. El alcalde decano José Ignacio Ormachea le entregó las llaves de la ciudad. Desfilaron 16 134 efectivos, de los cuales 7 416 eran infantes, 7 955 dragones de caballería, y 763 artilleros, quienes transportaban 68 cañones de diferentes calibres.3​ Entre sus principales oficiales se encontraban Agustín de Iturbide, Vicente Guerrero, Domingo Estanislao Luaces, Pedro Celestino Negrete, Melchor Álvarez, Epitacio Sánchez, José Morán, Nicolás Bravo, Anastasio Bustamante, José Joaquín Parrés, José Antonio de Echávarri, José Joaquín de Herrera, Luis Quintanar, Miguel Barragán, Vicente Filisola, José Antonio Andrade, Felipe de la Garza, Manuel de Iruela, Antonio López de Santa Anna, Gaspar López, Mariano Laris, y Juan Zenón Fernández.4​ Una vez terminado el desfile, en la Catedral de México se celebró una misa en la cual se entonó el Te Deum, después Iturbide dirigió un discurso a la población.5​ Este acto simbólico en la Plaza dio por concluida la guerra de independencia. Tras la Independencia, el monumento a Carlos IV fue desmontado y retirado de la Plaza, fue trasladado al claustro de la Universidad, cercano a la Plaza del Volador; esto la dejó al desnudo, a diferencia de la Plaza del Parián. El 4 y 5 de diciembre de 1826, Lorenzo de Zavala y el general José María Lobato dirigieron un grupo de soldados, artesanos y "pelados" atacando a los Parián. Robaron y quemaron al grito de "¡Muerte a los gachupines!" "¡Viva Lobato y aquellos con furia!"; un grupo de comerciantes murieron y la mayoría de los negocios fueron arrasados. Para el año de 1842, Antonio López de Santa Anna, entonces presidente provisional, expide un bando mediante el cual se ordena la demolición del Mercado Parían, entre otras razones por considerar que: «...la deformidad del edificio llamado Parián, situado en la plaza principal de esta capital, que tanto por su ninguna arquitectura, cuanto por su mal calculada posición, impide y afea del todo la belleza y sorprendente vista que debe presentar dicha plaza principal ...»" Esto dejó al descubierto la Plaza de nuevo, a excepción de algunos fresnos y jardines de flores que fueron plantados y están protegidos por las fronteras de piedra. Santa Anna quería construir un monumento a la Independencia de México en el centro de la Plaza, pero debido a la inestabilidad del país, el proyecto encargado a Lorenzo de Hidalga solo concluyó la base (zócalo), que se quedó allí durante décadas y esto entregó a la plaza su nombre común y de uso popular actual. Se mantuvo así hasta 1866, cuando el Paseo (ruta) del Zócalo fue creado en respuesta a la cantidad de personas que utilizaban la plaza para dar paseos. Un jardín con senderos se creó y fuentes fueron colocadas en cada esquina, 72 bancos de hierro se instalaron y la zona estaba iluminada por lámparas de gas de hidrógeno. La base de Santa Anna, sin embargo, no se eliminó. El 14 de septiembre de 1847, en el marco de la invasión de Estados Unidos y al término de las batallas de la garita de Belén y la de San Cosme, el ejército estadounidense finalmente se apostó en el Plaza principal de la capital, donde el sargento Benjamin S. Roberts bajó el lábaro mexicano e izó el de las barras y las estrellas. El 16 de septiembre el ejército estadounidense organizó un desfile militar por la Alameda y la calle de Plateros. Muchos de los civiles lanzaron piedras e insultos al ejército invasor. Recién llegado en 1864, el emperador Maximiliano retomó el proyecto del monumento a los Héroes de la Independencia que Santa Anna, había dejado inconcluso y para ello le encargó a Ramón Rodríguez Arangoity la remodelación integral del Zócalo, obra en la que el elemento principal lo constituía la columna monumental del proyecto original del arquitecto De la Hidalga. La columna estaría rodeada con esculturas de los héroes de la Independencia y coronada con una gran figura alada. Maximiliano propuso después como remate un águila imperial, rompiendo una cadena y remontando el vuelo. Ante la ausencia de Maximiliano el 16 de septiembre de 1864, tuvo a bien encargar a la emperatriz Carlota para que en su nombre diera inicio oficial a la construcción del monumento. Ella se dirigió al centro del zócalo, en que se había colocado una vistosa tienda, para colocar la primera piedra del monumento, aunque dicha obra volvería a quedar inconclusa, tras la caída del imperio y el fusilamiento de Maximiliano en 1867. En 1878, Antonio Escandón donó un kiosco a la ciudad, en la parte superior de la base de Santa Anna. Estaba iluminado con cuatro candelabros de hierro grande y diseñado similar a uno en el Bois de Boulogne en París; dicha construcción desapareció en el siglo XX. Poco después, la compañía Ferrocarriles del Distrito Federal convirtió parte del Zócalo en una estación de tranvía con taquilla de boletos y un andén. Los tranvías y la iluminación se transformaron a energía eléctrica en 1894, y las calles del Zócalo fueron pavimentadas con asfalto en 1891. Desde la segunda mitad del siglo XIX hasta principios del siglo XX, el Zócalo volvió a llenarse de puestos de mercado, incluyendo el "Centro Mercantil", que vendía tela, ropa y moda Art Nouveau. Siglo XX​ En 1910 el Zócalo fue el escenario principal de los festejos del Centenario de la Independencia Mexicana, momento culminante del proceso de embellecimiento que había vivido como plaza principal a lo largo del Porfiriato. Durante la Decena Trágica, en el marco de la Revolución mexicana, el Palacio Nacional fue bombardeado desde un fuerte militar cercano, dañando también al Zócalo, mismo que fue escenario de distintos enfrentamientos en ese periodo. En 1914, los fresnos plantados en el siglo anterior (que habían crecido considerablemente) fueron sacados, se trazaron senderos nuevos, se delinearon áreas verdes, el espacio del jardín fue creado y fueron plantadas palmeras en cada esquina de la plaza. Ese mismo año el 6 de diciembre, habría de presenciar la llegada de las tropas villistas y zapatistas que ocuparon el Palacio Nacional. El 23 de marzo de 1938, de forma espontánea, se reunieron aproximadamente cien mil personas de todas las clases sociales en una enorme manifestación de respaldo a la expropiación petrolera. En 1958 la plaza adquirió su austero aspecto actual,7​ donde solamente se conservaron los arbotantes y el asta de la bandera. Por primera vez en cuatrocientos años, la plaza adquirió un aspecto despejado. El Zócalo fue el punto de partida del maratón de los Juegos Olímpicos de 1968. Pero la plaza se deterioró hasta que, en la década de 1970, lo único que quedaba eran los postes de luz y un mástil grande en el medio. Entonces el suelo se niveló de nuevo, las vías del tren fueron retiradas, y se colocó la plancha de cemento actual. Además, el estacionamiento de automóviles fue prohibido y la forma de la plaza era cuadrado de 200 metros a cada lado. Más tarde, en la década de 1970, el Zócalo estaba pavimentado con adoquines de color rosa, se plantaron pequeños árboles protegidos por rejas de metal, y se sembraron pequeñas áreas de pastos alrededor del asta bandera. Una de las principales aportaciones del movimiento estudiantil de 1968 (tratado con detalle más adelante), sería el inicio de las masivas protestas y manifestaciones ciudadanas que, desfilando por las principales calles de la Ciudad de México, hallaron como punto de reunión final el Zócalo. Si bien es cierto, desde mucho tiempo atrás se presentaban manifestaciones de descontento en la plaza, estas eran básicamente sectoriales, es decir de obreros, campesinos u opositores que normalmente terminaban en represión; ahora el nuevo paradigma marcaba numerosas concentraciones con integrantes más diversos y que en contadas ocasiones (después de 1968) concluyeron en violentos desalojos. Sindicatos independientes y oficiales, organizaciones campesinas y populares, miembros de partidos políticos opositores tanto de izquierda como de derecha y cierres de campañas presidenciales fueron parte de las constantes manifestaciones en el Zócalo después de 1968. Catorce años después, contraviniendo las instrucciones del regente, una multitud encabezada por Arnoldo Martínez Verdugo, reabrió la plaza ondeando miles de banderas rojas en un Zócalo lleno. Ante la tragedia del terremoto del 19 de septiembre de 1985, el Zócalo fue espacio de reunión espontánea, refugio y centro de acopio y distribución de alimentos, ropa y medicinas. Ahí, como en muchos otros puntos de la ciudad, nació una organización ciudadana espontánea y sin precedentes que además utilizó de manera extensa y activa el espacio público. Los estudiantes reabrirían el Zócalo hasta 1987, en el primer movimiento estudiantil que se alzó con una victoria contras las reformas neoliberales en la educación, esto en el marco de la Huelga en la UNAM. Las más relevantes de las concentraciones serían en apoyo al candidato presidencial Cuauhtémoc Cárdenas y las denuncias por un posible fraude electoral en las elecciones presidenciales de 1988. El 12 de enero de 1994 un Zócalo lleno detuvo la guerra en Chiapas; en 1997 de forma espontánea celebró el triunfo democrático después de décadas sin gobierno electo en la Ciudad de México; y hasta 1999 entró al Zócalo, por primera vez, la Marcha del orgullo gay. Fue escenario de la fiesta por la llegada del año 2000, dónde el Tenor mexicano Fernando de la Mora dio la bienvenida al cambio de milenio cantando las mañanitas, acompañado con la música de 200 mariachis justo debajo del asta bandera. Movimiento estudiantil de 1968 Durante el movimiento estudiantil de 1968 el Zócalo fue sitio de manifestaciones multitudinarias convocadas por vez primera en muchas décadas por un movimiento social opositor al gobierno.9​10​ El 13 de agosto de 1968 ocurrió la primera, que convocó a entre 250 y 300 mil personas. La multitud coreaba durante ese hecho que el entonces presidente saliera al balcón a un diálogo público. SAL AL BALCÓN, HOCICÓN - SAL AL BALCÓN, HOCICÓN - SAL AL BALCÓN, HOCICÓN - SAL AL BALCÓN, BOCÓN Consigna que coreaba la multitud el 13 de septiembre de 1968, citada en Poniatowska, Elena. La noche de Tlatelolco.10​ Pero fue el 27 de septiembre, al cumplirse un mes del movimiento, cuando se concentró una mayor cantidad de personas, cerca de 400 mil.11​ A las cinco de la tarde la marcha salió del Museo de Antropología hacia la plaza, en donde ya había 15 mil personas esperando.11​ A las 18:50 los estudiantes subieron hasta el campanario de la Catedral Metropolitana con el permiso del sacerdote Jesús López y repicaron las campanas.11​10​ A las 19:20 un grupo más de manifestantes bajaron la bandera nacional de México del asta bandera y en su lugar izaron una bandera rojinegra de huelga,11​10​ lo cual fue considerado por el gobierno como una provocación.11​ El líder estudiantil Sócrates Campos Lemus dijo a la multitud que, debido a que el gobierno no había dado respuesta a un diálogo público convocado por el movimiento días antes, brigadas estudiantiles permanecerían en el Zócalo. Luego de cantar el Himno Nacional, los estudiantes comenzaron a colocar casas de campaña y a encender antorchas.11​ Para las 1:20 horas del 28 de septiembre luego de un exhorto, el Ejército arribó hasta el Zócalo con los batallones 43o. y el 44o. de Infantería y el 1º de Fusileros Paracaidistas, así como 12 carros blindados de guardias presidenciales y 200 patrullas de la policía del DF.11​ Durante la noche fue izada otra bandera rojinegra distinta a la que habían colocado los estudiantes.11​10​ En las primeras horas de la mañana, el gobierno convocó a un "acto de desagravio a la bandera", en el que participaron decenas de servidores públicos, algunos de los cuales gritaron "no vamos, nos llevan".11​10​ A las 13:25 funcionarios del Departamento del Distrito Federal arriaron la bandera rojinegra y en su lugar colocaron la bandera mexicana. El mecanismo que permitía izarla falló, por lo que quedó a media asta y fue necesario que un camión de bomberos completara la acción rodeado por policías del Cuerpo de Granaderos.12​ Luego de una última advertencia, iniciaron los enfrentamientos entre manifestantes y militares, quienes mostraban bayonetas en sus fusiles para la acción. Cerca de las cuatro de la tarde lograron dispersar a casi todos los manifestantes extendiéndose la persecución y los enfrentamientos hacia las calles aledañas, contando 35 heridos por las refriegas.12​ A las 22:57 horas, el Ejército tuvo el control completo de la plaza. Siglo XXI​ En el marco de la serie de eventos que antecedieron las elecciones presidenciales de 2006 y la crisis política derivada de las acusaciones de posible fraude electoral, el Zócalo fue el asiduo centro de reunión de los simpatizantes del Jefe de Gobierno de la Ciudad de México y posterior candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador. Las concentraciones acontecidas con motivo del respaldo a este personaje en el periodo 2005-2006 estuvieron precedidas por varias de las marchas más multitudinarias de la historia de México. Las más sobresalientes fueron la denominada marcha del silencio el 24 de abril de 2005, que protestó en rechazo al proceso de desafuero iniciado contra López Obrador, las manifestaciones de denuncia ante un posible fraude electoral, que se sucedieron en los meses de julio, agosto y septiembre, las cuales terminaron con el denominado plantón de Paseo de la Reforma a partir del 30 de julio, y en el que el zócalo fue la base de los organizadores de la manifestación, permaneciendo tomada la plaza hasta el 15 de septiembre. También sería el punto de reunión para la conformación de la llamada Convención Nacional Democrática y el Gobierno Legítimo. Su uso por parte de los simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador se ha extendido a lo largo de los últimos años, como lo fue para las concentraciones que protestaron contra la reforma energética de 2008, que convocaron a la creación del Movimiento de Regeneración Nacional en 2011, para los actos de cierre de campaña de 2012, así como para las celebraciones y discursos con motivo de su triunfo en las elecciones presidenciales del 1 de julio de 2018, y su toma de posesión el 1 de diciembre del mismo año.13​14​15​16​ En los últimos años, más allá de los organizadores o posturas de pensamiento planteadas, las marchas ciudadanas han rebasado intereses políticos; las más representativas fueron la Marcha blanca del 27 de junio de 2004 en rechazo a la inseguridad vivida en la ciudad y el país; la denominada marcha iluminemos México del 30 de agosto de 2008 que protestó por los altos índices violencia y criminalidad que se extendían por el país a raíz de la guerra contra el narcotráfico. Otras destacadas han sido las manifestaciones por la paz con justicia y dignidad del 8 de mayo de 2011; contra la candidatura presidencial de Enrique Peña Nieto impulsada por el movimiento Soy132 el 23 de mayo de 2012; las movilizaciones por la desaparición forzada de Ayotzinapa en diciembre de 2014; y el plantón de la CNTE contra la reforma educativa en 2013. Entre 17 y 18 de septiembre de 2013, ocupó el espacio para un gran centro de acopio por el huracán Manuel. En 2010, una réplica de la Ángel de la Independencia fue llevada al Zócalo por las fiestas del Bicentenario de la Independencia Mexicana y el Centenario de la Revolución Mexicana. A partir de ahí se convirtió en el principal escenario de los festejos que iniciaron el 15 de septiembre. Cerca de las 22:00 h arribo el Desfile del Bicentenario al Zócalo, y cerca de las 22:30 se realizó la presentación de la coreografía masiva “México Unido”, los espectáculos de El Árbol de la Vida, El Coloso, Vuela México y el Concierto de Flamas en el Palacio Nacional. Alrededor de las 23:00 h se llevó a cabo el tradicional Grito de Independencia, por parte del presidente Felipe Calderón Hinojosa. Acto seguido de juegos pirotécnicos en el Zócalo y un juego de luces en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México.18​ El 29 de marzo de 2017 se iniciaron trabajos de remodelación en la plancha de la plaza, la primera a gran escala que se realiza desde la década de 1960; la plaza fue ampliada en un 10% y mejorada para favorecer al peatón, así como el montaje seguro, que no dañe la plancha, de estructuras para distintos eventos. La obra se llevó a cabo del 29 de marzo al 26 de agosto, se agregaron 2,000 m² a la superficie total, un carril vehicular se eliminó, se habilitaron ocho cruceros seguros con mayor flujo peatonal, se colocó concreto hidráulico arquitectónico en placas de dos por dos metros para una vista tipo mosaico, se instaló un sistema de anclaje con puntos de izaje específicos y discretos para cuidar la imagen del sitio y evitar futuros daños por montaje de escenarios o carpas, personal del INAH acompañó cada labor para avalar la protección del patrimonio histórico, al inicio se realizaron cinco calas (excavaciones de 50 centímetros) junto con personal del INAH para asegurar que no se causaran afectaciones al patrimonio. Celebraciones y concentraciones masivas​ Ceremonia del Grito de Dolores​ En el año de 1845, el presidente Antonio López de Santa Anna instauró oficialmente la Ceremonia del Grito para recordar al cura Hidalgo y a los héroes que lucharon por la independencia. Estableciendo que se realizara esta cada 15 de septiembre a las 23:00 horas. También es importante mencionar que aunque El Grito de Independencia tuvo lugar hasta la madrugada del 16 de septiembre, y como lo describe Artemio del Valle Arizpe en su libro El Palacio Nacional de México, Santa Anna estableció que la conmemoración tuviera lugar la noche del 15 de septiembre para evitar la fatiga de despertarse a horas tempranas para festejar el acontecimiento. Desfile militar del 16 de septiembre en el Zócalo de la Ciudad de México El 27 de septiembre de 1821, el ejército trigarante, con Agustín de Iturbide a la cabeza, entró a la Ciudad de México y con esto la justa independentista llegó a su fin. Este episodio dio origen al desfile militar con el que se conmemoran las fiestas patrias. La ruta del desfile – por Paseo de la Reforma hasta Palacio Nacional – fue la que siguió el mencionado ejército cuando entró a la capital del país. En 1825 fue la primera ocasión en que el 16 de septiembre tomó forma de fiesta nacional. Las autoridades de la Ciudad de México publicaron un bando en el que se pidió a los ciudadanos iluminar sus casas, ventanas y balcones con cortinas, flámulas y gallardetes. El presidente de la República, Guadalupe Victoria, recibió felicitaciones de diplomáticos y corporaciones eclesiásticas y civiles. Después se efectuó un desfile que llegó a Palacio Nacional. En 1915, Venustiano Carranza creó el Arma de Aviación Militar, esta arma desfiló por primera vez en una parada militar el 16 de septiembre de 1917, y es el antecedente histórico de la participación de la Fuerza Aérea Mexicana en los desfiles militares. Álvaro Obregón festejó el 16 de septiembre con una ceremonia en el campo militar de Balbuena cambió el desfile militar para el 27 de septiembre de 1921, para celebrar el centenario de la consumación de la Independencia. En 1930, participaron más de 25 mil efectivos, hubo parada aérea, lo que significó la participación de la Fuerza Aérea Mexicana. En 1931 y 1934, el desfile tradicional se convirtió en una ceremonia dónde el secretario de Guerra y Marina condecoró a las banderas históricas de México. En 1935, el presidente Lázaro Cárdenas ordenó que se volvieran a realizar los desfiles militares el 16 septiembre de manera ininterrumpida, hasta convertirse en una tradición en México.21​22​23​ Desfile deportivo del 20 de noviembre​ El 20 de noviembre de 1930 se realizó por primera vez, aunque de manera informal, un desfile cívico deportivo por las calles de la Ciudad de México para conmemorar el aniversario de la Revolución mexicana. En 1936 fue oficializado el evento tras ser decretada la festividad por el Senado de la República. Es a partir de 1941 que contó con la presencia en el balcón de central de Palacio Nacional, del presidente de la República, que en ese momento era Manuel Ávila Camacho. Además de los elementos del ejército y dependencias federales que desfilaban en atuendo deportivos y realizando demostraciones atléticas o tablas rítmicas, durante el festejo participaban deportistas amateurs y profesionales que hubieran tenido alguna destacada actuación en el extranjero, como era el caso de los medallistas olímpicos o alguno de los representativos nacionales de deportes como fútbol, béisbol, frontenis, etc. Dadas las tensiones vividas por la crisis política del 2006, el entonces presidente Vicente Fox canceló el desfile; reinstaurado durante el sexenio de Felipe Calderón, dejó de celebrarse definitivamente desde 2012. Desfile del Día del Trabajo​ Aunque desde 1913 se llevaban a cabo algunas manifestaciones simbólicas para conmemorar el día del trabajo en el Zócalo, fue hasta su oficialización en 1922 que participaron de manera formal organizaciones obreras como la CGT y la CROM. En 1925 se coordina un festejo organizado por las principales agrupaciones sindicales, en el que participa como espectador desde el balcón central de Palacio Nacional el entonces presidente Plutarco Elías Calles. La mecánica del evento consistía en una especie de salutación al presidente de la república, acompañando los pasos con cánticos y consignas del movimiento obrero; desfilaban ante él todos los sindicatos oficiales, organizaciones campesinas y populares, y cerraban el desfile los llamados sindicatos independientes. La consolidación de la Confederación de Trabajadores de México en la década de 1940 y su líder Fidel Velázquez, llevó a su organización a ser la principal participante, y a él, un permanente acompañante del presidente en turno en el balcón central. El desfile oficial que contaba con la participación del presidente fue cancelado definitivamente en 1995.25​26​ El Zócalo y el presidencialismo mexicano​ Con la transformación de la figura presidencial en el eje de la vida política del país a partir de la década de 1920, los símbolos del poder de esta (la silla y banda presidencial; los Pinos, etc.) se convirtieron en actores de los rituales que daban significado e imagen al ejercicio del poder. Desde luego el Zócalo, por contener el Palacio Nacional, fue parte de estos elementos simbólicos, especialmente porque era importante en ceremonias como la toma de posesión, donde el presidente, luego del desfile multitudinario que lo trasladaba desde la sede del Congreso, tenía un recibimiento festivo en el Zócalo y hacia su entrada a Palacio Nacional; lugar donde realizaba sus primeros actos como jefe del ejecutivo, en algunas ocasiones incluyendo un saludo desde el Balcón central a la multitud. En la ceremonia del informe presidencial, el mandatario asistía a Palacio para colocarse la banda presidencial e iniciar el recorrido a la sede del congreso, todo ello en el marco de un desfile multitudinario. En tanto que el Balcón central se convirtió en la tribuna de honor desde donde el Comandante supremo encabezaba los desfiles conmemorativos del 1 de mayo, 16 de septiembre y 20 de noviembre. La última concentración popular en la plaza para celebrar una asunción al poder de un presidente había ocurrido con motivo de la toma de posesión de Vicente Fox el 1 de diciembre de 2000. Volvería a realizarse una con motivo de la investidura de Andrés Manuel López Obrador el 1 de diciembre de 2018, como cierre de los eventos relacionados a su toma de protesta, se llevó a cabo un evento de respaldo popular y festival artístico, en el que representantes de 68 grupos indígenas le entregaron de manera simbólica el denominado bastón de mando, un acto inédito en la relación de las autoridades nativas y la presidencia de la república; para concluir el evento dio un discurso ante 150 mil asistentes. Además de ser el punto de encuentro en manifestaciones de apoyo popular al primer mandatario, como ocurría en la mencionada toma de posesión o en alguna de las múltiples demostraciones de lealtad de organizaciones campesinas, obreras y populares afiliadas al partido oficial PRI. Tal como ocurrió el 23 de marzo de 1938 para apoyar la expropiación petrolera realizada por Lázaro Cárdenas, hecha cinco días antes; el 15 de septiembre de 1942 para alentar y defender la política de Unidad Nacional de Manuel Ávila Camacho en el marco de la participación de México en la segunda guerra mundial, evento en el que estuvo acompañado por seis de los ocho expresidentes vivos de ese momento: Adolfo de la Huerta, Plutarco Elías Calles, Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio, Abelardo L. Rodríguez y Lázaro Cárdenas (no estuvieron presentes Pedro Lascurain y Roque González Garza); y el 3 de septiembre de 1982 para respaldar la nacionalización de la banca por parte de José López Portillo.29​30​31​32​ Conciertos​ * Juan Gabriel con 350,000 asistentes el 1 de enero del 2000, este es el récord de mayor asistencia al zócalo * Café Tacuba con 170,000 asistentes el 5 de junio de 2005 * Shakira con 210,000 asistentes el 27 de mayo de 2010 * Vicente Fernández con 217,000 asistentes el 14 de febrero de 2009 * Paul McCartney canto el 10 de mayo de 2012 ante 200,000 asistentes * Justin Bieber que cantó ante 210,000 personas. * OV7 se despide en abril de 2003 con 175,000 asistentes * Roger Waters da un espectáculo el 1 de octubre del 2016 ante más de 200,000 personas. * Concierto Estamos Unidos Mexicanos el 8 de octubre de 2017 con 170,000 espectadores; en conmemoración y apoyo a los damnificados por los sismos del 7 y el 19 de septiembre. * Caifanes con 120,000 asistentes el 10 de noviembre de 2017 como parte de la Semana de las Juventudes 2017​ Ceremonias de honores e izamiento de la bandera monumental​ * Izamiento de la bandera monumental en la Plaza de la Constitución. * Arriaje de bandera monumental en la Plaza de la Constitución.24 de febrero (Día de la Bandera Mexicana). * 15 y 16 de septiembre (Aniversario de la Independencia de México). * 20 de noviembre (Aniversario de la Revolución mexicana). * 14 de febrero. Muerte de Vicente Guerrero * 22 de febrero. Muerte de Francisco I. Madero * 28 de febrero. Muerte de Cuauhtémoc * 10 de abril. Muerte de Emiliano Zapata * 21 de mayo. Muerte de Venustiano Carranza * 17 de julio. Muerte de Álvaro Obregón * 18 de julio. Muerte de Benito Juárez * 30 de julio. Muerte de Miguel Hidalgo y Costilla * 19 de septiembre. Muerte de 45.000 personas en el terremoto de 1985, de una magnitud de 8.5 grados en la Escala de Richter * 2 de octubre. Aniversario de los caídos en la lucha por la democracia de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, en 1968. * 7 de octubre. Conmemoración del sacrificio del senador Belisario Domínguez, en 1913. * 22 de diciembre. Aniversario de la muerte de José María Morelos, en 1815. Referencias en la cultura​ Cine​ * En la trama de la película Río Escondido (1947) de Emilio Fernández, María Félix escucha la voz aparente de la Campana de Dolores en el Palacio Nacional. * Una toma nocturna de la plaza aparece en Salón México (1948) de Emilio Fernández. * Al final de la secuencia de introducción de Spectre (película), James Bond lucha contra un agente de SPECTRE llamado Marco Sciarra en un helicóptero sobre la Plaza.
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Zócalo
S/N Plaza de la Constitución
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La Plaza de la Constitución, informalmente conocida como El Zócalo, es la plaza principal de la Ciudad de México. Junto con las calles aledañas, ocupa una superficie casi rectangular de aproximadamente 46 800 m² (195 m x 240 m). Se le denominó así en honor a la Constitución de Cádiz promulgada en 1812. Esta es la segunda plaza más grande del mundo y la primera entre los países de habla hispana. 1​ El Zócalo está localizado en el corazón de la zona conocida como Centro Histórico de la Ciudad de México, en la Demarcación Cuauhtémoc. Su localización fue escogida por los conquistadores españoles para ser establecida justo a un lateral de lo que anteriormente era el centro político y religioso de México-Tenochtitlan, capital de los mexicas. Está rodeado por la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México al norte, el Palacio Nacional (sede del Poder Ejecutivo Federal) al este, el Antiguo Palacio del Ayuntamiento y el Edificio de Gobierno (réplica del anterior, ambos del Gobierno de la Ciudad de México sede del Poder Ejecutivo local) al sur, y al oeste por edificios comerciales (como el Portal de Mercaderes), administrativos y hoteles. En la esquina noreste de la plaza, se encuentra el Museo del Templo Mayor, la Plaza Manuel Gamio, así como la estación Zócalo de la Línea 2 del Metro. Desde la época mesoamericana, ha sido sede de hechos importantes en las diversas etapas de la historia de México, así como sitio de concentración y de manifestaciones sociales y culturales. Durante cinco siglos de historia ha sufrido cambios en los elementos y edificios que le rodean y le constituyen; fueron instalados y removidos en numerosas veces jardines, monumentos, circos, mercados, rutas de tranvías, fuentes y otros ornamentos. La fisonomía actual data de 1958. El Zócalo más allá de ser la sede del poder político, económico y religioso de México, así como de ser un espacio donde se mezclan el pasado indígena y virreinal, con casi cinco siglos de historia, es también el lugar donde el pueblo de México se reúne para celebrar fiestas o manifestaciones y han ocurrido hechos históricos de importancia. En el virreinato se realizaron proclamaciones de virreyes o sublevaciones como el Motín de 1692; la plaza fue el punto de encuentro en la entrada triunfal del Ejército Trigarante que consumó la independencia en 1821; en la época independiente se realizaron celebraciones del día de la Independencia; el espacio fue tomado por los ejército de Estados Unidos en 1847 y Francia en 1863. El siglo XX presenció hechos como la celebración del centenario de la independencia en 1910, la toma de la plaza dentro de la Decena Trágica, múltiples manifestaciones políticas, celebraciones de asunciones presidenciales, eventos anuales multitudinarios como el Grito de Dolores y los desfiles conmemorativos de la Independencia de México, la Revolución mexicana y el Día del Trabajo, así como hechos relevantes del Movimiento Estudiantil de 1968. A partir de 1997​ la plaza dio paso a un mayor número de celebraciones populares de tipo cultural, deportivo y de entretenimiento, principalmente conciertos masivos. Sin embargo en el siglo XXI sigue siendo escenario de las mencionadas festividades y manifestaciones sociales. En 2010 fue el escenario principal de los festejos del bicentenario de la independencia. La plaza, al ser parte del Centro Histórico, está considerada como Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1987. Origen del nombre​ A lo largo de su historia, la plaza ha tenido otros nombres oficiales, incluyendo Plaza de Armas, Plaza Principal, Plaza Mayor y Plaza del Palacio. Recibió el nombre actual durante el virreinato, en 1813, porque fue allí donde en Nueva España se juró la Constitución Española, promulgada en Cádiz el año anterior. A la plaza central de la ciudad se le conoce comúnmente como Zócalo, porque en 1843, Antonio López de Santa Anna convocó a un concurso para realizar un monumento conmemorativo por la Independencia de México, resultando ganador Lorenzo de la Hidalga, quien proyectó la construcción de una columna al centro de la plaza. De esta solo se colocó el zócalo o base, pues el monumento nunca se concretó; el zócalo permaneció en el lugar por varios años. Desde entonces, la plaza adoptó coloquialmente el nombre, también, de Zócalo. Historia​ México-Tenochtitlan​ Monumento en la Plaza de la Constitución sobre la leyenda mexica de la fundación de México-Tenochtitlán donde hallaron el águila devorando a la serpiente. El área que hoy ocupa la plaza fue construida dentro del islote original de la ciudad mexica México-Tenochtitlan y formó parte de su Templo Mayor, recinto religioso principalmente en su parte sur. Limitaba al este con las llamadas Casas nuevas de Moctezuma Xocoyotzin (sobre el que se construiría el futuro Palacio Virreinal) y al oeste por las Casas viejas o Palacio de Axayácatl (1469 - 1481) donde el huey tlatoani Ahuitzotl, tío de Moctezuma y predecesor inmediato, también vivieron. Periodo novohispano​ La primera traza de la plaza principal fue hecha por el alarife Alonso García Bravo, poco después de la Caída de México-Tenochtitlan. Después de la destrucción de la ciudad mexica, Hernán Cortés y Alonso García Bravo mantuvieron los cuatro calpullis (sectores de la ciudad) originales, pero dispusieron una traza rectangular al estilo europeo, trazando calles y avenidas de forma rectangular, con la sede de los principales poderes en torno a la plaza. Con el Templo Mayor completamente arrasado, los constructores españoles utilizaron las piedras del mismo y de otros edificios del teocalli para preparar la nueva Plaza Mayor en el año de 1524. La primera traza española situó la nueva plaza en el extremo sur del recinto ceremonial (el borde sur del coatepantli o muro del templo estaría situado en el atrio de la actual Catedral Metropolitana) y reorientaron el espacio de norte a sur, ya que el Gran Teocalli mexica "miraba" hacia el poniente, al igual que la puerta principal del recinto, Cuauhquiáhuac, y de la cual partía la Calzada de Tlacopan, hoy México-Tacuba. El Templo Mayor y las edificaciones mexicas fueron derribadas, y en su lugar fueron erigidos la Catedral y el Palacio Virreinal, para simbolizar el cambio de poderes religioso y político que estaba operando en lo que sería el virreinato de la Nueva España. En el costado poniente se establecieron varios comercios, los cuales dieron origen al Portal de Mercaderes. Durante los primeros tiempos coloniales, la plaza estuvo circundada al norte por la nueva iglesia, y al este por el nuevo palacio de Cortés, construido sobre y con las ruinas del palacio de Moctezuma. En el lado oeste de la plaza, fueron construidos los Portales de Mercaderes, al sur de Cortés, otro palacio, el Palacio del Marqués del Valle de Oaxaca. En el lado sur se hizo el Portal de las Flores. Al lado de este portal fue dispuesto el Palacio del Ayuntamiento, sede del gobierno de la ciudad desde entonces. Ambos estaban detrás de la Acequia Real de la Ciudad de México. Las inundaciones siempre fueron un problema para la plaza y la ciudad en general. Una de las más graves fue durante la Inundación de 1629 llegando las aguas hasta dos metros de altura, destruyendo muchos de los comercios ubicados allí y que requirieron ser reconstruidos. Después de iniciada la construcción de la nueva catedral en 1576, la fisonomía de la plaza cambió. La antigua iglesia estaba dirigida hacia al oriente y no a la propia Plaza. La nueva catedral, concluida hacia 1657 y de tres naves, alzaba hacia el sur sobre la plaza y que dan al área una orientación norte-sur, que existe hasta nuestros días. En gran parte del siglo XVII, la plaza se llenó de comerciantes. Después de que una turba incendió el palacio virreinal en el motín de 1692, la plaza se despejó por completo para dar paso al Mercado del Parián, un conjunto de tiendas ubicadas en la esquina suroeste de la plaza utilizados para el almacén y venta de productos traídos por los galeones de Europa y Asia. Este fue inaugurado en 1703. Sin embargo, esto no impidió que el resto de la Plaza se llenara de nuevo con puestos improvisados como el grupo conocido como "San José", ubicado al lado de la misma Parián. Esto hizo que el historiador Francisco Sedano comentara que era fea y antiestética, además de difícil de caminar por su pavimento irregular de barro en la temporada de lluvias, los perros agresivos de la calle, montones de basura por los comercios y excrementos humanos, entre otros desperdicios. Reformas de 1790​ Con la llegada del nuevo virrey Juan Vicente de Güemes, Conde de Revilla Gigedo, y por la proclamación de Carlos IV en diciembre de 1789, se realizaron reformas en toda la plaza: la repavimentación y renivelación del espacio y la Acequia Real fue cubierta con bloques de piedra; también se instaló una fuente en cada esquina. Durante estos trabajos fueron halladas la Piedra del Sol y una escultura de la diosa Coatlicue. La piedra fue puesta en exhibición en el lado oeste de la Catedral, donde permaneció hasta 1890, cuando fue trasladada al antiguo Museo Arqueológico de la calle Moneda. Los antiguos comerciantes de la plaza se trasladaron a un nuevo edificio llamado el Mercado de Volador, ubicado al sureste de la plaza, donde se encuentra actualmente la Suprema Corte de Justicia de la Nación. La plaza se convirtió en un espacio público con 64 lámparas; La Catedral fue separada de la plaza con una reja de hierro, fueron colocadas 124 bancas de piedra y se delimitó el perímetro con postes de hierro unidos por una cadena del mismo material. La característica principal de la plaza fue la colocación de una estatua ecuestre de Carlos IV realizada por Manuel Tolsá, la cual se colocó en la esquina sudeste en una base de madera dorada, que se inauguró en diciembre de 1803. Sin embargo, cuando el monumento fue terminado por completo, la base de madera fue sustituida por una piedra ovalada que media 113 metros por 95.5 metros, con su balaustrada propios y fuentes en las esquinas creado por José del Mazo. Este fue el telón de fondo, cuando el virrey Félix María Calleja, otras autoridades y el pueblo reunido juraron lealtad a la Constitución de Cádiz, y la lealtad a la Corona española el 22 de mayo de 1813 en respuesta al inicio de la posterior Independencia de México. Este evento también resultó en el cambio de nombre de la plaza como "Plaza de la Constitución". Los últimos cambios a la plaza antes de la independencia fueron realizados por Manuel Tolsá al colocar la Cruz de Mañozca en la esquina sureste y colocar otra cruz, similar, al noroeste. Ambos se establecieron en un pedestal neoclásico de piedra. México independiente​ El 27 de septiembre de 1821, la división de Vicente Filisola salió de Chapultepec para reunirse con el grueso de las tropas del Ejército Trigarante en Tacuba. A las diez de la mañana, el jefe máximo encabezó el desfile de entrada a la capital, avanzando por el Paseo Nuevo hasta la avenida Corpus Christi, en donde se detuvo en la esquina del convento de San Francisco bajo un arco triunfal. El alcalde decano José Ignacio Ormachea le entregó las llaves de la ciudad. Desfilaron 16 134 efectivos, de los cuales 7 416 eran infantes, 7 955 dragones de caballería, y 763 artilleros, quienes transportaban 68 cañones de diferentes calibres.3​ Entre sus principales oficiales se encontraban Agustín de Iturbide, Vicente Guerrero, Domingo Estanislao Luaces, Pedro Celestino Negrete, Melchor Álvarez, Epitacio Sánchez, José Morán, Nicolás Bravo, Anastasio Bustamante, José Joaquín Parrés, José Antonio de Echávarri, José Joaquín de Herrera, Luis Quintanar, Miguel Barragán, Vicente Filisola, José Antonio Andrade, Felipe de la Garza, Manuel de Iruela, Antonio López de Santa Anna, Gaspar López, Mariano Laris, y Juan Zenón Fernández.4​ Una vez terminado el desfile, en la Catedral de México se celebró una misa en la cual se entonó el Te Deum, después Iturbide dirigió un discurso a la población.5​ Este acto simbólico en la Plaza dio por concluida la guerra de independencia. Tras la Independencia, el monumento a Carlos IV fue desmontado y retirado de la Plaza, fue trasladado al claustro de la Universidad, cercano a la Plaza del Volador; esto la dejó al desnudo, a diferencia de la Plaza del Parián. El 4 y 5 de diciembre de 1826, Lorenzo de Zavala y el general José María Lobato dirigieron un grupo de soldados, artesanos y "pelados" atacando a los Parián. Robaron y quemaron al grito de "¡Muerte a los gachupines!" "¡Viva Lobato y aquellos con furia!"; un grupo de comerciantes murieron y la mayoría de los negocios fueron arrasados. Para el año de 1842, Antonio López de Santa Anna, entonces presidente provisional, expide un bando mediante el cual se ordena la demolición del Mercado Parían, entre otras razones por considerar que: «...la deformidad del edificio llamado Parián, situado en la plaza principal de esta capital, que tanto por su ninguna arquitectura, cuanto por su mal calculada posición, impide y afea del todo la belleza y sorprendente vista que debe presentar dicha plaza principal ...»" Esto dejó al descubierto la Plaza de nuevo, a excepción de algunos fresnos y jardines de flores que fueron plantados y están protegidos por las fronteras de piedra. Santa Anna quería construir un monumento a la Independencia de México en el centro de la Plaza, pero debido a la inestabilidad del país, el proyecto encargado a Lorenzo de Hidalga solo concluyó la base (zócalo), que se quedó allí durante décadas y esto entregó a la plaza su nombre común y de uso popular actual. Se mantuvo así hasta 1866, cuando el Paseo (ruta) del Zócalo fue creado en respuesta a la cantidad de personas que utilizaban la plaza para dar paseos. Un jardín con senderos se creó y fuentes fueron colocadas en cada esquina, 72 bancos de hierro se instalaron y la zona estaba iluminada por lámparas de gas de hidrógeno. La base de Santa Anna, sin embargo, no se eliminó. El 14 de septiembre de 1847, en el marco de la invasión de Estados Unidos y al término de las batallas de la garita de Belén y la de San Cosme, el ejército estadounidense finalmente se apostó en el Plaza principal de la capital, donde el sargento Benjamin S. Roberts bajó el lábaro mexicano e izó el de las barras y las estrellas. El 16 de septiembre el ejército estadounidense organizó un desfile militar por la Alameda y la calle de Plateros. Muchos de los civiles lanzaron piedras e insultos al ejército invasor. Recién llegado en 1864, el emperador Maximiliano retomó el proyecto del monumento a los Héroes de la Independencia que Santa Anna, había dejado inconcluso y para ello le encargó a Ramón Rodríguez Arangoity la remodelación integral del Zócalo, obra en la que el elemento principal lo constituía la columna monumental del proyecto original del arquitecto De la Hidalga. La columna estaría rodeada con esculturas de los héroes de la Independencia y coronada con una gran figura alada. Maximiliano propuso después como remate un águila imperial, rompiendo una cadena y remontando el vuelo. Ante la ausencia de Maximiliano el 16 de septiembre de 1864, tuvo a bien encargar a la emperatriz Carlota para que en su nombre diera inicio oficial a la construcción del monumento. Ella se dirigió al centro del zócalo, en que se había colocado una vistosa tienda, para colocar la primera piedra del monumento, aunque dicha obra volvería a quedar inconclusa, tras la caída del imperio y el fusilamiento de Maximiliano en 1867. En 1878, Antonio Escandón donó un kiosco a la ciudad, en la parte superior de la base de Santa Anna. Estaba iluminado con cuatro candelabros de hierro grande y diseñado similar a uno en el Bois de Boulogne en París; dicha construcción desapareció en el siglo XX. Poco después, la compañía Ferrocarriles del Distrito Federal convirtió parte del Zócalo en una estación de tranvía con taquilla de boletos y un andén. Los tranvías y la iluminación se transformaron a energía eléctrica en 1894, y las calles del Zócalo fueron pavimentadas con asfalto en 1891. Desde la segunda mitad del siglo XIX hasta principios del siglo XX, el Zócalo volvió a llenarse de puestos de mercado, incluyendo el "Centro Mercantil", que vendía tela, ropa y moda Art Nouveau. Siglo XX​ En 1910 el Zócalo fue el escenario principal de los festejos del Centenario de la Independencia Mexicana, momento culminante del proceso de embellecimiento que había vivido como plaza principal a lo largo del Porfiriato. Durante la Decena Trágica, en el marco de la Revolución mexicana, el Palacio Nacional fue bombardeado desde un fuerte militar cercano, dañando también al Zócalo, mismo que fue escenario de distintos enfrentamientos en ese periodo. En 1914, los fresnos plantados en el siglo anterior (que habían crecido considerablemente) fueron sacados, se trazaron senderos nuevos, se delinearon áreas verdes, el espacio del jardín fue creado y fueron plantadas palmeras en cada esquina de la plaza. Ese mismo año el 6 de diciembre, habría de presenciar la llegada de las tropas villistas y zapatistas que ocuparon el Palacio Nacional. El 23 de marzo de 1938, de forma espontánea, se reunieron aproximadamente cien mil personas de todas las clases sociales en una enorme manifestación de respaldo a la expropiación petrolera. En 1958 la plaza adquirió su austero aspecto actual,7​ donde solamente se conservaron los arbotantes y el asta de la bandera. Por primera vez en cuatrocientos años, la plaza adquirió un aspecto despejado. El Zócalo fue el punto de partida del maratón de los Juegos Olímpicos de 1968. Pero la plaza se deterioró hasta que, en la década de 1970, lo único que quedaba eran los postes de luz y un mástil grande en el medio. Entonces el suelo se niveló de nuevo, las vías del tren fueron retiradas, y se colocó la plancha de cemento actual. Además, el estacionamiento de automóviles fue prohibido y la forma de la plaza era cuadrado de 200 metros a cada lado. Más tarde, en la década de 1970, el Zócalo estaba pavimentado con adoquines de color rosa, se plantaron pequeños árboles protegidos por rejas de metal, y se sembraron pequeñas áreas de pastos alrededor del asta bandera. Una de las principales aportaciones del movimiento estudiantil de 1968 (tratado con detalle más adelante), sería el inicio de las masivas protestas y manifestaciones ciudadanas que, desfilando por las principales calles de la Ciudad de México, hallaron como punto de reunión final el Zócalo. Si bien es cierto, desde mucho tiempo atrás se presentaban manifestaciones de descontento en la plaza, estas eran básicamente sectoriales, es decir de obreros, campesinos u opositores que normalmente terminaban en represión; ahora el nuevo paradigma marcaba numerosas concentraciones con integrantes más diversos y que en contadas ocasiones (después de 1968) concluyeron en violentos desalojos. Sindicatos independientes y oficiales, organizaciones campesinas y populares, miembros de partidos políticos opositores tanto de izquierda como de derecha y cierres de campañas presidenciales fueron parte de las constantes manifestaciones en el Zócalo después de 1968. Catorce años después, contraviniendo las instrucciones del regente, una multitud encabezada por Arnoldo Martínez Verdugo, reabrió la plaza ondeando miles de banderas rojas en un Zócalo lleno. Ante la tragedia del terremoto del 19 de septiembre de 1985, el Zócalo fue espacio de reunión espontánea, refugio y centro de acopio y distribución de alimentos, ropa y medicinas. Ahí, como en muchos otros puntos de la ciudad, nació una organización ciudadana espontánea y sin precedentes que además utilizó de manera extensa y activa el espacio público. Los estudiantes reabrirían el Zócalo hasta 1987, en el primer movimiento estudiantil que se alzó con una victoria contras las reformas neoliberales en la educación, esto en el marco de la Huelga en la UNAM. Las más relevantes de las concentraciones serían en apoyo al candidato presidencial Cuauhtémoc Cárdenas y las denuncias por un posible fraude electoral en las elecciones presidenciales de 1988. El 12 de enero de 1994 un Zócalo lleno detuvo la guerra en Chiapas; en 1997 de forma espontánea celebró el triunfo democrático después de décadas sin gobierno electo en la Ciudad de México; y hasta 1999 entró al Zócalo, por primera vez, la Marcha del orgullo gay. Fue escenario de la fiesta por la llegada del año 2000, dónde el Tenor mexicano Fernando de la Mora dio la bienvenida al cambio de milenio cantando las mañanitas, acompañado con la música de 200 mariachis justo debajo del asta bandera. Movimiento estudiantil de 1968 Durante el movimiento estudiantil de 1968 el Zócalo fue sitio de manifestaciones multitudinarias convocadas por vez primera en muchas décadas por un movimiento social opositor al gobierno.9​10​ El 13 de agosto de 1968 ocurrió la primera, que convocó a entre 250 y 300 mil personas. La multitud coreaba durante ese hecho que el entonces presidente saliera al balcón a un diálogo público. SAL AL BALCÓN, HOCICÓN - SAL AL BALCÓN, HOCICÓN - SAL AL BALCÓN, HOCICÓN - SAL AL BALCÓN, BOCÓN Consigna que coreaba la multitud el 13 de septiembre de 1968, citada en Poniatowska, Elena. La noche de Tlatelolco.10​ Pero fue el 27 de septiembre, al cumplirse un mes del movimiento, cuando se concentró una mayor cantidad de personas, cerca de 400 mil.11​ A las cinco de la tarde la marcha salió del Museo de Antropología hacia la plaza, en donde ya había 15 mil personas esperando.11​ A las 18:50 los estudiantes subieron hasta el campanario de la Catedral Metropolitana con el permiso del sacerdote Jesús López y repicaron las campanas.11​10​ A las 19:20 un grupo más de manifestantes bajaron la bandera nacional de México del asta bandera y en su lugar izaron una bandera rojinegra de huelga,11​10​ lo cual fue considerado por el gobierno como una provocación.11​ El líder estudiantil Sócrates Campos Lemus dijo a la multitud que, debido a que el gobierno no había dado respuesta a un diálogo público convocado por el movimiento días antes, brigadas estudiantiles permanecerían en el Zócalo. Luego de cantar el Himno Nacional, los estudiantes comenzaron a colocar casas de campaña y a encender antorchas.11​ Para las 1:20 horas del 28 de septiembre luego de un exhorto, el Ejército arribó hasta el Zócalo con los batallones 43o. y el 44o. de Infantería y el 1º de Fusileros Paracaidistas, así como 12 carros blindados de guardias presidenciales y 200 patrullas de la policía del DF.11​ Durante la noche fue izada otra bandera rojinegra distinta a la que habían colocado los estudiantes.11​10​ En las primeras horas de la mañana, el gobierno convocó a un "acto de desagravio a la bandera", en el que participaron decenas de servidores públicos, algunos de los cuales gritaron "no vamos, nos llevan".11​10​ A las 13:25 funcionarios del Departamento del Distrito Federal arriaron la bandera rojinegra y en su lugar colocaron la bandera mexicana. El mecanismo que permitía izarla falló, por lo que quedó a media asta y fue necesario que un camión de bomberos completara la acción rodeado por policías del Cuerpo de Granaderos.12​ Luego de una última advertencia, iniciaron los enfrentamientos entre manifestantes y militares, quienes mostraban bayonetas en sus fusiles para la acción. Cerca de las cuatro de la tarde lograron dispersar a casi todos los manifestantes extendiéndose la persecución y los enfrentamientos hacia las calles aledañas, contando 35 heridos por las refriegas.12​ A las 22:57 horas, el Ejército tuvo el control completo de la plaza. Siglo XXI​ En el marco de la serie de eventos que antecedieron las elecciones presidenciales de 2006 y la crisis política derivada de las acusaciones de posible fraude electoral, el Zócalo fue el asiduo centro de reunión de los simpatizantes del Jefe de Gobierno de la Ciudad de México y posterior candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador. Las concentraciones acontecidas con motivo del respaldo a este personaje en el periodo 2005-2006 estuvieron precedidas por varias de las marchas más multitudinarias de la historia de México. Las más sobresalientes fueron la denominada marcha del silencio el 24 de abril de 2005, que protestó en rechazo al proceso de desafuero iniciado contra López Obrador, las manifestaciones de denuncia ante un posible fraude electoral, que se sucedieron en los meses de julio, agosto y septiembre, las cuales terminaron con el denominado plantón de Paseo de la Reforma a partir del 30 de julio, y en el que el zócalo fue la base de los organizadores de la manifestación, permaneciendo tomada la plaza hasta el 15 de septiembre. También sería el punto de reunión para la conformación de la llamada Convención Nacional Democrática y el Gobierno Legítimo. Su uso por parte de los simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador se ha extendido a lo largo de los últimos años, como lo fue para las concentraciones que protestaron contra la reforma energética de 2008, que convocaron a la creación del Movimiento de Regeneración Nacional en 2011, para los actos de cierre de campaña de 2012, así como para las celebraciones y discursos con motivo de su triunfo en las elecciones presidenciales del 1 de julio de 2018, y su toma de posesión el 1 de diciembre del mismo año.13​14​15​16​ En los últimos años, más allá de los organizadores o posturas de pensamiento planteadas, las marchas ciudadanas han rebasado intereses políticos; las más representativas fueron la Marcha blanca del 27 de junio de 2004 en rechazo a la inseguridad vivida en la ciudad y el país; la denominada marcha iluminemos México del 30 de agosto de 2008 que protestó por los altos índices violencia y criminalidad que se extendían por el país a raíz de la guerra contra el narcotráfico. Otras destacadas han sido las manifestaciones por la paz con justicia y dignidad del 8 de mayo de 2011; contra la candidatura presidencial de Enrique Peña Nieto impulsada por el movimiento Soy132 el 23 de mayo de 2012; las movilizaciones por la desaparición forzada de Ayotzinapa en diciembre de 2014; y el plantón de la CNTE contra la reforma educativa en 2013. Entre 17 y 18 de septiembre de 2013, ocupó el espacio para un gran centro de acopio por el huracán Manuel. En 2010, una réplica de la Ángel de la Independencia fue llevada al Zócalo por las fiestas del Bicentenario de la Independencia Mexicana y el Centenario de la Revolución Mexicana. A partir de ahí se convirtió en el principal escenario de los festejos que iniciaron el 15 de septiembre. Cerca de las 22:00 h arribo el Desfile del Bicentenario al Zócalo, y cerca de las 22:30 se realizó la presentación de la coreografía masiva “México Unido”, los espectáculos de El Árbol de la Vida, El Coloso, Vuela México y el Concierto de Flamas en el Palacio Nacional. Alrededor de las 23:00 h se llevó a cabo el tradicional Grito de Independencia, por parte del presidente Felipe Calderón Hinojosa. Acto seguido de juegos pirotécnicos en el Zócalo y un juego de luces en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México.18​ El 29 de marzo de 2017 se iniciaron trabajos de remodelación en la plancha de la plaza, la primera a gran escala que se realiza desde la década de 1960; la plaza fue ampliada en un 10% y mejorada para favorecer al peatón, así como el montaje seguro, que no dañe la plancha, de estructuras para distintos eventos. La obra se llevó a cabo del 29 de marzo al 26 de agosto, se agregaron 2,000 m² a la superficie total, un carril vehicular se eliminó, se habilitaron ocho cruceros seguros con mayor flujo peatonal, se colocó concreto hidráulico arquitectónico en placas de dos por dos metros para una vista tipo mosaico, se instaló un sistema de anclaje con puntos de izaje específicos y discretos para cuidar la imagen del sitio y evitar futuros daños por montaje de escenarios o carpas, personal del INAH acompañó cada labor para avalar la protección del patrimonio histórico, al inicio se realizaron cinco calas (excavaciones de 50 centímetros) junto con personal del INAH para asegurar que no se causaran afectaciones al patrimonio. Celebraciones y concentraciones masivas​ Ceremonia del Grito de Dolores​ En el año de 1845, el presidente Antonio López de Santa Anna instauró oficialmente la Ceremonia del Grito para recordar al cura Hidalgo y a los héroes que lucharon por la independencia. Estableciendo que se realizara esta cada 15 de septiembre a las 23:00 horas. También es importante mencionar que aunque El Grito de Independencia tuvo lugar hasta la madrugada del 16 de septiembre, y como lo describe Artemio del Valle Arizpe en su libro El Palacio Nacional de México, Santa Anna estableció que la conmemoración tuviera lugar la noche del 15 de septiembre para evitar la fatiga de despertarse a horas tempranas para festejar el acontecimiento. Desfile militar del 16 de septiembre en el Zócalo de la Ciudad de México El 27 de septiembre de 1821, el ejército trigarante, con Agustín de Iturbide a la cabeza, entró a la Ciudad de México y con esto la justa independentista llegó a su fin. Este episodio dio origen al desfile militar con el que se conmemoran las fiestas patrias. La ruta del desfile – por Paseo de la Reforma hasta Palacio Nacional – fue la que siguió el mencionado ejército cuando entró a la capital del país. En 1825 fue la primera ocasión en que el 16 de septiembre tomó forma de fiesta nacional. Las autoridades de la Ciudad de México publicaron un bando en el que se pidió a los ciudadanos iluminar sus casas, ventanas y balcones con cortinas, flámulas y gallardetes. El presidente de la República, Guadalupe Victoria, recibió felicitaciones de diplomáticos y corporaciones eclesiásticas y civiles. Después se efectuó un desfile que llegó a Palacio Nacional. En 1915, Venustiano Carranza creó el Arma de Aviación Militar, esta arma desfiló por primera vez en una parada militar el 16 de septiembre de 1917, y es el antecedente histórico de la participación de la Fuerza Aérea Mexicana en los desfiles militares. Álvaro Obregón festejó el 16 de septiembre con una ceremonia en el campo militar de Balbuena cambió el desfile militar para el 27 de septiembre de 1921, para celebrar el centenario de la consumación de la Independencia. En 1930, participaron más de 25 mil efectivos, hubo parada aérea, lo que significó la participación de la Fuerza Aérea Mexicana. En 1931 y 1934, el desfile tradicional se convirtió en una ceremonia dónde el secretario de Guerra y Marina condecoró a las banderas históricas de México. En 1935, el presidente Lázaro Cárdenas ordenó que se volvieran a realizar los desfiles militares el 16 septiembre de manera ininterrumpida, hasta convertirse en una tradición en México.21​22​23​ Desfile deportivo del 20 de noviembre​ El 20 de noviembre de 1930 se realizó por primera vez, aunque de manera informal, un desfile cívico deportivo por las calles de la Ciudad de México para conmemorar el aniversario de la Revolución mexicana. En 1936 fue oficializado el evento tras ser decretada la festividad por el Senado de la República. Es a partir de 1941 que contó con la presencia en el balcón de central de Palacio Nacional, del presidente de la República, que en ese momento era Manuel Ávila Camacho. Además de los elementos del ejército y dependencias federales que desfilaban en atuendo deportivos y realizando demostraciones atléticas o tablas rítmicas, durante el festejo participaban deportistas amateurs y profesionales que hubieran tenido alguna destacada actuación en el extranjero, como era el caso de los medallistas olímpicos o alguno de los representativos nacionales de deportes como fútbol, béisbol, frontenis, etc. Dadas las tensiones vividas por la crisis política del 2006, el entonces presidente Vicente Fox canceló el desfile; reinstaurado durante el sexenio de Felipe Calderón, dejó de celebrarse definitivamente desde 2012. Desfile del Día del Trabajo​ Aunque desde 1913 se llevaban a cabo algunas manifestaciones simbólicas para conmemorar el día del trabajo en el Zócalo, fue hasta su oficialización en 1922 que participaron de manera formal organizaciones obreras como la CGT y la CROM. En 1925 se coordina un festejo organizado por las principales agrupaciones sindicales, en el que participa como espectador desde el balcón central de Palacio Nacional el entonces presidente Plutarco Elías Calles. La mecánica del evento consistía en una especie de salutación al presidente de la república, acompañando los pasos con cánticos y consignas del movimiento obrero; desfilaban ante él todos los sindicatos oficiales, organizaciones campesinas y populares, y cerraban el desfile los llamados sindicatos independientes. La consolidación de la Confederación de Trabajadores de México en la década de 1940 y su líder Fidel Velázquez, llevó a su organización a ser la principal participante, y a él, un permanente acompañante del presidente en turno en el balcón central. El desfile oficial que contaba con la participación del presidente fue cancelado definitivamente en 1995.25​26​ El Zócalo y el presidencialismo mexicano​ Con la transformación de la figura presidencial en el eje de la vida política del país a partir de la década de 1920, los símbolos del poder de esta (la silla y banda presidencial; los Pinos, etc.) se convirtieron en actores de los rituales que daban significado e imagen al ejercicio del poder. Desde luego el Zócalo, por contener el Palacio Nacional, fue parte de estos elementos simbólicos, especialmente porque era importante en ceremonias como la toma de posesión, donde el presidente, luego del desfile multitudinario que lo trasladaba desde la sede del Congreso, tenía un recibimiento festivo en el Zócalo y hacia su entrada a Palacio Nacional; lugar donde realizaba sus primeros actos como jefe del ejecutivo, en algunas ocasiones incluyendo un saludo desde el Balcón central a la multitud. En la ceremonia del informe presidencial, el mandatario asistía a Palacio para colocarse la banda presidencial e iniciar el recorrido a la sede del congreso, todo ello en el marco de un desfile multitudinario. En tanto que el Balcón central se convirtió en la tribuna de honor desde donde el Comandante supremo encabezaba los desfiles conmemorativos del 1 de mayo, 16 de septiembre y 20 de noviembre. La última concentración popular en la plaza para celebrar una asunción al poder de un presidente había ocurrido con motivo de la toma de posesión de Vicente Fox el 1 de diciembre de 2000. Volvería a realizarse una con motivo de la investidura de Andrés Manuel López Obrador el 1 de diciembre de 2018, como cierre de los eventos relacionados a su toma de protesta, se llevó a cabo un evento de respaldo popular y festival artístico, en el que representantes de 68 grupos indígenas le entregaron de manera simbólica el denominado bastón de mando, un acto inédito en la relación de las autoridades nativas y la presidencia de la república; para concluir el evento dio un discurso ante 150 mil asistentes. Además de ser el punto de encuentro en manifestaciones de apoyo popular al primer mandatario, como ocurría en la mencionada toma de posesión o en alguna de las múltiples demostraciones de lealtad de organizaciones campesinas, obreras y populares afiliadas al partido oficial PRI. Tal como ocurrió el 23 de marzo de 1938 para apoyar la expropiación petrolera realizada por Lázaro Cárdenas, hecha cinco días antes; el 15 de septiembre de 1942 para alentar y defender la política de Unidad Nacional de Manuel Ávila Camacho en el marco de la participación de México en la segunda guerra mundial, evento en el que estuvo acompañado por seis de los ocho expresidentes vivos de ese momento: Adolfo de la Huerta, Plutarco Elías Calles, Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio, Abelardo L. Rodríguez y Lázaro Cárdenas (no estuvieron presentes Pedro Lascurain y Roque González Garza); y el 3 de septiembre de 1982 para respaldar la nacionalización de la banca por parte de José López Portillo.29​30​31​32​ Conciertos​ * Juan Gabriel con 350,000 asistentes el 1 de enero del 2000, este es el récord de mayor asistencia al zócalo * Café Tacuba con 170,000 asistentes el 5 de junio de 2005 * Shakira con 210,000 asistentes el 27 de mayo de 2010 * Vicente Fernández con 217,000 asistentes el 14 de febrero de 2009 * Paul McCartney canto el 10 de mayo de 2012 ante 200,000 asistentes * Justin Bieber que cantó ante 210,000 personas. * OV7 se despide en abril de 2003 con 175,000 asistentes * Roger Waters da un espectáculo el 1 de octubre del 2016 ante más de 200,000 personas. * Concierto Estamos Unidos Mexicanos el 8 de octubre de 2017 con 170,000 espectadores; en conmemoración y apoyo a los damnificados por los sismos del 7 y el 19 de septiembre. * Caifanes con 120,000 asistentes el 10 de noviembre de 2017 como parte de la Semana de las Juventudes 2017​ Ceremonias de honores e izamiento de la bandera monumental​ * Izamiento de la bandera monumental en la Plaza de la Constitución. * Arriaje de bandera monumental en la Plaza de la Constitución.24 de febrero (Día de la Bandera Mexicana). * 15 y 16 de septiembre (Aniversario de la Independencia de México). * 20 de noviembre (Aniversario de la Revolución mexicana). * 14 de febrero. Muerte de Vicente Guerrero * 22 de febrero. Muerte de Francisco I. Madero * 28 de febrero. Muerte de Cuauhtémoc * 10 de abril. Muerte de Emiliano Zapata * 21 de mayo. Muerte de Venustiano Carranza * 17 de julio. Muerte de Álvaro Obregón * 18 de julio. Muerte de Benito Juárez * 30 de julio. Muerte de Miguel Hidalgo y Costilla * 19 de septiembre. Muerte de 45.000 personas en el terremoto de 1985, de una magnitud de 8.5 grados en la Escala de Richter * 2 de octubre. Aniversario de los caídos en la lucha por la democracia de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, en 1968. * 7 de octubre. Conmemoración del sacrificio del senador Belisario Domínguez, en 1913. * 22 de diciembre. Aniversario de la muerte de José María Morelos, en 1815. Referencias en la cultura​ Cine​ * En la trama de la película Río Escondido (1947) de Emilio Fernández, María Félix escucha la voz aparente de la Campana de Dolores en el Palacio Nacional. * Una toma nocturna de la plaza aparece en Salón México (1948) de Emilio Fernández. * Al final de la secuencia de introducción de Spectre (película), James Bond lucha contra un agente de SPECTRE llamado Marco Sciarra en un helicóptero sobre la Plaza.
Es la sede del Poder Ejecutivo Federal de México. Ubicado al oriente de la Plaza de la Constitución en el Centro Histórico de la Ciudad de México, en la Demarcación Cuauhtémoc, está construido sobre un área de 40 000 m2. Al formar parte del mencionado conjunto arquitectónico en esa área de la ciudad, es en consecuencia Patrimonio de la humanidad desde 1987. Su construcción se inició en 1522, como segunda residencia privada de Hernán Cortés, encima de una parte del palacio del huey tlatoani Moctezuma Xocoyotzin. Luego fue adquirido por la corona y destinado como sede de los Virreyes de la Nueva España, y de la mayoría de las instituciones coloniales. Durante aquel periodo sufrió un gran incendio y fue semidemolido en 1692, posteriormente fue reconstruido por las autoridades virreinales. Consumada la Independencia de México, fue sede de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial de los diferentes regímenes republicanos y monárquicos del país durante la mayor parte del siglo XIX; incluso fue residencia personal de todos los gobernantes entre 1822 y 1884; a partir de ahí, permaneció como oficina presidencial hasta 1968, recuperando parcialmente dicha función en 2012, y de manera completa en 2018. Además a partir de julio de 2019 volvió a ser residencia del presidente de la república. Sin embargo ha sido permanentemente escenario de actos oficiales, protocolarios y cívicos de la Presidencia de la República, tales como la recepción de Jefes de Estado y de gobiernos extranjeros, entrega de cartas credenciales del cuerpo diplomático y las ceremonias festivas del Grito de Dolores (15 de septiembre) y del inicio de la Independencia (16 de septiembre). Por casi quinientos años esta construcción ha tenido un gran número de ampliaciones y modificaciones en las que han quedado plasmadas las huellas de los distintos gobiernos que ha tenido el país durante el periodo colonial, así como durante su vida como nación independiente. En su construcción se pueden encontrar elementos neoclásicos, barrocos y neocoloniales, siendo el aspecto que hoy tiene el edificio en su exterior resultado de su última ampliación, acontecida durante la segunda década del siglo XX cuando fue añadido el tercer nivel. Alberga un valioso patrimonio histórico-artístico, destacando el conjunto de murales de Diego Rivera. Historia​ Siglo XVI​ Durante la Conquista de México de 1519 a 1520, las fuerzas de Hernán Cortés pusieron sitio a Tenochtitlan y en su avance destruyeron la mayor parte de la ciudad. Derrotados los tenochcas, Hernán Cortés se apropió de ella, junto con el Palacio de Axayacatl o Casas Viejas de Moctezuma, donde se hospedó durante la primera etapa de la Conquista, y en enero de 1522 comenzó la reconstrucción de la ciudad de México-Tenochtitlan, lo que ahora se conoce como el Centro Histórico de la Ciudad de México.1​ La nueva ciudad reconstruida se hizo habitable a partir de 1524, bajo una nueva traza de corte europeo, la cual incluía una plaza central y casas para los conquistadores indígenas y españoles. Las de estos últimos, con una marcada forma de fortaleza. Hernán Cortés como principal conquistador toma el predio del Palacio de Axayacatl ubicado en el lugar que hoy ocupa la casa matriz del Nacional Monte de Piedad y que para la época se encontraba dando frente a la plaza del Empedradillo y a la antigua construcción de la Catedral, en este estableció su primera residencia en la ciudad, por lo que se le conoció como Casas Viejas de Cortés. Más tarde, la Real Audiencia y el primer virrey Antonio de Mendoza la tomaron como casa de gobierno. Cortés, al verse impedido de utilizar su residencia utilizada por el gobierno novohispano, inició la construcción de un nuevo palacio para su uso personal en los terrenos que antes habían ocupado las Casas Nuevas de Moctezuma; residencia que conformó parte de su Marquesado del Valle de Oaxaca, ratificado por cédula real del emperador Carlos V en 1529. El propio Cortés, ayudado por Luis de la Torre y Juan Rodríguez de Salas, se encargó de hacer la traza del edificio, en el predio que ocupaban las Casas nuevas de Moctezuma y una parte donde estuvo el templo de Tezcatlipoca. En 1528 ya podían verse los muros de la planta baja y empezaban a levantarse las habitaciones, columnas y arcos de los patios, todo en cantera labrada. Debido a la lentitud de las obras, Cortés solo habitó por un breve lapso su palacio. Para la construcción usó la mano de obra y materiales que tenía en su marquesado, sobre todo de los pueblos dependientes de Coyoacán, como Tacubaya (para piedras y arena), Cuajimalpa (para madera), etc. En los años inmediatos a la conquista, la Plaza Mayor de la ciudad de México mostraba en su lado oriental la nueva gran propiedad de Hernán Cortés; hacia el sur, las construcciones que albergaban las casas del Cabildo, la cárcel del ayuntamiento y la carnicería; hacia el poniente se levantaban las Casas Viejas de Cortés, rentadas para albergar a la Real Audiencia y al virrey. En el lado norte se encontraba un modesto nuevo templo religioso y las ruinas del Templo Mayor mexica que con el tiempo dejarían su lugar a la catedral. La construcción del palacio culminó en 1550, entre encendidas disputas legales del conquistador y sus herederos con las autoridades enviadas por el rey de España. A la muerte de Cortés en 1547, la obra constaba de tres patios arcados y dos pisos, así como de una extensa huerta en el área que luego sería la Plaza del Volador y que hoy ocupa el edificio de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Al crecer la burocracia del gobierno virreinal, se hizo necesario contar con una sede propia para albergar las instituciones de la Nueva España y con el fin de dejar de pagarle renta a Cortés y a sus herederos. Tras 41 años de litigios sobre rentas y prerrogativas de los Cortés es como el 19 de enero de 1562, el segundo virrey Luis de Velasco y Ruiz de Alarcón y Martín Cortés, hijo del conquistador, acuerdan la venta del palacio ubicado al costado oriente de la Plaza Mayor de la ciudad, en 264 mil reales (equivalente a 33 mil pesos de aquella época), por lo que devuelven a la familia de Cortes el palacio frente a la catedral. De inmediato fueron trasladadas ahí algunas dependencias virreinales, para lo cual el virrey Luis de Velasco encargo al arquitecto Claudio Arciniega reparar y adaptar las habitaciones de la Casa Real de los Virreyes. Ocho meses después, las Casas Nuevas de Cortés se convierten en la sede del poder virreinal, que por lo mismo reciben desde entonces el nombre de Palacio Virreinal. La construcción de ese entonces se trataba de una maciza fortaleza con troneras en las esquinas, para los cañones y aspilleras en el suelo, para la fusilería; tenía 19 ventanas a lo largo del segundo cuerpo y al centro, sobre el petril, un reloj y una campana.3​ Colindaba al norte con una especie de plaza, la cual terminaba en la actual calle de Moneda que tenía un canal y daba frente al palacio del Arzobispado, al oriente con otro terreno baldío que debió de servir como patio, huerta y ruta de escape para las Ataranzas (puerto de las embarcaciones que navegaban rumbo a Texcoco), al sur con la acequia Real (actualmente la calle de Corregidora), que cruzándola contaba con un terreno en el cual se ponía un mercado que después se conocería como la Plaza del Volador, y al poniente con la Plaza Mayor y el mercado del Parian. El edificio fue adaptado en 1563 para albergar al gobierno, siendo el segundo virrey Luis de Velasco y Ruiz de Alarcón el primero en residir en él, dentro del piso superior del palacio, junto con la Real Audiencia, mientras tenía abajo la cárcel de la Corte Real (la cual fue quemada en 1659) y una serie de bodegas donde los comerciantes podían ser vigilados. Siglo XVII​ Con el paso de los años se construyeron nuevos edificios en el costado sur oriental, construcciones que no alteraron el extenso jardín ni las huertas que tenía. Hacia finales del siglo, el entonces llamado Palacio de los Virreyes, concebido para la defensa, tenía el aspecto de una fortaleza, con dos torres en las esquinas protegidas por artillería, con pocas ventanas y con troneras para la fusilería". Este palacio era mucho más pequeño que el actual, con solo dos patios y dos alturas; tenía solo tres puertas, dos daban a la Plaza Mayor y una a la calle de las huertas. Durante el gobierno del virrey fray García Guerra, entre los años 1611 y 1612, se construyó una plaza de toros, en la parte oriental del palacio, que resultó destruida por un terremoto. En este siglo el Palacio Virreinal consolidó su imagen como símbolo del poder político. Puertas adentro el virrey y su corte vivían al modo aristocrático de las casas reales europeas, con sus distintas reuniones y festividades, la élite novohispana exhibía su abundancia y preeminencia social. El 15 de enero de 1624 una revuelta de indígenas, mulatos y mestizos incitados por religiosos y encabezados por el arzobispo Juan Pérez de la Serna, irrumpieron en el palacio al grito de consignas contra el gobierno y el virrey Diego Carrillo de Mendoza y Pimentel (quien logró escapar disfrazado como uno de los rebeldes) al tiempo que el edificio era dañado y saqueado. El siguiente virrey, Rodrigo Pacheco y Osorio, ordenó la reparación de los daños y embellecimiento del edificio. Las obras estuvieron a cargo del arquitecto Juan Gómez de Trasmonte, quien a partir de 1628 construyó un conjunto de habitaciones para el virrey y doce balcones con barandales de hierro que daban a la Plaza Mayor. De esos años data la ampliación definitiva de la fachada principal; el aspecto de esta, en aquellos días, consistía en unos portales con arcos de cantera que enmarcaban tres puertas. Al centro de ella había un remate coronado con almenas que mostraba un reloj. Contaba dos niveles y cuatro patios, además de dos puertas laterales en las fachadas sur y norte. El 8 de junio de 1692, una terrible hambruna propició el motín de unos ocho mil indígenas en la Ciudad de México, que se reunieron en la Plaza Mayor para exigir comida. El virrey Gaspar de la Cerda y Mendoza ordenó a los soldados disparar a la multitud desarmada, entre los muertos se contabilizó una mujer embarazada, esto provocó que la gente se hiciera justicia irrumpiendo en el Palacio Virreinal y Ayuntamiento dónde quemaron los edificios y saquearon oficinas, casas particulares y comercios en toda la Ciudad de México. El erudito Carlos de Sigüenza y Góngora intentó salvar muchos de los archivos coloniales que se guardaban en ambos edificios. Al amanecer el día posterior al motín el estado del Palacio era desolador. Muchas áreas de la sólida construcción quedaron hechas cenizas, siendo la zona más devastada la que rodea el Patio de Honor. El virrey Cerda y Mendoza dedicó los meses siguientes a apresar miles de personas acusadas de participar en el incendio y saqueo, ejecutando públicamente a cientos sin comprobar participación ni juicios. Siglo XVIII​ Antes del incendio, y posteriormente, se cuenta que el Palacio Virreinal tenía un estado tal que recordaba un muladar. En su interior había cuartos de habitación de puesteros de la plaza, bodegas para guardar frutas y otros comestibles, fonda y vinatería que se llamaba la botillería, panadería con amasijos, pulquerías, zonas de juego público de naipes y juego de boliche, donde incluso se podía terminar la parranda por la mañana. Todo esto causaban montones de basura que se acumulaban en el interior del Palacio. El Palacio quedó en ruinas varios años, pero en 1711, bajo las órdenes del virrey Pedro Cebrián, se reinició la reconstrucción, manteniendo la composición básica original de dos patios y dos pisos, pero con acabados más moderno tipo Barroco y almenado, dejando de lado mucho de su aspecto de fortaleza; las aspilleras fueron convertidas en ventanas con rejas de hierro. Las obras se enfrentaron a la continua falta de presupuesto, que llegaron a costar 195,500 pesos, razón por la cual el Palacio se mantuvo en obras continuas casi todo el siglo XVIII. En esta época también se construía el nuevo edificio de la Catedral, con el frente a la Plaza Mayor. El Palacio se amplió hacia el Norte, hasta llegar a la calle de Moneda, con patios más pequeños y habitaciones para el virrey, con una pequeña puerta que daba directo a la cárcel de Palacio. La puerta del suroeste daba al patio de honor, cuya parte superior estaba destinada a las habitaciones del virrey; el entresuelo a la secretaría y archivo del virreinato; y la parte baja a la servidumbre, la guardia de alabarderos y los almacenes del estanco del azogue. Este patio se comunicaba con el jardín botánico. El patio central conformado con arqueria soportada por altos pilares almohadillos, daba acceso a las salas de la Real Audiencia, los tribunales de cuentas, del Consulado, de Minería, la Tesorería general, la Capilla real y la Sala del trono. En el extremo norte estaban la cárcel y las habitaciones de los guardianes. Con la llegada del virrey Juan Vicente de Güemes II, Conde de Revillagigedo, que se inicia la limpieza y dignificación del Palacio y la Plaza Mayor; realizando con ello los más importantes trabajos de mantenimiento, funcionalidad y belleza hasta entonces hechos al inmueble. En 1789 se emitió el primer reordenamiento del comercio ambulante e higiene, que desalojó a los comerciantes del Palacio, la Plaza Mayor y las calles de la ciudad de México, aunque con su sucesor en el cargo la situación volvió a lo que solía, pero fuera de Palacio. Durante esa época solo la Capilla Real, construida en la parte oriental, se mantuvo a salvo; ésta tenía pintado el martirio de Santa Margarita por la mano del sevillano Alonso Vázquez. Al sur de la capilla; y tras los edificios de la Casa de Moneda (hoy Museo Nacional de las Culturas) se realizó el Jardín Botánico, que servía de paseo a los habitantes del Palacio. Siglo XIX​ El 15 de septiembre de 1808 fue escenario del primer golpe de estado que se recuerde en territorio novohispano, cuando elementos armados tomaron el palacio y aprendieron al virrey José de Iturrigaray, quien apoyaba abiertamente los intentos autonomistas del Ayuntamiento de la capital, encabezado por Francisco Primo de Verdad y Ramos y Melchor de Talamantes, entre otros. El 27 de septiembre de 1821, después de un desfile por parte del ejército Trigarante, desde el Palacio del Ex Arzobispado, en Tacubaya, Juan O'Donojú entrega el gobierno virreinal a Agustín de Iturbide. Al día siguiente, el 28, se instaló en el Salón de recepciones del antes Palacio Virreinal, la Junta Provisional Gubernativa, que emitió el Acta de Independencia del Imperio Mexicano quedando en espera de que el rey español Fernando VII reclamara para si el trono de México, según el Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba. Fernando VII rechazó la independencia de la Nueva España y por ende el trono mexicano. El 19 de mayo de 1822 el Congreso proclamó a Iturbide como emperador, aunque Agustín I continuó viviendo en el palacio de los condes de San Mateo de Valparaíso (actualmente el Museo Palacio Cultural Banamex, también conocido como Palacio de Iturbide), el Palacio virreinal pasa a ser llamado Palacio Imperial. A pesar de las intenciones de transformar el inmueble en un recinto mucho más fastuoso, el gobierno imperial, limitado por la inestabilidad económica y política del naciente país, apenas alcanzó a modificar ligeramente la fachada del edificio; algunos de los cambios fue pintar la fachada principal con un diseño de almohadillados estilo renacentista y la colocación de adoquines en las garitas laterales de cada puerta. Tras la caída de Iturbide en 1823, en el templo de San Pedro y San Pablo (actualmente el Museo de la Luz de la UNAM) se llevan a cabo las sesiones del Congreso Constituyente, que firma el Acta Constitutiva de la Federación Mexicana y, posteriormente, la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos de 1824. Fundada la República, el Congreso decretó que todos los lugares que en su nombre llevaran los términos de "Imperial" serían sustituidos por el de "Nacional".8​ y por ello, el Palacio adoptó desde entonces el nombre de Palacio Nacional. Se remodeló para dar cabida a los tres poderes federales que se formaron en la nueva república: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Para entonces, la construcción del Palacio cubría ya toda la fachada poniente que daba a la Plaza Mayor. Los posteriores golpes de estado y revueltas afectaron en menor o mayor medida al Palacio Nacional. Las obras de reconstrucción y adecuación fueron continuas durante el siglo XIX y por causa de los movimientos políticos y simples accidentes, se fueron perdiendo obras artísticas de la época colonial. En 1830 la cárcel fue cambiada al edificio de la Acordada. También se dio la ocupación indebida de espacios, y la anulación de la pequeña puerta que conectaba con la cárcel en 1831 para mejorar la seguridad de las habitaciones presidenciales.1​ El 15 de marzo de 1825, la Suprema Corte de Justicia de la Nación se estableció en la esquina noroeste del Palacio Nacional, lugar donde permaneció hasta 1853.9​ Pero sobre todo, lo que más lo transformó, fue la edificación del Recinto Parlamentario en 1829, creado para albergar la Cámara de Diputados y que habría de incendiarse en 1872. En tanto que la Cámara de senadores se instaló en la planta alta del ala sur en 1845.10​ En julio de 1840, la revuelta federalista de Valentín Gómez Farías y José Urrea ocasionó graves daños al palacio, entre ellos un cañonazo que derribó parte de la fachada en una las torres del inmueble. A raíz de la guerra entre México y Estados Unidos, luego de la toma del último reducto que protegía la ciudad en el Castillo de Chapultepec, el 14 de septiembre de 1847, el ejército estadounidense entró en la plaza principal de la Ciudad de México e izó su bandera en el Palacio Nacional, en señal de victoria, aunque por instrucciones del General Winfield Scott se respetaron las instalaciones. De esta manera, el 16 de septiembre de 1847 en que se celebraría la independencia de México, los estadounidenses concretaban la ocupación del país. La ocupación del ejército de Estados Unidos terminó tras la firma (2 de febrero) y ratificación del Tratado de Guadalupe Hidalgo el 30 de mayo de 1848 por el que se perdió más de la mitad del territorio mexicano. La desocupación del Palacio Nacional se realizó hasta el 28 de junio del mismo año. Al día siguiente se izó de nuevo la bandera nacional mexicana en una ceremonia. En 1852 durante el gobierno del presidente Mariano Arista se llevaron a cabo las primera reformas significativas en Palacio Nacional: Se restauraron los patios del ala norte, que habían quedado abandonados desde que saliera de ahí la cárcel en 1832; se abrió el pasillo que comunica esta área con el patio central por la parte superior; se cambiaron pisos, puertas y ventanas; se dictaron reglamentos para recuperar zonas ociosas y se abrió la tercera puerta de la fachada principal, de uso exclusivo del presidente de la república y conocida más tarde como Puerta Mariana en honor al citado mandatario. El día 5 de febrero de 1857 en el recinto legislativo de Palacio se jura frente a un crucifijo la Constitución de 1857, de corte liberal. Durante la Guerra de los Tres Años o Guerra de Reforma de 1857 a 1861, el país tuvo dos gobiernos simultáneos: por un lado, desde el Palacio Nacional, se mantenían los presidentes del gobierno conservador. Por otro, el presidente Benito Juárez instaló al gobierno federal en el puerto de Veracruz de donde ingresará a la Ciudad de México hasta enero de 1861. El 31 de mayo de 1863, durante la Intervención francesa, Benito Juárez se vio obligado a dejar la capital y por tanto al Palacio Nacional, que simbólicamente, cierra la puerta central.1​ En junio de 1863 el ejército francés ocupó el Palacio Nacional y por breve tiempo de 1863 a 1867, nuevamente se le llamará Palacio Imperial, durante el Segundo Imperio Mexicano de Maximiliano de Habsburgo, aunque no lo usó como residencia, ya que en 1863 el emperador cambió su residencia al Castillo de Chapultepec, dejando al Palacio como un edificio puramente administrativo y de protocolo. No obstante lo anterior, ordenó diversas obras en su interior para que adquiriera un toque majestuoso y dejar atrás algo del estilo sobrio que le caracterizaba, convirtiéndolo en un lugar ideal para bailes y recepciones oficiales, y sede de lujosas oficinas públicas. Se destruyeron las viviendas que por años habían invadido la azotea y se levantó el nivel de los patios para evitar inundaciones, al mismo tiempo que se destruían paredes que por el inevitable deterioro ya resultaban inútiles o peligrosas; uno de los más distintivo de esos cambios que por órdenes expresas de Maximiliano se hicieron, se dio en el Salón de Recepciones: en el amplio y alargado aposento, se retiraron los rasos del techo para dar aire a la magnífica viguería virreinal de cedro, también conocido como Salón del Dosel o del Trono; además fue motivo de redecoración con la instalación de la galería de retratos que recibió óleos de los pinceles de Petronilo Monroy (retrato de Iturbide), José Obregón (retrato de Matamoros), Ramón Pérez (retrato de Allende), Joaquín Ramírez (retrato de Hidalgo) y el propio Santiago Rebull, encargados expresamente por el Emperador para “…buscar una vinculación con el heroico pueblo que presido”. Además, en el Palacio se amplió el Jardín Botánico, se liberó el edificio de la Casa de Moneda y se fundó el Teatro de la Corte; una alteración relevante fue la adición de una nueva escalera en los “Departamentos Imperiales” a la que comúnmente se llama “Escalera de la Emperatriz Carlota”, que hoy comunica los patios marianos. La construcción fue ordenada por Maximiliano a los hermanos Juan y Ramón Agea para uso exclusivo de la corte, y estaría cubierta por un tragaluz de cristal; la peculiar escalinata de muy ligeros peldaños causó revuelo e inquietud en 1867 cuando fue entregada. Por instrucciones del emperador, se convirtió a todos los salones del frente de la fachada principal en un solo e inmenso salón, destinado para banquetes, recepciones oficiales y fiestas de la corte imperial; las paredes se tapizaron con tapiz carmesí que tenía grabado el escudo imperial; se instalaron candelabros de bronce, jarrones de mármol blanco. En los salones se instalaron finos muebles europeos y se colocaron a manera de galería, en los pasillos principales de las áreas del emperador, retratos de los principales héroes de la independencia de México. Las adecuaciones imperiales se hicieron de acuerdo al proyecto de los arquitectos Ramón Rodríguez Arangoiti y Ramón Agea. Derrotado el imperio de Maximiliano, el 15 de julio de 1867 el presidente Benito Juárez regresó a la Ciudad de México, abrió simbólicamente las puertas centrales de Palacio Nacional y presidió, desde el palco central, el desfile triunfal. Pocos años después, con el bronce de varios cañones capturados al conservador Miguel Miramón en Calpulalpan, y con el de los obuses que sirvieron para la defensa de Puebla durante el sitio de 1863 se llevó a cabo la estatua sedente del presidente Juárez que se encuentra entre el primer y segundo Patios Marianos. Ya durante el gobierno del presidente Porfirio Díaz fueron realizadas varias obras de infraestructura, adecuación y modernización del Palacio. Una de ellas fue la creación de una puerta especial para el acceso directo a las oficinas del Ejecutivo en el costado surponiente. Asimismo, se instalaron la primera línea de energía eléctrica y el primer elevador de la ciudad de México, en las áreas de oficinas del presidente, y que aún hoy sigue siendo de uso exclusivo del jefe del ejecutivo federal. En 1877 se construyó un observatorio astronómico y otro meteorológico. El 14 de septiembre de 1886 se llevó a cabo con una ceremonia oficial la instalación de la campana original del templo de Dolores Hidalgo en Guanajuato, la cual fue transportada con honores militares. La llamada Campana de Dolores se ubica en sobre el balcón central de Palacio que da al Zócalo, en un nicho que fue especialmente construido, por lo que se demolió el original copetón del centro. Es a partir de entonces que se usa para celebrar el aniversario del Grito de Dolores. En 1892 el entonces secretario de hacienda José Yves Limantour reinstaló las oficinas de esa dependencia en el ala norte, en torno a tres patios sucesivos, más uno grande interior destinado a la Oficina Impresora del Timbre. Toda la fachada principal se aplanó con mezcla, formando rectángulos que simulaban bloques de piedra. Por dentro se remodelaron las estancias presidenciales, el comedor, el Salón Embajadores, la cocina, la sala de estar, las cocheras y las caballerizas. El último presidente que usó el Palacio Nacional como residencia fue Manuel González, quien terminó de rehabilitar el Castillo de Chapultepec, mismo que seria usado como residencia por su sucesor Porfirio Díaz, siguiendo los pasos de Maximiliano y Lerdo de Tejada. Aunque continuó siendo la sede del Poder Ejecutivo, albergando las oficinas principales de las secretarias de Guerra y Marina, de Gobernación y Hacienda siendo esta última la única que queda a la fecha dentro de Palacio; Además de la comandancia de la Primera Zona Militar. Siglo XX​ Para las fiestas del Centenario de la Independencia, Díaz ordenó en 1901 la rehabilitación casi total del palacio, salvo por el Salón de Recepciones, pero el estado actual del resto de las áreas protocolarias del Palacio Nacional son de esta época. Destacan de estos trabajos los plafones de algunos salones, el Salón Panamericano y la colocación de otro elevador en el área de Hacienda. Es así como durante 1910 se llevan a cabo diferentes ceremonias en Palacio, siendo de estas la más vistosa y última la "Apoteosis de los Héroes" el 6 de octubre en el Patio Central, para lo cual se construyó con madera y otros materiales varios monumentos alegóricos, siendo el principal un catafalco ubicado en el centro del Patio Central el cual se techo totalmente. Durante el denominado Porfiriato, el palacio alcanzó una etapa de esplendor en la que (alternando con la residencia oficial el Castillo de Chapultepec) fue el escenario de innumerables ceremonias y festividades que enaltecían la figura presidencial y revestían al inmueble de la categoría de recinto de gobierno que no tenía desde la época virreinal. En 1902 el recién construido Salón Panamericano fue sede de la II Conferencia Panamericana, reunión cumbre de la Unión Panamericana a la que asistieron representantes de todos los países del continente. Es así como durante la Revolución mexicana y principalmente durante la Decena Trágica (1913), que el Palacio Nacional recibe los daños de la guerra, teniendo el daño más fuerte en la zona de oficinas de la presidencia al sur del palacio. En 1914 fue tomado por las fuerzas Zapatistas y Villistas. En 1926 se inauguró el Salón de la Tesorería (en el espacio que ocupaba la Tesorería desde 1891) y se realizó una reforma profunda al edificio, cuando el presidente Plutarco Elías Calles (a iniciativa del secretario de hacienda Alberto J. Pani) mandó construir la galería o tercer nivel de toda la construcción, así como sustituir la piedra blanca de la fachada por el actual tezontle rojizo que lo caracteriza y cambiar muchas de las características que hasta entonces lo distinguían, como eran las estatuas de ángeles sobre las puertas laterales del frente, retiradas cuando el pretil y las torres se almenaron; se pusieron remates sobre las tres puertas para el asta bandera, se recubrieron con cantera de Chiluca las puertas y ventanas, cornisas, pretiles y remates; se colocó la campana dentro de un nicho flanqueado por atlantes; en el interior se construyó la gran escalera central, la escalera de la secretaria de hacienda y la sala de oficinas de la tesorería central. Dirigió la obra el arquitecto Augusto Petriccioli, y el arreglo de la tesorería Manuel Ortiz Monasterio. Entre 1929 y 1935 Diego Rivera pintó en el cubo de la escalinata una visión panorámica de la historia de México denominada Epopeya del pueblo mexicano, incluyendo una fantasía del mundo del porvenir. En el ala norte del patio central realizó otros murales, entre 1944 y 1952, con temas relativos a la vida de los antiguos pueblos mesoamericanos. En 1945, el presidente Manuel Ávila Camacho ordenó la creación de las Galerías de los Presidentes y de los Insurgentes, que se ubican en el segundo nivel de los patios que dan al Patio de Honor en la zona de presidencia. Con la transformación de la figura presidencial en el eje de la vida política del país a partir de la década de 1920, los símbolos del poder de esta (la silla y banda presidencial; los Pinos, etc.) se convirtieron en actores de los rituales que daban significado e imagen al ejercicio del poder. Desde luego el Palacio Nacional fue parte de estos elementos simbólicos, especialmente porque, al funcionar como despacho presidencial, se volvió el centro emisor de las decisiones y mandatos del presidente de la república. El inmueble era importante en ceremonias como la toma de posesión, donde el presidente, luego del desfile multitudinario que lo trasladaba desde la sede del Congreso, iniciaba sus actividades con el tradicional saludo y foto oficial con los integrantes del gabinete presidencial. En la ceremonia del informe presidencial, el mandatario asistía a Palacio para colocarse la banda presidencial e iniciar el recorrido a la sede del congreso. En tanto que el Balcón central se convirtió en la tribuna de honor desde donde el Comandante supremo encabezaba los desfiles conmemorativos del 1 de mayo, 16 de septiembre y 20 de noviembre. Además de ser el punto de encuentro en manifestaciones de apoyo popular al primer mandatario en el Zócalo, como ocurría en la mencionada toma de posesión o en alguna de las múltiples demostraciones de lealtad de organizaciones campesinas, obreras y populares afiliadas al partido oficial PRI. Al inicio de la segunda mitad del siglo XX, surgió un desprecio y descuido por la herencia colonial en el centro de la ciudad de México se realizaron obras que contrastaban burdamente con los edificios virreinales. Así por ejemplo edificios tan antiguos como el Hospital de Jesús fueron desfigurados con áreas modernas. El Palacio Nacional no se quedó exento de estas ideas y en la década de 1960, en la parte oriente del antiguo huerto, fueron construidos los edificios Landa para albergar más oficinas de la Presidencia, la Primera Zona Militar y de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, con una arquitectura que en nada armonizaba con el entorno del lugar. Contrario a lo anterior en 1972, se rehabilitó el Recinto Parlamentario con base a litografías y descripciones del siglo XIX, reinaugurándose con una sección especial del Congreso de la Unión el 18 de julio,14​ por estos años también se habilitaron otros salones con ideas vanguardistas que contrastaban con el origen colonial del edificio, como lo fue el vestíbulo del Recinto Parlamentario, entre otros. A consecuencia de las obras del metro y de un proceso de asentamientos desiguales, se resintió la estructura de Palacio. De 1971 a 1976 se tuvieron que ejecutar obras de consolidación, especialmente en el patio central, el de honor y el tercer piso. En el segundo, se encontraron restos de las bases del primitivo Palacio Virreinal, dos de los cuales se conservaron in situ. Se levantó todo el piso del patio y se le puso otro nuevo; se restauraron los muros y se dejaron al descubierto las viejas vigas de cedro con zapatas que sostienen el primer cuerpo del edificio; se cambió el pavimento del patio central y se le puso una fuente octagonal con tres tazones de hierro cuadrilobulados; se uniformó el estilo de las crujías que miran al patio de la Emperatriz. Se remodeló la pared sur del cubo de la escalinata donde esta el mural de Diego Rivera. Se remodelarón los salones de las áreas públicas y presidenciales. Se renovaron las instalaciones y se detuvo el deterioro de la fachada de la antigua Casa de Moneda (hoy Museo de las Culturas). El 1º de mayo de 1984, un individuo lanzó dos bombas molotov, una hacia la Puerta Mariana y otra hacia el balcón presidencial de Palacio Nacional, justo cuando el presidente Miguel de la Madrid presenciaba el tradicional desfile obrero, resultando heridas algunas personas. Después del sismo del 19 de septiembre de 1985 que sacudió la capital de la República, se desocuparon los edificios Landa (que resultaron dañados por los terremotos), junto con otros espacios. Además se tornó preocupante el asentamiento del edificio, principalmente porque comenzó a ser de manera altamente irregular y acelerado. Con lo cual se iniciaron trabajos de rescate del inmueble, no para remodelarlo, sino para evitar su colapso. Principalmente se atacaron problemas de cimentación. Otra intervención se realizó entre 1999-2000 por órdenes del presidente Ernesto Zedillo; en estos trabajos se incluyó la remodelación de la capilla, la demolición de los edificios Landa y otros más antiguos con el fin de recuperar 14 000 metros cuadrados, la idea fue habilitar espacios para la instalación de salas destinadas a exposiciones museográficas permanentes, por lo que ahora se contaba con un museo que alberga copias del Acta de Independencia, el Tratado de Córdoba, entre otros documentos. En los trabajos de restauración se tomó darles un estilo más apegados al siglo XIX a los salones habilitados como vanguardistas en las décadas pasadas, se estableció el jardín botánico en remembranza del de Moctezuma y el Jardín de la Emperatriz, el primero se hallaba originalmente donde hoy esta la Torre Latinoamericana, el segundo ocupó parte del huerto de Palacio. Además el presidente Ernesto Zedillo es quien emite un reglamento para el uso del palacio determinando la creación de la Conservaduría del Palacio Nacional, compuesta por miembros de diferentes ramas del gobierno federal, lo que limita la preeminencia que había tenido el ejecutivo en la administración del inmueble a través del Estado Mayor Presidencial, por lo que la seguridad, mantenimiento y administración del inmueble se divide entre la Secretaria de Hacienda (que controlan la zona abierta al público en general), la Secretaria de la Defensa Nacional quienes controlan los edificios del oriente que dan a la calle de Correo Mayor pertenecientes entonces a la Primera Zona Militar; y la Presidencia de la República quienes a través del Estado Mayor Presidencial controlan el Patio de Honor y la zona de oficinas del presidente. Siglo XXI​ Durante la administración del presidente Vicente Fox se da el primer intento serio de abandonar el edificio por parte de la presidencia, por lo que el entonces secretario de Hacienda y Crédito Público Francisco Gil Díaz toma áreas administradas por Hacienda como oficinas, desalojando las muestras museográficas, aunque muda muchas de sus actividades al edificio de Av. Constituyentes 1001. La idea era convertir las áreas de Presidencia a un museo de sitio, pero la presión de varios sectores sociales obligó a abandonar la idea.20​ Aunque se terminaron los trabajos de remodelación del vestíbulo del Recinto Parlamentario, se abrió el archivo de Francisco I. Madero. En noviembre de 2006 se inauguran los nuevos edificios que dan a la calle de Correo Mayor, que sustituyen a los edificios Landa, estos son destinados a oficinas y cuartel perteneciente a la Primera Zona Militar, que son compartidos por el Estado Mayor Presidencial ya que permiten contar por primera vez con un estacionamiento para funcionarios y visitantes especiales, a este edificio se le cuidaron sus fachadas para mantener la armonía arquitectónica con el resto del conjunto. Con motivo de los festejos del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana, el presidente Felipe Calderón Hinojosa autorizó el remozamiento del Palacio y de la Casa de Moneda (actualmente Museo Nacional de las Culturas), con el fin de integrarlos en un solo conjunto que cubre toda la manzana. Los trabajos son principalmente en la fachada y su acera principal, trabajos de cimentación con la inyección de lodos con Bentonita. Destaca de entre los festejos del Bicentenario de la Independencia, el rescate de muchas de las áreas destinadas para museografía que habían sido invadidas por la Secretaría de Hacienda, junto con otros espacios, integradas en la Galería Nacional inaugurada el 5 de septiembre de 2010 por el presidente Calderón con la exposición México 200 años: La patria en construcción22​ (abierta al público a partir del 19 de septiembre). En esta exposición destacó la exhibición de once urnas con los restos de los catorce héroes que reposan en la Columna de la Independencia: Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio Allende, Juan Aldama, Mariano Jiménez, Nicolás Bravo, Vicente Guerrero, Mariano Matamoros, Francisco Xavier Mina, José María Morelos y Pavón, Andrés Quintana Roo, Leona Vicario, Guadalupe Victoria, Pedro Moreno y Víctor Rosales; los cuales fueron exhumados del Monumento de la Independencia el 30 de mayo y llevados para su estudio al Castillo de Chapultepec, y recibidos con honores en Palacio Nacional el 16 de agosto, los cuales estuvieron en exhibición hasta el 30 de julio de 2011, exactamente al cumplirse el bicentenario de la ejecución de Miguel Hidalgo, fecha en que regresaron a la Columna de la Independencia y en que concluyó la exposición.23​ Asimismo, en la exposición México 200 años: La patria en construcción se exhibieron documentos como el Acta de Independencia, los Sentimientos de la Nación; así como banderas, muebles y artículos de gran valor histórico. Al igual que los festejos del Centenario en 1910, el Palacio Nacional volvió a ser el gran protagonista en una festividad de enorme relevancia, cuando la noche del 15 de septiembre de 2010 fue el escenario culminante de las celebraciones en el Zócalo por el Bicentenario de la independencia. Un espectáculo con llamas danzantes surgidas de la parte superior de la fachada, acompañadas de música y concluido con fuegos artificiales, dieron paso al celebre Grito de Dolores. Con el antecedente y el marco de una ceremonia de traspaso de funciones, improvisada la noche del 30 de noviembre de 2012; Enrique Peña Nieto, se convirtió en el primer presidente desde Gustavo Díaz Ordaz en despachar en este inmueble, incrementando las actividades oficiales y de trabajo en el recinto, hasta entonces hechas en la Residencia Oficial de los Pinos por los últimos mandatarios.​ El 6 de noviembre de 2014 un grupo de personas incendio la puerta principal del Palacio en medio de las protestas derivadas por la desaparición de 43 estudiantes en Iguala, Guerrero. El 13 de febrero de 2016 recibió la visita de estado del papa Francisco en su calidad de jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano; recepción del máximo jerarca de la Iglesia católica, inédita en la historia del recinto. Como parte de los compromisos iniciales, hechos en campaña, para realizar en los primeros días de su gobierno, el presidente Andrés Manuel López Obrador comenzó a operar de forma permanente en el despacho presidencial desde el 1 de diciembre de 2018, trasladando de manera definitiva las labores ejecutivas desde la Residencia Oficial de los Pinos (que se convirtió en Centro Cultural) al Palacio Nacional. Posteriormente el 22 de julio de 2019, y luego de 135 años de no serlo, recuperó su condición de Residencia Presidencial, al concretarse la mudanza del mandatario y su familia a un departamento ubicado en el tercer piso del complejo, específicamente en el ala sur junto a las oficinas que ocupaba el Estado Mayor Presidencial (mismas que serían empleadas ahora como área de trabajo de la presidencia). El área del departamento, en forma de escuadra, esta localizada exactamente en la esquina sur del Jardín botánico, y que en el exterior comunica a la calle de Corregidora. Con una extensión de 300 metros cuadrados cuenta con dos recámaras, un estudio, cocina, sala y comedor, así como pasillo principal y vestíbulo. El departamento fue construido por indicaciones del entonces presidente Felipe Calderón durante su sexenio, aunque no era conocido públicamente. La edificación no forma parte del complejo histórico que constituye el patrimonio arquitectónico del Palacio, por lo que su diseño y uso no representan impacto al valor artístico del inmueble. Habría sido el antecesor de López Obrador, Enrique Peña Nieto, quien le dio a conocer la existencia de dicha área, por lo que ya como presidente presentó los planos del lugar, sus características y su consecuente mudanza.​ El Palacio hoy​ El Palacio continúa siendo la sede oficial del Poder Ejecutivo, y es actualmente la residencia oficial del Presidente (desde la conversión en Complejo Cultural de Los Pinos en el área del Bosque de Chapultepec). Aquí se realizan importantes actos protocolarios del Presidente, como jefe de estado: celebración del Grito de Dolores, desfiles militares conmemorativos de la Independencia y de la Revolución mexicana, mensajes del presidente con motivo de sus informes de gobierno, recepción de jefes de Estado y de gobierno extranjeros, recepción de credenciales del cuerpo diplomático acreditado en el país, entre otros eventos. Fachadas​ Situado en el lado oriente del Zócalo de la Ciudad de México, Palacio Nacional es el inmueble más grande de los edificios que rodean la Plaza y uno de los conjuntos arquitectónicos de mayores dimensiones del país. Su fachada principal, revestida con piedra de chiluca y tezontle, muestra, en su parte inferior y media, un estilo barroco sobrio de los siglos XVII y XVIII, y en su parte superior, construida entre 1926 y 1928, el estilo llamado neocolonial. La fachada principal de Palacio Nacional muestra tres ejes que corresponden a sus respectivas entradas monumentales. Los ángulos noroeste y suroeste rematan en torreones de estilo militar. El basamento abarca la planta baja, tiene 25 ventanas rectangulares de pequeñas proporciones El nivel inmediato superior ostenta el mismo número de ventanas, pero de mayores proporciones y protegidas con reja de hierro forjado. La mitad superior, con 39 grandes ventanas balconadas, está revestida con tezontle en varios tonos. Al tercer piso se le conoce como galería y posee 60 ventanas. Dotado de tres portadas, correspondientes a sus puertas monumentales, destaca la central por su simbolismo: en lo alto se observa la campana de Dolores, uno de los objetos históricos de mayor relevancia para la historia mexicana. Debajo de ella se alza el Balcón Presidencial. Remata la portada el escudo nacional flanqueado por un caballero águila y otro español. Las portadas laterales descubren las puertas denominadas Mariana y de Honor; la primera, ubicada en el ala norte, es así conocida en memoria del presidente Mariano Arista, quien la mandó construir en 1852; la otra, orientada al sur, recibe su nombre por el hecho de ser la puerta reservada para uso del Presidente de la República. Esta costumbre data de tiempo atrás cuando los mandatarios se dirigían del Castillo de Chapultepec o de Los Pinos a sus labores en Palacio. Al arribo del mandatario se despliega para su recibimiento una valla de honor de las guardias presidenciales. La fachada cierra en sus extremos con dos densos torreones de estilo militar revestidos de cantería. La fachada lateral norte se extiende a lo largo de la calle de Moneda, la primera de dos partes presenta los mismos elementos formales de la fachada principal pero en un estilo más sobrio y puro característico del siglo XVIII. La segunda parte consta de tres pisos y es, casi en su totalidad, la original del siglo XVIII. Destaca la portada que da acceso al Museo de las Culturas, cuya imponente puerta exhibe ornamentaciones neoclásicas. A los costados de la puerta se levantan dos pares de columnas corintias rematadas con un friso de estilo siglo XVII, el cual sostiene una ventana balconada flanqueada por dos columnas jónicas. La gran portada termina con un frontón de estilo neoclásico y un águila en bronce, agregados, seguramente, durante la época del presidente Porfirio Díaz. El lado oriente muestra una fachada divida en cuatro segmentos de diversas proporciones y estilos. La esquina que conforman las calles de Moneda y Correo Mayor ostenta el mismo estilo arquitectónico de la fachada principal del Museo de la Culturas, no así la fachada adyacente de la antigua Procuraduría, la cual permite observar el estilo neocolonial predominante de las primeras décadas del siglo XX con sus grandes ventanas y balcones enmarcados en cantería. El segmento inmediato muestra la fachada denominada Constanzó, construida en el siglo XVIII en un estilo que puede clasificarse como versallesco, aunque con elementos estilísticos de Luis XVI; entre sus características, destaca el revestimiento en tezontle rojo y los altorrelieves de amorcillos, guirnaldas, figuras humanas, trofeos e instrumentos musicales que se observan en los diversos tableros situados arriba de los ventanales. En el segmento que cierra la fachada oriente, en la esquina de las calles de Correo Mayor y Corregidora, se levantan dos edificios reconstruidos en tiempos recientes, cuyas fachadas presentan el estilo sobrio característico de los años en que se aumentó el cuarto piso a Palacio Nacional. La fachada lateral sur la forman tres partes que, en lo fundamental, siguen el estilo que impuso el arquitecto Petriccioli a Palacio Nacional entre 1926 y 1928; no obstante, la fachada intermedia, que antes correspondía al Archivo General de la Nación, guarda elementos que permiten imaginar la antigua fachada del Palacio Virreinal. Áreas de Presidencia​ Ubicadas en el ala sur de Palacio Nacional, las áreas protocolarias de la Presidencia de la República ocupan los salones que asoman a la Plaza de la Constitución y a la calle de Corregidora. En sus orígenes éstas fueron las habitaciones de los virreyes y alojaron el aparato de la administración real. Fue también, durante diversos momentos del siglo XIX, residencia de presidentes y de los emperadores Maximiliano de Habsburgo y Carlota de Bélgica. La arquitectura de sus espacios ha sufrido múltiples transformaciones al paso de su historia; sin embargo, exhiben abundantes objetos ornamentales y obra plástica de la época del Segundo Imperio y conservan aún el gusto artístico predominante de la época de esplendor del porfiriato. En la primera planta, al final del corredor surponiente, se abren las puertas que llevan a un pequeño salón conocido como Juárez, cuyo nombre se debe a Benito Juárez. Se sabe que por este salón el presidente cruzaba a diario para dirigirse de su despacho a sus austeras habitaciones, que se encontraban en el ala norte de Palacio. Entre los elementos que adornan este salón destacan los óleos del revolucionario y reformador agrarista Emiliano Zapata y del escritor y libertador cubano José Martí realizados por Antonio Albanés García y E. Valderrama, respectivamente. Contiguas al Salón Juárez se localizan las galerías de los Insurgentes y de Presidentes, que sirven de antesala a los salones presidenciales. Situada en el corredor poniente, la Galería de los Insurgentes exhibe una colección de retratos de algunos de los próceres de la independencia nacional. El propósito de esta galería fue exaltar a los héroes nacionales que llevaron a México a convertirse en una nación libre y soberana. El emperador Maximiliano de Habsburgo fue el iniciador de este reconocimiento, cuando en 1865 se realizaron algunos de los óleos más importantes que aquí se muestran. De esta época destacan los retratos de Miguel Hidalgo y Costilla, pintado por Joaquín Ramírez, Mariano Matamoros de José Obregón y Agustín de Iturbide de Petronilo Monroy. Esta galería fue originalmente conocida como la Galería de Iturbide, y se situó en lo que hoy es el Salón de Embajadores. La Galería de los Presidentes, situada en los pasillos del primer piso del área de gobierno, fue creada en 1945 por el entonces presidente de México Manuel Ávila Camacho. Sobre sus muros pende una serie de retratos de diversos mandatarios de los siglos XIX y XX. Se sabe que algunos de ellos posaron para las pinturas; tal fue el caso del retrato de Mariano Arista (1851), quien con uniforme de gala posó para el pintor Edouard Pingret. Muchos otros son recreaciones realizadas por el prolífico pintor Carlos Tejeda entre 1945 y 1946. Sobre los corredores también se exhiben otros objetos de arte, como un juego de candelabros de procedencia francesa traídos a Palacio Nacional durante la época del Segundo Imperio. Los salones presidenciales se componen de un conjunto de áreas conocidas como el Salón Azul, Salón Verde, Salón Morado —así denominados por el color de sus tapices—, el Salón de Embajadores y el Salón de Recepciones, además del Despacho Presidencial, el Comedor y el Antecomedor, entre otros. Esta división en salones fue realizada en 1901, durante la época de esplendor del porfiriato, por el ingeniero Gonzalo Garita, con motivo de la celebración del Segundo Congreso Panamericano (1902). Despacho Presidencial​ El Despacho Presidencial, es considerado el centro emblemático de Palacio Nacional y símbolo de poder para los mexicanos y su clase política. Anterior a los años treinta del siglo XX, este espacio estuvo dividido en dos, una parte acondicionada como área de descanso otra como sala privada, luego de ser unidas fueron decoradas al estilo del salón embajadores. Hoy en día resguarda un nutrido grupo de muebles de estilo renacentista italiano y francés, entre los que destacan el sillón presidencial y el librero, cuyo frontón, soportado por dos cariátides de madera, exhibe en su centro el escudo nacional. En 1901 esta área fue llamada "Sala Privada". Salón de Recepciones​ Es el área de mayor dimensión en la zona presidencial. Tiene cinco ventanales, con sus correspondientes balcones a la Plaza de la Constitución, el del extremo norte queda bajo la campana de la Independencia y es utilizado exclusivamente por el Presidente en los grandes eventos cívicos, especialmente la noche del 15 de septiembre en la conmemoración del Grito de Dolores y el desfile militar del 16 de septiembre conmemorativo del inicio de la independencia. Se ubica a un costado del actual Salón de Embajadores, y fue el único que no se remodeló durante las obras de 1901. En la época Colonial se le llamó Salón del Trono, por encontrarse ahí el asiento con grada y dosel que ocupaba el virrey en las ceremonias. Durante la vida independiente en este lugar estuvo cautivo Benito Juárez debido a la revuelta conservadora ocasionada por el Plan de Tacubaya en 1857, preso por órdenes del entonces presidente Ignacio Comonfort. Las vigas de cedro fueron admiración de Maximiliano de Habsburgo, quien lo utilizó como Salón de Fiestas. En 1902 con motivo de la fiesta de recepción a los representantes del Segundo Congreso Panamericano, se utilizó como espacio complementario del Salón de Embajadores. Este salón guarda cuatro óleos monumentales que representan algunos episodios militares de la historia de México; tres de estos fueron ejecutados durante la presidencia de Porfirio Díaz. El salón se incendió en 1909 y posteriormente fue acondicionado por la proximidad de las Fiestas del Centenario de la Independencia. Salón de Embajadores​ Tiene una superficie de 24 metros de largo por ocho de ancho. En el plafón se observan florones, follajes y mascarones; las superficies lisas están separadas por rectángulos longitudinales adornados con hojas de acacia, cordones dorados y figuras de angelitos sosteniendo un pequeño medallón. Entre las paredes y el plafón hay un friso curvo con ocho relieves que muestran las fases de una batalla. Una sucesión de guirnaldas da unidad al conjunto. Sobre los muros se encuentran pinturas de Miguel Hidalgo, José María Morelos, Vicente Guerrero, Ignacio Allende, Benito Juárez y una alegoría de la Constitución de 1857. Llamado así por ser el salón donde se presentan las cartas credenciales para embajadores y cónsules acreditados en México, ceremonia presidida por el presidente de la República. Este lugar ha sido testigo de acontecimientos históricos, por citar algunos: el 28 de septiembre de 1821 se firmó el Acta de Independencia del Imperio Mexicano; en 1872 estuvo expuesto por tres días el cuerpo de Benito Juárez, fallecido el 18 de julio; asimismo el 10 de septiembre de 1921, se llevó a cabo el acto conmemorativo del primer centenario de la consumación de la Independencia de México. Salón Morado​ Conocido a principios del siglo XX como "Sala de Ayudantes". Fue restaurado durante el régimen porfiriano. Este salón debe su nombre al color del tapiz que hace juego con un jarrón morado de porcelana que le fue obsequiado a Carmen Romero Rubio de Díaz, segunda esposa de Porfirio Díaz, el cual ostenta una placa de bronce con las iniciales C.R.R. de D.D grabadas. Un óleo del Virrey Juan Vicente Güemes Pacheco de Padilla, Segundo Conde de Revillagigedo, pintado por Carlos Tejeda en 1946, cuelga de la pared. Al igual que en otros salones, pende del techo un candil francés en bronce dorado y cristal, estilo Primer Imperio y sobre las paredes, cuatro arbotantes con figuras de ángel en bronce iluminan el lugar, decoración que otorga majestuosidad y belleza. Mide siete por ocho metros; el plafón es de estilo renacentista, de ahí pende un candil. La transición entre el plafón y las paredes laterales en las que hay tres clases de elementos decorativos: triángulos esféricos flanqueados por modillones; un rectángulo con una cartela central, coronada por una concha de la que surgen guirnaldas y flores; y un conjunto formado por un haz de flechas, un escudo, un trofeo y un casco romano. Salón Verde​ Mide ocho metros por lado y queda al sur del salón morado. En los lunetos de la bóveda están representados, en figuras de mujeres, los elementos conceptuales de los ideales positivistas: la Paz, conquistada por el desarrollo del espíritu, manifestado en las artes; ayudada por el Progreso, materializado en las ciencias y alcanzado por medio de la equidad, corporeizada en la ley y la justicia. En los ejes del recuadro central dos ángeles sostienen un medallón con las iniciales R.M. (República Mexicana), el cual reposa sobre el escudo nacional. A principios del siglo XX, este Salón fue conocido como el "Primer Salón de Audiencias" o como "Salón de Ayudantes". Más tarde se le llamó "Salón de los Secretos", pues ahí tenían lugar las reuniones entre los generales Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles. Es el único salón que cuenta con doble puerta. Del plafón pende un candil de cristal de Bacarat, con cuarenta y cinco luces. En sus muros, tapizados en tela color verde, se muestran los retratos al óleo del Rey Carlos III de España y el del primer presidente de los Estados Unidos, George Washington. Entre los objetos decorativos, destaca un tibor de Sevres giratorio de porcelana verde con aplicaciones en bronce. Salón Azul​ Mide 13 metros de largo por ocho de ancho, se comunica con el salón verde. Tiene un plafón rectangular con una pintura al temple firmada por A. Mendoza. Entre las paredes y el plafón hay un friso curvo donde los perfiles griegos y romanos forman las siglas R.M. (República Mexicana) y el águila del escudo nacional, unidas por una cadena de guirnaldas. Área conocida originalmente como "Salón de Audiencias", está tapizado en color azul. Al centro del salón hay un candil de cristal estilo Luis XV y también comprende tres arbotantes de cristal cortado. Sobre uno de los muros, se encuentra un retrato al óleo del venezolano Simón Bolívar con el título de "Libertador de Colombia y Perú", réplica del original de Pablo Rojas pintado en 1825, y una escultura en bronce con el nombre de " La Jauría", que representa una cacería inglesa. En cada una de las puertas hay una columna y un dosel tallados en madera de cedro, colocados en la época del Presidente Plutarco Elías Calles, donde se puede apreciar el águila del Escudo Nacional. Salón Juárez​ Salón que lleva el nombre de uno de los presidentes mexicanos que habitó Palacio Nacional en el siglo XIX. La costumbre de Benito Juárez, era trasladarse de sus habitaciones, situadas en el ala norte, al área de gobierno, atravesando este pequeño salón. Salón de Acuerdos​ Mide trece metros de largo por siete de ancho. Conduce a el la puerta de lado oriente de la biblioteca. Tiene un plafón de diseño geométrico, a base de yesería que imita madera. Cada casetón proporciona luz indirecta.39​ El Salón de Acuerdos, llamado originalmente "Sala de Ministros", hoy en día se ocupa para celebrar importantes sesiones de trabajo del presidente de la República con su gabinete y sirve de antesala a sus reuniones. Uno de los episodios históricos acontecidos en este salón fue la aprehensión del presidente Francisco I. Madero. Pese a la defensa de su guardia el presidente fue llevado a la intendencia de Palacio. Salón Morisco​ Pequeño salón de fumadores de estilo morisco —muy en boga en México a finales del siglo XIX—, posiblemente ideado por el arquitecto Antonio Rivas Mercado. Se le llama de este modo porque su decoración está inspirada en el arte islámico. El plafón está trabajado en estuco. Las entradas tienen un arco de medio punto en forma de herradura, que descansa en columnas pareadas, semiocultas y apoyadas en basamentos. A excepción del espejo que es de origen francés, el resto se conserva en un estilo medio oriental. Esta sala es utilizada como lugar de reunión y forma parte de los salones de los mandatarios mexicanos. Esta profundamente decorado con rombos lobulados que inscriben flores de lis estilizadas. El techo esta formado por una bóveda central y las superficies, por un lado circulares y por el otro de ángulo recto, correspondientes a las cuatro esquinas. En estas, limitadas por molduras mudéjares, aparecen roleos de acacia. La unión de plafón y paredes esta hecha a base de molduras escalonadas, diseños geométricos, antefixias, ovos y conchas superpuestas. Comedor Presidencial​ Estancia decorada estilo Luis XIV, que luce sus puertas, plafón y lambrines en encino de Alsacia. Puertas, ventanas y muebles están revestidos en seda roja. En el punto central de la pared norte se encuentra, la chimenea, escoltada por dos aparadores rematados por cuatro cariátides sosteniendo el mueble tridimensional labrados con rocallas y al centro con un espejo ovalado. El plafón tiene tres secciones; la central con tres conjuntos ornamentales de follaje, de los que penden sendos candiles; y las laterales, más pequeñas, con bajorrelieves reticulares. El friso curvo lleva frutas, flores y legumbres, un cordón y ovos enlazados por palmetas y hojas de acanto La mesa tiene lugar para cuarenta personas. Actualmente, forma parte de las áreas reservadas para las actividades presidenciales. Antecomedor Presidencial​ Estancia decorada en 1901 a cargo del Ingeniero Gonzalo Garita, de hechura mexicana. El antecomedor está tapizado en seda con motivos florales y decorado con un plafón en artesonado de cedro y encino del que pende un candil de Bacarat de 15 luces. El piso forma un mosaico de diversas maderas: caoba, cedro, naranjo y ébano. Entre los muebles que adornan este salón destacan los cristaleros tallados en madera de nogal y encino y el conjunto de sillas pertenecientes al tren presidencial de Porfirio Díaz, donde se localiza el escudo nacional. Biblioteca Presidencial​ Mide siete por ocho metros. Se accede a ella por el salón azul. Allí se encuentra un elevador Art nouveau para uso exclusivo del presidente, decorado con las iniciales R.M. enmarcadas por una corona de laureles. Las yeserías imitan madera. El plafón presenta motivos geométricos. Los recuadros del artesonado están pintados en el interior. Al centro hay un rosetón del que pende un candil y del cual parten cuatro recuadros romboidales con pinturas ilusionistas. El friso esta rematado con por una moldura de ovos que unifica el conjunto.42​ Destaca por su acabados, las puertas, los cortinajes de terciopelo rojo y flecos dorados. La pared está recubierta con un tapiz de tela roja. Se pueden apreciar dos libreros de estilo Luis XVI, elaborados en madera con aplicaciones de bronce. La mesa del centro es de estilo ecléctico con reminiscencias del renacimiento francés, al igual que las dos sillas, elaboradas en madera de encino con incrustaciones de bronce y cubiertas con cuero marroquí. Biblioteca​ Biblioteca pública ubicada en la planta baja de las áreas presidenciales, a un costado del Patio de Honor. Cuenta con un acervo de poco más de 22 000 volúmenes de información general.1​ Patio de Honor​[editar] De forma trapezoidal y rodeado por una arquería que conserva elementos arquitectónicos del siglo XVIII, este patio es sitio para ceremonias cívicas y actos de gobierno de la Presidencia de la República. En su lado poniente, se abre la puerta que comunica a la Plaza de la Constitución y, al oriente, se levanta la escalera que conduce a los salones presidenciales.1​ Áreas militares​[editar] Administradas por la Secretaría de la Defensa Nacional: Instalaciones de la primera zona militar. Jardín botánico de zona tropical Jardín botánico de zona árida Áreas de la Secretaria de Hacienda​[editar] Áreas sin acceso al público general1​​[editar] Salón Panamericano​[editar] Tiene 20 metros de largo por nueve de ancho. Fue construido por el arquitecto Antonio Rivas Mercado en 1901. Decorado en estilo Primer Imperio; esta dividido en tres naves por columnas corintias de granito rosa con bases y capiteles dorados, desplantadas sobre pedestales de mármol negro veteado de amarillo y gris con fajas de color ágata. Las pilastras de los muros corresponden a estos apoyos en orden y riqueza. Las puertas son de caoba roja con encuadramientos arquitectónicos de color marfil, cuyos ornatos de laureles, rosas y arabescos suben hasta las cornisas. El plafón muestra el águila nacional y las alegorías de la agricultura, la minería, la industria y el comercio. Iluminan la estancia 300 lámparas de luz incandescente situadas como coronas de estrellas a lo largo de las cornisas, en los casetones y en el plafón, a modo de constelaciones. Flanqueada por las dos puertas laterales, la pared central ostenta un escudo de bronce con las palabras Pax, Lex; Mismo que esta rodeado por las banderas de todos los países independientes de América43​ Salón de los Escudos​[editar] Situado en el ángulo noroeste del Palacio, esta decorado en estilo Francisco I. Tiene un friso con una cadena de hojas de acanto con relieves y ménsulas de madera. En la parte baja se colocó un lambrín de encino. Los muros muestran los escudos de todos los países de América y las antiguas intendencias de la Nueva España.44​ Salón Guillermo Prieto (antes Salón de la Tesorería)​[editar] El salón de cajas se instaló en 1910, y las obras de adaptación se hicieron entre 1925 y 1926. El patio se cubrió con un techo sostenido por vigas de concreto armado en cuyos apoyos se representaron magueyes en flor. Una mampara de hierro, bronce, mármol y madera separan al público de las oficinas. En ella se tallaron las principales monedas de la época independiente, enmarcadas por hojas de acanto. En los ejes verticales lleva tres lámparas de bronce y alabastro en forma de flama y, hacia abajo, un cuerno de la abundancia del que brotan monedas que guían hacia un león. Las ventanillas tienen reja de hierro forjado. Las puertas y el piso son de estilo italianizante.45​ Otras​[editar] Despacho del secretario de Hacienda y Crédito Público. Sala de juntas Salón Verde Salón Café Salón de los retratos Pasillo de cajas con dos bóvedas de seguridad Escalinata de la Emperatriz Oficinas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público Colección Acervo Patrimonial de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público Áreas con acceso al público en general:1​​[editar] Recinto parlamentario​[editar] Recinto Parlamentario El salón tiene dos hileras de asientos sobre gradas con balaustradas y sillones de caoba. En la parte central esta un doncel con galones y flecos de oro donde esta expuesta el Acta de la Independencia y hay dos sillones destinados al presidente de la república y al del congreso. Las galerías están sostenidas por 20 columnas de estilo dórico. Claros semicirculares dan luz a la sala. En la parte superior de los intercolumnios los nombres de los héroes con letras doradas. En el centro del cielo raso hay un medallón dorado del que parten líneas rectas trabajadas en yeso, a puntos que marcan el principio y fin de las lumbreras. Frente al solio, arriba de una puerta con marco de caoba se colocó una lanza que se usó en la campaña de Texas. Un cuadro de Carlos Páris recuerda la batalla de Tampico. Esta sala construida originalmente en 1829 para albergar la cámara de diputados, fue destruida en un incendio en 1872, luego se usó como archivo de la procuraduría fiscal; fue restaurada en 1972, basándose en una litografía de Pedro Gusidi de 1846 y un impreso de 1860, que hacia descripción de ella.46​ Otras áreas​[editar] Biblioteca ubicada en la denominada Capilla de la EmperatrizMuseo de Sitio Recinto de Homenaje a Don Benito Juárez (un museo de sitio con siete salas en las que se muestran los espacios que habitó Benito Juárez y también muchos otros objetos relacionados con su vida) Salón de Homenajes del Recinto a Benito Juárez Vestíbulo del Recinto Parlamentario Galería Nacional (inaugurada el 5 sep. 2010) Biblioteca Fondo Histórico de Hacienda (Antigua Sala de Fundición de Casa de Moneda o Capilla de la emperatriz) Biblioteca y Archivo de Francisco I. Madero. Escalinata principal (que cuenta con los murales de Diego Rivera) Patio central Patios marianos Ventanas Arqueológicas prehispánicas y novohispanas Mural de Diego Rivera Fuente del Pegaso​[editar] La fuente ubicada al centro de Patio Central es una réplica de la original que existió hace más de 300 años en ese mismo sitio, esta tiene en parte superior una representación de un Pegaso, cuyo simbolismo se apega al mito griego de Perseo donde al matar a Medusa nace Pegaso que representa tres virtudes: el valor, la prudencia y la inteligencia ya que Perseo al decidirse a enfrentar a la Medusa fue valiente, al decidir no mirarla de frente fue prudente y al hacerlo a través del reflejo en su escudo fue inteligente. Se considera que estas tres virtudes deben formar parte del carácter de quien ocupe este palacio para gobernar al país. Murales Entre 1929 y 1951, el muralista Diego Rivera realizó cinco murales en la segunda planta en el tejado central, y el espacio de la escalera principal. Los cuales fueron restaurados durante el año 2009, con motivo de los festejos del Bicentenario de la Independencia Mexicana. Los murales del palacio nacional fueron pintados por el artista mexicano Diego Rivera, los cuales fueron realizados entre los años de 1929 y 1951, las obras narran con una extraordinaria síntesis e iconografía periodos significativos de la historia de México, ahí están representados el México precolombino y el México de la tercera década del siglo XX, sin omitir los periodos de la Conquista, el Porfiriato y la Revolución mexicana. La composición y el modo de relatar los hechos históricos es muy parecida a las técnicas que utilizaron los antiguos mexicanos en sus pinturas y códices. Aunque a un inicio estas obras tenían un fin educativo, hoy en día son un gran legado para la plástica mexicana. Dentro de los murales que podemos apreciar está el de la escalinata principal del Palacio Nacional, esta obra llamada México a través de los siglos o Epopeya del pueblo mexicano, representa a México en diversas etapas históricas. La narración visual es cronológica y esta lectura inicia a nuestra derecha, hecho seguramente simbólico para el artista, el recorrido visual tiene inicio con la obra El mundo prehispánico, donde el personaje central es el legendario Quetzalcóatl, situado debajo de un templo y un sol invertido rodeado de discípulos, el siguiente mural describe la lucha del pueblo y ejército mexicano contra la invasión norteamericana (1846-1848). En este se aprecian detalles que resaltan la defensa de la ciudad de México. En el arco central del fresco de la escalera, Diego Rivera pinta lo que para él serían las dos grandes hazañas revolucionarias en la historia de México: la Independencia y la Revolución de 1910, en la siguiente obra se ilustra el Porfiriato y la Revolución mexicana. La última parte de esta gran narración visual titulada México de hoy y mañana, 1945, muestra diversos hechos revolucionarios del siglo XX y ejemplifica la opresión de obreros y campesinos; así como las arraigadas creencias religiosas del pueblo. Aquí quedó reflejado el ideal comunista de Diego Rivera y sus aspiraciones políticas y sociales para el México del futuro. En los pasillos del primer piso del Palacio Nacional se encuentran otros murales de Rivera, sin perder la temática inicial, el primero de ellos, La gran ciudad de Tenochtitlán, datado en 1945, donde se aprecia este islote rodeado de montañas y volcanes. El segundo mural, La cultura Purépecha, establecida en los estados de Michoacán y parte de Jalisco, narra escenas de la industria textil. La cultura Zapoteca, establecida principalmente en la región central de Oaxaca es otro mural que representa la vida cotidiana caracterizada por actividades artesanales como el trabajo de la filigrana de oro para la creación de joyas. El trabajo del oro y la joyería fueron algunas de las actividades económicas más importantes para este pueblo. La siguiente obra de Rivera se titula La Cultura Totonaca, cultura situada al norte de Veracruz. En la parte central de este mural, se ve la ciudad de Tajín, en ella se practicaba el juego de pelota y la danza del volador. Seguido de este mural se encuentra La producción de hule, pequeña obra que relata el uso que le daban a la savia del árbol del Tule, con la cual elaboraban las pelotas utilizadas en el juego ceremonial. El Cultivo del maíz, la siguiente obra, se refiere a la importancia que este grano tenía para la gastronomía mesoamericana y que junto con el frijol, el chile y la calabaza se convirtieron en la base de la alimentación indígena. En La Cosecha del cacao se expone este hermoso árbol cuyo fruto mezclado con agua produce el chocolate, bebida ceremonial reservada para los nobles y sacerdotes. El cacao también tuvo funciones monetarias para las diferentes transacciones comerciales a lo largo y ancho de Mesoamérica. La Industria del Maguey y el Amate, muestra cómo esta planta fue aprovechada de diferentes maneras, por ejemplo de techumbre en la construcción de las casas, en la producción de bebidas embriagantes como: aguamiel, mezcal y pulque, esta última, una poderosa bebida chamánica. Además, su fibra es empleada hasta la fecha para la manufactura de vestidos, escudos y sandalias. El último mural titulado La llegada de Hernán Cortes al puerto de Veracruz, aborda con gran simbolismo el tema de la llegada de los barcos españoles a las costas de Veracruz y la Conquista de Tenochtitlan.
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National Palace
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Es la sede del Poder Ejecutivo Federal de México. Ubicado al oriente de la Plaza de la Constitución en el Centro Histórico de la Ciudad de México, en la Demarcación Cuauhtémoc, está construido sobre un área de 40 000 m2. Al formar parte del mencionado conjunto arquitectónico en esa área de la ciudad, es en consecuencia Patrimonio de la humanidad desde 1987. Su construcción se inició en 1522, como segunda residencia privada de Hernán Cortés, encima de una parte del palacio del huey tlatoani Moctezuma Xocoyotzin. Luego fue adquirido por la corona y destinado como sede de los Virreyes de la Nueva España, y de la mayoría de las instituciones coloniales. Durante aquel periodo sufrió un gran incendio y fue semidemolido en 1692, posteriormente fue reconstruido por las autoridades virreinales. Consumada la Independencia de México, fue sede de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial de los diferentes regímenes republicanos y monárquicos del país durante la mayor parte del siglo XIX; incluso fue residencia personal de todos los gobernantes entre 1822 y 1884; a partir de ahí, permaneció como oficina presidencial hasta 1968, recuperando parcialmente dicha función en 2012, y de manera completa en 2018. Además a partir de julio de 2019 volvió a ser residencia del presidente de la república. Sin embargo ha sido permanentemente escenario de actos oficiales, protocolarios y cívicos de la Presidencia de la República, tales como la recepción de Jefes de Estado y de gobiernos extranjeros, entrega de cartas credenciales del cuerpo diplomático y las ceremonias festivas del Grito de Dolores (15 de septiembre) y del inicio de la Independencia (16 de septiembre). Por casi quinientos años esta construcción ha tenido un gran número de ampliaciones y modificaciones en las que han quedado plasmadas las huellas de los distintos gobiernos que ha tenido el país durante el periodo colonial, así como durante su vida como nación independiente. En su construcción se pueden encontrar elementos neoclásicos, barrocos y neocoloniales, siendo el aspecto que hoy tiene el edificio en su exterior resultado de su última ampliación, acontecida durante la segunda década del siglo XX cuando fue añadido el tercer nivel. Alberga un valioso patrimonio histórico-artístico, destacando el conjunto de murales de Diego Rivera. Historia​ Siglo XVI​ Durante la Conquista de México de 1519 a 1520, las fuerzas de Hernán Cortés pusieron sitio a Tenochtitlan y en su avance destruyeron la mayor parte de la ciudad. Derrotados los tenochcas, Hernán Cortés se apropió de ella, junto con el Palacio de Axayacatl o Casas Viejas de Moctezuma, donde se hospedó durante la primera etapa de la Conquista, y en enero de 1522 comenzó la reconstrucción de la ciudad de México-Tenochtitlan, lo que ahora se conoce como el Centro Histórico de la Ciudad de México.1​ La nueva ciudad reconstruida se hizo habitable a partir de 1524, bajo una nueva traza de corte europeo, la cual incluía una plaza central y casas para los conquistadores indígenas y españoles. Las de estos últimos, con una marcada forma de fortaleza. Hernán Cortés como principal conquistador toma el predio del Palacio de Axayacatl ubicado en el lugar que hoy ocupa la casa matriz del Nacional Monte de Piedad y que para la época se encontraba dando frente a la plaza del Empedradillo y a la antigua construcción de la Catedral, en este estableció su primera residencia en la ciudad, por lo que se le conoció como Casas Viejas de Cortés. Más tarde, la Real Audiencia y el primer virrey Antonio de Mendoza la tomaron como casa de gobierno. Cortés, al verse impedido de utilizar su residencia utilizada por el gobierno novohispano, inició la construcción de un nuevo palacio para su uso personal en los terrenos que antes habían ocupado las Casas Nuevas de Moctezuma; residencia que conformó parte de su Marquesado del Valle de Oaxaca, ratificado por cédula real del emperador Carlos V en 1529. El propio Cortés, ayudado por Luis de la Torre y Juan Rodríguez de Salas, se encargó de hacer la traza del edificio, en el predio que ocupaban las Casas nuevas de Moctezuma y una parte donde estuvo el templo de Tezcatlipoca. En 1528 ya podían verse los muros de la planta baja y empezaban a levantarse las habitaciones, columnas y arcos de los patios, todo en cantera labrada. Debido a la lentitud de las obras, Cortés solo habitó por un breve lapso su palacio. Para la construcción usó la mano de obra y materiales que tenía en su marquesado, sobre todo de los pueblos dependientes de Coyoacán, como Tacubaya (para piedras y arena), Cuajimalpa (para madera), etc. En los años inmediatos a la conquista, la Plaza Mayor de la ciudad de México mostraba en su lado oriental la nueva gran propiedad de Hernán Cortés; hacia el sur, las construcciones que albergaban las casas del Cabildo, la cárcel del ayuntamiento y la carnicería; hacia el poniente se levantaban las Casas Viejas de Cortés, rentadas para albergar a la Real Audiencia y al virrey. En el lado norte se encontraba un modesto nuevo templo religioso y las ruinas del Templo Mayor mexica que con el tiempo dejarían su lugar a la catedral. La construcción del palacio culminó en 1550, entre encendidas disputas legales del conquistador y sus herederos con las autoridades enviadas por el rey de España. A la muerte de Cortés en 1547, la obra constaba de tres patios arcados y dos pisos, así como de una extensa huerta en el área que luego sería la Plaza del Volador y que hoy ocupa el edificio de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Al crecer la burocracia del gobierno virreinal, se hizo necesario contar con una sede propia para albergar las instituciones de la Nueva España y con el fin de dejar de pagarle renta a Cortés y a sus herederos. Tras 41 años de litigios sobre rentas y prerrogativas de los Cortés es como el 19 de enero de 1562, el segundo virrey Luis de Velasco y Ruiz de Alarcón y Martín Cortés, hijo del conquistador, acuerdan la venta del palacio ubicado al costado oriente de la Plaza Mayor de la ciudad, en 264 mil reales (equivalente a 33 mil pesos de aquella época), por lo que devuelven a la familia de Cortes el palacio frente a la catedral. De inmediato fueron trasladadas ahí algunas dependencias virreinales, para lo cual el virrey Luis de Velasco encargo al arquitecto Claudio Arciniega reparar y adaptar las habitaciones de la Casa Real de los Virreyes. Ocho meses después, las Casas Nuevas de Cortés se convierten en la sede del poder virreinal, que por lo mismo reciben desde entonces el nombre de Palacio Virreinal. La construcción de ese entonces se trataba de una maciza fortaleza con troneras en las esquinas, para los cañones y aspilleras en el suelo, para la fusilería; tenía 19 ventanas a lo largo del segundo cuerpo y al centro, sobre el petril, un reloj y una campana.3​ Colindaba al norte con una especie de plaza, la cual terminaba en la actual calle de Moneda que tenía un canal y daba frente al palacio del Arzobispado, al oriente con otro terreno baldío que debió de servir como patio, huerta y ruta de escape para las Ataranzas (puerto de las embarcaciones que navegaban rumbo a Texcoco), al sur con la acequia Real (actualmente la calle de Corregidora), que cruzándola contaba con un terreno en el cual se ponía un mercado que después se conocería como la Plaza del Volador, y al poniente con la Plaza Mayor y el mercado del Parian. El edificio fue adaptado en 1563 para albergar al gobierno, siendo el segundo virrey Luis de Velasco y Ruiz de Alarcón el primero en residir en él, dentro del piso superior del palacio, junto con la Real Audiencia, mientras tenía abajo la cárcel de la Corte Real (la cual fue quemada en 1659) y una serie de bodegas donde los comerciantes podían ser vigilados. Siglo XVII​ Con el paso de los años se construyeron nuevos edificios en el costado sur oriental, construcciones que no alteraron el extenso jardín ni las huertas que tenía. Hacia finales del siglo, el entonces llamado Palacio de los Virreyes, concebido para la defensa, tenía el aspecto de una fortaleza, con dos torres en las esquinas protegidas por artillería, con pocas ventanas y con troneras para la fusilería". Este palacio era mucho más pequeño que el actual, con solo dos patios y dos alturas; tenía solo tres puertas, dos daban a la Plaza Mayor y una a la calle de las huertas. Durante el gobierno del virrey fray García Guerra, entre los años 1611 y 1612, se construyó una plaza de toros, en la parte oriental del palacio, que resultó destruida por un terremoto. En este siglo el Palacio Virreinal consolidó su imagen como símbolo del poder político. Puertas adentro el virrey y su corte vivían al modo aristocrático de las casas reales europeas, con sus distintas reuniones y festividades, la élite novohispana exhibía su abundancia y preeminencia social. El 15 de enero de 1624 una revuelta de indígenas, mulatos y mestizos incitados por religiosos y encabezados por el arzobispo Juan Pérez de la Serna, irrumpieron en el palacio al grito de consignas contra el gobierno y el virrey Diego Carrillo de Mendoza y Pimentel (quien logró escapar disfrazado como uno de los rebeldes) al tiempo que el edificio era dañado y saqueado. El siguiente virrey, Rodrigo Pacheco y Osorio, ordenó la reparación de los daños y embellecimiento del edificio. Las obras estuvieron a cargo del arquitecto Juan Gómez de Trasmonte, quien a partir de 1628 construyó un conjunto de habitaciones para el virrey y doce balcones con barandales de hierro que daban a la Plaza Mayor. De esos años data la ampliación definitiva de la fachada principal; el aspecto de esta, en aquellos días, consistía en unos portales con arcos de cantera que enmarcaban tres puertas. Al centro de ella había un remate coronado con almenas que mostraba un reloj. Contaba dos niveles y cuatro patios, además de dos puertas laterales en las fachadas sur y norte. El 8 de junio de 1692, una terrible hambruna propició el motín de unos ocho mil indígenas en la Ciudad de México, que se reunieron en la Plaza Mayor para exigir comida. El virrey Gaspar de la Cerda y Mendoza ordenó a los soldados disparar a la multitud desarmada, entre los muertos se contabilizó una mujer embarazada, esto provocó que la gente se hiciera justicia irrumpiendo en el Palacio Virreinal y Ayuntamiento dónde quemaron los edificios y saquearon oficinas, casas particulares y comercios en toda la Ciudad de México. El erudito Carlos de Sigüenza y Góngora intentó salvar muchos de los archivos coloniales que se guardaban en ambos edificios. Al amanecer el día posterior al motín el estado del Palacio era desolador. Muchas áreas de la sólida construcción quedaron hechas cenizas, siendo la zona más devastada la que rodea el Patio de Honor. El virrey Cerda y Mendoza dedicó los meses siguientes a apresar miles de personas acusadas de participar en el incendio y saqueo, ejecutando públicamente a cientos sin comprobar participación ni juicios. Siglo XVIII​ Antes del incendio, y posteriormente, se cuenta que el Palacio Virreinal tenía un estado tal que recordaba un muladar. En su interior había cuartos de habitación de puesteros de la plaza, bodegas para guardar frutas y otros comestibles, fonda y vinatería que se llamaba la botillería, panadería con amasijos, pulquerías, zonas de juego público de naipes y juego de boliche, donde incluso se podía terminar la parranda por la mañana. Todo esto causaban montones de basura que se acumulaban en el interior del Palacio. El Palacio quedó en ruinas varios años, pero en 1711, bajo las órdenes del virrey Pedro Cebrián, se reinició la reconstrucción, manteniendo la composición básica original de dos patios y dos pisos, pero con acabados más moderno tipo Barroco y almenado, dejando de lado mucho de su aspecto de fortaleza; las aspilleras fueron convertidas en ventanas con rejas de hierro. Las obras se enfrentaron a la continua falta de presupuesto, que llegaron a costar 195,500 pesos, razón por la cual el Palacio se mantuvo en obras continuas casi todo el siglo XVIII. En esta época también se construía el nuevo edificio de la Catedral, con el frente a la Plaza Mayor. El Palacio se amplió hacia el Norte, hasta llegar a la calle de Moneda, con patios más pequeños y habitaciones para el virrey, con una pequeña puerta que daba directo a la cárcel de Palacio. La puerta del suroeste daba al patio de honor, cuya parte superior estaba destinada a las habitaciones del virrey; el entresuelo a la secretaría y archivo del virreinato; y la parte baja a la servidumbre, la guardia de alabarderos y los almacenes del estanco del azogue. Este patio se comunicaba con el jardín botánico. El patio central conformado con arqueria soportada por altos pilares almohadillos, daba acceso a las salas de la Real Audiencia, los tribunales de cuentas, del Consulado, de Minería, la Tesorería general, la Capilla real y la Sala del trono. En el extremo norte estaban la cárcel y las habitaciones de los guardianes. Con la llegada del virrey Juan Vicente de Güemes II, Conde de Revillagigedo, que se inicia la limpieza y dignificación del Palacio y la Plaza Mayor; realizando con ello los más importantes trabajos de mantenimiento, funcionalidad y belleza hasta entonces hechos al inmueble. En 1789 se emitió el primer reordenamiento del comercio ambulante e higiene, que desalojó a los comerciantes del Palacio, la Plaza Mayor y las calles de la ciudad de México, aunque con su sucesor en el cargo la situación volvió a lo que solía, pero fuera de Palacio. Durante esa época solo la Capilla Real, construida en la parte oriental, se mantuvo a salvo; ésta tenía pintado el martirio de Santa Margarita por la mano del sevillano Alonso Vázquez. Al sur de la capilla; y tras los edificios de la Casa de Moneda (hoy Museo Nacional de las Culturas) se realizó el Jardín Botánico, que servía de paseo a los habitantes del Palacio. Siglo XIX​ El 15 de septiembre de 1808 fue escenario del primer golpe de estado que se recuerde en territorio novohispano, cuando elementos armados tomaron el palacio y aprendieron al virrey José de Iturrigaray, quien apoyaba abiertamente los intentos autonomistas del Ayuntamiento de la capital, encabezado por Francisco Primo de Verdad y Ramos y Melchor de Talamantes, entre otros. El 27 de septiembre de 1821, después de un desfile por parte del ejército Trigarante, desde el Palacio del Ex Arzobispado, en Tacubaya, Juan O'Donojú entrega el gobierno virreinal a Agustín de Iturbide. Al día siguiente, el 28, se instaló en el Salón de recepciones del antes Palacio Virreinal, la Junta Provisional Gubernativa, que emitió el Acta de Independencia del Imperio Mexicano quedando en espera de que el rey español Fernando VII reclamara para si el trono de México, según el Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba. Fernando VII rechazó la independencia de la Nueva España y por ende el trono mexicano. El 19 de mayo de 1822 el Congreso proclamó a Iturbide como emperador, aunque Agustín I continuó viviendo en el palacio de los condes de San Mateo de Valparaíso (actualmente el Museo Palacio Cultural Banamex, también conocido como Palacio de Iturbide), el Palacio virreinal pasa a ser llamado Palacio Imperial. A pesar de las intenciones de transformar el inmueble en un recinto mucho más fastuoso, el gobierno imperial, limitado por la inestabilidad económica y política del naciente país, apenas alcanzó a modificar ligeramente la fachada del edificio; algunos de los cambios fue pintar la fachada principal con un diseño de almohadillados estilo renacentista y la colocación de adoquines en las garitas laterales de cada puerta. Tras la caída de Iturbide en 1823, en el templo de San Pedro y San Pablo (actualmente el Museo de la Luz de la UNAM) se llevan a cabo las sesiones del Congreso Constituyente, que firma el Acta Constitutiva de la Federación Mexicana y, posteriormente, la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos de 1824. Fundada la República, el Congreso decretó que todos los lugares que en su nombre llevaran los términos de "Imperial" serían sustituidos por el de "Nacional".8​ y por ello, el Palacio adoptó desde entonces el nombre de Palacio Nacional. Se remodeló para dar cabida a los tres poderes federales que se formaron en la nueva república: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Para entonces, la construcción del Palacio cubría ya toda la fachada poniente que daba a la Plaza Mayor. Los posteriores golpes de estado y revueltas afectaron en menor o mayor medida al Palacio Nacional. Las obras de reconstrucción y adecuación fueron continuas durante el siglo XIX y por causa de los movimientos políticos y simples accidentes, se fueron perdiendo obras artísticas de la época colonial. En 1830 la cárcel fue cambiada al edificio de la Acordada. También se dio la ocupación indebida de espacios, y la anulación de la pequeña puerta que conectaba con la cárcel en 1831 para mejorar la seguridad de las habitaciones presidenciales.1​ El 15 de marzo de 1825, la Suprema Corte de Justicia de la Nación se estableció en la esquina noroeste del Palacio Nacional, lugar donde permaneció hasta 1853.9​ Pero sobre todo, lo que más lo transformó, fue la edificación del Recinto Parlamentario en 1829, creado para albergar la Cámara de Diputados y que habría de incendiarse en 1872. En tanto que la Cámara de senadores se instaló en la planta alta del ala sur en 1845.10​ En julio de 1840, la revuelta federalista de Valentín Gómez Farías y José Urrea ocasionó graves daños al palacio, entre ellos un cañonazo que derribó parte de la fachada en una las torres del inmueble. A raíz de la guerra entre México y Estados Unidos, luego de la toma del último reducto que protegía la ciudad en el Castillo de Chapultepec, el 14 de septiembre de 1847, el ejército estadounidense entró en la plaza principal de la Ciudad de México e izó su bandera en el Palacio Nacional, en señal de victoria, aunque por instrucciones del General Winfield Scott se respetaron las instalaciones. De esta manera, el 16 de septiembre de 1847 en que se celebraría la independencia de México, los estadounidenses concretaban la ocupación del país. La ocupación del ejército de Estados Unidos terminó tras la firma (2 de febrero) y ratificación del Tratado de Guadalupe Hidalgo el 30 de mayo de 1848 por el que se perdió más de la mitad del territorio mexicano. La desocupación del Palacio Nacional se realizó hasta el 28 de junio del mismo año. Al día siguiente se izó de nuevo la bandera nacional mexicana en una ceremonia. En 1852 durante el gobierno del presidente Mariano Arista se llevaron a cabo las primera reformas significativas en Palacio Nacional: Se restauraron los patios del ala norte, que habían quedado abandonados desde que saliera de ahí la cárcel en 1832; se abrió el pasillo que comunica esta área con el patio central por la parte superior; se cambiaron pisos, puertas y ventanas; se dictaron reglamentos para recuperar zonas ociosas y se abrió la tercera puerta de la fachada principal, de uso exclusivo del presidente de la república y conocida más tarde como Puerta Mariana en honor al citado mandatario. El día 5 de febrero de 1857 en el recinto legislativo de Palacio se jura frente a un crucifijo la Constitución de 1857, de corte liberal. Durante la Guerra de los Tres Años o Guerra de Reforma de 1857 a 1861, el país tuvo dos gobiernos simultáneos: por un lado, desde el Palacio Nacional, se mantenían los presidentes del gobierno conservador. Por otro, el presidente Benito Juárez instaló al gobierno federal en el puerto de Veracruz de donde ingresará a la Ciudad de México hasta enero de 1861. El 31 de mayo de 1863, durante la Intervención francesa, Benito Juárez se vio obligado a dejar la capital y por tanto al Palacio Nacional, que simbólicamente, cierra la puerta central.1​ En junio de 1863 el ejército francés ocupó el Palacio Nacional y por breve tiempo de 1863 a 1867, nuevamente se le llamará Palacio Imperial, durante el Segundo Imperio Mexicano de Maximiliano de Habsburgo, aunque no lo usó como residencia, ya que en 1863 el emperador cambió su residencia al Castillo de Chapultepec, dejando al Palacio como un edificio puramente administrativo y de protocolo. No obstante lo anterior, ordenó diversas obras en su interior para que adquiriera un toque majestuoso y dejar atrás algo del estilo sobrio que le caracterizaba, convirtiéndolo en un lugar ideal para bailes y recepciones oficiales, y sede de lujosas oficinas públicas. Se destruyeron las viviendas que por años habían invadido la azotea y se levantó el nivel de los patios para evitar inundaciones, al mismo tiempo que se destruían paredes que por el inevitable deterioro ya resultaban inútiles o peligrosas; uno de los más distintivo de esos cambios que por órdenes expresas de Maximiliano se hicieron, se dio en el Salón de Recepciones: en el amplio y alargado aposento, se retiraron los rasos del techo para dar aire a la magnífica viguería virreinal de cedro, también conocido como Salón del Dosel o del Trono; además fue motivo de redecoración con la instalación de la galería de retratos que recibió óleos de los pinceles de Petronilo Monroy (retrato de Iturbide), José Obregón (retrato de Matamoros), Ramón Pérez (retrato de Allende), Joaquín Ramírez (retrato de Hidalgo) y el propio Santiago Rebull, encargados expresamente por el Emperador para “…buscar una vinculación con el heroico pueblo que presido”. Además, en el Palacio se amplió el Jardín Botánico, se liberó el edificio de la Casa de Moneda y se fundó el Teatro de la Corte; una alteración relevante fue la adición de una nueva escalera en los “Departamentos Imperiales” a la que comúnmente se llama “Escalera de la Emperatriz Carlota”, que hoy comunica los patios marianos. La construcción fue ordenada por Maximiliano a los hermanos Juan y Ramón Agea para uso exclusivo de la corte, y estaría cubierta por un tragaluz de cristal; la peculiar escalinata de muy ligeros peldaños causó revuelo e inquietud en 1867 cuando fue entregada. Por instrucciones del emperador, se convirtió a todos los salones del frente de la fachada principal en un solo e inmenso salón, destinado para banquetes, recepciones oficiales y fiestas de la corte imperial; las paredes se tapizaron con tapiz carmesí que tenía grabado el escudo imperial; se instalaron candelabros de bronce, jarrones de mármol blanco. En los salones se instalaron finos muebles europeos y se colocaron a manera de galería, en los pasillos principales de las áreas del emperador, retratos de los principales héroes de la independencia de México. Las adecuaciones imperiales se hicieron de acuerdo al proyecto de los arquitectos Ramón Rodríguez Arangoiti y Ramón Agea. Derrotado el imperio de Maximiliano, el 15 de julio de 1867 el presidente Benito Juárez regresó a la Ciudad de México, abrió simbólicamente las puertas centrales de Palacio Nacional y presidió, desde el palco central, el desfile triunfal. Pocos años después, con el bronce de varios cañones capturados al conservador Miguel Miramón en Calpulalpan, y con el de los obuses que sirvieron para la defensa de Puebla durante el sitio de 1863 se llevó a cabo la estatua sedente del presidente Juárez que se encuentra entre el primer y segundo Patios Marianos. Ya durante el gobierno del presidente Porfirio Díaz fueron realizadas varias obras de infraestructura, adecuación y modernización del Palacio. Una de ellas fue la creación de una puerta especial para el acceso directo a las oficinas del Ejecutivo en el costado surponiente. Asimismo, se instalaron la primera línea de energía eléctrica y el primer elevador de la ciudad de México, en las áreas de oficinas del presidente, y que aún hoy sigue siendo de uso exclusivo del jefe del ejecutivo federal. En 1877 se construyó un observatorio astronómico y otro meteorológico. El 14 de septiembre de 1886 se llevó a cabo con una ceremonia oficial la instalación de la campana original del templo de Dolores Hidalgo en Guanajuato, la cual fue transportada con honores militares. La llamada Campana de Dolores se ubica en sobre el balcón central de Palacio que da al Zócalo, en un nicho que fue especialmente construido, por lo que se demolió el original copetón del centro. Es a partir de entonces que se usa para celebrar el aniversario del Grito de Dolores. En 1892 el entonces secretario de hacienda José Yves Limantour reinstaló las oficinas de esa dependencia en el ala norte, en torno a tres patios sucesivos, más uno grande interior destinado a la Oficina Impresora del Timbre. Toda la fachada principal se aplanó con mezcla, formando rectángulos que simulaban bloques de piedra. Por dentro se remodelaron las estancias presidenciales, el comedor, el Salón Embajadores, la cocina, la sala de estar, las cocheras y las caballerizas. El último presidente que usó el Palacio Nacional como residencia fue Manuel González, quien terminó de rehabilitar el Castillo de Chapultepec, mismo que seria usado como residencia por su sucesor Porfirio Díaz, siguiendo los pasos de Maximiliano y Lerdo de Tejada. Aunque continuó siendo la sede del Poder Ejecutivo, albergando las oficinas principales de las secretarias de Guerra y Marina, de Gobernación y Hacienda siendo esta última la única que queda a la fecha dentro de Palacio; Además de la comandancia de la Primera Zona Militar. Siglo XX​ Para las fiestas del Centenario de la Independencia, Díaz ordenó en 1901 la rehabilitación casi total del palacio, salvo por el Salón de Recepciones, pero el estado actual del resto de las áreas protocolarias del Palacio Nacional son de esta época. Destacan de estos trabajos los plafones de algunos salones, el Salón Panamericano y la colocación de otro elevador en el área de Hacienda. Es así como durante 1910 se llevan a cabo diferentes ceremonias en Palacio, siendo de estas la más vistosa y última la "Apoteosis de los Héroes" el 6 de octubre en el Patio Central, para lo cual se construyó con madera y otros materiales varios monumentos alegóricos, siendo el principal un catafalco ubicado en el centro del Patio Central el cual se techo totalmente. Durante el denominado Porfiriato, el palacio alcanzó una etapa de esplendor en la que (alternando con la residencia oficial el Castillo de Chapultepec) fue el escenario de innumerables ceremonias y festividades que enaltecían la figura presidencial y revestían al inmueble de la categoría de recinto de gobierno que no tenía desde la época virreinal. En 1902 el recién construido Salón Panamericano fue sede de la II Conferencia Panamericana, reunión cumbre de la Unión Panamericana a la que asistieron representantes de todos los países del continente. Es así como durante la Revolución mexicana y principalmente durante la Decena Trágica (1913), que el Palacio Nacional recibe los daños de la guerra, teniendo el daño más fuerte en la zona de oficinas de la presidencia al sur del palacio. En 1914 fue tomado por las fuerzas Zapatistas y Villistas. En 1926 se inauguró el Salón de la Tesorería (en el espacio que ocupaba la Tesorería desde 1891) y se realizó una reforma profunda al edificio, cuando el presidente Plutarco Elías Calles (a iniciativa del secretario de hacienda Alberto J. Pani) mandó construir la galería o tercer nivel de toda la construcción, así como sustituir la piedra blanca de la fachada por el actual tezontle rojizo que lo caracteriza y cambiar muchas de las características que hasta entonces lo distinguían, como eran las estatuas de ángeles sobre las puertas laterales del frente, retiradas cuando el pretil y las torres se almenaron; se pusieron remates sobre las tres puertas para el asta bandera, se recubrieron con cantera de Chiluca las puertas y ventanas, cornisas, pretiles y remates; se colocó la campana dentro de un nicho flanqueado por atlantes; en el interior se construyó la gran escalera central, la escalera de la secretaria de hacienda y la sala de oficinas de la tesorería central. Dirigió la obra el arquitecto Augusto Petriccioli, y el arreglo de la tesorería Manuel Ortiz Monasterio. Entre 1929 y 1935 Diego Rivera pintó en el cubo de la escalinata una visión panorámica de la historia de México denominada Epopeya del pueblo mexicano, incluyendo una fantasía del mundo del porvenir. En el ala norte del patio central realizó otros murales, entre 1944 y 1952, con temas relativos a la vida de los antiguos pueblos mesoamericanos. En 1945, el presidente Manuel Ávila Camacho ordenó la creación de las Galerías de los Presidentes y de los Insurgentes, que se ubican en el segundo nivel de los patios que dan al Patio de Honor en la zona de presidencia. Con la transformación de la figura presidencial en el eje de la vida política del país a partir de la década de 1920, los símbolos del poder de esta (la silla y banda presidencial; los Pinos, etc.) se convirtieron en actores de los rituales que daban significado e imagen al ejercicio del poder. Desde luego el Palacio Nacional fue parte de estos elementos simbólicos, especialmente porque, al funcionar como despacho presidencial, se volvió el centro emisor de las decisiones y mandatos del presidente de la república. El inmueble era importante en ceremonias como la toma de posesión, donde el presidente, luego del desfile multitudinario que lo trasladaba desde la sede del Congreso, iniciaba sus actividades con el tradicional saludo y foto oficial con los integrantes del gabinete presidencial. En la ceremonia del informe presidencial, el mandatario asistía a Palacio para colocarse la banda presidencial e iniciar el recorrido a la sede del congreso. En tanto que el Balcón central se convirtió en la tribuna de honor desde donde el Comandante supremo encabezaba los desfiles conmemorativos del 1 de mayo, 16 de septiembre y 20 de noviembre. Además de ser el punto de encuentro en manifestaciones de apoyo popular al primer mandatario en el Zócalo, como ocurría en la mencionada toma de posesión o en alguna de las múltiples demostraciones de lealtad de organizaciones campesinas, obreras y populares afiliadas al partido oficial PRI. Al inicio de la segunda mitad del siglo XX, surgió un desprecio y descuido por la herencia colonial en el centro de la ciudad de México se realizaron obras que contrastaban burdamente con los edificios virreinales. Así por ejemplo edificios tan antiguos como el Hospital de Jesús fueron desfigurados con áreas modernas. El Palacio Nacional no se quedó exento de estas ideas y en la década de 1960, en la parte oriente del antiguo huerto, fueron construidos los edificios Landa para albergar más oficinas de la Presidencia, la Primera Zona Militar y de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, con una arquitectura que en nada armonizaba con el entorno del lugar. Contrario a lo anterior en 1972, se rehabilitó el Recinto Parlamentario con base a litografías y descripciones del siglo XIX, reinaugurándose con una sección especial del Congreso de la Unión el 18 de julio,14​ por estos años también se habilitaron otros salones con ideas vanguardistas que contrastaban con el origen colonial del edificio, como lo fue el vestíbulo del Recinto Parlamentario, entre otros. A consecuencia de las obras del metro y de un proceso de asentamientos desiguales, se resintió la estructura de Palacio. De 1971 a 1976 se tuvieron que ejecutar obras de consolidación, especialmente en el patio central, el de honor y el tercer piso. En el segundo, se encontraron restos de las bases del primitivo Palacio Virreinal, dos de los cuales se conservaron in situ. Se levantó todo el piso del patio y se le puso otro nuevo; se restauraron los muros y se dejaron al descubierto las viejas vigas de cedro con zapatas que sostienen el primer cuerpo del edificio; se cambió el pavimento del patio central y se le puso una fuente octagonal con tres tazones de hierro cuadrilobulados; se uniformó el estilo de las crujías que miran al patio de la Emperatriz. Se remodeló la pared sur del cubo de la escalinata donde esta el mural de Diego Rivera. Se remodelarón los salones de las áreas públicas y presidenciales. Se renovaron las instalaciones y se detuvo el deterioro de la fachada de la antigua Casa de Moneda (hoy Museo de las Culturas). El 1º de mayo de 1984, un individuo lanzó dos bombas molotov, una hacia la Puerta Mariana y otra hacia el balcón presidencial de Palacio Nacional, justo cuando el presidente Miguel de la Madrid presenciaba el tradicional desfile obrero, resultando heridas algunas personas. Después del sismo del 19 de septiembre de 1985 que sacudió la capital de la República, se desocuparon los edificios Landa (que resultaron dañados por los terremotos), junto con otros espacios. Además se tornó preocupante el asentamiento del edificio, principalmente porque comenzó a ser de manera altamente irregular y acelerado. Con lo cual se iniciaron trabajos de rescate del inmueble, no para remodelarlo, sino para evitar su colapso. Principalmente se atacaron problemas de cimentación. Otra intervención se realizó entre 1999-2000 por órdenes del presidente Ernesto Zedillo; en estos trabajos se incluyó la remodelación de la capilla, la demolición de los edificios Landa y otros más antiguos con el fin de recuperar 14 000 metros cuadrados, la idea fue habilitar espacios para la instalación de salas destinadas a exposiciones museográficas permanentes, por lo que ahora se contaba con un museo que alberga copias del Acta de Independencia, el Tratado de Córdoba, entre otros documentos. En los trabajos de restauración se tomó darles un estilo más apegados al siglo XIX a los salones habilitados como vanguardistas en las décadas pasadas, se estableció el jardín botánico en remembranza del de Moctezuma y el Jardín de la Emperatriz, el primero se hallaba originalmente donde hoy esta la Torre Latinoamericana, el segundo ocupó parte del huerto de Palacio. Además el presidente Ernesto Zedillo es quien emite un reglamento para el uso del palacio determinando la creación de la Conservaduría del Palacio Nacional, compuesta por miembros de diferentes ramas del gobierno federal, lo que limita la preeminencia que había tenido el ejecutivo en la administración del inmueble a través del Estado Mayor Presidencial, por lo que la seguridad, mantenimiento y administración del inmueble se divide entre la Secretaria de Hacienda (que controlan la zona abierta al público en general), la Secretaria de la Defensa Nacional quienes controlan los edificios del oriente que dan a la calle de Correo Mayor pertenecientes entonces a la Primera Zona Militar; y la Presidencia de la República quienes a través del Estado Mayor Presidencial controlan el Patio de Honor y la zona de oficinas del presidente. Siglo XXI​ Durante la administración del presidente Vicente Fox se da el primer intento serio de abandonar el edificio por parte de la presidencia, por lo que el entonces secretario de Hacienda y Crédito Público Francisco Gil Díaz toma áreas administradas por Hacienda como oficinas, desalojando las muestras museográficas, aunque muda muchas de sus actividades al edificio de Av. Constituyentes 1001. La idea era convertir las áreas de Presidencia a un museo de sitio, pero la presión de varios sectores sociales obligó a abandonar la idea.20​ Aunque se terminaron los trabajos de remodelación del vestíbulo del Recinto Parlamentario, se abrió el archivo de Francisco I. Madero. En noviembre de 2006 se inauguran los nuevos edificios que dan a la calle de Correo Mayor, que sustituyen a los edificios Landa, estos son destinados a oficinas y cuartel perteneciente a la Primera Zona Militar, que son compartidos por el Estado Mayor Presidencial ya que permiten contar por primera vez con un estacionamiento para funcionarios y visitantes especiales, a este edificio se le cuidaron sus fachadas para mantener la armonía arquitectónica con el resto del conjunto. Con motivo de los festejos del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana, el presidente Felipe Calderón Hinojosa autorizó el remozamiento del Palacio y de la Casa de Moneda (actualmente Museo Nacional de las Culturas), con el fin de integrarlos en un solo conjunto que cubre toda la manzana. Los trabajos son principalmente en la fachada y su acera principal, trabajos de cimentación con la inyección de lodos con Bentonita. Destaca de entre los festejos del Bicentenario de la Independencia, el rescate de muchas de las áreas destinadas para museografía que habían sido invadidas por la Secretaría de Hacienda, junto con otros espacios, integradas en la Galería Nacional inaugurada el 5 de septiembre de 2010 por el presidente Calderón con la exposición México 200 años: La patria en construcción22​ (abierta al público a partir del 19 de septiembre). En esta exposición destacó la exhibición de once urnas con los restos de los catorce héroes que reposan en la Columna de la Independencia: Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio Allende, Juan Aldama, Mariano Jiménez, Nicolás Bravo, Vicente Guerrero, Mariano Matamoros, Francisco Xavier Mina, José María Morelos y Pavón, Andrés Quintana Roo, Leona Vicario, Guadalupe Victoria, Pedro Moreno y Víctor Rosales; los cuales fueron exhumados del Monumento de la Independencia el 30 de mayo y llevados para su estudio al Castillo de Chapultepec, y recibidos con honores en Palacio Nacional el 16 de agosto, los cuales estuvieron en exhibición hasta el 30 de julio de 2011, exactamente al cumplirse el bicentenario de la ejecución de Miguel Hidalgo, fecha en que regresaron a la Columna de la Independencia y en que concluyó la exposición.23​ Asimismo, en la exposición México 200 años: La patria en construcción se exhibieron documentos como el Acta de Independencia, los Sentimientos de la Nación; así como banderas, muebles y artículos de gran valor histórico. Al igual que los festejos del Centenario en 1910, el Palacio Nacional volvió a ser el gran protagonista en una festividad de enorme relevancia, cuando la noche del 15 de septiembre de 2010 fue el escenario culminante de las celebraciones en el Zócalo por el Bicentenario de la independencia. Un espectáculo con llamas danzantes surgidas de la parte superior de la fachada, acompañadas de música y concluido con fuegos artificiales, dieron paso al celebre Grito de Dolores. Con el antecedente y el marco de una ceremonia de traspaso de funciones, improvisada la noche del 30 de noviembre de 2012; Enrique Peña Nieto, se convirtió en el primer presidente desde Gustavo Díaz Ordaz en despachar en este inmueble, incrementando las actividades oficiales y de trabajo en el recinto, hasta entonces hechas en la Residencia Oficial de los Pinos por los últimos mandatarios.​ El 6 de noviembre de 2014 un grupo de personas incendio la puerta principal del Palacio en medio de las protestas derivadas por la desaparición de 43 estudiantes en Iguala, Guerrero. El 13 de febrero de 2016 recibió la visita de estado del papa Francisco en su calidad de jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano; recepción del máximo jerarca de la Iglesia católica, inédita en la historia del recinto. Como parte de los compromisos iniciales, hechos en campaña, para realizar en los primeros días de su gobierno, el presidente Andrés Manuel López Obrador comenzó a operar de forma permanente en el despacho presidencial desde el 1 de diciembre de 2018, trasladando de manera definitiva las labores ejecutivas desde la Residencia Oficial de los Pinos (que se convirtió en Centro Cultural) al Palacio Nacional. Posteriormente el 22 de julio de 2019, y luego de 135 años de no serlo, recuperó su condición de Residencia Presidencial, al concretarse la mudanza del mandatario y su familia a un departamento ubicado en el tercer piso del complejo, específicamente en el ala sur junto a las oficinas que ocupaba el Estado Mayor Presidencial (mismas que serían empleadas ahora como área de trabajo de la presidencia). El área del departamento, en forma de escuadra, esta localizada exactamente en la esquina sur del Jardín botánico, y que en el exterior comunica a la calle de Corregidora. Con una extensión de 300 metros cuadrados cuenta con dos recámaras, un estudio, cocina, sala y comedor, así como pasillo principal y vestíbulo. El departamento fue construido por indicaciones del entonces presidente Felipe Calderón durante su sexenio, aunque no era conocido públicamente. La edificación no forma parte del complejo histórico que constituye el patrimonio arquitectónico del Palacio, por lo que su diseño y uso no representan impacto al valor artístico del inmueble. Habría sido el antecesor de López Obrador, Enrique Peña Nieto, quien le dio a conocer la existencia de dicha área, por lo que ya como presidente presentó los planos del lugar, sus características y su consecuente mudanza.​ El Palacio hoy​ El Palacio continúa siendo la sede oficial del Poder Ejecutivo, y es actualmente la residencia oficial del Presidente (desde la conversión en Complejo Cultural de Los Pinos en el área del Bosque de Chapultepec). Aquí se realizan importantes actos protocolarios del Presidente, como jefe de estado: celebración del Grito de Dolores, desfiles militares conmemorativos de la Independencia y de la Revolución mexicana, mensajes del presidente con motivo de sus informes de gobierno, recepción de jefes de Estado y de gobierno extranjeros, recepción de credenciales del cuerpo diplomático acreditado en el país, entre otros eventos. Fachadas​ Situado en el lado oriente del Zócalo de la Ciudad de México, Palacio Nacional es el inmueble más grande de los edificios que rodean la Plaza y uno de los conjuntos arquitectónicos de mayores dimensiones del país. Su fachada principal, revestida con piedra de chiluca y tezontle, muestra, en su parte inferior y media, un estilo barroco sobrio de los siglos XVII y XVIII, y en su parte superior, construida entre 1926 y 1928, el estilo llamado neocolonial. La fachada principal de Palacio Nacional muestra tres ejes que corresponden a sus respectivas entradas monumentales. Los ángulos noroeste y suroeste rematan en torreones de estilo militar. El basamento abarca la planta baja, tiene 25 ventanas rectangulares de pequeñas proporciones El nivel inmediato superior ostenta el mismo número de ventanas, pero de mayores proporciones y protegidas con reja de hierro forjado. La mitad superior, con 39 grandes ventanas balconadas, está revestida con tezontle en varios tonos. Al tercer piso se le conoce como galería y posee 60 ventanas. Dotado de tres portadas, correspondientes a sus puertas monumentales, destaca la central por su simbolismo: en lo alto se observa la campana de Dolores, uno de los objetos históricos de mayor relevancia para la historia mexicana. Debajo de ella se alza el Balcón Presidencial. Remata la portada el escudo nacional flanqueado por un caballero águila y otro español. Las portadas laterales descubren las puertas denominadas Mariana y de Honor; la primera, ubicada en el ala norte, es así conocida en memoria del presidente Mariano Arista, quien la mandó construir en 1852; la otra, orientada al sur, recibe su nombre por el hecho de ser la puerta reservada para uso del Presidente de la República. Esta costumbre data de tiempo atrás cuando los mandatarios se dirigían del Castillo de Chapultepec o de Los Pinos a sus labores en Palacio. Al arribo del mandatario se despliega para su recibimiento una valla de honor de las guardias presidenciales. La fachada cierra en sus extremos con dos densos torreones de estilo militar revestidos de cantería. La fachada lateral norte se extiende a lo largo de la calle de Moneda, la primera de dos partes presenta los mismos elementos formales de la fachada principal pero en un estilo más sobrio y puro característico del siglo XVIII. La segunda parte consta de tres pisos y es, casi en su totalidad, la original del siglo XVIII. Destaca la portada que da acceso al Museo de las Culturas, cuya imponente puerta exhibe ornamentaciones neoclásicas. A los costados de la puerta se levantan dos pares de columnas corintias rematadas con un friso de estilo siglo XVII, el cual sostiene una ventana balconada flanqueada por dos columnas jónicas. La gran portada termina con un frontón de estilo neoclásico y un águila en bronce, agregados, seguramente, durante la época del presidente Porfirio Díaz. El lado oriente muestra una fachada divida en cuatro segmentos de diversas proporciones y estilos. La esquina que conforman las calles de Moneda y Correo Mayor ostenta el mismo estilo arquitectónico de la fachada principal del Museo de la Culturas, no así la fachada adyacente de la antigua Procuraduría, la cual permite observar el estilo neocolonial predominante de las primeras décadas del siglo XX con sus grandes ventanas y balcones enmarcados en cantería. El segmento inmediato muestra la fachada denominada Constanzó, construida en el siglo XVIII en un estilo que puede clasificarse como versallesco, aunque con elementos estilísticos de Luis XVI; entre sus características, destaca el revestimiento en tezontle rojo y los altorrelieves de amorcillos, guirnaldas, figuras humanas, trofeos e instrumentos musicales que se observan en los diversos tableros situados arriba de los ventanales. En el segmento que cierra la fachada oriente, en la esquina de las calles de Correo Mayor y Corregidora, se levantan dos edificios reconstruidos en tiempos recientes, cuyas fachadas presentan el estilo sobrio característico de los años en que se aumentó el cuarto piso a Palacio Nacional. La fachada lateral sur la forman tres partes que, en lo fundamental, siguen el estilo que impuso el arquitecto Petriccioli a Palacio Nacional entre 1926 y 1928; no obstante, la fachada intermedia, que antes correspondía al Archivo General de la Nación, guarda elementos que permiten imaginar la antigua fachada del Palacio Virreinal. Áreas de Presidencia​ Ubicadas en el ala sur de Palacio Nacional, las áreas protocolarias de la Presidencia de la República ocupan los salones que asoman a la Plaza de la Constitución y a la calle de Corregidora. En sus orígenes éstas fueron las habitaciones de los virreyes y alojaron el aparato de la administración real. Fue también, durante diversos momentos del siglo XIX, residencia de presidentes y de los emperadores Maximiliano de Habsburgo y Carlota de Bélgica. La arquitectura de sus espacios ha sufrido múltiples transformaciones al paso de su historia; sin embargo, exhiben abundantes objetos ornamentales y obra plástica de la época del Segundo Imperio y conservan aún el gusto artístico predominante de la época de esplendor del porfiriato. En la primera planta, al final del corredor surponiente, se abren las puertas que llevan a un pequeño salón conocido como Juárez, cuyo nombre se debe a Benito Juárez. Se sabe que por este salón el presidente cruzaba a diario para dirigirse de su despacho a sus austeras habitaciones, que se encontraban en el ala norte de Palacio. Entre los elementos que adornan este salón destacan los óleos del revolucionario y reformador agrarista Emiliano Zapata y del escritor y libertador cubano José Martí realizados por Antonio Albanés García y E. Valderrama, respectivamente. Contiguas al Salón Juárez se localizan las galerías de los Insurgentes y de Presidentes, que sirven de antesala a los salones presidenciales. Situada en el corredor poniente, la Galería de los Insurgentes exhibe una colección de retratos de algunos de los próceres de la independencia nacional. El propósito de esta galería fue exaltar a los héroes nacionales que llevaron a México a convertirse en una nación libre y soberana. El emperador Maximiliano de Habsburgo fue el iniciador de este reconocimiento, cuando en 1865 se realizaron algunos de los óleos más importantes que aquí se muestran. De esta época destacan los retratos de Miguel Hidalgo y Costilla, pintado por Joaquín Ramírez, Mariano Matamoros de José Obregón y Agustín de Iturbide de Petronilo Monroy. Esta galería fue originalmente conocida como la Galería de Iturbide, y se situó en lo que hoy es el Salón de Embajadores. La Galería de los Presidentes, situada en los pasillos del primer piso del área de gobierno, fue creada en 1945 por el entonces presidente de México Manuel Ávila Camacho. Sobre sus muros pende una serie de retratos de diversos mandatarios de los siglos XIX y XX. Se sabe que algunos de ellos posaron para las pinturas; tal fue el caso del retrato de Mariano Arista (1851), quien con uniforme de gala posó para el pintor Edouard Pingret. Muchos otros son recreaciones realizadas por el prolífico pintor Carlos Tejeda entre 1945 y 1946. Sobre los corredores también se exhiben otros objetos de arte, como un juego de candelabros de procedencia francesa traídos a Palacio Nacional durante la época del Segundo Imperio. Los salones presidenciales se componen de un conjunto de áreas conocidas como el Salón Azul, Salón Verde, Salón Morado —así denominados por el color de sus tapices—, el Salón de Embajadores y el Salón de Recepciones, además del Despacho Presidencial, el Comedor y el Antecomedor, entre otros. Esta división en salones fue realizada en 1901, durante la época de esplendor del porfiriato, por el ingeniero Gonzalo Garita, con motivo de la celebración del Segundo Congreso Panamericano (1902). Despacho Presidencial​ El Despacho Presidencial, es considerado el centro emblemático de Palacio Nacional y símbolo de poder para los mexicanos y su clase política. Anterior a los años treinta del siglo XX, este espacio estuvo dividido en dos, una parte acondicionada como área de descanso otra como sala privada, luego de ser unidas fueron decoradas al estilo del salón embajadores. Hoy en día resguarda un nutrido grupo de muebles de estilo renacentista italiano y francés, entre los que destacan el sillón presidencial y el librero, cuyo frontón, soportado por dos cariátides de madera, exhibe en su centro el escudo nacional. En 1901 esta área fue llamada "Sala Privada". Salón de Recepciones​ Es el área de mayor dimensión en la zona presidencial. Tiene cinco ventanales, con sus correspondientes balcones a la Plaza de la Constitución, el del extremo norte queda bajo la campana de la Independencia y es utilizado exclusivamente por el Presidente en los grandes eventos cívicos, especialmente la noche del 15 de septiembre en la conmemoración del Grito de Dolores y el desfile militar del 16 de septiembre conmemorativo del inicio de la independencia. Se ubica a un costado del actual Salón de Embajadores, y fue el único que no se remodeló durante las obras de 1901. En la época Colonial se le llamó Salón del Trono, por encontrarse ahí el asiento con grada y dosel que ocupaba el virrey en las ceremonias. Durante la vida independiente en este lugar estuvo cautivo Benito Juárez debido a la revuelta conservadora ocasionada por el Plan de Tacubaya en 1857, preso por órdenes del entonces presidente Ignacio Comonfort. Las vigas de cedro fueron admiración de Maximiliano de Habsburgo, quien lo utilizó como Salón de Fiestas. En 1902 con motivo de la fiesta de recepción a los representantes del Segundo Congreso Panamericano, se utilizó como espacio complementario del Salón de Embajadores. Este salón guarda cuatro óleos monumentales que representan algunos episodios militares de la historia de México; tres de estos fueron ejecutados durante la presidencia de Porfirio Díaz. El salón se incendió en 1909 y posteriormente fue acondicionado por la proximidad de las Fiestas del Centenario de la Independencia. Salón de Embajadores​ Tiene una superficie de 24 metros de largo por ocho de ancho. En el plafón se observan florones, follajes y mascarones; las superficies lisas están separadas por rectángulos longitudinales adornados con hojas de acacia, cordones dorados y figuras de angelitos sosteniendo un pequeño medallón. Entre las paredes y el plafón hay un friso curvo con ocho relieves que muestran las fases de una batalla. Una sucesión de guirnaldas da unidad al conjunto. Sobre los muros se encuentran pinturas de Miguel Hidalgo, José María Morelos, Vicente Guerrero, Ignacio Allende, Benito Juárez y una alegoría de la Constitución de 1857. Llamado así por ser el salón donde se presentan las cartas credenciales para embajadores y cónsules acreditados en México, ceremonia presidida por el presidente de la República. Este lugar ha sido testigo de acontecimientos históricos, por citar algunos: el 28 de septiembre de 1821 se firmó el Acta de Independencia del Imperio Mexicano; en 1872 estuvo expuesto por tres días el cuerpo de Benito Juárez, fallecido el 18 de julio; asimismo el 10 de septiembre de 1921, se llevó a cabo el acto conmemorativo del primer centenario de la consumación de la Independencia de México. Salón Morado​ Conocido a principios del siglo XX como "Sala de Ayudantes". Fue restaurado durante el régimen porfiriano. Este salón debe su nombre al color del tapiz que hace juego con un jarrón morado de porcelana que le fue obsequiado a Carmen Romero Rubio de Díaz, segunda esposa de Porfirio Díaz, el cual ostenta una placa de bronce con las iniciales C.R.R. de D.D grabadas. Un óleo del Virrey Juan Vicente Güemes Pacheco de Padilla, Segundo Conde de Revillagigedo, pintado por Carlos Tejeda en 1946, cuelga de la pared. Al igual que en otros salones, pende del techo un candil francés en bronce dorado y cristal, estilo Primer Imperio y sobre las paredes, cuatro arbotantes con figuras de ángel en bronce iluminan el lugar, decoración que otorga majestuosidad y belleza. Mide siete por ocho metros; el plafón es de estilo renacentista, de ahí pende un candil. La transición entre el plafón y las paredes laterales en las que hay tres clases de elementos decorativos: triángulos esféricos flanqueados por modillones; un rectángulo con una cartela central, coronada por una concha de la que surgen guirnaldas y flores; y un conjunto formado por un haz de flechas, un escudo, un trofeo y un casco romano. Salón Verde​ Mide ocho metros por lado y queda al sur del salón morado. En los lunetos de la bóveda están representados, en figuras de mujeres, los elementos conceptuales de los ideales positivistas: la Paz, conquistada por el desarrollo del espíritu, manifestado en las artes; ayudada por el Progreso, materializado en las ciencias y alcanzado por medio de la equidad, corporeizada en la ley y la justicia. En los ejes del recuadro central dos ángeles sostienen un medallón con las iniciales R.M. (República Mexicana), el cual reposa sobre el escudo nacional. A principios del siglo XX, este Salón fue conocido como el "Primer Salón de Audiencias" o como "Salón de Ayudantes". Más tarde se le llamó "Salón de los Secretos", pues ahí tenían lugar las reuniones entre los generales Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles. Es el único salón que cuenta con doble puerta. Del plafón pende un candil de cristal de Bacarat, con cuarenta y cinco luces. En sus muros, tapizados en tela color verde, se muestran los retratos al óleo del Rey Carlos III de España y el del primer presidente de los Estados Unidos, George Washington. Entre los objetos decorativos, destaca un tibor de Sevres giratorio de porcelana verde con aplicaciones en bronce. Salón Azul​ Mide 13 metros de largo por ocho de ancho, se comunica con el salón verde. Tiene un plafón rectangular con una pintura al temple firmada por A. Mendoza. Entre las paredes y el plafón hay un friso curvo donde los perfiles griegos y romanos forman las siglas R.M. (República Mexicana) y el águila del escudo nacional, unidas por una cadena de guirnaldas. Área conocida originalmente como "Salón de Audiencias", está tapizado en color azul. Al centro del salón hay un candil de cristal estilo Luis XV y también comprende tres arbotantes de cristal cortado. Sobre uno de los muros, se encuentra un retrato al óleo del venezolano Simón Bolívar con el título de "Libertador de Colombia y Perú", réplica del original de Pablo Rojas pintado en 1825, y una escultura en bronce con el nombre de " La Jauría", que representa una cacería inglesa. En cada una de las puertas hay una columna y un dosel tallados en madera de cedro, colocados en la época del Presidente Plutarco Elías Calles, donde se puede apreciar el águila del Escudo Nacional. Salón Juárez​ Salón que lleva el nombre de uno de los presidentes mexicanos que habitó Palacio Nacional en el siglo XIX. La costumbre de Benito Juárez, era trasladarse de sus habitaciones, situadas en el ala norte, al área de gobierno, atravesando este pequeño salón. Salón de Acuerdos​ Mide trece metros de largo por siete de ancho. Conduce a el la puerta de lado oriente de la biblioteca. Tiene un plafón de diseño geométrico, a base de yesería que imita madera. Cada casetón proporciona luz indirecta.39​ El Salón de Acuerdos, llamado originalmente "Sala de Ministros", hoy en día se ocupa para celebrar importantes sesiones de trabajo del presidente de la República con su gabinete y sirve de antesala a sus reuniones. Uno de los episodios históricos acontecidos en este salón fue la aprehensión del presidente Francisco I. Madero. Pese a la defensa de su guardia el presidente fue llevado a la intendencia de Palacio. Salón Morisco​ Pequeño salón de fumadores de estilo morisco —muy en boga en México a finales del siglo XIX—, posiblemente ideado por el arquitecto Antonio Rivas Mercado. Se le llama de este modo porque su decoración está inspirada en el arte islámico. El plafón está trabajado en estuco. Las entradas tienen un arco de medio punto en forma de herradura, que descansa en columnas pareadas, semiocultas y apoyadas en basamentos. A excepción del espejo que es de origen francés, el resto se conserva en un estilo medio oriental. Esta sala es utilizada como lugar de reunión y forma parte de los salones de los mandatarios mexicanos. Esta profundamente decorado con rombos lobulados que inscriben flores de lis estilizadas. El techo esta formado por una bóveda central y las superficies, por un lado circulares y por el otro de ángulo recto, correspondientes a las cuatro esquinas. En estas, limitadas por molduras mudéjares, aparecen roleos de acacia. La unión de plafón y paredes esta hecha a base de molduras escalonadas, diseños geométricos, antefixias, ovos y conchas superpuestas. Comedor Presidencial​ Estancia decorada estilo Luis XIV, que luce sus puertas, plafón y lambrines en encino de Alsacia. Puertas, ventanas y muebles están revestidos en seda roja. En el punto central de la pared norte se encuentra, la chimenea, escoltada por dos aparadores rematados por cuatro cariátides sosteniendo el mueble tridimensional labrados con rocallas y al centro con un espejo ovalado. El plafón tiene tres secciones; la central con tres conjuntos ornamentales de follaje, de los que penden sendos candiles; y las laterales, más pequeñas, con bajorrelieves reticulares. El friso curvo lleva frutas, flores y legumbres, un cordón y ovos enlazados por palmetas y hojas de acanto La mesa tiene lugar para cuarenta personas. Actualmente, forma parte de las áreas reservadas para las actividades presidenciales. Antecomedor Presidencial​ Estancia decorada en 1901 a cargo del Ingeniero Gonzalo Garita, de hechura mexicana. El antecomedor está tapizado en seda con motivos florales y decorado con un plafón en artesonado de cedro y encino del que pende un candil de Bacarat de 15 luces. El piso forma un mosaico de diversas maderas: caoba, cedro, naranjo y ébano. Entre los muebles que adornan este salón destacan los cristaleros tallados en madera de nogal y encino y el conjunto de sillas pertenecientes al tren presidencial de Porfirio Díaz, donde se localiza el escudo nacional. Biblioteca Presidencial​ Mide siete por ocho metros. Se accede a ella por el salón azul. Allí se encuentra un elevador Art nouveau para uso exclusivo del presidente, decorado con las iniciales R.M. enmarcadas por una corona de laureles. Las yeserías imitan madera. El plafón presenta motivos geométricos. Los recuadros del artesonado están pintados en el interior. Al centro hay un rosetón del que pende un candil y del cual parten cuatro recuadros romboidales con pinturas ilusionistas. El friso esta rematado con por una moldura de ovos que unifica el conjunto.42​ Destaca por su acabados, las puertas, los cortinajes de terciopelo rojo y flecos dorados. La pared está recubierta con un tapiz de tela roja. Se pueden apreciar dos libreros de estilo Luis XVI, elaborados en madera con aplicaciones de bronce. La mesa del centro es de estilo ecléctico con reminiscencias del renacimiento francés, al igual que las dos sillas, elaboradas en madera de encino con incrustaciones de bronce y cubiertas con cuero marroquí. Biblioteca​ Biblioteca pública ubicada en la planta baja de las áreas presidenciales, a un costado del Patio de Honor. Cuenta con un acervo de poco más de 22 000 volúmenes de información general.1​ Patio de Honor​[editar] De forma trapezoidal y rodeado por una arquería que conserva elementos arquitectónicos del siglo XVIII, este patio es sitio para ceremonias cívicas y actos de gobierno de la Presidencia de la República. En su lado poniente, se abre la puerta que comunica a la Plaza de la Constitución y, al oriente, se levanta la escalera que conduce a los salones presidenciales.1​ Áreas militares​[editar] Administradas por la Secretaría de la Defensa Nacional: Instalaciones de la primera zona militar. Jardín botánico de zona tropical Jardín botánico de zona árida Áreas de la Secretaria de Hacienda​[editar] Áreas sin acceso al público general1​​[editar] Salón Panamericano​[editar] Tiene 20 metros de largo por nueve de ancho. Fue construido por el arquitecto Antonio Rivas Mercado en 1901. Decorado en estilo Primer Imperio; esta dividido en tres naves por columnas corintias de granito rosa con bases y capiteles dorados, desplantadas sobre pedestales de mármol negro veteado de amarillo y gris con fajas de color ágata. Las pilastras de los muros corresponden a estos apoyos en orden y riqueza. Las puertas son de caoba roja con encuadramientos arquitectónicos de color marfil, cuyos ornatos de laureles, rosas y arabescos suben hasta las cornisas. El plafón muestra el águila nacional y las alegorías de la agricultura, la minería, la industria y el comercio. Iluminan la estancia 300 lámparas de luz incandescente situadas como coronas de estrellas a lo largo de las cornisas, en los casetones y en el plafón, a modo de constelaciones. Flanqueada por las dos puertas laterales, la pared central ostenta un escudo de bronce con las palabras Pax, Lex; Mismo que esta rodeado por las banderas de todos los países independientes de América43​ Salón de los Escudos​[editar] Situado en el ángulo noroeste del Palacio, esta decorado en estilo Francisco I. Tiene un friso con una cadena de hojas de acanto con relieves y ménsulas de madera. En la parte baja se colocó un lambrín de encino. Los muros muestran los escudos de todos los países de América y las antiguas intendencias de la Nueva España.44​ Salón Guillermo Prieto (antes Salón de la Tesorería)​[editar] El salón de cajas se instaló en 1910, y las obras de adaptación se hicieron entre 1925 y 1926. El patio se cubrió con un techo sostenido por vigas de concreto armado en cuyos apoyos se representaron magueyes en flor. Una mampara de hierro, bronce, mármol y madera separan al público de las oficinas. En ella se tallaron las principales monedas de la época independiente, enmarcadas por hojas de acanto. En los ejes verticales lleva tres lámparas de bronce y alabastro en forma de flama y, hacia abajo, un cuerno de la abundancia del que brotan monedas que guían hacia un león. Las ventanillas tienen reja de hierro forjado. Las puertas y el piso son de estilo italianizante.45​ Otras​[editar] Despacho del secretario de Hacienda y Crédito Público. Sala de juntas Salón Verde Salón Café Salón de los retratos Pasillo de cajas con dos bóvedas de seguridad Escalinata de la Emperatriz Oficinas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público Colección Acervo Patrimonial de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público Áreas con acceso al público en general:1​​[editar] Recinto parlamentario​[editar] Recinto Parlamentario El salón tiene dos hileras de asientos sobre gradas con balaustradas y sillones de caoba. En la parte central esta un doncel con galones y flecos de oro donde esta expuesta el Acta de la Independencia y hay dos sillones destinados al presidente de la república y al del congreso. Las galerías están sostenidas por 20 columnas de estilo dórico. Claros semicirculares dan luz a la sala. En la parte superior de los intercolumnios los nombres de los héroes con letras doradas. En el centro del cielo raso hay un medallón dorado del que parten líneas rectas trabajadas en yeso, a puntos que marcan el principio y fin de las lumbreras. Frente al solio, arriba de una puerta con marco de caoba se colocó una lanza que se usó en la campaña de Texas. Un cuadro de Carlos Páris recuerda la batalla de Tampico. Esta sala construida originalmente en 1829 para albergar la cámara de diputados, fue destruida en un incendio en 1872, luego se usó como archivo de la procuraduría fiscal; fue restaurada en 1972, basándose en una litografía de Pedro Gusidi de 1846 y un impreso de 1860, que hacia descripción de ella.46​ Otras áreas​[editar] Biblioteca ubicada en la denominada Capilla de la EmperatrizMuseo de Sitio Recinto de Homenaje a Don Benito Juárez (un museo de sitio con siete salas en las que se muestran los espacios que habitó Benito Juárez y también muchos otros objetos relacionados con su vida) Salón de Homenajes del Recinto a Benito Juárez Vestíbulo del Recinto Parlamentario Galería Nacional (inaugurada el 5 sep. 2010) Biblioteca Fondo Histórico de Hacienda (Antigua Sala de Fundición de Casa de Moneda o Capilla de la emperatriz) Biblioteca y Archivo de Francisco I. Madero. Escalinata principal (que cuenta con los murales de Diego Rivera) Patio central Patios marianos Ventanas Arqueológicas prehispánicas y novohispanas Mural de Diego Rivera Fuente del Pegaso​[editar] La fuente ubicada al centro de Patio Central es una réplica de la original que existió hace más de 300 años en ese mismo sitio, esta tiene en parte superior una representación de un Pegaso, cuyo simbolismo se apega al mito griego de Perseo donde al matar a Medusa nace Pegaso que representa tres virtudes: el valor, la prudencia y la inteligencia ya que Perseo al decidirse a enfrentar a la Medusa fue valiente, al decidir no mirarla de frente fue prudente y al hacerlo a través del reflejo en su escudo fue inteligente. Se considera que estas tres virtudes deben formar parte del carácter de quien ocupe este palacio para gobernar al país. Murales Entre 1929 y 1951, el muralista Diego Rivera realizó cinco murales en la segunda planta en el tejado central, y el espacio de la escalera principal. Los cuales fueron restaurados durante el año 2009, con motivo de los festejos del Bicentenario de la Independencia Mexicana. Los murales del palacio nacional fueron pintados por el artista mexicano Diego Rivera, los cuales fueron realizados entre los años de 1929 y 1951, las obras narran con una extraordinaria síntesis e iconografía periodos significativos de la historia de México, ahí están representados el México precolombino y el México de la tercera década del siglo XX, sin omitir los periodos de la Conquista, el Porfiriato y la Revolución mexicana. La composición y el modo de relatar los hechos históricos es muy parecida a las técnicas que utilizaron los antiguos mexicanos en sus pinturas y códices. Aunque a un inicio estas obras tenían un fin educativo, hoy en día son un gran legado para la plástica mexicana. Dentro de los murales que podemos apreciar está el de la escalinata principal del Palacio Nacional, esta obra llamada México a través de los siglos o Epopeya del pueblo mexicano, representa a México en diversas etapas históricas. La narración visual es cronológica y esta lectura inicia a nuestra derecha, hecho seguramente simbólico para el artista, el recorrido visual tiene inicio con la obra El mundo prehispánico, donde el personaje central es el legendario Quetzalcóatl, situado debajo de un templo y un sol invertido rodeado de discípulos, el siguiente mural describe la lucha del pueblo y ejército mexicano contra la invasión norteamericana (1846-1848). En este se aprecian detalles que resaltan la defensa de la ciudad de México. En el arco central del fresco de la escalera, Diego Rivera pinta lo que para él serían las dos grandes hazañas revolucionarias en la historia de México: la Independencia y la Revolución de 1910, en la siguiente obra se ilustra el Porfiriato y la Revolución mexicana. La última parte de esta gran narración visual titulada México de hoy y mañana, 1945, muestra diversos hechos revolucionarios del siglo XX y ejemplifica la opresión de obreros y campesinos; así como las arraigadas creencias religiosas del pueblo. Aquí quedó reflejado el ideal comunista de Diego Rivera y sus aspiraciones políticas y sociales para el México del futuro. En los pasillos del primer piso del Palacio Nacional se encuentran otros murales de Rivera, sin perder la temática inicial, el primero de ellos, La gran ciudad de Tenochtitlán, datado en 1945, donde se aprecia este islote rodeado de montañas y volcanes. El segundo mural, La cultura Purépecha, establecida en los estados de Michoacán y parte de Jalisco, narra escenas de la industria textil. La cultura Zapoteca, establecida principalmente en la región central de Oaxaca es otro mural que representa la vida cotidiana caracterizada por actividades artesanales como el trabajo de la filigrana de oro para la creación de joyas. El trabajo del oro y la joyería fueron algunas de las actividades económicas más importantes para este pueblo. La siguiente obra de Rivera se titula La Cultura Totonaca, cultura situada al norte de Veracruz. En la parte central de este mural, se ve la ciudad de Tajín, en ella se practicaba el juego de pelota y la danza del volador. Seguido de este mural se encuentra La producción de hule, pequeña obra que relata el uso que le daban a la savia del árbol del Tule, con la cual elaboraban las pelotas utilizadas en el juego ceremonial. El Cultivo del maíz, la siguiente obra, se refiere a la importancia que este grano tenía para la gastronomía mesoamericana y que junto con el frijol, el chile y la calabaza se convirtieron en la base de la alimentación indígena. En La Cosecha del cacao se expone este hermoso árbol cuyo fruto mezclado con agua produce el chocolate, bebida ceremonial reservada para los nobles y sacerdotes. El cacao también tuvo funciones monetarias para las diferentes transacciones comerciales a lo largo y ancho de Mesoamérica. La Industria del Maguey y el Amate, muestra cómo esta planta fue aprovechada de diferentes maneras, por ejemplo de techumbre en la construcción de las casas, en la producción de bebidas embriagantes como: aguamiel, mezcal y pulque, esta última, una poderosa bebida chamánica. Además, su fibra es empleada hasta la fecha para la manufactura de vestidos, escudos y sandalias. El último mural titulado La llegada de Hernán Cortes al puerto de Veracruz, aborda con gran simbolismo el tema de la llegada de los barcos españoles a las costas de Veracruz y la Conquista de Tenochtitlan.
El Palacio de Bellas Artes es un recinto cultural ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México, considerado el más importante en la manifestación de las artes en México y una de las casas de ópera más renombradas del mundo. Este ha sido escenario y testigo de impactantes acontecimientos tanto artísticos, como sociales y políticos; su construcción data del final de mandato de Porfirio Díaz, por encargo del presidente mexicano con motivo de la celebración del centenario del inicio de la Independencia de México, sin embargo fue inaugurado hasta el 29 de noviembre de 1934 tras el estallido de la Revolución mexicana. Como institución, depende del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), parte de la Secretaría de Cultura del gobierno federal. En 1987 fue declarado por la Unesco como monumento patrimonio de la humanidad. En su interior alberga diversos escenarios y salas para la práctica y exposición de obras. El Museo Palacio de Bellas Artes y el Museo Nacional de Arquitectura se alojan dentro, el primero exhibe de forma permanente 17 obras murales de siete artistas nacionales ejecutadas de 1928 a 1963, entre ellos Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco, siendo el más antiguo en el país dedicado a la producción plástica nacional. Así también, es sede de la Orquesta Sinfónica Nacional, la Compañía Nacional de Ópera (Ópera de Bellas Artes), la Compañía Nacional de Danza y del Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández. Historia​ El Palacio de Bellas Artes comenzó a construirse el 2 de agosto de 1904 con el objeto de reemplazar al demolido Teatro Nacional de México. El proyecto estuvo a cargo del arquitecto italiano Adamo Boari. El edificio debía ocupar el área comprendida entre las calles La Mariscala, Puente de San Francisco, Santa Isabel y Mirador de la Alameda (hoy llamadas avenida Hidalgo, avenida Juárez, Eje Central Lázaro Cárdenas y Ángela Peralta, respectivamente). Sin embargo, debido a problemas técnicos de hundimiento del suelo, problemas económicos, la salida de Boari del país y la Revolución mexicana, la construcción se suspendió y se reanudó varias veces durante treinta años, en vez de terminarse en los cuatro años originalmente programados. Con el estallido de la Revolución mexicana en 1910, el ritmo de la obra fue perdiendo velocidad hasta que finalmente se suspendió en 1916, Boari abandonó México y dejó en el país más de cuatro mil documentos para la continuación del proyecto. La obra se intentó retomar entre 1919 y 1928, con pocos avances. Cuando México recuperó la estabilidad en términos económicos y sociales, la obra se reanudó en 1931 bajo el mando del arquitecto Federico Mariscal; para entonces tomó el nombre de Palacio de Bellas Artes, y fue inaugurado oficialmente el 29 de septiembre de 1934, por el entonces presidente Abelardo L. Rodríguez, con la obra teatral La verdad sospechosa, de Juan Ruiz de Alarcón, interpretada por la actriz mexicana María Tereza Montoya. Aunque se inauguró aquella noche con una gran función de gala, ya antes se habían realizado conciertos en el edificio aún no concluido. El primer director de orquesta que dirigió un concierto en el Palacio de Bellas Artes fue José F. Vázquez. El 19 de abril de 1938 hubo una manifestación popular impulsada por sectores femeninos, a la que acudieron personas de todas las clases sociales para realizar donaciones voluntarias que ayudaran a cubrir el monto de las indemnizaciones producto de la expropiación petrolera; algunas regalaron joyas, muebles, enseres personales, ahorros infantiles, otras objetos de bajo valor, incluso una anciana llevó una gallina para ayudar a cubrir el pago de la indemnización.1​ Aunque se lograron reunir poco más de 2 millones de pesos, este era un monto realmente simbólico.2​ Las colectas y la emisión de bonos para cubrir la indemnización a las compañías petroleras estuvieron lejos de solucionar el problema económico pero sí constituyeron movilizaciones impresionantes de la opinión pública en apoyo a la situación. La construcción de este gran edificio propició la fundación, en 1946, del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) por parte del gobierno de México, según decreto presidencial de Miguel Alemán Valdés; es desde entonces un organismo desconcentrado de la Secretaría de Educación Pública del gobierno federal. Inició operaciones como instituto gubernamental con su propia ley orgánica el 1 de enero de 1947, como un instituto dedicado a las artes del siglo XX en México. Arquitectura y distribución​ La altura del edificio es de 53 metros hasta el espiral y 42,5 m hasta el techo. Cuenta con 4 pisos y un estacionamiento subterráneo. Debido a la diferencia en las épocas de inicio y construcción, el palacio tiene varios estilos arquitectónicos predominando el art nouveau en su exterior y el art decó en el interior. El Palacio está asentado sobre una peculiar arcilla llamada montmorillonita y esto provoca un continuo hundimiento del palacio. El hundimiento del suelo comenzó a manifestarse en 1907 y para 1921 ya se había hundido más de 1.80 metros. Hasta la fecha se puede apreciar este fenómeno, pues el palacio se encuentra varios metros por debajo del nivel de la calle. La fachada principal, que da a la Avenida Juárez, está hecha de mármol de Carrara. En el interior del portal hay esculturas del italiano Leonardo Bistolfi, consiste en "Armonía", rodeada de "Dolor", "", "Felicidad", "Paz" y "Amor". Otra parte de la fachada contiene querubines y esculturas que representan la música y la inspiración. En el frente de la plaza del edificio, diseñado por Boari, hay cuatro esculturas de Pegaso que fueron hechas por el catalán Agustí Querol Subirats, éstas habían estado en el Zócalo antes de ser traídas aquí. El techo que cubre el centro del edificio está hecho de cristal diseñado por el húngaro Géza Maróti y representa las musas con Apolo. Una estructura del palacio que desapareció es la Pérgola que se encontraba en el costado poniente del palacio, en la Alameda Central. Fue construida para albergar exhibiciones pictóricas para las celebraciones de 1910 y durante décadas alojó una librería siendo demolida en 1973. En 1982 se realizaron obras para la construcción de un estacionamiento subterráneo.3​ Sala principal​ Cuenta con aforo para 1 677 personas y un escenario de veinticuatro metros de longitud.4​ En él se encuentra el gran telón antifuego (único en el mundo dentro de un teatro de ópera) con la imagen de los volcanes mexicanos Popocatépetl e Iztaccíhuatl, y un peso de 24 toneladas. Este telón fue encargado a la Casa Tiffany de Nueva York a modo de un enorme rompecabezas. En el techo de la sala se encuentra la lámpara de cristales, que fue diseñada por el húngaro Geza Marotti y en la que se representa al dios griego Apolo rodeado de las musas de las artes. La Orquesta Sinfónica Nacional, la Compañía Nacional de Teatro, la Compañía Nacional de Ópera y la Compañía Nacional de Danza presentan sus temporadas regulares en este recinto. Sala Manuel M. Ponce​ Es la segunda en importancia y en número de actividades. En ella se ofrecen actividades literarias, musicales, operísticas y exposiciones, entre otras. Se ubica en el primer piso, del lado oriente. Su nombre conmemora al compositor mexicano de igual nombre. Sala Adamo Boari​ En ella se realizan actividades como presentaciones editoriales, exposiciones y conferencias. Se ubica bajo el vestíbulo de la sala principal, del lado poniente. Museo del Palacio de Bellas Artes. El Museo del Palacio de Bellas Artes es la organización que se encarga de los murales permanentes y otras obras de arte en el edificio, además de organizar exhibiciones temporales. Estas exhibiciones cubren una amplia gama de medios y presentan artistas mexicanos e internacionales, centrándose en artistas clásicos y contemporáneos. Murales Los pisos entre la planta baja y el piso superior están dominados por una serie de murales pintados por la mayoría de los nombres famosos del muralismo mexicano. En el segundo piso se encuentran dos obras de principios de 1950 de Rufino Tamayo: México de hoy y Nacimiento de la nacionalidad, una representación simbólica de la creación del mestizo (persona de ascendencia indígena y española mixta) identidad. En el extremo oeste del tercer piso está El hombre controlador del universo, encargado originalmente por el Centro Rockefeller de Nueva York en 1933. El mural muestra una variedad de temas tecnológicos y sociales. (como los descubrimientos posibilitados por microscopios y telescopios) y fue controvertido por su inclusión de Lenin y un desfile soviético del primero de mayo. Los Rockefeller no estaban contentos con la pintura y el trabajo incompleto finalmente fue destruido y pintado. Diego Rivera lo recreó aquí en 1934. En el lado norte del tercer piso se encuentran La nueva democracía de David Alfaro Siqueiros y el Carnaval de la vida mexicana (cuatro partes) de Rivera; al este se encuentra La catarsis de José Clemente Orozco, que representa el conflicto entre los aspectos "sociales" y "naturales" de la humanidad. Museo Nacional de Arquitectura​ El Museo Nacional de Arquitectura ocupa el último piso del edificio, cubierto por un techo de vidrio y hierro. Contiene exposiciones de reconocidos arquitectos mexicanos, incluyendo modelos, planos y fotografías de obras importantes. Este museo también organiza exhibiciones temporales de sus colecciones en otras instalaciones. El objetivo es exponer al público mexicano al rico patrimonio arquitectónico del país. Algunos de los principales arquitectos presentados en el museo incluyen a Jaime Ortiz Monasterio, Carlos Mijares Bracho, Adamo Boari y Luis Barragán. El museo está dividido en cuatro secciones llamadas "Arquitectura-contrastes: Jaime Ortiz Monasterio y Carlos Mijares Bracho", "Corpus Urbanístico de la Ciudad de México", "Teatro Nacional de México (Plano original)" y "Teatro Nacional de México". También hay exposiciones temporales sobre arquitectura contemporánea. Rincón del tiempo​ Materiales fotográficos, documentales y sonoros, así como objetos, entre otros, se presentan en exposiciones preparadas por el acervo histórico del recinto, para brindar al visitante la oportunidad de conocer la riqueza de la historia del Palacio de Bellas Artes. Acontecimientos, estrenos y ceremonias​ Su escenario ha presentado una gran cantidad de producciones, personalidades y compañías de los más diversos ámbitos: María Tereza Montoya, Zubin Mehta, Luciano Pavarotti, Plácido Domingo, Teresa Berganza, Birgit Nilsson, Marilyn Horne, Alexander Kipnis, Mstislav Rostropóvic, Rudolf Nuréyev, Juan Gabriel, entre otros.​ El 23 de mayo de 1950 se presentó María Callas, cantando Norma; ahí también se realizó la célebre función de Aída en la cual la soprano intercaló un célebre mi bemol al final del segundo acto de dicha ópera. La grabación de ese momento ha pasado a la historia. Callas cantó en este escenario las dos únicas funciones de Rigoletto que dio en su vida. Las grandes orquestas del mundo también se han presentado ahí, como las orquestas filarmónicas de Londres, Nueva York, Viena, Moscú, Los Ángeles, la Real Filarmónica de Londres, la célebre Orquesta de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, la Orquesta de París, la de Filadelfia, la Staatskapelle de Dresde, la Sinfónica de Montreal, y las Nacionales de España y China, entre otras. Sus espectáculos son muy variados, ya que se ha presentado música popular, jazz, danza tradicional e incluso ballet y, por supuesto, ópera, e incluso Les Luthiers. Lola Beltrán fue la primera intérprete de música ranchera en cantar con mariachi en este recinto, con más de 17 presentaciones seguida de Juan Gabriel. Ambas presentaciones fueron criticadas. Este escenario también albergó las tomas de posesión como presidentes de México de Miguel Alemán (1946), Adolfo Ruiz Cortines (1952), Adolfo López Mateos (1958) y Gustavo Díaz Ordaz (1964). Óperas estrenadas mundialmente​ * Tabaré, ópera de Heliodoro Oseguera basada en el poema homónimo de Juan Zorrilla de San Martín, estrenada el 31 de agosto de 1935. * Tonatiu, ópera de Manuel Camacho Vega, estrenada el 11 de enero de 1940. * La mulata de Córdoba, ópera en un acto con libreto de Xavier Villaurrutia y música de José Pablo Moncayo, estrenada el 23 de octubre de 1948. * Elena, ópera en un acto con libreto de Francisco Zendejas y música de Eduardo Hernández Moncada, estrenada el 23 de octubre de 1948. * Carlota, ópera en un acto con libreto de Francisco Zendejas y música de Luis Sandi, estrenada el 23 de octubre de 1948. * El último sueño, ópera en un acto y tres cuadros con libreto de Manuel M. Bermejo y música de José F. Vásquez, estrenada el 28 de mayo de 1961. * Severino, ópera en un acto con libreto original en portugués de João Cabral de Melo Neto traducido por el compositor de la música, Salvador Moreno Manzano, estrenada el 28 de junio de 1961. * Misa de seis, ópera en un acto con libreto de Emilio Carballido y música de Carlos Jiménez Mabarak, estrenada el 21 de junio de 1962. * La señora en su balcón, ópera en dos actos con libreto de Elena Garro y música de Luis Sandi, estrenada el 2 de junio de 1964. * La mujer y su sombra, ópera en un acto basada en una obra de Paul Claudel traducida, adaptada y puesta en metro musical por Miguel Alcázar y estrenada el 12 de abril de 1981. * La Güera, ópera en tres actos con libreto de Julio Alejandro y música de Carlos Jiménez Mabarak, estrenada el 26 de septiembre de 1982. * Orestes parte, ópera en dos actos con libreto de José Ramón Enríquez y música de Federico Ibarra, estrenada el 5 de julio de 1987. * Aura, ópera en un acto con libreto de Juan Tovar y música de Mario Lavista, estrenada el 13 de abril de 1989. * Alicia, ópera en dos actos con libreto de José Ramón Enríquez y música de Federico Ibarra, estrenada el 9 de julio de 1995. * El juego de los insectos, ópera en dos actos con libreto de Verónica Musalem y música de Federico Ibarra, estrenada el 8 de julio de 2009. Homenajes luctuosos​ El Palacio de Bellas Artes también ha sido un escenario para la solemnidad y el homenaje para el duelo en funerales de personalidades de las artes y la cultura, que por su trayectoria y contribución a las distintas disciplinas han sido distinguidos con dicho acto. En total han sido 65 personajes quienes han recibido homenajes luctuosos en el magno recinto. El primero fue el muralista José Clemente Orozco en 1949. Los siguientes son los personajes más destacados, cuyo homenaje de cuerpo presente ocurrió en este lugar: José Clemente Orozco; 1949 Virginia Fábregas; 1950 Frida Kahlo; 1954 Diego Rivera; 1957 Agustín Lara; 1970 Rosario Castellanos; 1974 Juan Rulfo; 1986 Rufino Tamayo; 1991 Mario Moreno Cantinflas; 1993 Lola Beltrán; 1996 Octavio Paz; 1998 María Félix; 2002 Consuelo Velázquez; 2005 Raúl Anguiano; 2006 Miguel Aceves Mejía; 2006 Carlos Monsiváis; 2010 Roberto Cantoral; 2010 Leonora Carrington; 2011 Carlos Fuentes; 2012 Chavela Vargas; 2012 José Emilio Pacheco; 2014 Gabriel García Márquez; 2014 Juan Gabriel; 2016 José Luis Cuevas; 2017 Rafael Coronel; 2019 Miguel León Portilla; 2019 José José; 2019 Mantenimiento y controversia​ El 4 de abril de 2009 se anunció que Teresa Vicencio sustituiría a María Teresa Franco en la dirección del Palacio de Bellas Artes. Con esta decisión, Teresa Vicencio quedó al frente de la remodelación que se realizaba en aquel momento, su decisión fue quitar a los arquitectos encargados del proyecto, nombrar a otros y autorizar la intervención de la sala, la cual se había prohibido para respetar las convenciones internacionales de restauración de teatros antiguos dispuestas por la UNESCO. El 19 de noviembre de 2010 se realizó una ceremonia de reinauguración de la sala principal de espectáculos después de una intervención de 3 años que costó 700 millones de pesos. La remodelación fue anunciada como una modernización de la mecánica del escenario, pero la realidad mostró que, sin publicarlo, las autoridades intervinieron la arquitectura y estilo de la sala principal de espéctaculos. Tal intervención, destruyó una gran parte de la unidad estilística en Art Decó que caracterizaba al recinto. El piso de la platea, constituido por una amplia superficie con un declive hasta el foso de orquesta para propiciar la acústica fue cambiado por escalones que con sus ángulos destruyen la acústica. La destrucción de la acústica impuso la necesidad de la instalación de un sistema electrónico de ampliación de sonido. El nuevo piso se recubrió con madera de color claro, que no corresponde con el estilo en que fue diseñada originalmente la sala. Los palcos se hicieron pequeños recubriendo sus paredes de mármol con madera de nogal, un elemento completamente ajeno a la decoración histórica. También se cambiaron las puertas en estilo Art Decó por puertas modernas. Tal intervención destruyó la arquitectura de los palcos. Los balcones, los antepechos del primero, segundo y tercer piso, y los palcos de honor fueron cubiertos en su totalidad con madera de nogal. Las grandes puertas de acceso a la sala se retiraron y se pusieron en su lugar puertas modernas. Muchos elementos decorativos Art Decó en las puertas y los balcones desaparecieron, se retiraron o simplemente ya no son identificables. Se construyó una cabina de sonido al fondo de la platea en un estilo moderno. Todos estos cambios tuvieron como consecuencia una reducción de casi 400 butacas.9​ La remodelación destruyó la arquitectura y decoración Art Decó de la sala principal del Palacio de Bellas Artes. Los periódicos denunciaron que Teresa Vicencio contrató una compañía privada para restaurar el vitral "Apolo y la las musas". Los restauradores profesionales comprobaron que la obra maestra de Tiffany fue dañada.10​ A toda esta destrucción se estableció que no se cumplieron las normas mínimas de seguridad. En la platea se quitaron tres pasillos, se cambió la disposición de las butacas, se clausuró la puerta central construyendo una cabina de sonido fuera de estilo y sacrificando 16 filas de butacas, el material con el que se recubriéron las antepecheras y los palcos resultó ser altamente inflamable. De los palcos penden cables que en cualquier momento pueden provocar incendios. La distribución de los escalones en el segundo y tercer piso fue alterada de tal modo que los escalones no corresponden con las gradas de las filas. Se construyeron seis grandes luminarias del techo que representan un peligro mayor en caso de un siniestro.11​ El 30 de diciembre de 2010 se anunció que ICOMOS interpondrá en París ante el Centro del Patrimonio Mundial de la UNESCO una denuncia en contra del Gobierno mexicano por perpetrar graves atentados contra el inmueble cultural. Tal denuncia podría costarle a Ciudad de México el título de Patrimonio de la Humanidad como consecuencia de la constante destrucción de arquitectura patrimonial que se realiza en México. 12​13​14​15​16​17​ El Arqu. Víctor Jiménez, autor de varios estudios sobre el Palacio de Bellas Artes ha publicado artículos en los que ofrece, desde un punto de vista de profesional de la arquitectura y conocedor del monumento, un resumen de los daños sucedidos. En la revista especializada "Litroal-e" (2012, no. 5) ofrece una síntesis del proceso de destrucción de la sala de espectáculos.
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Palacio de Bellas Artes
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El Palacio de Bellas Artes es un recinto cultural ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México, considerado el más importante en la manifestación de las artes en México y una de las casas de ópera más renombradas del mundo. Este ha sido escenario y testigo de impactantes acontecimientos tanto artísticos, como sociales y políticos; su construcción data del final de mandato de Porfirio Díaz, por encargo del presidente mexicano con motivo de la celebración del centenario del inicio de la Independencia de México, sin embargo fue inaugurado hasta el 29 de noviembre de 1934 tras el estallido de la Revolución mexicana. Como institución, depende del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), parte de la Secretaría de Cultura del gobierno federal. En 1987 fue declarado por la Unesco como monumento patrimonio de la humanidad. En su interior alberga diversos escenarios y salas para la práctica y exposición de obras. El Museo Palacio de Bellas Artes y el Museo Nacional de Arquitectura se alojan dentro, el primero exhibe de forma permanente 17 obras murales de siete artistas nacionales ejecutadas de 1928 a 1963, entre ellos Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco, siendo el más antiguo en el país dedicado a la producción plástica nacional. Así también, es sede de la Orquesta Sinfónica Nacional, la Compañía Nacional de Ópera (Ópera de Bellas Artes), la Compañía Nacional de Danza y del Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández. Historia​ El Palacio de Bellas Artes comenzó a construirse el 2 de agosto de 1904 con el objeto de reemplazar al demolido Teatro Nacional de México. El proyecto estuvo a cargo del arquitecto italiano Adamo Boari. El edificio debía ocupar el área comprendida entre las calles La Mariscala, Puente de San Francisco, Santa Isabel y Mirador de la Alameda (hoy llamadas avenida Hidalgo, avenida Juárez, Eje Central Lázaro Cárdenas y Ángela Peralta, respectivamente). Sin embargo, debido a problemas técnicos de hundimiento del suelo, problemas económicos, la salida de Boari del país y la Revolución mexicana, la construcción se suspendió y se reanudó varias veces durante treinta años, en vez de terminarse en los cuatro años originalmente programados. Con el estallido de la Revolución mexicana en 1910, el ritmo de la obra fue perdiendo velocidad hasta que finalmente se suspendió en 1916, Boari abandonó México y dejó en el país más de cuatro mil documentos para la continuación del proyecto. La obra se intentó retomar entre 1919 y 1928, con pocos avances. Cuando México recuperó la estabilidad en términos económicos y sociales, la obra se reanudó en 1931 bajo el mando del arquitecto Federico Mariscal; para entonces tomó el nombre de Palacio de Bellas Artes, y fue inaugurado oficialmente el 29 de septiembre de 1934, por el entonces presidente Abelardo L. Rodríguez, con la obra teatral La verdad sospechosa, de Juan Ruiz de Alarcón, interpretada por la actriz mexicana María Tereza Montoya. Aunque se inauguró aquella noche con una gran función de gala, ya antes se habían realizado conciertos en el edificio aún no concluido. El primer director de orquesta que dirigió un concierto en el Palacio de Bellas Artes fue José F. Vázquez. El 19 de abril de 1938 hubo una manifestación popular impulsada por sectores femeninos, a la que acudieron personas de todas las clases sociales para realizar donaciones voluntarias que ayudaran a cubrir el monto de las indemnizaciones producto de la expropiación petrolera; algunas regalaron joyas, muebles, enseres personales, ahorros infantiles, otras objetos de bajo valor, incluso una anciana llevó una gallina para ayudar a cubrir el pago de la indemnización.1​ Aunque se lograron reunir poco más de 2 millones de pesos, este era un monto realmente simbólico.2​ Las colectas y la emisión de bonos para cubrir la indemnización a las compañías petroleras estuvieron lejos de solucionar el problema económico pero sí constituyeron movilizaciones impresionantes de la opinión pública en apoyo a la situación. La construcción de este gran edificio propició la fundación, en 1946, del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) por parte del gobierno de México, según decreto presidencial de Miguel Alemán Valdés; es desde entonces un organismo desconcentrado de la Secretaría de Educación Pública del gobierno federal. Inició operaciones como instituto gubernamental con su propia ley orgánica el 1 de enero de 1947, como un instituto dedicado a las artes del siglo XX en México. Arquitectura y distribución​ La altura del edificio es de 53 metros hasta el espiral y 42,5 m hasta el techo. Cuenta con 4 pisos y un estacionamiento subterráneo. Debido a la diferencia en las épocas de inicio y construcción, el palacio tiene varios estilos arquitectónicos predominando el art nouveau en su exterior y el art decó en el interior. El Palacio está asentado sobre una peculiar arcilla llamada montmorillonita y esto provoca un continuo hundimiento del palacio. El hundimiento del suelo comenzó a manifestarse en 1907 y para 1921 ya se había hundido más de 1.80 metros. Hasta la fecha se puede apreciar este fenómeno, pues el palacio se encuentra varios metros por debajo del nivel de la calle. La fachada principal, que da a la Avenida Juárez, está hecha de mármol de Carrara. En el interior del portal hay esculturas del italiano Leonardo Bistolfi, consiste en "Armonía", rodeada de "Dolor", "", "Felicidad", "Paz" y "Amor". Otra parte de la fachada contiene querubines y esculturas que representan la música y la inspiración. En el frente de la plaza del edificio, diseñado por Boari, hay cuatro esculturas de Pegaso que fueron hechas por el catalán Agustí Querol Subirats, éstas habían estado en el Zócalo antes de ser traídas aquí. El techo que cubre el centro del edificio está hecho de cristal diseñado por el húngaro Géza Maróti y representa las musas con Apolo. Una estructura del palacio que desapareció es la Pérgola que se encontraba en el costado poniente del palacio, en la Alameda Central. Fue construida para albergar exhibiciones pictóricas para las celebraciones de 1910 y durante décadas alojó una librería siendo demolida en 1973. En 1982 se realizaron obras para la construcción de un estacionamiento subterráneo.3​ Sala principal​ Cuenta con aforo para 1 677 personas y un escenario de veinticuatro metros de longitud.4​ En él se encuentra el gran telón antifuego (único en el mundo dentro de un teatro de ópera) con la imagen de los volcanes mexicanos Popocatépetl e Iztaccíhuatl, y un peso de 24 toneladas. Este telón fue encargado a la Casa Tiffany de Nueva York a modo de un enorme rompecabezas. En el techo de la sala se encuentra la lámpara de cristales, que fue diseñada por el húngaro Geza Marotti y en la que se representa al dios griego Apolo rodeado de las musas de las artes. La Orquesta Sinfónica Nacional, la Compañía Nacional de Teatro, la Compañía Nacional de Ópera y la Compañía Nacional de Danza presentan sus temporadas regulares en este recinto. Sala Manuel M. Ponce​ Es la segunda en importancia y en número de actividades. En ella se ofrecen actividades literarias, musicales, operísticas y exposiciones, entre otras. Se ubica en el primer piso, del lado oriente. Su nombre conmemora al compositor mexicano de igual nombre. Sala Adamo Boari​ En ella se realizan actividades como presentaciones editoriales, exposiciones y conferencias. Se ubica bajo el vestíbulo de la sala principal, del lado poniente. Museo del Palacio de Bellas Artes. El Museo del Palacio de Bellas Artes es la organización que se encarga de los murales permanentes y otras obras de arte en el edificio, además de organizar exhibiciones temporales. Estas exhibiciones cubren una amplia gama de medios y presentan artistas mexicanos e internacionales, centrándose en artistas clásicos y contemporáneos. Murales Los pisos entre la planta baja y el piso superior están dominados por una serie de murales pintados por la mayoría de los nombres famosos del muralismo mexicano. En el segundo piso se encuentran dos obras de principios de 1950 de Rufino Tamayo: México de hoy y Nacimiento de la nacionalidad, una representación simbólica de la creación del mestizo (persona de ascendencia indígena y española mixta) identidad. En el extremo oeste del tercer piso está El hombre controlador del universo, encargado originalmente por el Centro Rockefeller de Nueva York en 1933. El mural muestra una variedad de temas tecnológicos y sociales. (como los descubrimientos posibilitados por microscopios y telescopios) y fue controvertido por su inclusión de Lenin y un desfile soviético del primero de mayo. Los Rockefeller no estaban contentos con la pintura y el trabajo incompleto finalmente fue destruido y pintado. Diego Rivera lo recreó aquí en 1934. En el lado norte del tercer piso se encuentran La nueva democracía de David Alfaro Siqueiros y el Carnaval de la vida mexicana (cuatro partes) de Rivera; al este se encuentra La catarsis de José Clemente Orozco, que representa el conflicto entre los aspectos "sociales" y "naturales" de la humanidad. Museo Nacional de Arquitectura​ El Museo Nacional de Arquitectura ocupa el último piso del edificio, cubierto por un techo de vidrio y hierro. Contiene exposiciones de reconocidos arquitectos mexicanos, incluyendo modelos, planos y fotografías de obras importantes. Este museo también organiza exhibiciones temporales de sus colecciones en otras instalaciones. El objetivo es exponer al público mexicano al rico patrimonio arquitectónico del país. Algunos de los principales arquitectos presentados en el museo incluyen a Jaime Ortiz Monasterio, Carlos Mijares Bracho, Adamo Boari y Luis Barragán. El museo está dividido en cuatro secciones llamadas "Arquitectura-contrastes: Jaime Ortiz Monasterio y Carlos Mijares Bracho", "Corpus Urbanístico de la Ciudad de México", "Teatro Nacional de México (Plano original)" y "Teatro Nacional de México". También hay exposiciones temporales sobre arquitectura contemporánea. Rincón del tiempo​ Materiales fotográficos, documentales y sonoros, así como objetos, entre otros, se presentan en exposiciones preparadas por el acervo histórico del recinto, para brindar al visitante la oportunidad de conocer la riqueza de la historia del Palacio de Bellas Artes. Acontecimientos, estrenos y ceremonias​ Su escenario ha presentado una gran cantidad de producciones, personalidades y compañías de los más diversos ámbitos: María Tereza Montoya, Zubin Mehta, Luciano Pavarotti, Plácido Domingo, Teresa Berganza, Birgit Nilsson, Marilyn Horne, Alexander Kipnis, Mstislav Rostropóvic, Rudolf Nuréyev, Juan Gabriel, entre otros.​ El 23 de mayo de 1950 se presentó María Callas, cantando Norma; ahí también se realizó la célebre función de Aída en la cual la soprano intercaló un célebre mi bemol al final del segundo acto de dicha ópera. La grabación de ese momento ha pasado a la historia. Callas cantó en este escenario las dos únicas funciones de Rigoletto que dio en su vida. Las grandes orquestas del mundo también se han presentado ahí, como las orquestas filarmónicas de Londres, Nueva York, Viena, Moscú, Los Ángeles, la Real Filarmónica de Londres, la célebre Orquesta de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, la Orquesta de París, la de Filadelfia, la Staatskapelle de Dresde, la Sinfónica de Montreal, y las Nacionales de España y China, entre otras. Sus espectáculos son muy variados, ya que se ha presentado música popular, jazz, danza tradicional e incluso ballet y, por supuesto, ópera, e incluso Les Luthiers. Lola Beltrán fue la primera intérprete de música ranchera en cantar con mariachi en este recinto, con más de 17 presentaciones seguida de Juan Gabriel. Ambas presentaciones fueron criticadas. Este escenario también albergó las tomas de posesión como presidentes de México de Miguel Alemán (1946), Adolfo Ruiz Cortines (1952), Adolfo López Mateos (1958) y Gustavo Díaz Ordaz (1964). Óperas estrenadas mundialmente​ * Tabaré, ópera de Heliodoro Oseguera basada en el poema homónimo de Juan Zorrilla de San Martín, estrenada el 31 de agosto de 1935. * Tonatiu, ópera de Manuel Camacho Vega, estrenada el 11 de enero de 1940. * La mulata de Córdoba, ópera en un acto con libreto de Xavier Villaurrutia y música de José Pablo Moncayo, estrenada el 23 de octubre de 1948. * Elena, ópera en un acto con libreto de Francisco Zendejas y música de Eduardo Hernández Moncada, estrenada el 23 de octubre de 1948. * Carlota, ópera en un acto con libreto de Francisco Zendejas y música de Luis Sandi, estrenada el 23 de octubre de 1948. * El último sueño, ópera en un acto y tres cuadros con libreto de Manuel M. Bermejo y música de José F. Vásquez, estrenada el 28 de mayo de 1961. * Severino, ópera en un acto con libreto original en portugués de João Cabral de Melo Neto traducido por el compositor de la música, Salvador Moreno Manzano, estrenada el 28 de junio de 1961. * Misa de seis, ópera en un acto con libreto de Emilio Carballido y música de Carlos Jiménez Mabarak, estrenada el 21 de junio de 1962. * La señora en su balcón, ópera en dos actos con libreto de Elena Garro y música de Luis Sandi, estrenada el 2 de junio de 1964. * La mujer y su sombra, ópera en un acto basada en una obra de Paul Claudel traducida, adaptada y puesta en metro musical por Miguel Alcázar y estrenada el 12 de abril de 1981. * La Güera, ópera en tres actos con libreto de Julio Alejandro y música de Carlos Jiménez Mabarak, estrenada el 26 de septiembre de 1982. * Orestes parte, ópera en dos actos con libreto de José Ramón Enríquez y música de Federico Ibarra, estrenada el 5 de julio de 1987. * Aura, ópera en un acto con libreto de Juan Tovar y música de Mario Lavista, estrenada el 13 de abril de 1989. * Alicia, ópera en dos actos con libreto de José Ramón Enríquez y música de Federico Ibarra, estrenada el 9 de julio de 1995. * El juego de los insectos, ópera en dos actos con libreto de Verónica Musalem y música de Federico Ibarra, estrenada el 8 de julio de 2009. Homenajes luctuosos​ El Palacio de Bellas Artes también ha sido un escenario para la solemnidad y el homenaje para el duelo en funerales de personalidades de las artes y la cultura, que por su trayectoria y contribución a las distintas disciplinas han sido distinguidos con dicho acto. En total han sido 65 personajes quienes han recibido homenajes luctuosos en el magno recinto. El primero fue el muralista José Clemente Orozco en 1949. Los siguientes son los personajes más destacados, cuyo homenaje de cuerpo presente ocurrió en este lugar: José Clemente Orozco; 1949 Virginia Fábregas; 1950 Frida Kahlo; 1954 Diego Rivera; 1957 Agustín Lara; 1970 Rosario Castellanos; 1974 Juan Rulfo; 1986 Rufino Tamayo; 1991 Mario Moreno Cantinflas; 1993 Lola Beltrán; 1996 Octavio Paz; 1998 María Félix; 2002 Consuelo Velázquez; 2005 Raúl Anguiano; 2006 Miguel Aceves Mejía; 2006 Carlos Monsiváis; 2010 Roberto Cantoral; 2010 Leonora Carrington; 2011 Carlos Fuentes; 2012 Chavela Vargas; 2012 José Emilio Pacheco; 2014 Gabriel García Márquez; 2014 Juan Gabriel; 2016 José Luis Cuevas; 2017 Rafael Coronel; 2019 Miguel León Portilla; 2019 José José; 2019 Mantenimiento y controversia​ El 4 de abril de 2009 se anunció que Teresa Vicencio sustituiría a María Teresa Franco en la dirección del Palacio de Bellas Artes. Con esta decisión, Teresa Vicencio quedó al frente de la remodelación que se realizaba en aquel momento, su decisión fue quitar a los arquitectos encargados del proyecto, nombrar a otros y autorizar la intervención de la sala, la cual se había prohibido para respetar las convenciones internacionales de restauración de teatros antiguos dispuestas por la UNESCO. El 19 de noviembre de 2010 se realizó una ceremonia de reinauguración de la sala principal de espectáculos después de una intervención de 3 años que costó 700 millones de pesos. La remodelación fue anunciada como una modernización de la mecánica del escenario, pero la realidad mostró que, sin publicarlo, las autoridades intervinieron la arquitectura y estilo de la sala principal de espéctaculos. Tal intervención, destruyó una gran parte de la unidad estilística en Art Decó que caracterizaba al recinto. El piso de la platea, constituido por una amplia superficie con un declive hasta el foso de orquesta para propiciar la acústica fue cambiado por escalones que con sus ángulos destruyen la acústica. La destrucción de la acústica impuso la necesidad de la instalación de un sistema electrónico de ampliación de sonido. El nuevo piso se recubrió con madera de color claro, que no corresponde con el estilo en que fue diseñada originalmente la sala. Los palcos se hicieron pequeños recubriendo sus paredes de mármol con madera de nogal, un elemento completamente ajeno a la decoración histórica. También se cambiaron las puertas en estilo Art Decó por puertas modernas. Tal intervención destruyó la arquitectura de los palcos. Los balcones, los antepechos del primero, segundo y tercer piso, y los palcos de honor fueron cubiertos en su totalidad con madera de nogal. Las grandes puertas de acceso a la sala se retiraron y se pusieron en su lugar puertas modernas. Muchos elementos decorativos Art Decó en las puertas y los balcones desaparecieron, se retiraron o simplemente ya no son identificables. Se construyó una cabina de sonido al fondo de la platea en un estilo moderno. Todos estos cambios tuvieron como consecuencia una reducción de casi 400 butacas.9​ La remodelación destruyó la arquitectura y decoración Art Decó de la sala principal del Palacio de Bellas Artes. Los periódicos denunciaron que Teresa Vicencio contrató una compañía privada para restaurar el vitral "Apolo y la las musas". Los restauradores profesionales comprobaron que la obra maestra de Tiffany fue dañada.10​ A toda esta destrucción se estableció que no se cumplieron las normas mínimas de seguridad. En la platea se quitaron tres pasillos, se cambió la disposición de las butacas, se clausuró la puerta central construyendo una cabina de sonido fuera de estilo y sacrificando 16 filas de butacas, el material con el que se recubriéron las antepecheras y los palcos resultó ser altamente inflamable. De los palcos penden cables que en cualquier momento pueden provocar incendios. La distribución de los escalones en el segundo y tercer piso fue alterada de tal modo que los escalones no corresponden con las gradas de las filas. Se construyeron seis grandes luminarias del techo que representan un peligro mayor en caso de un siniestro.11​ El 30 de diciembre de 2010 se anunció que ICOMOS interpondrá en París ante el Centro del Patrimonio Mundial de la UNESCO una denuncia en contra del Gobierno mexicano por perpetrar graves atentados contra el inmueble cultural. Tal denuncia podría costarle a Ciudad de México el título de Patrimonio de la Humanidad como consecuencia de la constante destrucción de arquitectura patrimonial que se realiza en México. 12​13​14​15​16​17​ El Arqu. Víctor Jiménez, autor de varios estudios sobre el Palacio de Bellas Artes ha publicado artículos en los que ofrece, desde un punto de vista de profesional de la arquitectura y conocedor del monumento, un resumen de los daños sucedidos. En la revista especializada "Litroal-e" (2012, no. 5) ofrece una síntesis del proceso de destrucción de la sala de espectáculos.
El Hemiciclo a Juárez es un cenotafio de la Ciudad de México, ubicado en la Alameda Central del Centro Histórico, sobre la Avenida Juárez, una de las más importantes arterias de la capital de México. Honra al expresidente mexicano Benito Juárez, cuyos restos reposan en el Panteón de San Fernando. Historia​ Fue construido en 1910 por órdenes de Porfirio Díaz. Es obra del arquitecto Guillermo de Heredia, y las esculturas del italiano Alessandro Lazzerini1​. Está edificado con mármol de Carrara. En su sitio se encontraba el kiosco morisco que fue trasladado al barrio de Santa María la Ribera de la Ciudad de México. Fue inaugurado el 18 de septiembre de 1910, como parte de los festejos del centenario de la independencia de México, en una ceremonia encabezada por Porfirio Díaz, y la presencia de los embajadores de Estados Unidos, España, Argentina y Guatemala. El poeta Luis G. Urbina declamó un poema para la ocasión. Estilo​ De estilo Neoclásico, es semicircular, de fuerte inspiración griega, cuenta con doce columnas de orden dórico, que soporta una estructura con entablamiento y friso del mismo orden. A los costados tiene dos remates de urnas doradas. Al centro tiene un conjunto escultórico, integrado por Benito Juárez sedente, con dos alegorías: la Patria, que corona a Juárez con laureles, en presencia de una segunda que representa a la Ley. En el basamento tiene festones, al centro otro conjunto escultórico que preside un águila republicana con las alas abiertas, en un paramento, con grecas neoaztequistas, en el que reposan dos leones. En su cuerpo central, ostenta un medallón con laureles que enmarca la leyenda: "Al Benemérito Benito Juárez. La Patria." Usos sociales​ El hemiciclo es un punto referencial en la Alameda Central. Ha sido punto de encuentro para el inicio de marchas y mítines populares de movimientos como el estudiantil de 1968 y el de Andrés Manuel López Obrador en 2006. Durante décadas, las conmemoraciones al natalicio de Benito Juárez se realizan de forma protocolaria por los presidentes mexicanos. Durante décadas fue el punto de destino de la Marcha Gay de la ciudad de México hasta que en 1999, el comité organizador decidió llegar al Zócalo capitalino.
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Hemiciclo a Juarez
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El Hemiciclo a Juárez es un cenotafio de la Ciudad de México, ubicado en la Alameda Central del Centro Histórico, sobre la Avenida Juárez, una de las más importantes arterias de la capital de México. Honra al expresidente mexicano Benito Juárez, cuyos restos reposan en el Panteón de San Fernando. Historia​ Fue construido en 1910 por órdenes de Porfirio Díaz. Es obra del arquitecto Guillermo de Heredia, y las esculturas del italiano Alessandro Lazzerini1​. Está edificado con mármol de Carrara. En su sitio se encontraba el kiosco morisco que fue trasladado al barrio de Santa María la Ribera de la Ciudad de México. Fue inaugurado el 18 de septiembre de 1910, como parte de los festejos del centenario de la independencia de México, en una ceremonia encabezada por Porfirio Díaz, y la presencia de los embajadores de Estados Unidos, España, Argentina y Guatemala. El poeta Luis G. Urbina declamó un poema para la ocasión. Estilo​ De estilo Neoclásico, es semicircular, de fuerte inspiración griega, cuenta con doce columnas de orden dórico, que soporta una estructura con entablamiento y friso del mismo orden. A los costados tiene dos remates de urnas doradas. Al centro tiene un conjunto escultórico, integrado por Benito Juárez sedente, con dos alegorías: la Patria, que corona a Juárez con laureles, en presencia de una segunda que representa a la Ley. En el basamento tiene festones, al centro otro conjunto escultórico que preside un águila republicana con las alas abiertas, en un paramento, con grecas neoaztequistas, en el que reposan dos leones. En su cuerpo central, ostenta un medallón con laureles que enmarca la leyenda: "Al Benemérito Benito Juárez. La Patria." Usos sociales​ El hemiciclo es un punto referencial en la Alameda Central. Ha sido punto de encuentro para el inicio de marchas y mítines populares de movimientos como el estudiantil de 1968 y el de Andrés Manuel López Obrador en 2006. Durante décadas, las conmemoraciones al natalicio de Benito Juárez se realizan de forma protocolaria por los presidentes mexicanos. Durante décadas fue el punto de destino de la Marcha Gay de la ciudad de México hasta que en 1999, el comité organizador decidió llegar al Zócalo capitalino.
Ubicada en la esquina de avenida Madero y Eje Central Lázaro Cárdenas. Es símbolo de la modernización del Mexico de los años 60’s. La Torre Latinoamericana es un rascacielos ubicado en la esquina que forman las calles de Madero y el Eje central Lázaro Cárdenas en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Su ubicación céntrica, su altura (1821​ metros si se incluye la antena, con 44 pisos) y su historia la han convertido en uno de los edificios más emblemáticos de la Ciudad de México. Fue diseñada por el arquitecto mexicano Augusto H. Álvarez. Superó a la Torre Anáhuac y a la Torre Miguel E Abed en la Ciudad de México y al rascacielos Altino Arantes en Brasil. Fue también el edificio más alto de la ciudad desde su construcción en 1956 hasta 1972, año en que se completó el Hotel de México, actualmente el Torre World Trade Center. También obtuvo el récord del rascacielos más alto del mundo fuera de Estados Unidos y por lo tanto de Iberoamérica. Se inauguró como el primer y más grande edificio en el mundo con fachada de vidrio y aluminio. Además, la torre fue el primer rascacielos en construirse en una zona de alto riesgo sísmico, por lo cual sirvió de experimento para la cimentación y construcción de futuros edificios en el mundo. La Torre Latinoamericana es junto con el Taipei 101, la Torre Ejecutiva Pemex, la Torre Mayor, La Torre BBVA Bancomer, La Torre Reforma, la Torre Altus, el U.S. Bank Tower, Wilshire Grand Center, Salesforce Tower, y el Costanera Center, una de las estructuras en estar en una zona de alto riesgo sísmico. Historia​ El predio en donde actualmente se levanta la Torre Latinoamericana fue ocupado antiguamente por la casa de animales del Tlatoani Mexica Moctezuma II , y tras la conquista, se construyó el antiguo Convento de San Francisco. En 1946, la compañía de seguros La Latinoamericana obtuvo permiso de la Secretaría de Hacienda para construir el rascacielos más alto de América Latina, en las calles de Madero y San Juan de Letrán (luego renombrado Eje Central Lázaro Cárdenas), con 44 pisos. La Torre Latinoamericana se construyó para alojar a la compañía La Latinoamericana, Seguros, S.A. Los nombres de los miembros de este grupo de empresarios mexicanos son: Miguel S. Macedo, José A. Escandón y Teodoro Amerlinck. Originalmente, la compañía ocupaba un edificio más pequeño, en la misma ubicación. En 1947, la compañía se reubicó temporalmente a una oficina cercana, durante los ocho años que duró el trabajo de construcción de la torre. Para este ambicioso proyecto, se contrató a un grupo de profesionales: Leonardo Zeevaert y los arquitectos Augusto H. Álvarez y Alfonso González Paullada. La construcción de la torre se inició en febrero de 1948. Leonardo Zeevaert elaboró un amplio programa de investigación del subsuelo para conocer la vulnerabilidad sísmica a la que se enfrentaría la torre y así poder dotar al edificio de un buen aislamiento sísmico para soportar sin problema alguno los movimientos telúricos a los cuales sería sometido. El programa consistió en: sondeo con muestras inalteradas hasta 50 m, en el sitio del edificio; instalación de piezómetros a 18, 28, 33 y 50 m, en el lugar, en la banqueta y en la Alameda Central; Instalaciones de bancos de nivel en el lugar y en la Alameda. Después del estudio, Zeevaert llegó a la conclusión de proyectar una cimentación y estructural que crearía paradigmas en la ingeniería moderna, ya que el subsuelo de la ciudad es fangoso, con consistencia esponjosa. Fue necesario hincar 361 pilotes especialmente diseñados, hasta una profundidad de 33 m para cimentar la torre. Se colocó una cimentación de concreto que permite que el edificio, literalmente "flote" en el subsuelo, independientemente del soporte que le proporcionan los pilotes. Esta tecnología, original de México, fue la primera de su tipo en el mundo y sigue siendo utilizada por todos los constructores de rascacielos para zonas de alto riesgo sísmico. Para soportar un peso total de edificio de 24.100 toneladas, se construyó una estructura rígida de acero con un peso de 3.200 toneladas; que dan forma a 3 sótanos y a 44 pisos que se elevan a 134 metros, más un pararrayos de 54 metros, totalizando 181.331​ metros sobre el nivel de la calle, con una superficie construida de 27.700 metros cuadrados de cristal y 3.200 metros de lámina acanalada de aluminio; la instalación sanitaria por sí sola pesa 50 toneladas y existen más de 4.000 lámparas para iluminación. La Torre Latinoamericana quedó finalizada a principios de 1956, y se inauguró oficialmente el 30 de abril del mismo año, y es así como la compañía se mudó a la torre, en los pisos 4.º al 8.º. El resto del espacio de oficinas en la torre se ofrecía en alquiler. Al momento de su terminación la Torre Latinoamericana era el edificio más alto de Latinoamérica. Su mirador público, ubicado en el piso 44, fue el más alto de la ciudad, hasta la apertura del mirador en el piso 52 de la Torre Mayor, en diciembre del 2004. No obstante, por su céntrica ubicación, se dice que el mirador de la Torre Latino ofrece a la gente la mejor vista de la ciudad. La torre ganó prestigio a nivel mundial, cuando se supo que resistió un fuerte terremoto, el 28 de julio de 1957, de magnitud 7.7 (MW), debido a su construcción con estructura de acero y pilotes profundos, que fueron necesarios dada la frecuencia de sismos en la Ciudad de México, y la composición lodosa del suelo, que hace complicada la construcción sobre ese terreno. Gracias a ello, recibió el premio del American Institute of Steel Construction (Instituto Norteamericano de la Construcción de Acero), por ser "el edificio más alto que jamás haya sido expuesto a una enorme fuerza sísmica", como atestiguan inscripciones en sendas placas en el vestíbulo y mirador del edificio. En 1985, la torre resistió el terremoto del 19 de septiembre, cuya magnitud fue de 8,1 (MW) con epicentro en la costa de Michoacán, y con duración aproximada de poco más de 2 minutos; el 20 de septiembre de ese mismo año, soportó la réplica más grande de este terremoto, que alcanzó una magnitud de 7,5 (MW), con epicentro cerca de Zihuatanejo, Guerrero y, por último, el terremoto del 19 de septiembre del 2017, con una magnitud de 7,1 (MW), con epicentro en los límites de los estados de Morelos y de Puebla, y, después de estos movimientos telúricos, no ha sufrido daños de consideración. A la fecha, se le considera uno de los edificios más seguros de la ciudad y del mundo a pesar de su ubicación potencialmente peligrosa. En el año 2002, el empresario mexicano Carlos Slim adquirió los pisos inferiores de la torre; la torre celebró su 50.º aniversario en 2006. El 30 de abril de dicho año tuvo lugar una ceremonia que incluyó la reapertura de los pisos 38 al 44, que fueron remodelados y un museo. Entre los planes futuros para la torre se incluye el remozamiento de la fachada con materiales modernos, manteniendo el diseño y aspecto original; la torre se considera un monumento histórico. Por ley el aspecto de la fachada no puede alterarse. Ya no es el rascacielos más alto de la Ciudad de México, pero sí uno de los más prestigiosos por ser el primero en el mundo que se construyó en una zona sísmica y en un suelo fangoso, y por ser un ícono de la ciudad, debido a su historia del rascacielos más alto del planeta, fuera de Estados Unidos Detalles importantes​ Primer edificio en el mundo cuya construcción se usó vidrio y aluminio para forrar el armazón. La Torre Latino se afianza mediante 300 pilotes de concreto en una capa de material sólido que los estudios de resonancia ubicaron a 50 m de profundidad. El edificio flota por un sistema de inyección de agua que equilibra sus movimientos ante irregularidades tectónicas. Al concluir su construcción, estuvo en la lista de los 6 rascacielos más altos del mundo. Durante mucho tiempo fue el rascacielos más alto construido en una zona de alto riesgo sísmico. El edificio está inspirado en el Empire State Building de Nueva York. El edificio está equipado con 8 elevadores (ascensores), de alta velocidad, que en su momento fueron los más rápidos del mundo. El área total del rascacielos es de 28,000 m². Después de los cinco terremotos más fuertes en la Ciudad de México, tanto el terremoto de México de 1957 como el terremoto de México de 1985, los terremotos de Guerrero-Oaxaca de 2012, el terremoto de Chiapas de 2017, el terremoto de Puebla de 2017 y el terremoto de Oaxaca de 2018, se le considera uno de los rascacielos más seguros del mundo, junto con la Torre Mayor, la Torre Ejecutiva Pemex, el World Trade Center México, la Torre HSBC, el Edificio Reforma Avantel, el St. Regis Hotel & Residences y laTorre Insignia. Ha sido junto con el Edificio La Nacional, Edificio Miguel E Abed Apycsa, el Edificio Miguel E Abed, Torre Contigo y Edificio El Moro los seis únicos edificios en soportar 5 fuertes terremotos en todo el mundo. Se encuentra a tan solo unos metros del Edificio Miguel E Abed, la Torre Nueva de Tlatelolco y Torre del Caballito. La torre puede soportar un terremoto de 8.7 grados en la escala de Richter. El arquitecto Manuel de la Colina diseñó primeramente un edificio de 25 pisos para la compañía de seguros La Latinoamericana. Su idea la transformó Augusto Álvarez, quien convenció al director de la Latinoamericana don Miguel S. Macedo de alcanzar una mayor altura. Así, la torre pasó a 182 m. Sitios de interés​ Además de poseer oficinas en su interior, este distinguido rascacielos también posee sitios donde puedes pasar un excelente rato de placer para diferentes tipos de gustos, dependiendo cuál sea tu plan. Aquí algunos que pueden ser de tu interés: Piso 36: Museo del Bicentenario. Piso 37: Cafetería y tienda de Souvenirs. Piso 38: Museo de Exposición Permanente "La Ciudad y la Torre a través de los siglos". Piso 44: Terraza. Cabe añadir que en los pisos 42 y 43 están dedicados a algunas exposiciones temporales en distintas épocas del año, acorde al mes que se trate. Así mismo los pisos 42 y 43 el domingo 24 de mayo de 1953, sufrieron cuantiosos daños derivados de un incendio el cual requirió de horas de esfuerzo por parte de Cuartel General de Bomberos debido a la gran distancia que las mangueras tuvieron que recorrer para lograr sofocar las llamas, se registran siete lesionados. Además en el piso 41 de la Torre se encuentra un restaurante-bar.
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Torre Latinoamericana
2 Eje Central Lázaro Cárdenas
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Ubicada en la esquina de avenida Madero y Eje Central Lázaro Cárdenas. Es símbolo de la modernización del Mexico de los años 60’s. La Torre Latinoamericana es un rascacielos ubicado en la esquina que forman las calles de Madero y el Eje central Lázaro Cárdenas en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Su ubicación céntrica, su altura (1821​ metros si se incluye la antena, con 44 pisos) y su historia la han convertido en uno de los edificios más emblemáticos de la Ciudad de México. Fue diseñada por el arquitecto mexicano Augusto H. Álvarez. Superó a la Torre Anáhuac y a la Torre Miguel E Abed en la Ciudad de México y al rascacielos Altino Arantes en Brasil. Fue también el edificio más alto de la ciudad desde su construcción en 1956 hasta 1972, año en que se completó el Hotel de México, actualmente el Torre World Trade Center. También obtuvo el récord del rascacielos más alto del mundo fuera de Estados Unidos y por lo tanto de Iberoamérica. Se inauguró como el primer y más grande edificio en el mundo con fachada de vidrio y aluminio. Además, la torre fue el primer rascacielos en construirse en una zona de alto riesgo sísmico, por lo cual sirvió de experimento para la cimentación y construcción de futuros edificios en el mundo. La Torre Latinoamericana es junto con el Taipei 101, la Torre Ejecutiva Pemex, la Torre Mayor, La Torre BBVA Bancomer, La Torre Reforma, la Torre Altus, el U.S. Bank Tower, Wilshire Grand Center, Salesforce Tower, y el Costanera Center, una de las estructuras en estar en una zona de alto riesgo sísmico. Historia​ El predio en donde actualmente se levanta la Torre Latinoamericana fue ocupado antiguamente por la casa de animales del Tlatoani Mexica Moctezuma II , y tras la conquista, se construyó el antiguo Convento de San Francisco. En 1946, la compañía de seguros La Latinoamericana obtuvo permiso de la Secretaría de Hacienda para construir el rascacielos más alto de América Latina, en las calles de Madero y San Juan de Letrán (luego renombrado Eje Central Lázaro Cárdenas), con 44 pisos. La Torre Latinoamericana se construyó para alojar a la compañía La Latinoamericana, Seguros, S.A. Los nombres de los miembros de este grupo de empresarios mexicanos son: Miguel S. Macedo, José A. Escandón y Teodoro Amerlinck. Originalmente, la compañía ocupaba un edificio más pequeño, en la misma ubicación. En 1947, la compañía se reubicó temporalmente a una oficina cercana, durante los ocho años que duró el trabajo de construcción de la torre. Para este ambicioso proyecto, se contrató a un grupo de profesionales: Leonardo Zeevaert y los arquitectos Augusto H. Álvarez y Alfonso González Paullada. La construcción de la torre se inició en febrero de 1948. Leonardo Zeevaert elaboró un amplio programa de investigación del subsuelo para conocer la vulnerabilidad sísmica a la que se enfrentaría la torre y así poder dotar al edificio de un buen aislamiento sísmico para soportar sin problema alguno los movimientos telúricos a los cuales sería sometido. El programa consistió en: sondeo con muestras inalteradas hasta 50 m, en el sitio del edificio; instalación de piezómetros a 18, 28, 33 y 50 m, en el lugar, en la banqueta y en la Alameda Central; Instalaciones de bancos de nivel en el lugar y en la Alameda. Después del estudio, Zeevaert llegó a la conclusión de proyectar una cimentación y estructural que crearía paradigmas en la ingeniería moderna, ya que el subsuelo de la ciudad es fangoso, con consistencia esponjosa. Fue necesario hincar 361 pilotes especialmente diseñados, hasta una profundidad de 33 m para cimentar la torre. Se colocó una cimentación de concreto que permite que el edificio, literalmente "flote" en el subsuelo, independientemente del soporte que le proporcionan los pilotes. Esta tecnología, original de México, fue la primera de su tipo en el mundo y sigue siendo utilizada por todos los constructores de rascacielos para zonas de alto riesgo sísmico. Para soportar un peso total de edificio de 24.100 toneladas, se construyó una estructura rígida de acero con un peso de 3.200 toneladas; que dan forma a 3 sótanos y a 44 pisos que se elevan a 134 metros, más un pararrayos de 54 metros, totalizando 181.331​ metros sobre el nivel de la calle, con una superficie construida de 27.700 metros cuadrados de cristal y 3.200 metros de lámina acanalada de aluminio; la instalación sanitaria por sí sola pesa 50 toneladas y existen más de 4.000 lámparas para iluminación. La Torre Latinoamericana quedó finalizada a principios de 1956, y se inauguró oficialmente el 30 de abril del mismo año, y es así como la compañía se mudó a la torre, en los pisos 4.º al 8.º. El resto del espacio de oficinas en la torre se ofrecía en alquiler. Al momento de su terminación la Torre Latinoamericana era el edificio más alto de Latinoamérica. Su mirador público, ubicado en el piso 44, fue el más alto de la ciudad, hasta la apertura del mirador en el piso 52 de la Torre Mayor, en diciembre del 2004. No obstante, por su céntrica ubicación, se dice que el mirador de la Torre Latino ofrece a la gente la mejor vista de la ciudad. La torre ganó prestigio a nivel mundial, cuando se supo que resistió un fuerte terremoto, el 28 de julio de 1957, de magnitud 7.7 (MW), debido a su construcción con estructura de acero y pilotes profundos, que fueron necesarios dada la frecuencia de sismos en la Ciudad de México, y la composición lodosa del suelo, que hace complicada la construcción sobre ese terreno. Gracias a ello, recibió el premio del American Institute of Steel Construction (Instituto Norteamericano de la Construcción de Acero), por ser "el edificio más alto que jamás haya sido expuesto a una enorme fuerza sísmica", como atestiguan inscripciones en sendas placas en el vestíbulo y mirador del edificio. En 1985, la torre resistió el terremoto del 19 de septiembre, cuya magnitud fue de 8,1 (MW) con epicentro en la costa de Michoacán, y con duración aproximada de poco más de 2 minutos; el 20 de septiembre de ese mismo año, soportó la réplica más grande de este terremoto, que alcanzó una magnitud de 7,5 (MW), con epicentro cerca de Zihuatanejo, Guerrero y, por último, el terremoto del 19 de septiembre del 2017, con una magnitud de 7,1 (MW), con epicentro en los límites de los estados de Morelos y de Puebla, y, después de estos movimientos telúricos, no ha sufrido daños de consideración. A la fecha, se le considera uno de los edificios más seguros de la ciudad y del mundo a pesar de su ubicación potencialmente peligrosa. En el año 2002, el empresario mexicano Carlos Slim adquirió los pisos inferiores de la torre; la torre celebró su 50.º aniversario en 2006. El 30 de abril de dicho año tuvo lugar una ceremonia que incluyó la reapertura de los pisos 38 al 44, que fueron remodelados y un museo. Entre los planes futuros para la torre se incluye el remozamiento de la fachada con materiales modernos, manteniendo el diseño y aspecto original; la torre se considera un monumento histórico. Por ley el aspecto de la fachada no puede alterarse. Ya no es el rascacielos más alto de la Ciudad de México, pero sí uno de los más prestigiosos por ser el primero en el mundo que se construyó en una zona sísmica y en un suelo fangoso, y por ser un ícono de la ciudad, debido a su historia del rascacielos más alto del planeta, fuera de Estados Unidos Detalles importantes​ Primer edificio en el mundo cuya construcción se usó vidrio y aluminio para forrar el armazón. La Torre Latino se afianza mediante 300 pilotes de concreto en una capa de material sólido que los estudios de resonancia ubicaron a 50 m de profundidad. El edificio flota por un sistema de inyección de agua que equilibra sus movimientos ante irregularidades tectónicas. Al concluir su construcción, estuvo en la lista de los 6 rascacielos más altos del mundo. Durante mucho tiempo fue el rascacielos más alto construido en una zona de alto riesgo sísmico. El edificio está inspirado en el Empire State Building de Nueva York. El edificio está equipado con 8 elevadores (ascensores), de alta velocidad, que en su momento fueron los más rápidos del mundo. El área total del rascacielos es de 28,000 m². Después de los cinco terremotos más fuertes en la Ciudad de México, tanto el terremoto de México de 1957 como el terremoto de México de 1985, los terremotos de Guerrero-Oaxaca de 2012, el terremoto de Chiapas de 2017, el terremoto de Puebla de 2017 y el terremoto de Oaxaca de 2018, se le considera uno de los rascacielos más seguros del mundo, junto con la Torre Mayor, la Torre Ejecutiva Pemex, el World Trade Center México, la Torre HSBC, el Edificio Reforma Avantel, el St. Regis Hotel & Residences y laTorre Insignia. Ha sido junto con el Edificio La Nacional, Edificio Miguel E Abed Apycsa, el Edificio Miguel E Abed, Torre Contigo y Edificio El Moro los seis únicos edificios en soportar 5 fuertes terremotos en todo el mundo. Se encuentra a tan solo unos metros del Edificio Miguel E Abed, la Torre Nueva de Tlatelolco y Torre del Caballito. La torre puede soportar un terremoto de 8.7 grados en la escala de Richter. El arquitecto Manuel de la Colina diseñó primeramente un edificio de 25 pisos para la compañía de seguros La Latinoamericana. Su idea la transformó Augusto Álvarez, quien convenció al director de la Latinoamericana don Miguel S. Macedo de alcanzar una mayor altura. Así, la torre pasó a 182 m. Sitios de interés​ Además de poseer oficinas en su interior, este distinguido rascacielos también posee sitios donde puedes pasar un excelente rato de placer para diferentes tipos de gustos, dependiendo cuál sea tu plan. Aquí algunos que pueden ser de tu interés: Piso 36: Museo del Bicentenario. Piso 37: Cafetería y tienda de Souvenirs. Piso 38: Museo de Exposición Permanente "La Ciudad y la Torre a través de los siglos". Piso 44: Terraza. Cabe añadir que en los pisos 42 y 43 están dedicados a algunas exposiciones temporales en distintas épocas del año, acorde al mes que se trate. Así mismo los pisos 42 y 43 el domingo 24 de mayo de 1953, sufrieron cuantiosos daños derivados de un incendio el cual requirió de horas de esfuerzo por parte de Cuartel General de Bomberos debido a la gran distancia que las mangueras tuvieron que recorrer para lograr sofocar las llamas, se registran siete lesionados. Además en el piso 41 de la Torre se encuentra un restaurante-bar.
La Alameda Central es un parque público del Centro Histórico de la Ciudad de México y por su antigüedad 1592, se clasifica como el más antiguo jardín público de México y de América, se inspiró en la Alameda de Hércules de la ciudad de Sevilla, jardín público creado en 1574 y el más antiguo de España y de Europa. El modelo sevillano fue seguido por otros creadores de jardines urbanos en España como la de Écija (Sevilla)1578 y la Alameda de los Descalzos de Lima. Está delimitada, al norte, por Avenida Hidalgo; al este, por la calle de Ángela Peralta, donde se encuentra el Palacio de Bellas Artes; al sur, por la Avenida Juárez; y al oeste, por la calle Doctor Mora. Desde hace 400 años esta alameda es parte del paisaje urbano de la Ciudad de México. La fundación tuvo en un principio orígenes humildes, cuando el trazado de la ciudad que albergaría estaba recientemente definida, pero el virrey Luis de Velasco comprendió la importancia de dar a los pobladores de la capital de la Nueva España un lugar que al mismo tiempo fuera para «salida y recreación de los vecinos», sirviera de punto de encuentro de una sociedad que gustaba cada vez más lucir y ser reconocida en sus diferencias. El 26 de noviembre del 2012 la Alameda Central fue reinaugurada después de 8 meses de trabajos. La remodelación incluyó la mejora de los parques, la plantación de nuevos árboles, y la restauración de fuentes y del Hemiciclo a Juárez. Historia de la Alameda​ Del nacimiento al siglo XVI​ La petición del Marqués de Salinas realizada a principios de 1592,​ fijó el lugar para el emplazamiento, mismo que con algunas modificaciones aún conserva, un cuadrado dentro de lo que era la plaza o Tianguis de San Hipólito, al sur de la Calzada de Tacuba y enfrente de la iglesia y hospital de la Cofradía de la Santa Veracruz. Tiempo después, a esta primera traza se agregaría una ampliación sobre el sitio donde estaba el Quemadero de la Santa Inquisición, dilatándose sobre las plazuelas de Santa Isabel y San Diego. Para lograr el efecto de parque se mandaron sembrar olmos blancos y negros, traídos de la villa de Coyoacán, y para completar este plan original, el sevillano Francisco de Avis diseño los jardines y se construyó una pila de cantera labrada que lucía como remate una esfera de bronce. La Alameda estaba circundada por una ancha acequia (Canal donde circula agua de riego) que sirvió para evitar el paso de los visitantes indeseables, ya se tratara de personas o animales; esta acequia les ocasionó serios dolores de cabeza a los encargados de darle mantenimiento y desazolve, razón de más para registrar el nombre de Francisco Vega como el primer guardabosque. En sus inicios la entrada se realizaba por una sola puerta, al oriente, donde se encontraba la plaza de Santa Isabel. Siglo XVII​ El siglo XVII del barroco novohispano, deja su impronta en las luces y sombras que acompañan el devenir de la Alameda, semejante a los retablos que pueblan las iglesias de este periodo. Las dos inundaciones que destruirían los jardines, que fueron poblados con flores, y también los antiguos álamos, que serían sustituidos por fresnos; su traza se fue modificando, ahora tiene ocho calzadas, un número igual de prados y jardines y la fuente es en forma de tazón octogonal con un surtidor central. También es significativo el hecho de que por primera vez la Alameda es mencionada en una obra literaria gracias a la inspiración del poeta Arias de Villalobos; hacia 1625 el fraile inglés Tomas Gage hace una descripción donde señala que «Los galanes de la ciudad se van a divertir todos los días, sobre las cuatro de la tarde, unos a caballo y otros en coche, a un paseo delicioso que llaman La Alameda, donde hay muchas calles de árboles que no penetran los rayos del sol. Se ven ordinariamente cerca de dos mil coches con Hidalgos, damas y de gente rica. Los Hidalgos llevan una docena de esclavos africanos y otros con un séquito menos, pero todos los llevan con librea muy costosa, y van cubiertos de randas (Especie de encaje labrado con aguja o tejido; es más grueso y de nudos más apretados que los hechos con palillos), flecos, trenzas y moños de seda, rosas en los zapatos, y con el inseparable Espada al lado. Las señoras van también seguidas de sus lindas esclavas que andan al lado de la carroza tan espléndidamente ataviadas como acabamos de decir, cuyas caras, en medio de tan ricos vestidos y de sus mantillas blancas, parecen como dice el refrán español: "moscas en leche.» Es el siglo en que se dan grandes cambios en la Ciudad de México y La alameda se ha convertido en el paseo más importante, sitio de mascaradas, pero también de diversos personajes como don Carlos de Sigüenza y Góngora y sor Juana Inés de la Cruz. De la fama y fisonomía del jardín quedará constancia en las pinturas, hermosos biombos, de los cuales uno bellísimo de 1690 se puede apreciar en el Museo Franz Mayer y en un dibujo realizado en tinta y acuarela por el arquitecto Juan Gómez de Trasmonte en 1628. La centuria se cierra con grandes desastres naturales como las plagas y epidemias y tocará a la nueva administración generada por los Borbones, hacer manos a la obra, para que en el periodo siguiente, marcado por la Ilustración y las reglas del Neoclasicismo, sirvan de soporte ideológico para realizar los cambios convenientes que adaptan a La Alameda como el escenario adecuado para los eventos que atraían a los vecinos, forasteros y paseantes de diversos orígenes y niveles económicos. Es el siglo del orden, del humanismo jesuita y de tonos afrancesados, pero también del descubrimiento de la mexicanidad. Siglo XVIII​ Siguiendo los preceptos clásicos, en 1770 el virrey Carlos Francisco de Croix impulsó la transformación de la vieja alameda, dándole un mayor tamaño al extenderla sobre las plazuelas de Santa Isabel y San Diego, se le agregan fuentes y plazoletas, así como rotondas menores. El proyecto le fue encargado al capitán de infantería de Flandes Alejandro Dancourt quien no pudo terminarla, para que finalmente bajo la administración de Antonio María de Bucareli y Ursúa se diera por terminada. La forma y diseño son los que conocemos en la actualidad. La descripción del poblano Juan de Viera se detiene en los detalles que adornan la fuente central, pero gracias al testimonio gráfico de José María de Labastida y a otras pinturas se puede establecer con bastante exactitud el aspecto de La Alameda:su forma rectangular, las puertas de mampostería, las glorietas y rotondas circulares, la pequeña acequia que la rodea, las blancas, cuatro fuentes con esculturas de personajes mitológicos y la central que representa a Glauco. Hacia fines del Siglo XVIII, La alameda comparte honores con el Bosque de Chapultepec y el paseo Bucareli, que son también lugares muy concurridos y visitados por numerosos paseantes. Guerra de Independencia y primeros años de la república​ Las convulsiones del periodo de la guerra de Independencia de México provocan graves deterioros, daños y abandono de este emblemático lugar, pero a pesar de estas circunstancias continuó siendo un espacio de reunión y en 1821 desde sus jardines y prados la población de la Ciudad de México fue testigo del gran desfile del Ejército Trigarante encabezado por Agustín de Iturbide. Dentro de las innovaciones de la época destacan las reformas en los pilares, glorietas y estatuas; se realizan obras de reforestación y se construye una nueva fuente con un brocal igual al de la actual, pero en el centro se ubicó un basamento cuyo remate era la estatua de una mujer que representa a La Libertad. Se cuenta con numerosas descripciones como la de Franz Mayer, quien en el año de 1842 comenta la belleza de los árboles y flores, así como la costumbre de acudir por las tardes a la Alameda en coche o a caballo o ponerse en la fila a un lado del paseo, mientras van y vienen los caballeros, o pasearse media hora diciendo naderías junto a la ventanilla de alguna belleza de fama. El espíritu romántico que aún está en su apogeo a mediados del siglo se nota no sólo en otros cuadros de costumbres que dejaron viajeros y aventureros, sino también en algunos testimonios gráficos donde la naturaleza semi-salvaje de un bosque casi apresa a un conjunto de damas y caballeros; aspecto que se repite en la litografía de Casimiro Castro, La Alameda de México, tomada desde un globo aerostático, en el año 1855. Lo cierto es que de manera heterodoxa combina elementos que proceden del geometrismo anterior con nuevos elementos en los cuales se impone la traza irregular y selvática. Segundo Imperio Mexicano y guerras de Reforma​ Al llegar al periodo del Segundo Imperio Mexicano, la Alameda recibe a la regia pareja en muy mal estado a doña Carlota de México y Maximiliano de Habsburgo apadrinan algunos arreglos con la intención de emular los parques parisinos, pero muchos de estos proyectos fueron devorados por el proceso histórico y decayeron, junto con el cuerpo del emperador, en el Cerro de las Campanas, abriendo el camino para Benito Juárez, en julio de 1867, hiciera su entrada triunfal a la capital precisamente por una de las calles que rodean a los jardines, lugar en donde se celebró el heroico acontecimiento en un banquete popular. Poco a poco los aspectos de la modernidad van ganando espacios, los logros de la ciencia y la técnica, tan en boga en las ciudades europeas, impregnan a gobernantes y ciudadanos; por consiguiente, la Alameda es objeto de cambios en su iluminación, para finales de la centuria ya es eléctrica, riego, sustitución de árboles, demolición de antiguas bancas para sustituirlas por otras de hierro fundido al estilo Eiffel, las fuentes del siglo XVIII fueron cambiadas y se agregaron otras, algunas de las cuales permanecen actualmente con el agregado de las esculturas que las identifican bajo el formato de los dioses romanos como Neptuno o Mercurio, además de Venus y las náyades. También el entorno se va modificando con la demolición del acueducto de Santa Fe, iniciado en el año de 1852, la apertura del Paseo de la Reforma, la edificación de inmuebles y obras de saneamiento e infraestructura urbana ligadas a nombres de arquitectos reconocidos como Antonio Rivas Mercado, Eusebio de la Hidalga y García, Ignacio de la Hidalga y García y el ingeniero Roberto Gayol, entre otros. Fue evidente que durante el siglo XIX, sobre todo después de la segunda mitad, la sociedad mexicana se va abriendo a nuevas costumbres y usos, aspecto que se reflejó en una mayor presencia femenina en los paseos y una pronunciada necesidad de esparcimiento. En la Alameda se llevaron a cabo, partir de 1842, los festejos de las principales fiestas cívicas y a medida que se acercaba el fin de siglo fue también más heterogéneo el tipo de diversiones y eventos sociales que tuvieron lugar en los jardines, tal como lo imprimieron en sus páginas los periódicos de la época como El Mundo Ilustrado. Kioscos construcciones provisionales de madera y tela, instalaciones de circos o de juegos para niños, teatro, conciertos de música, venta de juguetes y comida por los llamados ambulantes son algunos de los elementos pintorescos o de color que si bien matizaron y enriquecieron la vida de los capitalinos, hoy nos llevan a registrarlos como ominosos antecedentes del destino que aguardaba a la Alameda en el siguiente siglo, convertirse en un gran tianguis devolviendo lo que le había usurpado el de San Hipólito. Porfiriato​ El siglo XX sorprende a la ciudad capital en pleno proceso de afrancesamiento de las ideas, de las modas arquitectónicas, literarias y estéticas que dejaron una inmensa cauda de múltiples aspectos significativos que el porfiriato alentó para estar a tono con lo europeo y lo civilizado. Las viejas construcciones virreinales compartieron el espacio o fueron desplazadas por otras más modernas, en torno a la Alameda se amplían y extienden calles, el arquitecto Adamo Boari inicia la construcción del nuevo Teatro Nacional, luego el Palacio de Bellas Artes, y de las pérgolas, mientras que el pabellón morisco que se había instalado en el lado sur de la Alameda fue reemplazado por el Hemiciclo a Juárez, que el presidente Don Porfirio Díaz inauguró en 1910, año del centenario y del inicio de la Revolución mexicana. Postrevolución hasta finales del siglo XX​ Durante las siguientes decenas que siguieron al periodo posrevolucionario fueron pocos los cambios significativos que se realizaron en la Alameda, como por ejemplo la instalación de la estatua de Beethoven, un amplio contraste con el crecimiento desmesurado de la ciudad que se desparramó en un sinnúmero de colonias, al mismo tiempo que otros parques marginales comparten con el antiguo jardín la necesidad de la población, que requiere de más áreas verdes para una megalópolis cada año más pavimentada y más árida. Paulatinamente, el paisaje de la Alameda se va ahogando entre automóviles, numerosos hoteles, edificios e importantes museos como el Museo Franz Mayer, el Laboratorio Arte Alameda (donde se ubicaba la Pinacoteca Virreinal) y el Museo Nacional de la Estampa. La Alameda de hoy se ha multiplicado en numerosas caras y siluetas que diariamente la habitan, la atraviesan y la circulan; turistas, estudiantes, lugar de descanso de los que tienen trabajo y de los que lo han perdido, de vendedores ambulantes, merolicos de diversos tipos y quehaceres; se oferta de todo: golosinas, algodón de azúcar, disco compactos, libros, vídeos, ropa, medicinas y ungüentos maravillosos, la buena y la mala suerte, artesanías, la tradicional foto con los Reyes magos o Santa claus, amor y desamor; punto de encuentro y desencuentro de lo tradicional y lo moderno; es un signo de interrogación y un desafío lanzado al futuro y es también, tal como lo plasmara Diego Rivera en su mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central. Lugar de encuentro de minorías​ La alameda central, como muchos parques públicos centrales, ha sido en punto de encuentro de minorías sociales, como personas en situación de calle, indígenas, sexoservidoras y homosexuales entre otros,​ ya en 1924, el pintor mexicano Manuel Rodríguez Lozano pinto a su amigo Salvador Novo en un Taxi trasladándose a la alameda para "ligar" a jóvenes noctámbulos. La obra Salvadror Novo en Taxi forma parte de la colección permanente del Museo Nacional de Arte. Reinauguración​ El 26 de noviembre de 2012 fue reinaugurada la Alameda Central. Bajo el mandato de Marcelo Ebrard, jefe de gobierno de la Ciudad de México, y el arquitecto Felipe Leal, titular de la SEDUVI, el primer parque de América fue remodelado; se plantaron árboles y se mejoraron los prados, también fueron restauradas las fuentes, las esculturas y el Hemiciclo a Juárez. Se construyeron también cuatro nuevas fuentes ubicadas en las esquinas de la Alameda, la calle de Ángela Peralta se volvió peatonal y se instaló alumbrado público para que la Alameda pueda ser visitada de noche con más seguridad. El encargado del proyecto ejecutivo fue el arquitecto Enrique Lastra, quien resolvió colocar mármol de Santo Tomás, pues es un material que se utiliza en la Ciudad de México desde el Siglo XVI, además, con la intención de homogeneizar la Alameda con el Palacio de Bellas Artes. La inversión total de esta obra fue de 243 millones de pesos mexicanos. Esculturas​ Réplica del Malgré Tout 117 de Jesús F. Contreras, representando una mujer desnuda y encadenada (el original se encuentra en el Museo Nacional de Arte) La Vida y la Paz, de Antonio Álvarez Portugal, una mujer desnuda abraza un tronco de árbol muerto Desespoir, de Agustín Ocampo, escultura en bronce de una mujer desnuda Gladiador con espada, guerrero con gorro frigio que empuña una espada Monumento a Beethoven, muestra a un hombre en actitud suplicante a los pies de un ángel Monumento a Alexander Von Humboldt, efigie del gran científico y viajero alemán. Fuentes​ Las Fuentes de Caritas, se ubican una en cada esquina de la Alameda Fuente de Mercurio, de Juan Bolonia La Primavera La Fuente de Neptuno y los Tritones, de Walter Dubray La Fuente de las Américas, ubicada al centro de la Alameda.
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Alameda Central
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La Alameda Central es un parque público del Centro Histórico de la Ciudad de México y por su antigüedad 1592, se clasifica como el más antiguo jardín público de México y de América, se inspiró en la Alameda de Hércules de la ciudad de Sevilla, jardín público creado en 1574 y el más antiguo de España y de Europa. El modelo sevillano fue seguido por otros creadores de jardines urbanos en España como la de Écija (Sevilla)1578 y la Alameda de los Descalzos de Lima. Está delimitada, al norte, por Avenida Hidalgo; al este, por la calle de Ángela Peralta, donde se encuentra el Palacio de Bellas Artes; al sur, por la Avenida Juárez; y al oeste, por la calle Doctor Mora. Desde hace 400 años esta alameda es parte del paisaje urbano de la Ciudad de México. La fundación tuvo en un principio orígenes humildes, cuando el trazado de la ciudad que albergaría estaba recientemente definida, pero el virrey Luis de Velasco comprendió la importancia de dar a los pobladores de la capital de la Nueva España un lugar que al mismo tiempo fuera para «salida y recreación de los vecinos», sirviera de punto de encuentro de una sociedad que gustaba cada vez más lucir y ser reconocida en sus diferencias. El 26 de noviembre del 2012 la Alameda Central fue reinaugurada después de 8 meses de trabajos. La remodelación incluyó la mejora de los parques, la plantación de nuevos árboles, y la restauración de fuentes y del Hemiciclo a Juárez. Historia de la Alameda​ Del nacimiento al siglo XVI​ La petición del Marqués de Salinas realizada a principios de 1592,​ fijó el lugar para el emplazamiento, mismo que con algunas modificaciones aún conserva, un cuadrado dentro de lo que era la plaza o Tianguis de San Hipólito, al sur de la Calzada de Tacuba y enfrente de la iglesia y hospital de la Cofradía de la Santa Veracruz. Tiempo después, a esta primera traza se agregaría una ampliación sobre el sitio donde estaba el Quemadero de la Santa Inquisición, dilatándose sobre las plazuelas de Santa Isabel y San Diego. Para lograr el efecto de parque se mandaron sembrar olmos blancos y negros, traídos de la villa de Coyoacán, y para completar este plan original, el sevillano Francisco de Avis diseño los jardines y se construyó una pila de cantera labrada que lucía como remate una esfera de bronce. La Alameda estaba circundada por una ancha acequia (Canal donde circula agua de riego) que sirvió para evitar el paso de los visitantes indeseables, ya se tratara de personas o animales; esta acequia les ocasionó serios dolores de cabeza a los encargados de darle mantenimiento y desazolve, razón de más para registrar el nombre de Francisco Vega como el primer guardabosque. En sus inicios la entrada se realizaba por una sola puerta, al oriente, donde se encontraba la plaza de Santa Isabel. Siglo XVII​ El siglo XVII del barroco novohispano, deja su impronta en las luces y sombras que acompañan el devenir de la Alameda, semejante a los retablos que pueblan las iglesias de este periodo. Las dos inundaciones que destruirían los jardines, que fueron poblados con flores, y también los antiguos álamos, que serían sustituidos por fresnos; su traza se fue modificando, ahora tiene ocho calzadas, un número igual de prados y jardines y la fuente es en forma de tazón octogonal con un surtidor central. También es significativo el hecho de que por primera vez la Alameda es mencionada en una obra literaria gracias a la inspiración del poeta Arias de Villalobos; hacia 1625 el fraile inglés Tomas Gage hace una descripción donde señala que «Los galanes de la ciudad se van a divertir todos los días, sobre las cuatro de la tarde, unos a caballo y otros en coche, a un paseo delicioso que llaman La Alameda, donde hay muchas calles de árboles que no penetran los rayos del sol. Se ven ordinariamente cerca de dos mil coches con Hidalgos, damas y de gente rica. Los Hidalgos llevan una docena de esclavos africanos y otros con un séquito menos, pero todos los llevan con librea muy costosa, y van cubiertos de randas (Especie de encaje labrado con aguja o tejido; es más grueso y de nudos más apretados que los hechos con palillos), flecos, trenzas y moños de seda, rosas en los zapatos, y con el inseparable Espada al lado. Las señoras van también seguidas de sus lindas esclavas que andan al lado de la carroza tan espléndidamente ataviadas como acabamos de decir, cuyas caras, en medio de tan ricos vestidos y de sus mantillas blancas, parecen como dice el refrán español: "moscas en leche.» Es el siglo en que se dan grandes cambios en la Ciudad de México y La alameda se ha convertido en el paseo más importante, sitio de mascaradas, pero también de diversos personajes como don Carlos de Sigüenza y Góngora y sor Juana Inés de la Cruz. De la fama y fisonomía del jardín quedará constancia en las pinturas, hermosos biombos, de los cuales uno bellísimo de 1690 se puede apreciar en el Museo Franz Mayer y en un dibujo realizado en tinta y acuarela por el arquitecto Juan Gómez de Trasmonte en 1628. La centuria se cierra con grandes desastres naturales como las plagas y epidemias y tocará a la nueva administración generada por los Borbones, hacer manos a la obra, para que en el periodo siguiente, marcado por la Ilustración y las reglas del Neoclasicismo, sirvan de soporte ideológico para realizar los cambios convenientes que adaptan a La Alameda como el escenario adecuado para los eventos que atraían a los vecinos, forasteros y paseantes de diversos orígenes y niveles económicos. Es el siglo del orden, del humanismo jesuita y de tonos afrancesados, pero también del descubrimiento de la mexicanidad. Siglo XVIII​ Siguiendo los preceptos clásicos, en 1770 el virrey Carlos Francisco de Croix impulsó la transformación de la vieja alameda, dándole un mayor tamaño al extenderla sobre las plazuelas de Santa Isabel y San Diego, se le agregan fuentes y plazoletas, así como rotondas menores. El proyecto le fue encargado al capitán de infantería de Flandes Alejandro Dancourt quien no pudo terminarla, para que finalmente bajo la administración de Antonio María de Bucareli y Ursúa se diera por terminada. La forma y diseño son los que conocemos en la actualidad. La descripción del poblano Juan de Viera se detiene en los detalles que adornan la fuente central, pero gracias al testimonio gráfico de José María de Labastida y a otras pinturas se puede establecer con bastante exactitud el aspecto de La Alameda:su forma rectangular, las puertas de mampostería, las glorietas y rotondas circulares, la pequeña acequia que la rodea, las blancas, cuatro fuentes con esculturas de personajes mitológicos y la central que representa a Glauco. Hacia fines del Siglo XVIII, La alameda comparte honores con el Bosque de Chapultepec y el paseo Bucareli, que son también lugares muy concurridos y visitados por numerosos paseantes. Guerra de Independencia y primeros años de la república​ Las convulsiones del periodo de la guerra de Independencia de México provocan graves deterioros, daños y abandono de este emblemático lugar, pero a pesar de estas circunstancias continuó siendo un espacio de reunión y en 1821 desde sus jardines y prados la población de la Ciudad de México fue testigo del gran desfile del Ejército Trigarante encabezado por Agustín de Iturbide. Dentro de las innovaciones de la época destacan las reformas en los pilares, glorietas y estatuas; se realizan obras de reforestación y se construye una nueva fuente con un brocal igual al de la actual, pero en el centro se ubicó un basamento cuyo remate era la estatua de una mujer que representa a La Libertad. Se cuenta con numerosas descripciones como la de Franz Mayer, quien en el año de 1842 comenta la belleza de los árboles y flores, así como la costumbre de acudir por las tardes a la Alameda en coche o a caballo o ponerse en la fila a un lado del paseo, mientras van y vienen los caballeros, o pasearse media hora diciendo naderías junto a la ventanilla de alguna belleza de fama. El espíritu romántico que aún está en su apogeo a mediados del siglo se nota no sólo en otros cuadros de costumbres que dejaron viajeros y aventureros, sino también en algunos testimonios gráficos donde la naturaleza semi-salvaje de un bosque casi apresa a un conjunto de damas y caballeros; aspecto que se repite en la litografía de Casimiro Castro, La Alameda de México, tomada desde un globo aerostático, en el año 1855. Lo cierto es que de manera heterodoxa combina elementos que proceden del geometrismo anterior con nuevos elementos en los cuales se impone la traza irregular y selvática. Segundo Imperio Mexicano y guerras de Reforma​ Al llegar al periodo del Segundo Imperio Mexicano, la Alameda recibe a la regia pareja en muy mal estado a doña Carlota de México y Maximiliano de Habsburgo apadrinan algunos arreglos con la intención de emular los parques parisinos, pero muchos de estos proyectos fueron devorados por el proceso histórico y decayeron, junto con el cuerpo del emperador, en el Cerro de las Campanas, abriendo el camino para Benito Juárez, en julio de 1867, hiciera su entrada triunfal a la capital precisamente por una de las calles que rodean a los jardines, lugar en donde se celebró el heroico acontecimiento en un banquete popular. Poco a poco los aspectos de la modernidad van ganando espacios, los logros de la ciencia y la técnica, tan en boga en las ciudades europeas, impregnan a gobernantes y ciudadanos; por consiguiente, la Alameda es objeto de cambios en su iluminación, para finales de la centuria ya es eléctrica, riego, sustitución de árboles, demolición de antiguas bancas para sustituirlas por otras de hierro fundido al estilo Eiffel, las fuentes del siglo XVIII fueron cambiadas y se agregaron otras, algunas de las cuales permanecen actualmente con el agregado de las esculturas que las identifican bajo el formato de los dioses romanos como Neptuno o Mercurio, además de Venus y las náyades. También el entorno se va modificando con la demolición del acueducto de Santa Fe, iniciado en el año de 1852, la apertura del Paseo de la Reforma, la edificación de inmuebles y obras de saneamiento e infraestructura urbana ligadas a nombres de arquitectos reconocidos como Antonio Rivas Mercado, Eusebio de la Hidalga y García, Ignacio de la Hidalga y García y el ingeniero Roberto Gayol, entre otros. Fue evidente que durante el siglo XIX, sobre todo después de la segunda mitad, la sociedad mexicana se va abriendo a nuevas costumbres y usos, aspecto que se reflejó en una mayor presencia femenina en los paseos y una pronunciada necesidad de esparcimiento. En la Alameda se llevaron a cabo, partir de 1842, los festejos de las principales fiestas cívicas y a medida que se acercaba el fin de siglo fue también más heterogéneo el tipo de diversiones y eventos sociales que tuvieron lugar en los jardines, tal como lo imprimieron en sus páginas los periódicos de la época como El Mundo Ilustrado. Kioscos construcciones provisionales de madera y tela, instalaciones de circos o de juegos para niños, teatro, conciertos de música, venta de juguetes y comida por los llamados ambulantes son algunos de los elementos pintorescos o de color que si bien matizaron y enriquecieron la vida de los capitalinos, hoy nos llevan a registrarlos como ominosos antecedentes del destino que aguardaba a la Alameda en el siguiente siglo, convertirse en un gran tianguis devolviendo lo que le había usurpado el de San Hipólito. Porfiriato​ El siglo XX sorprende a la ciudad capital en pleno proceso de afrancesamiento de las ideas, de las modas arquitectónicas, literarias y estéticas que dejaron una inmensa cauda de múltiples aspectos significativos que el porfiriato alentó para estar a tono con lo europeo y lo civilizado. Las viejas construcciones virreinales compartieron el espacio o fueron desplazadas por otras más modernas, en torno a la Alameda se amplían y extienden calles, el arquitecto Adamo Boari inicia la construcción del nuevo Teatro Nacional, luego el Palacio de Bellas Artes, y de las pérgolas, mientras que el pabellón morisco que se había instalado en el lado sur de la Alameda fue reemplazado por el Hemiciclo a Juárez, que el presidente Don Porfirio Díaz inauguró en 1910, año del centenario y del inicio de la Revolución mexicana. Postrevolución hasta finales del siglo XX​ Durante las siguientes decenas que siguieron al periodo posrevolucionario fueron pocos los cambios significativos que se realizaron en la Alameda, como por ejemplo la instalación de la estatua de Beethoven, un amplio contraste con el crecimiento desmesurado de la ciudad que se desparramó en un sinnúmero de colonias, al mismo tiempo que otros parques marginales comparten con el antiguo jardín la necesidad de la población, que requiere de más áreas verdes para una megalópolis cada año más pavimentada y más árida. Paulatinamente, el paisaje de la Alameda se va ahogando entre automóviles, numerosos hoteles, edificios e importantes museos como el Museo Franz Mayer, el Laboratorio Arte Alameda (donde se ubicaba la Pinacoteca Virreinal) y el Museo Nacional de la Estampa. La Alameda de hoy se ha multiplicado en numerosas caras y siluetas que diariamente la habitan, la atraviesan y la circulan; turistas, estudiantes, lugar de descanso de los que tienen trabajo y de los que lo han perdido, de vendedores ambulantes, merolicos de diversos tipos y quehaceres; se oferta de todo: golosinas, algodón de azúcar, disco compactos, libros, vídeos, ropa, medicinas y ungüentos maravillosos, la buena y la mala suerte, artesanías, la tradicional foto con los Reyes magos o Santa claus, amor y desamor; punto de encuentro y desencuentro de lo tradicional y lo moderno; es un signo de interrogación y un desafío lanzado al futuro y es también, tal como lo plasmara Diego Rivera en su mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central. Lugar de encuentro de minorías​ La alameda central, como muchos parques públicos centrales, ha sido en punto de encuentro de minorías sociales, como personas en situación de calle, indígenas, sexoservidoras y homosexuales entre otros,​ ya en 1924, el pintor mexicano Manuel Rodríguez Lozano pinto a su amigo Salvador Novo en un Taxi trasladándose a la alameda para "ligar" a jóvenes noctámbulos. La obra Salvadror Novo en Taxi forma parte de la colección permanente del Museo Nacional de Arte. Reinauguración​ El 26 de noviembre de 2012 fue reinaugurada la Alameda Central. Bajo el mandato de Marcelo Ebrard, jefe de gobierno de la Ciudad de México, y el arquitecto Felipe Leal, titular de la SEDUVI, el primer parque de América fue remodelado; se plantaron árboles y se mejoraron los prados, también fueron restauradas las fuentes, las esculturas y el Hemiciclo a Juárez. Se construyeron también cuatro nuevas fuentes ubicadas en las esquinas de la Alameda, la calle de Ángela Peralta se volvió peatonal y se instaló alumbrado público para que la Alameda pueda ser visitada de noche con más seguridad. El encargado del proyecto ejecutivo fue el arquitecto Enrique Lastra, quien resolvió colocar mármol de Santo Tomás, pues es un material que se utiliza en la Ciudad de México desde el Siglo XVI, además, con la intención de homogeneizar la Alameda con el Palacio de Bellas Artes. La inversión total de esta obra fue de 243 millones de pesos mexicanos. Esculturas​ Réplica del Malgré Tout 117 de Jesús F. Contreras, representando una mujer desnuda y encadenada (el original se encuentra en el Museo Nacional de Arte) La Vida y la Paz, de Antonio Álvarez Portugal, una mujer desnuda abraza un tronco de árbol muerto Desespoir, de Agustín Ocampo, escultura en bronce de una mujer desnuda Gladiador con espada, guerrero con gorro frigio que empuña una espada Monumento a Beethoven, muestra a un hombre en actitud suplicante a los pies de un ángel Monumento a Alexander Von Humboldt, efigie del gran científico y viajero alemán. Fuentes​ Las Fuentes de Caritas, se ubican una en cada esquina de la Alameda Fuente de Mercurio, de Juan Bolonia La Primavera La Fuente de Neptuno y los Tritones, de Walter Dubray La Fuente de las Américas, ubicada al centro de la Alameda.
La calle Francisco I. Madero es una de las principales vías de acceso al Centro histórico de la Ciudad de México. La calle comienza a partir del Eje Central Lázaro Cárdenas, como continuación de la Avenida Juárez y corre en sentido de Poniente a Oriente desembocando en la Plaza de la Constitución o Zócalo capitalino. Debe su nombre en honor de Francisco I. Madero, político antireeleccionista y más tarde Presidente de la República, uno de los personajes más importantes de la Revolución mexicana. Historia Esta calle siempre ha sido una de las vías más concurridas y transitadas desde la época colonial. Su traza se le debe al español Alonso García Bravo, por lo que es además de las primeras calles en ser trazadas sobre la nueva ciudad española, sobre las ruinas de la antigua ciudad prehispánica de México-Tenochtitlán. Ha cambiado su nombre con el paso del tiempo, debido a la nomenclatura aplicada y a la designación de calles que se hacía a los oficios o gremios. De esta manera en el tramo comprendido entre las actuales Eje Central Lázaro Cárdenas (San Juan del Letrán en ese entonces) y Bolívar, se denominaba como 1.ª. y 2.ª de San Francisco; entre Bolívar e Isabel la Católica, como Calle de la Profesa; y entre Isabel la Católica y Plaza de la Constitución, como Paseo de Plateros, nombre que rescata y evoca la vocación de esta calle como sitio predilecto para paseo por su variedad comercial. El nombre de Plateros se puso en honor al Santo Cristo de los Plateros. El nombre que conserva le fue puesto por Francisco Villa el 8 de diciembre de 1914. Construcciones notables La ubicación privilegiada de la calle fue elegida para levantar suntuosos palacios como residencias aristocráticas, y a lo largo de los siglos han permanecido algunas de las más notables construcciones coloniales. Épocas Colonial y Virreinal​ Son ejemplos la Casa del Marqués de Jaral de Berrio, hoy conocida como Palacio de Iturbide, que fue hotel después de ser residencia de Agustín de Iturbide, y hoy en día propiedad del Banco Nacional de México, es usado como recinto para exposiciones como Palacio de Cultura Banamex'. Está la Casa de Don José de la Borda , la Casa de la Condesa del Valle de Orizaba, mejor conocida como Casa de los Azulejos, la Casa del Conde de Guadalupe del Peñasco en el número, así como el famoso Convento de San Francisco de Asís, el primero y más grande en el continente americano. De la misma época virreinal, se encuentra el Templo de la Profesa o Casa Profesa de la Compañía de Jesús, que sirvió a los padres oratorianos como oratorio de San Felipe Neri y también un tiempo como Catedral Metropolitana. Época Contemporánea​ Así como aún subsisten edificios virreinales y coloniales, también aquí se levanta uno de los más emblemáticos edificios de toda la ciudad: la Torre Latinoamericana, rascacielos construido en la década de los cincuenta que se convirtió en el más alto de toda la ciudad y que además sobresale por la modernidad de su construcción. La torre fue construida en un predio que anteriormente ocupó terrenos del demolido Convento de San Francisco. También en parte de lo que fue el convento, se halla el edificio "High Life", del arquitecto Silvio Contri, que fuera autor del Palacio de Comunicaciones y Obras Públicas y hoy sede del Museo Nacional de Arte (MUNAL). Resalta por su arquitectura ecléctica el Templo Expiatorio Nacional de San Felipe de Jesús, ubicado a un costado del templo de San Francisco. Otros ejemplos son el edificio "La Mexicana", frente al Templo de la Profesa, de estilo neoclásico, que fuera un famoso café. También está el edificio "La Esmeralda" que albergó a una prestigiada joyería y ahora está ocupado por una tienda de discos, y hoy restaurado y remodelado, aloja en su planta alta el nuevo Museo del Estanquillo, que exhibe la colección de juguetes que el escritor mexicano Carlos Monsiváis donó a la nación. Peatonalización​ Con el plan de rescate del Centro Histórico, en el marco de la celebración del Día del Peatón en el año 2009, el Gobierno del Distrito Federal se comprometió a peatonalizar la calle Francisco I. Madero, que además de funcionar como un conector entre tres espacios emblemáticos en la Ciudad de México, la Alameda Central, el Palacio de Bellas artes y la Plaza de la Constitución; es también un corredor turístico por excelencia, si ya lo era aún con autos circulando, ahora es la ventana perfecta para el lente fotográfico del visitante nacional y extranjero. Su recorrido desde el Eje Central hasta la Plaza de la Constitución (Zócalo) es el mosaico ideal de majestuosas fotografías, imágenes de fachadas, talento ambulante y rostros de hombres, mujeres y pequeños que dejan entrever la identidad de quienes habitan la urbe más importante de México. Los comercios de Madero no sólo cobijan giros de comida y entretenimiento, sino joyería, óptica, ropa, discos, bancos, heladerías, cafeterías y hasta hoteles, museos y una frutería, que lo convierten también en un relevante y singular corredor comercial. Desde la peatonalización, la derrama económica de acuerdo a estimaciones, incrementó 30 por ciento. Entre los trabajos para convertirlo en un andador peatonal estuvieron el de iluminación especial para resaltar la arquitectura de fachadas, así como la colocación de piezas de mármol. En sus cruces vehiculares Bolívar, Isabel la Católica, Palma y Monte de Piedad se colocaron reductores de velocidad. Y un sistema de bolardos retráctiles para garantizar la seguridad de los transeúntes en todo momento. Acorde a su sentido de igualdad, el Corredor Madero ofrece el servicio de préstamo de sillas de ruedas para personas con discapacidad con la finalidad de que puedan recorrerlo y visitar los esplendorosos sitios que alberga. Después de permanecer inhabilitada en los festejos del Bicentenario de la Independencia de México, la noche del lunes 18 de octubre de 2010 fue inaugurada la calle Francisco I. Madero como corredor peatonal por el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard Casaubón. El 20 de mayo de 2012 se dio a conocer el galardón convocado por el Gobierno de España hacia el Corredor Peatonal Madero, junto con La Plaza de la República recibiendo en septiembre del mismo año el VIII premio Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo (BIAU), el cual reconoce a las mejores obras arquitectónicas y de desarrollo urbano de Latinoamérica, España y Portugal. Adicionalmente estas obras ya habían obtenido otros premios como el Cemex Nacional e Internacional a la Accesibilidad, el Better Cities del Instituto Europeo del Diseño de Madrid, así como el Vivir Mejor en la Ciudad del programa ONU-Hábitat. Actualmente el Corredor Peatonal no permite el paso a vehículos y cuenta con un sistema de bolardos retráctiles para garantizar la seguridad de los transeúntes en todo momento, logrando ser un sitio concurrido y popular entre los paseantes. Con el reciente plan de rescate del Centro Histórico, el Gobierno del Distrito Federal se comprometió a peatonalizar la calle Francisco I. Madero, que además de funcionar como un conector entre dos espacios emblemáticos en la Ciudad de México; la Alameda Central-Palacio de Bellas Artes y Plaza de la Constitución, el Corredor Peatonal Francisco I. Madero es al mismo tiempo una calle comercial, que alberga una arquitectura muy destacada y constituye un sitio de convivencia y encuentro que le brinda al peatón certidumbre, seguridad y accesibilidad en su totalidad.
Avenida Francisco I. Madero
La calle Francisco I. Madero es una de las principales vías de acceso al Centro histórico de la Ciudad de México. La calle comienza a partir del Eje Central Lázaro Cárdenas, como continuación de la Avenida Juárez y corre en sentido de Poniente a Oriente desembocando en la Plaza de la Constitución o Zócalo capitalino. Debe su nombre en honor de Francisco I. Madero, político antireeleccionista y más tarde Presidente de la República, uno de los personajes más importantes de la Revolución mexicana. Historia Esta calle siempre ha sido una de las vías más concurridas y transitadas desde la época colonial. Su traza se le debe al español Alonso García Bravo, por lo que es además de las primeras calles en ser trazadas sobre la nueva ciudad española, sobre las ruinas de la antigua ciudad prehispánica de México-Tenochtitlán. Ha cambiado su nombre con el paso del tiempo, debido a la nomenclatura aplicada y a la designación de calles que se hacía a los oficios o gremios. De esta manera en el tramo comprendido entre las actuales Eje Central Lázaro Cárdenas (San Juan del Letrán en ese entonces) y Bolívar, se denominaba como 1.ª. y 2.ª de San Francisco; entre Bolívar e Isabel la Católica, como Calle de la Profesa; y entre Isabel la Católica y Plaza de la Constitución, como Paseo de Plateros, nombre que rescata y evoca la vocación de esta calle como sitio predilecto para paseo por su variedad comercial. El nombre de Plateros se puso en honor al Santo Cristo de los Plateros. El nombre que conserva le fue puesto por Francisco Villa el 8 de diciembre de 1914. Construcciones notables La ubicación privilegiada de la calle fue elegida para levantar suntuosos palacios como residencias aristocráticas, y a lo largo de los siglos han permanecido algunas de las más notables construcciones coloniales. Épocas Colonial y Virreinal​ Son ejemplos la Casa del Marqués de Jaral de Berrio, hoy conocida como Palacio de Iturbide, que fue hotel después de ser residencia de Agustín de Iturbide, y hoy en día propiedad del Banco Nacional de México, es usado como recinto para exposiciones como Palacio de Cultura Banamex'. Está la Casa de Don José de la Borda , la Casa de la Condesa del Valle de Orizaba, mejor conocida como Casa de los Azulejos, la Casa del Conde de Guadalupe del Peñasco en el número, así como el famoso Convento de San Francisco de Asís, el primero y más grande en el continente americano. De la misma época virreinal, se encuentra el Templo de la Profesa o Casa Profesa de la Compañía de Jesús, que sirvió a los padres oratorianos como oratorio de San Felipe Neri y también un tiempo como Catedral Metropolitana. Época Contemporánea​ Así como aún subsisten edificios virreinales y coloniales, también aquí se levanta uno de los más emblemáticos edificios de toda la ciudad: la Torre Latinoamericana, rascacielos construido en la década de los cincuenta que se convirtió en el más alto de toda la ciudad y que además sobresale por la modernidad de su construcción. La torre fue construida en un predio que anteriormente ocupó terrenos del demolido Convento de San Francisco. También en parte de lo que fue el convento, se halla el edificio "High Life", del arquitecto Silvio Contri, que fuera autor del Palacio de Comunicaciones y Obras Públicas y hoy sede del Museo Nacional de Arte (MUNAL). Resalta por su arquitectura ecléctica el Templo Expiatorio Nacional de San Felipe de Jesús, ubicado a un costado del templo de San Francisco. Otros ejemplos son el edificio "La Mexicana", frente al Templo de la Profesa, de estilo neoclásico, que fuera un famoso café. También está el edificio "La Esmeralda" que albergó a una prestigiada joyería y ahora está ocupado por una tienda de discos, y hoy restaurado y remodelado, aloja en su planta alta el nuevo Museo del Estanquillo, que exhibe la colección de juguetes que el escritor mexicano Carlos Monsiváis donó a la nación. Peatonalización​ Con el plan de rescate del Centro Histórico, en el marco de la celebración del Día del Peatón en el año 2009, el Gobierno del Distrito Federal se comprometió a peatonalizar la calle Francisco I. Madero, que además de funcionar como un conector entre tres espacios emblemáticos en la Ciudad de México, la Alameda Central, el Palacio de Bellas artes y la Plaza de la Constitución; es también un corredor turístico por excelencia, si ya lo era aún con autos circulando, ahora es la ventana perfecta para el lente fotográfico del visitante nacional y extranjero. Su recorrido desde el Eje Central hasta la Plaza de la Constitución (Zócalo) es el mosaico ideal de majestuosas fotografías, imágenes de fachadas, talento ambulante y rostros de hombres, mujeres y pequeños que dejan entrever la identidad de quienes habitan la urbe más importante de México. Los comercios de Madero no sólo cobijan giros de comida y entretenimiento, sino joyería, óptica, ropa, discos, bancos, heladerías, cafeterías y hasta hoteles, museos y una frutería, que lo convierten también en un relevante y singular corredor comercial. Desde la peatonalización, la derrama económica de acuerdo a estimaciones, incrementó 30 por ciento. Entre los trabajos para convertirlo en un andador peatonal estuvieron el de iluminación especial para resaltar la arquitectura de fachadas, así como la colocación de piezas de mármol. En sus cruces vehiculares Bolívar, Isabel la Católica, Palma y Monte de Piedad se colocaron reductores de velocidad. Y un sistema de bolardos retráctiles para garantizar la seguridad de los transeúntes en todo momento. Acorde a su sentido de igualdad, el Corredor Madero ofrece el servicio de préstamo de sillas de ruedas para personas con discapacidad con la finalidad de que puedan recorrerlo y visitar los esplendorosos sitios que alberga. Después de permanecer inhabilitada en los festejos del Bicentenario de la Independencia de México, la noche del lunes 18 de octubre de 2010 fue inaugurada la calle Francisco I. Madero como corredor peatonal por el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard Casaubón. El 20 de mayo de 2012 se dio a conocer el galardón convocado por el Gobierno de España hacia el Corredor Peatonal Madero, junto con La Plaza de la República recibiendo en septiembre del mismo año el VIII premio Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo (BIAU), el cual reconoce a las mejores obras arquitectónicas y de desarrollo urbano de Latinoamérica, España y Portugal. Adicionalmente estas obras ya habían obtenido otros premios como el Cemex Nacional e Internacional a la Accesibilidad, el Better Cities del Instituto Europeo del Diseño de Madrid, así como el Vivir Mejor en la Ciudad del programa ONU-Hábitat. Actualmente el Corredor Peatonal no permite el paso a vehículos y cuenta con un sistema de bolardos retráctiles para garantizar la seguridad de los transeúntes en todo momento, logrando ser un sitio concurrido y popular entre los paseantes. Con el reciente plan de rescate del Centro Histórico, el Gobierno del Distrito Federal se comprometió a peatonalizar la calle Francisco I. Madero, que además de funcionar como un conector entre dos espacios emblemáticos en la Ciudad de México; la Alameda Central-Palacio de Bellas Artes y Plaza de la Constitución, el Corredor Peatonal Francisco I. Madero es al mismo tiempo una calle comercial, que alberga una arquitectura muy destacada y constituye un sitio de convivencia y encuentro que le brinda al peatón certidumbre, seguridad y accesibilidad en su totalidad.
La avenida Juárez es una de las principales vías de acceso al Centro Histórico de la Ciudad de México. La calle comienza a partir del Eje Central Lázaro Cárdenas, como continuación de la Calle Madero y corre en sentido de Oriente a Poniente terminando en su entronque con Eje 1 Poniente Bucareli y Paseo de la Reforma en frente de las torres del Caballito y de la Lotería Nacional de México Debe su nombre en honor de Benito Juárez Historia​ Anteriormente cada sección de lo que hoy es avenida Juárez llevaba su proprio nombre —de oriente a poniente— eran: Calle de la Puente de San Francisco entre San Juan de Letrán (hoy Eje Central Lázaro Cárdenas) y López, es decir frente a Bellas Artes; Calle de Corpus Christi, entre López y Nueva (hoy Luis Moya) Calle del Calvario, entre Nueva (hoy Luis Moya) y San Diego (hoy Dr. Mora) Calle de Patoni entre San Diego (hoy Dr. Mora) y Rosales / Bucareli / Paseo de la Reforma 1940-1970 En los años 40, 50 y 60 del siglo XX, era la avenida de compras más exclusiva de la ciudad con renombradas tiendas como “Regalos Nieto”, tiendas de pieles como “Manzur”, “Kamchatka” y “Casa Hans", y joyerías como la “Platería Alameda”. Los hoteles eran el: Hotel “Regis” con un cine del mismo nombre Hotel “Del Prado”, en el vestíbulo del cual estaba colocado el mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central de Diego Rivera. En su pasaje había tiendas, restaurantes Sanborns y Sorrento. Afuera estaba la legendaria tienda “Prado Bags”. Hotel “Alameda” que era el más grande y nuevo. Los cines incluían el "Regis", el “Alameda” con sus famosas matinés dominicales, el “Variedades”, y el “Real Cinema”. Restauración En 2013 avanzaron planes para recuperar este corredor, insiriéndose el rescate de la avenida Juárez en el Proyecto Maestro de Recuperación del Eje Urbano Insurgentes-Zócalo. Esto sigue después de la restauración de la Alameda Central y su acera en frente en 2011-2013, la cual costó 313 millones de pesos mexicanos. Como parte del mismo esfuerzo, el empresario Carlos Slim anunció planes para restaurar y convertir en residencias el Hotel Bamer, en Av. Juárez 52. Construcciones notables​: Palacio de Bellas Artes Alameda Central y su Hemiciclo a Juárez Edificio La Nacional Museo Memoria y Tolerancia del arquitecto Ricardo Legorreta Vilchis, que comparte una plaza con la Secretaría de Relaciones Exteriores y los Tribunales de lo Familiar Ex Templo de Corpus Christi La casa Haghenbeck y de la Lama en el número 58 La casa Torres Adalid en el número 18 Un espacio que no puedes pasar por alto en tu visita a la CDMX. Sus amplias calles reúnen a miles de paseantes diariamente, además de cantantes urbanos; imitadores; payasos; merolicos y organilleros. Turistas y todo tipo de paseantes disfrutan de una gran variedad de restaurantes, placitas comerciales y librerías; además de puestos callejeros de todo tipo,
Avenida Juárez
La avenida Juárez es una de las principales vías de acceso al Centro Histórico de la Ciudad de México. La calle comienza a partir del Eje Central Lázaro Cárdenas, como continuación de la Calle Madero y corre en sentido de Oriente a Poniente terminando en su entronque con Eje 1 Poniente Bucareli y Paseo de la Reforma en frente de las torres del Caballito y de la Lotería Nacional de México Debe su nombre en honor de Benito Juárez Historia​ Anteriormente cada sección de lo que hoy es avenida Juárez llevaba su proprio nombre —de oriente a poniente— eran: Calle de la Puente de San Francisco entre San Juan de Letrán (hoy Eje Central Lázaro Cárdenas) y López, es decir frente a Bellas Artes; Calle de Corpus Christi, entre López y Nueva (hoy Luis Moya) Calle del Calvario, entre Nueva (hoy Luis Moya) y San Diego (hoy Dr. Mora) Calle de Patoni entre San Diego (hoy Dr. Mora) y Rosales / Bucareli / Paseo de la Reforma 1940-1970 En los años 40, 50 y 60 del siglo XX, era la avenida de compras más exclusiva de la ciudad con renombradas tiendas como “Regalos Nieto”, tiendas de pieles como “Manzur”, “Kamchatka” y “Casa Hans", y joyerías como la “Platería Alameda”. Los hoteles eran el: Hotel “Regis” con un cine del mismo nombre Hotel “Del Prado”, en el vestíbulo del cual estaba colocado el mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central de Diego Rivera. En su pasaje había tiendas, restaurantes Sanborns y Sorrento. Afuera estaba la legendaria tienda “Prado Bags”. Hotel “Alameda” que era el más grande y nuevo. Los cines incluían el "Regis", el “Alameda” con sus famosas matinés dominicales, el “Variedades”, y el “Real Cinema”. Restauración En 2013 avanzaron planes para recuperar este corredor, insiriéndose el rescate de la avenida Juárez en el Proyecto Maestro de Recuperación del Eje Urbano Insurgentes-Zócalo. Esto sigue después de la restauración de la Alameda Central y su acera en frente en 2011-2013, la cual costó 313 millones de pesos mexicanos. Como parte del mismo esfuerzo, el empresario Carlos Slim anunció planes para restaurar y convertir en residencias el Hotel Bamer, en Av. Juárez 52. Construcciones notables​: Palacio de Bellas Artes Alameda Central y su Hemiciclo a Juárez Edificio La Nacional Museo Memoria y Tolerancia del arquitecto Ricardo Legorreta Vilchis, que comparte una plaza con la Secretaría de Relaciones Exteriores y los Tribunales de lo Familiar Ex Templo de Corpus Christi La casa Haghenbeck y de la Lama en el número 58 La casa Torres Adalid en el número 18 Un espacio que no puedes pasar por alto en tu visita a la CDMX. Sus amplias calles reúnen a miles de paseantes diariamente, además de cantantes urbanos; imitadores; payasos; merolicos y organilleros. Turistas y todo tipo de paseantes disfrutan de una gran variedad de restaurantes, placitas comerciales y librerías; además de puestos callejeros de todo tipo,
El Monumento a la Independencia o Columna de la Independencia1​ conocido coloquialmente como El Ángel o El Ángel de la Independencia, se encuentra en la Ciudad de México, en la glorieta localizada en la confluencia de Paseo de la Reforma, Río Tíber y Florencia. Inaugurado en 1910 para conmemorar el Centenario de la independencia de México por el entonces presidente de México, Porfirio Díaz. Es uno de los monumentos más emblemáticos de la urbe y usado actualmente como un icono cultural de la Ciudad de México y lugar de festejos y manifestaciones nacionales. Realizado como una columna honoraria rematada con una estatua de la Victoria Alada sosteniendo una corona de laurel y una cadena rota de tres eslabones, esta columna se levanta a su vez sobre un pedestal escalonado completado por diferentes estatuas e inscripciones alegóricas a la independencia de México. Historia Siglo XIX Terminada la independencia, se consideró construir en el centro no ocupado por el Mercado del Parián de la plaza de armas de la ciudad de México, un monumento a la independencia, similar al que se había construido años antes al rey español Carlos III durante el virreinato. Es así como se convocaron varios concursos entre 1821 y 1843, que nunca fructificaron por el constante cambio de gobierno. En 1843 el entonces presidente Antonio López de Santa Anna convocó, con el apoyo de la Academia de San Carlos, un concurso para seleccionar un proyecto para erigir un monumento a la Independencia. Las bases del concurso solicitaban que el proyecto contemplara las siguientes características: que sea un monumento basado en una columna honoraria con una altura mínima de 42 m, rematada por una estatua de la victoria, a cuyo pie esté una base o pedestal adornada por estatuas y bajorrelieves, todo rodeado por una reja y otros monumentos menores que adornaran la plaza, todo recubierto de mármol, con estatuas y adornos de bronce. A este concurso concurrieron participantes nacionales y extranjeros, ganando el proyecto el arquitecto francés Enrique Griffon, quien fue seleccionado por los jueces de la Academia de San Carlos. Al presentársele el proyecto al presidente Santa Anna, este no lo consideró adecuado y designó como ganador el proyecto de Lorenzo de la Hidalga, que era más de su gusto, aunque hubiera quedado en segundo lugar. El premio al primer lugar de 300 pesos se entregó al francés Griffon y se iniciaron los trabajos para construir el proyecto de Lorenzo de la Hidalga. Este proyecto cumplía con las bases, con una columna de orden corintio, rematada por una Victoria, con tres bajorrelieves en el pedestal, uno representando el Grito de Dolores (1810), otro la Entrada del Ejército Trigarante (1821) a la ciudad de México y el tercero la batalla de Pueblo Viejo en Tampico (1829), esta última dirigida por el mismo Santa Anna. La colocación de la primera piedra fue el 16 de septiembre de 1843. Se comenzó La cimentación y la construcción del zócalo, pero al llevar como un metro y medio del zócalo, se abandonó la construcción por la falta de fondos públicos y el cambio de gobierno, dejando solo el zócalo, mismo que dio su apodo a la plaza de armas de la Ciudad de México. El 16 de septiembre de 1865, durante el Segundo Imperio Mexicano, se volvió a convocar un concurso para erigir el monumento, que ganó Ramón Rodríguez Arangoity. La emperatriz María Carlota Amalia colocó la primera piedra, pero este intento no pasó de allí por la caída del imperio. Restaurada la República, la falta de fondos mantuvo inerte cualquier proyecto, pero en cambio se decidió continuar con los trabajos para abrir al público en general el llamado Paseo del Emperador, el cual fue renombrado en honor del héroe de la Guerra de Reforma Santos Degollado como Paseo de Degollado. Ya en el gobierno del Gral. Porfirio Díaz se empiezan a abrir alrededor del ya llamado Paseo de la Reforma una serie de desarrollos inmobiliarios, como las colonias de nivel económico alto Tabacalera y Americana (hoy Juárez), por lo que se decide embellecer el paseo con estatuas de diferentes héroes de la reforma, aceras adoquinadas y arboledas.​ En 1886, a veinticuatro años de la celebración del centenario, se convocó un concurso internacional para construir un monumento a la independencia, pero ahora en una de las glorietas del Paseo de la Reforma, mismo que ganó la firma estadounidense Cluzz and Shultze de Washington, D.C. En enero de 1887 el gobierno resolvió posponerlo, por lo que vendieron al gobierno sus derechos, retirándose de la construcción y quedando sin construir al final. En 1891 la entonces Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, a cargo de Francisco Z. Mena, se encargó de la obra, pero hasta 1900 no se nombró a Antonio Rivas Mercado como encargado del proyecto, quien designó al italiano Enrique Alciati como encargado de realizar las esculturas y bajorrelieves, y a Roberto Gayol como encargado de la obra civil. Siglo XX​ Durante el gobierno de Porfirio Díaz comenzaron las obras de cimentación y la primera piedra del monumento fue colocada en una ceremonia el 2 de enero de 1902, colocando dentro de ella un cofre dorado con el acta de independencia de México y una serie de monedas de cuño corriente de la época. Empero, en mayo de 1906, cuando ya se habían construido las bases de hormigón y colocado unas 2.400 piedras con una altura de 25 metros, se hizo notorio el hundimiento de uno de los lados del monumento, por lo que se creó una comisión de estudio compuesta por los ingenieros Guillermo Beltrán y Puga, Manuel Marroquín y Rivera y Gonzalo Garita, los cuales determinaron que los cimientos del monumento estaban mal planeados, por lo que se decidió demoler lo construido. Para reiniciar la obra se nombró una Comisión Directiva, integrada por los ingenieros Guillermo Beltrán y Puga, Manuel Marroquín y Rivera y el arquitecto Manuel Gorozpe, quedando al cuidado de la obra artística Antonio Rivas Mercado. Estos trabajos se iniciaron el 13 de junio de 1907, aprovechando la demolición para hacer los estudios de suelo necesarios para calcular y construir los nuevos cimientos. Para estos se usó el método de pilotes de hormigón con punta, que se hincaron con un martinete de vapor que enterraba los pilotes con un émbolo de una tonelada de peso. Esta fue una de las primeras obras en la ciudad con este tipo de cimentación, ya que hasta entonces se utilizaban pilotes de madera, que no alcanzaban mucha profundidad. El monumento tuvo un costo de 2 millones 150 mil pesos de la época.8​ El 16 de septiembre de 1910, el presidente Porfirio Díaz encabezó la inauguración. En 1923 se iniciaron los trabajos de adaptación del interior del pedestal de la columna y la construcción de tres nichos para albergar en urnas los restos de diferentes héroes de la independencia que se trasladaron desde la Catedral Metropolitana de la ciudad de México y de otros puntos del país en 1925, por lo que se convirtió además en un mausoleo.9​ El 6 de abril de 1929, el presidente Emilio Portes Gil manda construir por decreto en la cara poniente del pedestal un nicho para una lámpara votiva a gas, la cual debería permanecer siempre encendida en recuerdo de los héroes cuyos restos están ahí depositados. Esta flama la inauguró el presidente Portes Gil, el 12 de mayo de 1929, quedando la obra a cargo del Ing. Federico Mariscal. El 28 de julio de 1957, un terremoto azotó a la ciudad de México y la Victoria Alada cayó del pedestal, quedando destrozada al pie del mismo, por lo que debió restaurarse el monumento, quedando los trabajos bajo el mando de Ernesto Sodi Pallares, quien reforzó el interior de la columna con placas de metal y reemplazó la escalera de piedra del interior por una metálica, además de construir una nueva victoria alada, la cual fue colocada en la cima. De la antigua solo está expuesta al público la cabeza aplastada en la entrada del Archivo Histórico de la Ciudad de México. Fue reinaugurado el 16 de septiembre de 1958. En 1985, luego del terremoto de la ciudad de México, quedó dañada la estructura y varias de las obras artísticas del monumento, pero bajo la dirección de Ramón Bonfil se llevaron a cabo obras de restauración, entre las que se cuenta la construcción de las gradas oriental y occidental que llegan hasta la calzada. Siglo XXI​ En 2006 se le dio un mantenimiento general al monumento, por lo que permaneció cerrado durante casi un año.​ El 30 de mayo de 2010, con motivo de las fiestas del Bicentenario de la Independencia Mexicana se retiraron las urnas con los restos de los héroes para restaurarlos, ponerlos en exhibición y rendirles honores durante 2010 y 2011. El 16 de agosto de 2019, a raíz de manifestaciones feministas en contra de la violencia de género y los feminicidios, el monumento sufrió afectaciones debido a los actos vandálicos y a los grafitis en su base. El Gobierno de la Ciudad de México cerró el acceso durante tiempo indefinido; pero se calcula que podría ser de entre uno a dos años; no obstante, el gobierno capitalino declaró justificando que el cierre es debido a la restauración, en el marco de un programa de trabajos en Paseo de la Reforma que involucra a varios monumentos más. Descripción del Monumento​ Inspirada en las columnas honorarias de los romanos, como la Columna de Trajano, es muy similar a otros monumentos modernos como el dedicado a la victoria o columna de la victoria en Berlín, Alemania. La altura de la columna, incluyendo la Victoria alada, es de 45m, más 1,5 m que tienen las gradas construidas en 1910 y 3 m adicionales que tienen las gradas construidas en 1986, para un total de 49,5 m, y que muestran el hundimiento de la ciudad. Este monumento tiene para fines prácticos una orientación oriente–occidente. La Victoria Alada​ Sobre todo se encuentra una estatua hueca de bronce, que representa a la Victoria Alada en actitud de vuelo con las alas abiertas, con el brazo derecho extendido y sosteniendo una corona de laurel en actitud de colocarla sobre la cabeza de los héroes; el brazo izquierdo extendido hacia abajo y atrás sosteniendo en la mano una cadena rota de tres eslabones, símbolo de los tres siglos del virreinato y la dependencia política de España. Toda ella revestida por hoja de pan de oro. A esta estatua se le da en específico el nombre popular de Ángel o el Ángel de la Independencia. La columna​ Bajo la Victoria Alada hay una caseta con una puerta al oriente que da acceso a una terraza de no más de 0,80 m, que la recorre perimetralmente y está resguardada por un barandal de bronce repujado que antaño tenía escudos de bronce en las cuatro caras con las iniciales R.M. “República Mexicana”. Un capitel formado por cuatro águilas con las alas extendidas, volutas y hojas de acanto en los cuatro lados19​ sostiene a este mirador. Bajo estas empieza la columna con 2,90 m de diámetro, en cuyos lados están esculpidas guirnaldas de encino, enlazadas por anillos que circundan la columna y medallones florales. En dos de esos anillos se esculpieron los nombres de ocho próceres de la independencia en el lado suroriente, los de Iturbide y Allende, en el surponiente los de Mier y Terán y Galeana, al norponiente los de Victoria y Rayón y al nororiente los de Matamoros y Aldama. Las guirnaldas nacen de cuatro cabezas de león esculpidas en el anillo más bajo. Bajo este, en el lado oriental, se encuentra un bajorrelieve que representa la fama que lleva una trompeta. Al pie de la columna se hallan dos coronas: una, que simula la piel de una serpiente, y bajo esta una de laurel. El pedestal​ En el oriente del pedestal, se ubica en su parte superior un grupo escultórico llamado «Apoteosis del Padre de la Patria» compuesto por tres figuras, dos de ellas figuras simbólicas. De pie se ubica, enarbolando una bandera mexicana, el cura Miguel Hidalgo, al sur sentada con un libro y una pluma la musa de la Historia, al norte en actitud de levantarse y ofreciendo a Hidalgo una corona de laurel se encuentra La Patria. El pedestal de base cuadrada tiene en los extremos cuatro estatuas a un nivel un poco inferior que la de Hidalgo, correspondiendo a José María Morelos la del suroriente, a Francisco Xavier Mina la del surponiente, a Nicolás Bravo la del norponiente y a Vicente Guerrero la del nororiente. Bajo estas, en las caras norte y sur del pedestal se encuentran dos rosetones que permiten la entrada de luz al interior del monumento. En cada cara se muestran en bajorrelieve dos fasces romanos, además de hojas de encino y laurel que representan la fuerza y la victoria, respectivamente. En la fachada de oriente hay un escudo ornamental con las fechas de proclamación y consumación de la independencia (1810–1821), y bajo este en una placa de mármol se lee: LA NACIÓN Á LOS HÉROES DE LA INDEPENDENCIA En la cara oriente se ve una placa de mármol que permaneció sin escritura hasta 1986 y 2006, cuando se le grabó la historia del monumento: MONUMENTO A LA INDEPENDENCIA CONSTRUIDO DE 1908 A 1910 INAUGURADO EL 16 DE SEPTIEMBRE DE 1910 RESTAURADO EN 1958 Y 1986 NOVIEMBRE DE 1986 SEPTIEMBRE DE 2006 En esta placa se hubieran grabado unos textos sobre el inicio y la consumación de la independencia, además de la dedicatoria a los constructores, pero el inicio de la revolución evitó que ocurriera. En el descanso del primer cuerpo del pedestal, del lado de oriente, se encuentra la escultura de un león macho que es conducido por la figura de un genio (un pequeño niño), que simboliza la fuerza y la inteligencia, respectivamente. Todo el borde de este fue decorado por un arreglo llamado escocia, compuesto por hojas. En los extremos de este se ubican cuatro pedestales, sobre los cuales hay cuatro figuras sedentes (sentadas), las cuales corresponden a La Paz la del suroriente, a La Guerra la del surponiente, a La Justicia la del norponiente y a La Ley la del nororiente. Nombres de héroes en el pedestal​ Bajo estas cuatro estatuas en el frente de sus bases se encuentran sus nombres y a los lados los nombres de veinticuatro personajes de la independencia, divididos en ocho categorías. Bajo la estatua de la Paz​ Los Precursores: Melchor de Talamantes Francisco Primo de Verdad y Ramos Marqués de San Juan de Rayas Los Consumadores: Pedro Ascencio José Joaquín de Herrera Miguel Barragán Bajo la estatua de la Guerra​ Los Caudillos: Mariano Jiménez Leonardo Bravo Pedro Moreno Los Guerrilleros: Encarnación Ortiz «El Pachón» Víctor Rosales José Antonio Torres Bajo la escultura de la Justicia Los Escritores: Servando Teresa de Mier Noriega y Guerra Joaquín Fernández de Lizardi Carlos María de Bustamante Los Congresistas: José María Cos José María Liceaga Andrés Quintana Roo Bajo la estatua de la Ley​ Las Heroínas: Josefa Ortiz de Domínguez Leona Vicario Fernández de San Salvador Mariana Rodríguez del Toro de Lazarín Los Conspiradores: José Mariano de Michelena Epigmenio González Antonio Ferrer En las paredes de este nivel, en la cara poniente, se ve el nicho con la llama votiva. Al oriente se encuentra la entrada al interior del monumento, cuya puerta de hierro y bronce tiene un bajorrelieve de un busto con un gorro frigio, cuyo modelo fue la hija menor del arquitecto Rivas Mercado llamada Alicia. A su costado sur hay un bajorrelieve con figuras de origen grecorromano, todas relacionadas con la diosa Atenea, que era la protectora del pueblo romano, además de los símbolos de la república romana como un hato de flechas, un hacha y un bastón de mando con la inscripción latina SPQR (Senatus Populusque Romanus – El Senado y el Pueblo Romano). Del lado norte, otro bajorrelieve con figuras mexicanas, aunque bajo interpretación europea, un Escudo Nacional y la efigie del dios Quetzalcoatl. A los costados de estos y ocultos, un escudo nacional al sur y un escudo de Atenea al norte. Interior del monumento​ En el interior del pedestal se encuentra la zona de urnas, a las cuales se accede por un pasillo que recorre todo el perímetro, que es cerrado por dos puertas de bronce y hierro en las cuales tienen resaltada la palabra Gloria. Entrando por la puerta sur, en el costado sur se encuentra la primera puerta para el nicho de la urna, que son de estilo Art decó con un escudo nacional en la parte superior. En esta primera se leen los nombres de Morelos, N. Bravo y Matamoros, en la del lado poniente la que corresponde a Hidalgo, Allende y Aldama, al norte se leen los nombres de Victoria G., Guerrero, Quintana Roo y Leona Vicario. En las esquinas interiores se hallan cuatro lámparas eléctricas que simulan antorchas con una flama hecha de vidrio opaco. En las esquinas exteriores hay un adorno compuesto por bastón de mando cubierto por un gorro frigio rodeado de ramas de laurel. Para acceder al mirador, hay que seguir al fondo pasando a la izquierda de la estatua de Guillén de Lampart. Se entra a un gran vestíbulo, donde una escalera de dos descansos lleva a la escalera en caracol que permite subir al mirador. La plataforma principal tiene una forma compuesta por un círculo y un cuadrado, de la cual parten por cada punto cardenal cuatro juegos de escaleras. En los extremos del cuadrado se encuentran cuatro obeliscos que sirven de base a cuatro faroles de luz eléctrica con cubierta de vidrio opaco en forma de globo, que salen de una moldura metálica con cabezas de leones. Las esculturas​ Originalmente todas las esculturas del monumento deberían ser de mármol, pero solo las más altas lo son. Las de bronce se hicieron inicialmente en México en bloques de yeso, para luego llevarlas a Florencia, Italia, donde se tomaron como base para hacerlas por el método de cera perdida. Las esculturas de mármol se empezaron en Francia con mármol de Carrara para lograr transportarlas con el mínimo de peso a México, donde fueron detalladas. La escultura llamada comúnmente el Ángel es en realidad una representación de Niké, la diosa griega alada de la victoria y se menciona que la modelo para el mismo fue una secretaria del general Porfirio Díaz llamada Ana María Mazadiego Fernández. Por otro lado, se menciona que las figuras sedentes representan a cuatro diosas griegas: la Ley (Diosa Eunomía), la Paz (Diosa Irene), la Justicia (Diosa Dice) y la Guerra (Diosa Atenea), aunque ninguna de estas tiene los atributos propios de estas diosas, como seria el escudo con la cabeza de medusa en la diosa Atenea y el uso de una lanza en vez de una espada. Restos mortales de los héroes mexicanos en el monumento​ En 1925 los restos de varios de los héroes de la Independencia de México fueron trasladados de un nicho en la capilla de San Francisco de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México y otros restos fueron traídos desde sus lugares de entierro para ser depositados en urnas, las cuales fueron colocadas en nichos improvisados en el interior del monumento. El 30 de mayo de 2010 fueron exhumados esos restos con honores militares para ser trasladados al Museo Nacional de Historia en el Castillo de Chapultepec, con el fin de llevar a cabo trabajos de conservación y posteriormente ser trasladados al Palacio Nacional para su honra pública. La única mujer sepultada en la Columna es Leona Vicario, debido a que la otra gran heroína de la independencia, Josefa Ortiz de Domínguez, La Corregidora de Querétaro se encuentra aún sepultada en esta última ciudad. Por otro lado junto a Andrés Quintana Roo forman el único matrimonio del grupo. Lo cotidiano​ Al ser un monumento de gran belleza, es uno de los varios sitios de la Ciudad de México seleccionados para tomar una foto de recuerdo, siendo las más vistosas las llevadas a cabo en las fiestas de Quince Años,​ bodas civiles y religiosas, graduaciones de diferentes niveles académicos y el festejo de las victorias de la popular Selección Mexicana de Fútbol.​ Además de ser usado como punto de reunión y telón de fondo para espectáculos artísticos,​ automovilísticos,​ civiles,​ militares, de declaración de derechos,​ luctuosos​ y muchos otros. Asimismo la imagen del Ángel está siendo usada como promotora de turismo para la Ciudad de México, enviando réplicas a diferentes países y colocándola cerca de los paseantes para que puedan tomarse una fotografía de cerca con esa escultura.
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helybéli ajánlásával
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El Monumento a la Independencia o Columna de la Independencia1​ conocido coloquialmente como El Ángel o El Ángel de la Independencia, se encuentra en la Ciudad de México, en la glorieta localizada en la confluencia de Paseo de la Reforma, Río Tíber y Florencia. Inaugurado en 1910 para conmemorar el Centenario de la independencia de México por el entonces presidente de México, Porfirio Díaz. Es uno de los monumentos más emblemáticos de la urbe y usado actualmente como un icono cultural de la Ciudad de México y lugar de festejos y manifestaciones nacionales. Realizado como una columna honoraria rematada con una estatua de la Victoria Alada sosteniendo una corona de laurel y una cadena rota de tres eslabones, esta columna se levanta a su vez sobre un pedestal escalonado completado por diferentes estatuas e inscripciones alegóricas a la independencia de México. Historia Siglo XIX Terminada la independencia, se consideró construir en el centro no ocupado por el Mercado del Parián de la plaza de armas de la ciudad de México, un monumento a la independencia, similar al que se había construido años antes al rey español Carlos III durante el virreinato. Es así como se convocaron varios concursos entre 1821 y 1843, que nunca fructificaron por el constante cambio de gobierno. En 1843 el entonces presidente Antonio López de Santa Anna convocó, con el apoyo de la Academia de San Carlos, un concurso para seleccionar un proyecto para erigir un monumento a la Independencia. Las bases del concurso solicitaban que el proyecto contemplara las siguientes características: que sea un monumento basado en una columna honoraria con una altura mínima de 42 m, rematada por una estatua de la victoria, a cuyo pie esté una base o pedestal adornada por estatuas y bajorrelieves, todo rodeado por una reja y otros monumentos menores que adornaran la plaza, todo recubierto de mármol, con estatuas y adornos de bronce. A este concurso concurrieron participantes nacionales y extranjeros, ganando el proyecto el arquitecto francés Enrique Griffon, quien fue seleccionado por los jueces de la Academia de San Carlos. Al presentársele el proyecto al presidente Santa Anna, este no lo consideró adecuado y designó como ganador el proyecto de Lorenzo de la Hidalga, que era más de su gusto, aunque hubiera quedado en segundo lugar. El premio al primer lugar de 300 pesos se entregó al francés Griffon y se iniciaron los trabajos para construir el proyecto de Lorenzo de la Hidalga. Este proyecto cumplía con las bases, con una columna de orden corintio, rematada por una Victoria, con tres bajorrelieves en el pedestal, uno representando el Grito de Dolores (1810), otro la Entrada del Ejército Trigarante (1821) a la ciudad de México y el tercero la batalla de Pueblo Viejo en Tampico (1829), esta última dirigida por el mismo Santa Anna. La colocación de la primera piedra fue el 16 de septiembre de 1843. Se comenzó La cimentación y la construcción del zócalo, pero al llevar como un metro y medio del zócalo, se abandonó la construcción por la falta de fondos públicos y el cambio de gobierno, dejando solo el zócalo, mismo que dio su apodo a la plaza de armas de la Ciudad de México. El 16 de septiembre de 1865, durante el Segundo Imperio Mexicano, se volvió a convocar un concurso para erigir el monumento, que ganó Ramón Rodríguez Arangoity. La emperatriz María Carlota Amalia colocó la primera piedra, pero este intento no pasó de allí por la caída del imperio. Restaurada la República, la falta de fondos mantuvo inerte cualquier proyecto, pero en cambio se decidió continuar con los trabajos para abrir al público en general el llamado Paseo del Emperador, el cual fue renombrado en honor del héroe de la Guerra de Reforma Santos Degollado como Paseo de Degollado. Ya en el gobierno del Gral. Porfirio Díaz se empiezan a abrir alrededor del ya llamado Paseo de la Reforma una serie de desarrollos inmobiliarios, como las colonias de nivel económico alto Tabacalera y Americana (hoy Juárez), por lo que se decide embellecer el paseo con estatuas de diferentes héroes de la reforma, aceras adoquinadas y arboledas.​ En 1886, a veinticuatro años de la celebración del centenario, se convocó un concurso internacional para construir un monumento a la independencia, pero ahora en una de las glorietas del Paseo de la Reforma, mismo que ganó la firma estadounidense Cluzz and Shultze de Washington, D.C. En enero de 1887 el gobierno resolvió posponerlo, por lo que vendieron al gobierno sus derechos, retirándose de la construcción y quedando sin construir al final. En 1891 la entonces Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, a cargo de Francisco Z. Mena, se encargó de la obra, pero hasta 1900 no se nombró a Antonio Rivas Mercado como encargado del proyecto, quien designó al italiano Enrique Alciati como encargado de realizar las esculturas y bajorrelieves, y a Roberto Gayol como encargado de la obra civil. Siglo XX​ Durante el gobierno de Porfirio Díaz comenzaron las obras de cimentación y la primera piedra del monumento fue colocada en una ceremonia el 2 de enero de 1902, colocando dentro de ella un cofre dorado con el acta de independencia de México y una serie de monedas de cuño corriente de la época. Empero, en mayo de 1906, cuando ya se habían construido las bases de hormigón y colocado unas 2.400 piedras con una altura de 25 metros, se hizo notorio el hundimiento de uno de los lados del monumento, por lo que se creó una comisión de estudio compuesta por los ingenieros Guillermo Beltrán y Puga, Manuel Marroquín y Rivera y Gonzalo Garita, los cuales determinaron que los cimientos del monumento estaban mal planeados, por lo que se decidió demoler lo construido. Para reiniciar la obra se nombró una Comisión Directiva, integrada por los ingenieros Guillermo Beltrán y Puga, Manuel Marroquín y Rivera y el arquitecto Manuel Gorozpe, quedando al cuidado de la obra artística Antonio Rivas Mercado. Estos trabajos se iniciaron el 13 de junio de 1907, aprovechando la demolición para hacer los estudios de suelo necesarios para calcular y construir los nuevos cimientos. Para estos se usó el método de pilotes de hormigón con punta, que se hincaron con un martinete de vapor que enterraba los pilotes con un émbolo de una tonelada de peso. Esta fue una de las primeras obras en la ciudad con este tipo de cimentación, ya que hasta entonces se utilizaban pilotes de madera, que no alcanzaban mucha profundidad. El monumento tuvo un costo de 2 millones 150 mil pesos de la época.8​ El 16 de septiembre de 1910, el presidente Porfirio Díaz encabezó la inauguración. En 1923 se iniciaron los trabajos de adaptación del interior del pedestal de la columna y la construcción de tres nichos para albergar en urnas los restos de diferentes héroes de la independencia que se trasladaron desde la Catedral Metropolitana de la ciudad de México y de otros puntos del país en 1925, por lo que se convirtió además en un mausoleo.9​ El 6 de abril de 1929, el presidente Emilio Portes Gil manda construir por decreto en la cara poniente del pedestal un nicho para una lámpara votiva a gas, la cual debería permanecer siempre encendida en recuerdo de los héroes cuyos restos están ahí depositados. Esta flama la inauguró el presidente Portes Gil, el 12 de mayo de 1929, quedando la obra a cargo del Ing. Federico Mariscal. El 28 de julio de 1957, un terremoto azotó a la ciudad de México y la Victoria Alada cayó del pedestal, quedando destrozada al pie del mismo, por lo que debió restaurarse el monumento, quedando los trabajos bajo el mando de Ernesto Sodi Pallares, quien reforzó el interior de la columna con placas de metal y reemplazó la escalera de piedra del interior por una metálica, además de construir una nueva victoria alada, la cual fue colocada en la cima. De la antigua solo está expuesta al público la cabeza aplastada en la entrada del Archivo Histórico de la Ciudad de México. Fue reinaugurado el 16 de septiembre de 1958. En 1985, luego del terremoto de la ciudad de México, quedó dañada la estructura y varias de las obras artísticas del monumento, pero bajo la dirección de Ramón Bonfil se llevaron a cabo obras de restauración, entre las que se cuenta la construcción de las gradas oriental y occidental que llegan hasta la calzada. Siglo XXI​ En 2006 se le dio un mantenimiento general al monumento, por lo que permaneció cerrado durante casi un año.​ El 30 de mayo de 2010, con motivo de las fiestas del Bicentenario de la Independencia Mexicana se retiraron las urnas con los restos de los héroes para restaurarlos, ponerlos en exhibición y rendirles honores durante 2010 y 2011. El 16 de agosto de 2019, a raíz de manifestaciones feministas en contra de la violencia de género y los feminicidios, el monumento sufrió afectaciones debido a los actos vandálicos y a los grafitis en su base. El Gobierno de la Ciudad de México cerró el acceso durante tiempo indefinido; pero se calcula que podría ser de entre uno a dos años; no obstante, el gobierno capitalino declaró justificando que el cierre es debido a la restauración, en el marco de un programa de trabajos en Paseo de la Reforma que involucra a varios monumentos más. Descripción del Monumento​ Inspirada en las columnas honorarias de los romanos, como la Columna de Trajano, es muy similar a otros monumentos modernos como el dedicado a la victoria o columna de la victoria en Berlín, Alemania. La altura de la columna, incluyendo la Victoria alada, es de 45m, más 1,5 m que tienen las gradas construidas en 1910 y 3 m adicionales que tienen las gradas construidas en 1986, para un total de 49,5 m, y que muestran el hundimiento de la ciudad. Este monumento tiene para fines prácticos una orientación oriente–occidente. La Victoria Alada​ Sobre todo se encuentra una estatua hueca de bronce, que representa a la Victoria Alada en actitud de vuelo con las alas abiertas, con el brazo derecho extendido y sosteniendo una corona de laurel en actitud de colocarla sobre la cabeza de los héroes; el brazo izquierdo extendido hacia abajo y atrás sosteniendo en la mano una cadena rota de tres eslabones, símbolo de los tres siglos del virreinato y la dependencia política de España. Toda ella revestida por hoja de pan de oro. A esta estatua se le da en específico el nombre popular de Ángel o el Ángel de la Independencia. La columna​ Bajo la Victoria Alada hay una caseta con una puerta al oriente que da acceso a una terraza de no más de 0,80 m, que la recorre perimetralmente y está resguardada por un barandal de bronce repujado que antaño tenía escudos de bronce en las cuatro caras con las iniciales R.M. “República Mexicana”. Un capitel formado por cuatro águilas con las alas extendidas, volutas y hojas de acanto en los cuatro lados19​ sostiene a este mirador. Bajo estas empieza la columna con 2,90 m de diámetro, en cuyos lados están esculpidas guirnaldas de encino, enlazadas por anillos que circundan la columna y medallones florales. En dos de esos anillos se esculpieron los nombres de ocho próceres de la independencia en el lado suroriente, los de Iturbide y Allende, en el surponiente los de Mier y Terán y Galeana, al norponiente los de Victoria y Rayón y al nororiente los de Matamoros y Aldama. Las guirnaldas nacen de cuatro cabezas de león esculpidas en el anillo más bajo. Bajo este, en el lado oriental, se encuentra un bajorrelieve que representa la fama que lleva una trompeta. Al pie de la columna se hallan dos coronas: una, que simula la piel de una serpiente, y bajo esta una de laurel. El pedestal​ En el oriente del pedestal, se ubica en su parte superior un grupo escultórico llamado «Apoteosis del Padre de la Patria» compuesto por tres figuras, dos de ellas figuras simbólicas. De pie se ubica, enarbolando una bandera mexicana, el cura Miguel Hidalgo, al sur sentada con un libro y una pluma la musa de la Historia, al norte en actitud de levantarse y ofreciendo a Hidalgo una corona de laurel se encuentra La Patria. El pedestal de base cuadrada tiene en los extremos cuatro estatuas a un nivel un poco inferior que la de Hidalgo, correspondiendo a José María Morelos la del suroriente, a Francisco Xavier Mina la del surponiente, a Nicolás Bravo la del norponiente y a Vicente Guerrero la del nororiente. Bajo estas, en las caras norte y sur del pedestal se encuentran dos rosetones que permiten la entrada de luz al interior del monumento. En cada cara se muestran en bajorrelieve dos fasces romanos, además de hojas de encino y laurel que representan la fuerza y la victoria, respectivamente. En la fachada de oriente hay un escudo ornamental con las fechas de proclamación y consumación de la independencia (1810–1821), y bajo este en una placa de mármol se lee: LA NACIÓN Á LOS HÉROES DE LA INDEPENDENCIA En la cara oriente se ve una placa de mármol que permaneció sin escritura hasta 1986 y 2006, cuando se le grabó la historia del monumento: MONUMENTO A LA INDEPENDENCIA CONSTRUIDO DE 1908 A 1910 INAUGURADO EL 16 DE SEPTIEMBRE DE 1910 RESTAURADO EN 1958 Y 1986 NOVIEMBRE DE 1986 SEPTIEMBRE DE 2006 En esta placa se hubieran grabado unos textos sobre el inicio y la consumación de la independencia, además de la dedicatoria a los constructores, pero el inicio de la revolución evitó que ocurriera. En el descanso del primer cuerpo del pedestal, del lado de oriente, se encuentra la escultura de un león macho que es conducido por la figura de un genio (un pequeño niño), que simboliza la fuerza y la inteligencia, respectivamente. Todo el borde de este fue decorado por un arreglo llamado escocia, compuesto por hojas. En los extremos de este se ubican cuatro pedestales, sobre los cuales hay cuatro figuras sedentes (sentadas), las cuales corresponden a La Paz la del suroriente, a La Guerra la del surponiente, a La Justicia la del norponiente y a La Ley la del nororiente. Nombres de héroes en el pedestal​ Bajo estas cuatro estatuas en el frente de sus bases se encuentran sus nombres y a los lados los nombres de veinticuatro personajes de la independencia, divididos en ocho categorías. Bajo la estatua de la Paz​ Los Precursores: Melchor de Talamantes Francisco Primo de Verdad y Ramos Marqués de San Juan de Rayas Los Consumadores: Pedro Ascencio José Joaquín de Herrera Miguel Barragán Bajo la estatua de la Guerra​ Los Caudillos: Mariano Jiménez Leonardo Bravo Pedro Moreno Los Guerrilleros: Encarnación Ortiz «El Pachón» Víctor Rosales José Antonio Torres Bajo la escultura de la Justicia Los Escritores: Servando Teresa de Mier Noriega y Guerra Joaquín Fernández de Lizardi Carlos María de Bustamante Los Congresistas: José María Cos José María Liceaga Andrés Quintana Roo Bajo la estatua de la Ley​ Las Heroínas: Josefa Ortiz de Domínguez Leona Vicario Fernández de San Salvador Mariana Rodríguez del Toro de Lazarín Los Conspiradores: José Mariano de Michelena Epigmenio González Antonio Ferrer En las paredes de este nivel, en la cara poniente, se ve el nicho con la llama votiva. Al oriente se encuentra la entrada al interior del monumento, cuya puerta de hierro y bronce tiene un bajorrelieve de un busto con un gorro frigio, cuyo modelo fue la hija menor del arquitecto Rivas Mercado llamada Alicia. A su costado sur hay un bajorrelieve con figuras de origen grecorromano, todas relacionadas con la diosa Atenea, que era la protectora del pueblo romano, además de los símbolos de la república romana como un hato de flechas, un hacha y un bastón de mando con la inscripción latina SPQR (Senatus Populusque Romanus – El Senado y el Pueblo Romano). Del lado norte, otro bajorrelieve con figuras mexicanas, aunque bajo interpretación europea, un Escudo Nacional y la efigie del dios Quetzalcoatl. A los costados de estos y ocultos, un escudo nacional al sur y un escudo de Atenea al norte. Interior del monumento​ En el interior del pedestal se encuentra la zona de urnas, a las cuales se accede por un pasillo que recorre todo el perímetro, que es cerrado por dos puertas de bronce y hierro en las cuales tienen resaltada la palabra Gloria. Entrando por la puerta sur, en el costado sur se encuentra la primera puerta para el nicho de la urna, que son de estilo Art decó con un escudo nacional en la parte superior. En esta primera se leen los nombres de Morelos, N. Bravo y Matamoros, en la del lado poniente la que corresponde a Hidalgo, Allende y Aldama, al norte se leen los nombres de Victoria G., Guerrero, Quintana Roo y Leona Vicario. En las esquinas interiores se hallan cuatro lámparas eléctricas que simulan antorchas con una flama hecha de vidrio opaco. En las esquinas exteriores hay un adorno compuesto por bastón de mando cubierto por un gorro frigio rodeado de ramas de laurel. Para acceder al mirador, hay que seguir al fondo pasando a la izquierda de la estatua de Guillén de Lampart. Se entra a un gran vestíbulo, donde una escalera de dos descansos lleva a la escalera en caracol que permite subir al mirador. La plataforma principal tiene una forma compuesta por un círculo y un cuadrado, de la cual parten por cada punto cardenal cuatro juegos de escaleras. En los extremos del cuadrado se encuentran cuatro obeliscos que sirven de base a cuatro faroles de luz eléctrica con cubierta de vidrio opaco en forma de globo, que salen de una moldura metálica con cabezas de leones. Las esculturas​ Originalmente todas las esculturas del monumento deberían ser de mármol, pero solo las más altas lo son. Las de bronce se hicieron inicialmente en México en bloques de yeso, para luego llevarlas a Florencia, Italia, donde se tomaron como base para hacerlas por el método de cera perdida. Las esculturas de mármol se empezaron en Francia con mármol de Carrara para lograr transportarlas con el mínimo de peso a México, donde fueron detalladas. La escultura llamada comúnmente el Ángel es en realidad una representación de Niké, la diosa griega alada de la victoria y se menciona que la modelo para el mismo fue una secretaria del general Porfirio Díaz llamada Ana María Mazadiego Fernández. Por otro lado, se menciona que las figuras sedentes representan a cuatro diosas griegas: la Ley (Diosa Eunomía), la Paz (Diosa Irene), la Justicia (Diosa Dice) y la Guerra (Diosa Atenea), aunque ninguna de estas tiene los atributos propios de estas diosas, como seria el escudo con la cabeza de medusa en la diosa Atenea y el uso de una lanza en vez de una espada. Restos mortales de los héroes mexicanos en el monumento​ En 1925 los restos de varios de los héroes de la Independencia de México fueron trasladados de un nicho en la capilla de San Francisco de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México y otros restos fueron traídos desde sus lugares de entierro para ser depositados en urnas, las cuales fueron colocadas en nichos improvisados en el interior del monumento. El 30 de mayo de 2010 fueron exhumados esos restos con honores militares para ser trasladados al Museo Nacional de Historia en el Castillo de Chapultepec, con el fin de llevar a cabo trabajos de conservación y posteriormente ser trasladados al Palacio Nacional para su honra pública. La única mujer sepultada en la Columna es Leona Vicario, debido a que la otra gran heroína de la independencia, Josefa Ortiz de Domínguez, La Corregidora de Querétaro se encuentra aún sepultada en esta última ciudad. Por otro lado junto a Andrés Quintana Roo forman el único matrimonio del grupo. Lo cotidiano​ Al ser un monumento de gran belleza, es uno de los varios sitios de la Ciudad de México seleccionados para tomar una foto de recuerdo, siendo las más vistosas las llevadas a cabo en las fiestas de Quince Años,​ bodas civiles y religiosas, graduaciones de diferentes niveles académicos y el festejo de las victorias de la popular Selección Mexicana de Fútbol.​ Además de ser usado como punto de reunión y telón de fondo para espectáculos artísticos,​ automovilísticos,​ civiles,​ militares, de declaración de derechos,​ luctuosos​ y muchos otros. Asimismo la imagen del Ángel está siendo usada como promotora de turismo para la Ciudad de México, enviando réplicas a diferentes países y colocándola cerca de los paseantes para que puedan tomarse una fotografía de cerca con esa escultura.
El Castillo de Chapultepec es una construcción palaciega en el centro del Bosque de Chapultepec situado en la Ciudad de México, a una elevación de 2325 metros sobre el nivel del mar. Fue construido por el virrey Bernardo de Gálvez y Madrid sobre el cerro del Chapulín (Chapultepec es palabra de origen náhuatl «Chapulli, saltamontes, y tepe(tl), cerro, Chapultepetl», que significa "cerro del saltamontes" o "cerro del chapulín"). Fue construido en la época del Virreinato como casa de verano para el virrey. Se le dio diversos usos, desde almacén de pólvora hasta academia militar en 1841. También fue la residencia oficial del emperador Maximiliano I de México (1864-1867) y de los presidentes del país entre 1884 y 1935. Ha sufrido ampliaciones y remodelaciones. Cuenta con diversos patios, escalinatas, jardines, vestíbulos, salas y amplios espacios característicos de los inmuebles del siglo XIX y principios del XX. El castillo cuenta con un bulevar que conectaba directamente la residencia imperial con el centro de la ciudad, actualmente conocido como Paseo de la Reforma. Posteriormente el edificio se vio nuevamente en desuso. Tras 10 años, pasó a ser el primer observatorio astronómico de México por solo 5 años. Después volvió a ser un Colegio Militar, para luego ser la residencia presidencial, como se había previsto desde un inicio. El Museo Nacional de Historia es formalmente inaugurado el 27 de septiembre de 1944 (del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y del Instituto Nacional de Antropología e Historia). Su director, desde 2014, es el historiador Salvador Rueda Smithers. Historia​ Antecedentes​ La construcción del castillo de Chapultepec se remonta a 1530 cuando Carlos I de España decretó al bosque de Chapultepec como propiedad de la Ciudad de México. Desde entonces, los virreyes de Nueva España frecuentaron el lugar para pasear, descansar y cazar ciervos, liebres y conejos. Durante el mandato de Luis de Velasco y Ruiz de Alarcón se edificó un palacio en una de las laderas de Chapultepec que habría de servir durante el próximo par de siglos como sitio de alojamiento temporal para los virreyes antes de su arribo a la capital novohispana,6​ aunque también habría de ser empleado para eventos de entretenimiento. Tras sufrir severos daños por la explosión de un polvorín cercano a mediados del siglo XVIII, el recinto quedó abandonado pese a una iniciativa de la Corona española para que fuese usado como la cárcel de la Acordada. Periodo virreinal (1783-1806)​ A finales de 1783, y durante el ejercicio del virrey Matías de Gálvez y Gallardo, comenzó la construcción de una nueva casa de descanso en Chapultepec en una antigua ermita dedicada al Arcángel Miguel,8​ a manera de reemplazo del anterior edificio, en cuyo diseño y planificación participaron los ingenieros Francisco Bambitelli y Manuel Agustín Mascaró,7​ y que contó inicialmente con una subvención del Tribunal del Consulado.​ Si bien este proceso dio inicio el 16 de agosto de 1785 durante el mandato de su hijo, Bernardo de Gálvez, finalmente quedó inconcluso ese mismo año y se ordenó su subasta.7​ Debido a la ausencia de compradores interesados y tras la muerte de Gálvez en 1786, el Consejo de Hacienda adquirió sus puertas, ventanas y cristales.​ Aunque se consideró usar el caserón como sede del Archivo General del Reino de la Nueva España en 1792 a partir de un diseño elaborado por Miguel Constanzó,7​10​ finalmente el Ayuntamiento de México lo adquirió en 1806.​ Cabe mencionar que Alexander von Humboldt visitó el lugar en 1803 y protestó en su Ensayo político del Reino de la Nueva España contra la subasta del palacio de Chapultepec. Intervención estadounidense y guerra de Reforma (1833-1863)​ El edificio permaneció abandonado y «muy deteriorado» hasta 1833,​ cuando quedó establecido como sede del Heroico Colegio Militar, cuya inauguración se llevó a cabo en 1843. Sobre esta elección, Manuel Gómez Pedraza opinó: «En esta clase de escuela no cabe la medianía, es preciso, aspirar a la perfección, cerca de la capital, hay un edificio, cuyo local convida para erigir un Liceo... que dé honor a la nación».​ Durante este período se construyó el torreón denominado «Caballero Alto» que le confirió al sitio un aspecto de fortaleza y que habría de influir en su clasificación como castillo.​ Cabe mencionar que en ese sitio anteriormente se habían erigido un templo prehispánico y la ermita de Miguel Arcángel. En 1839, tras una visita a Chapultepec, la cronista Frances Erskine Inglis realizó la siguiente descripción del castillo, al cual calificó como «el sitio histórico más lleno de tradiciones de que la Capital pueda ufanarse»: Pese a que «tiene aire tradicional. [...] Los apartamientos están solitarios y abandonados, las paredes se caen ruinosas, los vidrios de las ventas y las esculturas de las puertas han sido objeto de ventas; y, expuesto a todos los vientos, erecto en la gran altura, el Castillo decae rápidamente [...] El interior nunca llegó a concluirse, y sin embargo, tal como está, costó al gobierno español cerca de trescientos mil duros. Cuando advertimos sus poderosas condiciones militares, lo ventajoso de sus posición, fortificada por medio de murallas salientes y de parapetos que miran hacia México; y cuando vimos que, en la parte septentrional hay grandes fosos y bóvedas subterráneas capaces de guardar gran acopio de provisiones, nos dimos cuenta de que no eran quizás del todo infundados los celos y las sospechas del Gobierno, despertados por la construcción de esa fortaleza que parecía palacio veraniego. Durante la intervención estadounidense en México en 1847, el recinto fue objeto de un asalto por parte del ejército invasor que ocasionó varios daños y la muerte de varios cadetes del ejército mexicano,7​ al ser considerado como «el último bastión de defensa» nacional.15​ Cabe resaltar que el sitio estaba «ligeramente fortificado» al disponer de cuatro a siete cañones colocados en «la parte más alta del cerro» y se instalaron blindajes en los dormitorios así como sacos de tierra en forma de cerco perimetral para resistir el ataque. Un total de 832 soldados y cadetes custodiaban el castillo bajo el mando del general Nicolás Bravo. Tras la derrota mexicana después de catorce horas de asedio del castillo,​ los estadounidenses ocuparon la Ciudad de México hasta la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo mediante el cual el país cedió más de la mitad de su territorio a Estados Unidos.​ De acuerdo con una descripción del historiador Miguel Sánchez Lamego:. Para el año de 1847, el llamado Castillo de Chapultepec estaba constituido por una parte residencial o sea el Alcázar que comprendía una serie de locales (sala, comedor, recámaras, etc.) adosados al macizo rocoso de la meseta... También contaba con un observatorio astronómico que era una torre, la cual se hallaba situada en la cima del cerro casi al centro del espacio limitado por las construcciones del Alcázar. El Colegio Militar, edificación de dos pisos, ocupaba el costado norte de la meseta, dejando toda la parte sur de ésta para formar una Plaza de Armas, cuyo edificio comprendía diversos locales (dirección, aulas, dormitorios, etc.) Tras una serie de remodelaciones realizadas para reparar los daños de la batalla de Chapultepec, el Colegio Militar siguió ocupando el castillo desde 1849 hasta 1858,17​ cuando Miguel Miramón usó el palacio como residencia presidencial entre 1859 y 1860, durante la guerra de Reforma.7​ En este período se construyeron nuevas habitaciones en el segundo piso del alcázar y la balaustrada sur.11​ Mediante un decreto gubernamental, el Heroico Colegio Militar se instaló una vez más en el castillo entre 1861 y 1863, antes de que se suscitara la segunda intervención francesa en México.​ Varios años después de la guerra estadounidense, se descubrió una caja del tiempo de piedra que contenía «una lista de oficiales, algunas monedas de plata y un revólver». Segundo Imperio Mexicano (1863-1867)​ Con motivo de la segunda intervención francesa en México concretada en 1863, el presidente Benito Juárez trasladó su gobierno a San Luis Potosí después de que el ejército francés tomara la Ciudad de México. El establecimiento del Segundo Imperio Mexicano requirió, entre otras medidas, de la adopción de una monarquía hereditaria encabezada por el príncipe católico Maximiliano de Habsburgo, cuyo arribo al país aconteció en 1864. El monarca y su esposa, la emperatriz Carlota, eligieron al castillo como su residencia, «cautivados por las hermosas vistas del Valle de México que se apreciaban desde el lugar», y este adoptó el título de «Palacio Imperial de Chapultepec», referido coloquialmente como «Miravalle» en alusión al castillo de Miramar y como «Alcázar de Chapultepec». Esta decisión trajo como consecuencia una nueva etapa de remodelación del edificio en la que contribuyeron Julius Hofmann, Carl Gangolf Kayser, Carlos Schaffer, Ramón Rodríguez Arangoity y Eleuterio Méndez.7​21​ De acuerdo con el jardinero de Maximiliano, Wilhen Knechtel: «No había una ventana completa en todo el edificio, las cerraduras habían sido arrancadas, piso que estuvo empedrado con ladrillos (...) había sido excavado y estaba lleno de huecos, las paredes se hallaban sucias y llenas de hoyos porque habían fijado palos de madera para colgar los uniformes, etcétera». Algunas de las modificaciones realizadas en ese período incluyen la reparación de techos, pisos y ventanas,​ así como la producción de arcadas neoclásicas y balcones en la fachada sur —que contrastaron con la arquitectura barroca característica del sitio hasta entonces—, jardines, un pórtico central, un torreón para comunicar ambas plantas del edificio, logias con columnas de hierro,11​ los murales denominados Las Bacantes a cargo del pintor Santiago Rebull, un par de salones de billar y de carruajes,​ y la rampa de acceso al castillo que habría de servir como conexión con el Paseo de la Emperatriz, construido a su vez a manera de calzada entre el palacio de Chapultepec y Bucareli.​ Adicionalmente, la monarquía solicitó el traslado de muebles, pianos, vajillas, óleos y gobelinos desde Europa —algunos de los cuales eran obsequios de Napoleón III— para acondicionar la residencia, así como la construcción de una terraza panorámica frente a sus habitaciones en la planta baja del castillo. El régimen de Maximiliano I llegó a su fin en 1867, con la restauración de la república por Juárez. Previo a este desenlace, el emperador ordenó el desmantelamiento de sus palacios, entre ellos el del castillo de Chapultepec, motivo por el cual se extravió una parte del mobiliario imperial del recinto. Porfiriato (1872-1910)​ El castillo volvió a ser acondicionado como residencia presidencial a partir del mandato de Sebastián Lerdo de Tejada en 1872. Cuatro años después, durante el período del Porfiriato y con el propósito de observar el Tránsito de Venus de 1882, el ministro de fomento Vicente Riva Palacio solicitó la construcción del Observatorio Astronómico Nacional en el Caballero Alto del Alcázar de Chapultepec, cuya inauguración ocurrió el 5 de mayo de 1878.24​ Como parte de sus adecuaciones, se construyeron garitas de vigilancia y una cúpula de vidrio y metal en la torre para albergar el telescopio principal, la cual persistió hasta principios del siglo XX. Adicionalmente ese mismo año, en la oficina telegráfica del torreón, Díaz realizó la primera transmisión telefónica experimental en México. El observatorio operó durante cinco años en el castillo hasta su traslado a Tacubaya,​ y el 8 de junio de 1883 el Colegio Militar regresó por cuarta y última ocasión al recinto, cuya estancia se extendió hasta 1914.​ Además de albergar las oficinas del observatorio, en esta etapa el jardín superior sirvió para el resguardo de los instrumentos científicos del mismo organismo. Un par de años antes, en 1881 se inauguró el primero de tres monumentos dedicados a los combatientes de la intervención estadounidense de 1847; otro de ellos, concluido en 1924, consiste en una serie de esculturas dispuestas en el jardín poniente del castillo y de la autoría de Ignacio Asúnsolo. Cabe mencionar que si bien el presidente Manuel del Refugio González Flores —que en 1882 ocupó el castillo como residencia veraniega—​ dispuso que el observatorio podía mantenerse en el torreón mientras que el Colegio Militar ocupase el resto del edificio, su solicitud no repercutió en el desalojo.26​ En su mandato, se construyó la escalera interior del castillo para comunicar la sala de recepción y el comedor con las habitaciones presidenciales en la parte superior, de manera que las «escaleras de los leones» eran destinadas a los invitados, y las del torreón y del comedor para la servidumbre. De igual manera, comenzó a usarse el salón de lectura de Maximiliano I como espacio de billar. Al igual que González Flores, en su último período presidencial comprendido entre 1884 y 1910, Díaz y su esposa Carmen Romero Rubio usaron el palacio primeramente como su casa de verano, y a partir del 14 de abril de 1896 como su residencia principal.​ Cabe señalar que el Colegio Militar quedó instalado en una nueva sección poniente del palacio.​ Ya que una de sus intenciones era que el edificio «fuera un escaparate del progreso artístico y tecnológico de México», durante esta etapa se instalaron un par de ascensores —uno eléctrico con caja de acero y vidrio para uso interno, y otro hidráulico para comunicar el jardín con la base del cerro de Chapultepec—​ y una sala de boliche.​ También Díaz ordenó la construcción de un boudoir privado en el antiguo salón de té de Carlota, los vitrales procedentes de París que conforman la Galería de Emplomados y un pararrayos, así como la remodelación de la escalera de los leones con mármol blanco y pasamanos de latón.14​28​ Cabe destacar que en 1896 se llevó también a cabo la primera exhibición cinematográfica en la sala de boliche del castillo.​ A su vez, el denominado Salón de Embajadores del castillo, decorado por Epitacio Calvo, sirvió para recibir a diplomáticos de otros países.​ A lo largo del Porfiriato, las fotografías y postales mostraban tanto al castillo como al bosque de Chapultepec como «una presencia siempre vigente del poder».​ En 1900, se colocó con fines decorativos una maqueta de mármol del Monumento a la Independencia, a cargo del arquitecto Antonio Rivas Mercado, en el jardín frontal del palacio.​ Al pie de la escalera de mármol, una comisión compuesta de siete caballeros esperaba a las damas y señoritas para conducirlas hasta la terraza. El adorno floral comenzaba desde la escalinata. A los lados de los leones que la decoran, se veían plantas tropicales y frescas flores formando gracioso conjunto. Entre los albortantes de bronce que sostienen los candelabros, había paneaux de musgo que iban a rematar en espiral en lo alto de las columnas. A ambos lados de la escalinata se veían macizos de plantas y flores, y jarrones de mármol artísticamente velados por palmeras. [...] En los corredores inmediatos a los salones se observaba el mismo buen gusto del adorno floral pero en un delicioso crescendo. [...] Luces incandescentes, colocadas caprichosamente detrás de pantallas de colores, hacían resaltar de tal manera el adorno, que aquello parecía algo feérico y poblado por hadas invisibles. [...] Tanto el corredor del castillo, como las elegantes habitaciones del primer piso, fueron convertidas en salones para el té. Poco antes del final de su régimen, en marzo de 1908 Díaz sostuvo una entrevista en el castillo con el periodista estadounidense James Creelman,​ y al año siguiente grabó una lectura realizada en el castillo de Chapultepec de una carta dirigida a Thomas Alva Edison para expresarle su admiración y respeto,​ además de reunirse en uno de los salones del edificio con el presidente estadounidense William Howard Taft a finales de ese mismo año. Revolución Mexicana (1911-1933)​ El castillo de Chapultepec continuó siendo la residencia presidencial durante la mayor parte de la Revolución Mexicana y hasta 1938.7​ Tras la renuncia de Díaz, Francisco León de la Barra y Francisco I. Madero habitaron el palacio entre 1911 y 1913; en febrero, durante la Decena Trágica, Madero realizó la denominada Marcha de la Lealtad desde el castillo hasta el Palacio Nacional acompañado de los cadetes del Colegio Militar, pese a la sublevación de algunos mandos del Ejército Mexicano.​ Desde entonces, anualmente se conmemora este acontecimiento a las afueras del recinto. Por instrucción de Venustiano Carranza para que «el Alcázar fuese más visible», en 1916 se demolió el edificio al suroeste del Colegio Militar.​ De igual manera, se remodelaron las escaleras de leones. A su vez, Álvaro Obregón contrató a Rivas Mercado para que diseñara la fachada del Ministerio de Fomento que habría de instalarse en el área ocupada previamente por el Colegio Militar en el palacio. Esta adecuación se sumó a otras tales como las pérgolas, el espejo de agua, el monumento «La Patria agradecida a sus hijos caídos» y la fuente del Chapulín —estas últimas a cargo de Asúnsolo y Luis Albarrán, respectivamente—.​ Cabe resaltar que Obregón habitó el castillo desde su nombramiento como secretarío de guerra y marina por Carranza, y a finales de ese mismo año nació su hijo Álvaro Obregón Tapia en las instalaciones del palacio. A finales de 1925, se llevó a cabo un baile en el palacio para celebrar el cumpleaños de Ernestina Elías Calles Chacón, hija de Plutarco Elías Calles, mientras que en febrero de 1927 se usó el salón de embajadores para la boda de su otra hija, Natalia Elías Calles Chacón, con el empresario Carlos Herrera, durante el cual el edificio lució «profusamente iluminado y adornado con flores en los salones y terrazas».36​ Unos meses después, tras la muerte de Natalia Chacón, cónyuge del mandatario, se realizó una ceremonia fúnebre oficial en el alcázar del castillo.​ Por otra parte, durante el mandato de Emilio Portes Gil, en 1929 se firmaron en la fortaleza de Chapultepec los Tratados de Paz con los que culminó la Guerra Cristera.​ Años después, a finales de 1932, Pascual Ortiz Rubio convocó a su gabinete al castillo para dar a conocer su renuncia como titular del poder ejecutivo, y en 1933 se colocó un mural en la escalera de los leones realizado por Eduardo Solares. Época contemporánea (1934-actualidad)​ En 1934 Lázaro Cárdenas del Río eligió Los Pinos en vez del castillo de Chapultepec como su residencia ya que «era muy ostentoso para que viviera ahí el Presidente de un país en plena reconstrucción, tras años de enfrentamientos generados por el movimiento revolucionario».​ Cuatro años después, y una vez recibido por la Secretaría de Educación Pública el plan para los trabajos de adaptación del castillo,​ se publicó un decreto mediante el cual se estipuló que el edificio habría de ser la sede del Museo Nacional de Historia, que abrió sus puertas al público por primera vez el 27 de septiembre de 1944.7 Para este fin, se habían llevado a cabo ciertas adecuaciones al recinto desde 1941.​ Cabe resaltar que, hasta entonces, un total de catorce mandatarios habían habitado el palacio desde el Segundo Imperio. En su inauguración estuvieron presentes Manuel Ávila Camacho, Soledad Orozco y Jaime Torres Bodet, entre otras figuras políticas.​ Desde entonces, el museo es administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) bajo el siguiente argumento: Puesto que la tradición y memorias de tal sitio, desde los tiempos más remotos, lo consagran como monumento histórico por excelencia y lección objetiva de patriotismo, accesible a todas las clases sociales Su adaptación como museo no impidió que el castillo albergara la Conferencia Interamericana sobre problemas de la Guerra y la Paz, realizada a comienzos de 1945 y que culminó con la firma del Acta de Chapultepec, la cual sirvió como precedente para el establecimiento de la Organización de Estados Americanos.​ En noviembre de 1960 se inauguró el Museo del Caracol en la rampa de acceso al edificio, diseñado por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez.42​ En ese período los artistas Juan O'Gorman y Jorge González Camarena realizaron dos de los murales que forman parte del acervo cultural del castillo: «Retablo de la Independencia» y «La fusión de dos culturas», respectivamente.​ En 1962 se llevó a cabo en sus instalaciones el Congreso Internacional de Americanistas mediante el cual se acordó la construcción del Museo Nacional de Antropología. Desde entonces el recinto, considerado como un «referente de la identidad nacional, de patriotismo y de diversidad cultural»,46​ ha tenido varias adecuaciones para aumentar su acervo cultural conformado por una amplia diversidad de objetos y documentos históricos. Por ejemplo, entre 1972 y 1974 se construyeron depósitos para conservar ciertas colecciones así como una biblioteca; en el año 2000 se remodeló el área del alcázar; y cuatro años después ocurrió algo similar con las salas históricas y el discurso museográfico, además de que se adquirió mobiliario para la conservación del acervo del museo.47​ Sus instalaciones son usadas también para la realización de programas académicos, conferencias, conciertos, visitas guiadas y proyecciones cinematográficas. Una parte de sus colecciones han sido trasladadas a otros museos con el paso del tiempo, como es el caso del Museo Nacional de Antropología. En 1992 se firmaron en este sitio los Acuerdos de Paz de El Salvador, mediante los cuales el gobierno de ese país y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional culminaron una guerra civil que se había prolongado por más de una década.​ De forma similar, entre 2011 y 2012 ocurrieron las reuniones entre el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad y el presidente Felipe Calderón Hinojosa en las instalaciones del castillo,​ y el G20.​ Cabe mencionar que en 2009 el INAH produjo un recorrido virtual por el palacio de Chapultepec, que desde entonces está habilitado para el público en general. Si bien en 2012 se tenían registros de más de 18 mil visitantes que acudían al castillo cada fin de semana,​ esta cifra aumentó a más de un millón de personas en promedio a lo largo de 2017.​ De manera similar, su colección museográfica se ha incrementado significativamente: en 1944 su inventario era de 15 mil piezas, mientras que en 2013 ya superaba los 100 mil objetos. Arquitectura​ Planta baja: 1: Las revoluciones 2: La era constitucional 3: Sala Siqueiros 4: Hacia la modernidad 5: La joven nación (1821-1867) 6: Patio de escudos 7: Las huellas de Miguel Hidalgo 8: El visitador del rey 9: Dos continentes aislados 10: La iglesia en tiempos de los Borbones 11: La edad de la razón 12: El juego de los intercambios 13: Sala de carruajes 14: Sala introductoria 15: Sala de lectura 16: Sala de juegos 17: Salón fumador 18: Salón comedor 19: Antecomedor 20: Elevador Porfirio Díaz 21: Escalera púrpura 22: Salón de música 23: Salón de té 24: Recámara de Carlota 25: Baño de Carlota 26: Sala de estar 27: Sala de acuerdos 28: Antesala de acuerdos 29: Escalera de leones 30: Sala de la batalla de Chapultepec 31: Fuente del Chapulín 32: Biblioteca Planta alta: 1: Auditorio 2: Terraza sur 3: Exposiciones temporales 4: Terraza del pórtico 5: Sala de virreyes 6: Sala de malaquitas 7: Jardín de alcázar 8: El caballero alto 9: Escalera de leones 10: Terrazas del alcázar 11: Recámara de Porfirio Díaz 12: Recámara de Carmen Romero 13: Escalera púrpura 14: Salón de embajadores 15: Despacho del presidente 16: Sala de emplomados El castillo de Chapultepec ocupa una superficie de 11,8 hectáreas, y està ubicado a 2325 m s. n. m., en la primera sección del bosque de Chapultepec, en la Ciudad de México. A partir de su uso como sede del Museo Nacional de Historia, se encuentra dividido en tres áreas: el recinto central y el alcázar, en la primera planta; y el área de exposiciones temporales en la parte superior.​ A grandes rasgos, posee un diseño de estilo barroco y neoclásico.​ Cabe mencionar que históricamente su estructura ha tenido ciertas reconstrucciones y adaptaciones, especialmente tras su invasión por el ejército estadounidense en 1847, y su uso primeramente como residencia imperial por Maximiliano y Carlota, y luego por el presidente Díaz —período en el que surgió el alcázar contemporáneo—.​ Asimismo se han realizado ciertas adecuaciones para albergar las distintas colecciones artísticas del museo. El edificio, referido indistintamente como «castillo» y «alcázar», es considerado como «un referente de la historia de México además de un espacio emblemático del paisaje de la capital del país».​ Desde una percepción museográfica, el alcázar tiene como propósito conservar «el sentido residencial que le otorgaron los gobernantes: sus recámaras y salones recrean ambientaciones de época que remiten a la vida cotidiana de quienes aquí vivieron». Recinto central​ Durante la transición imperial se llevaron a cabo ciertas adecuaciones significativas al recinto, como lo son la construcción de la arcada principal además de ampliarse la rampa de acceso al castillo. La simbólica escalera de leones, construida en 1878 y destinada a la recepción de los invitados de los presidentes, se remodeló en 1915 durante el mandato de Carranza. Contiene mármol blanco y sus pasamanos están fabricados con latón. Antes de su remodelación, conducía directamente a los jardínes del alcázar. En el interior del recinto central se encuentran una docena de salas que exponen la historia de México desde la época colonial hasta la era contemporánea, además del patio de escudos y una tienda.​ A su vez, la sala de carruajes sirve de acceso al alcázar y anteriormente sirvió como caballeriza, cochera y salón de carruajes imperiales. Entre sus habitaciones se encuentran los salones de lecturas y de juegos; el primero era usado por Maximiliano para leer y redactar decretos, mientras que la habitación de juegos, con la excepción de la etapa en la que el recinto albergó al observatorio astronómico nacional, sirvió como sitio de «esparcimiento y diversión» para sus residentes, que lo utilizaban para jugar boliche, billar, naipes y ajedrez. Eventualmente, durante la presidencia de González, se dispuso de la sala para fumar en donde se reunían para «discutir las cuestiones que ocupaban las mentes de los invitados».​ El comedor, introducido en 1880, posee acabados de cedro, caoba, metal y mármol en sus aparadores y chimenea, los cuales fueron realizados por los artistas Pedro Téllez Toledo y Epitacio Calvo.​ En 1972 se edificó la biblioteca de la planta inferior que posee contenidos de museografía, historia, numismática y pintura. Alcázar​ La zona del alcázar se encuentra tanto en la planta inferior como en la superior. La mayoría de sus salas constituyen recreaciones de las habitaciones originales utilizadas por el imperio mexicano, por ejemplo, como es el caso de la recámara de Carlota.​ Anteriormente se encontraba instalada la cocina en el sótano del edificio, y el personal operativo se encargaba de trasladar los alimentos al primer piso del alcázar mediante una escalera y un montacargas ubicados al costado del antecomedor. Durante el Porfiriato se instaló un elevador eléctrico para comunicar el comedor tanto con el sótano como con la planta superior, aunque el personal operativo debía usar solamente las escaleras del torreón sureste como unas ubicadas detrás del comedor para trasladarse a lo largo del palacio. La recámara de Carlota posee una decoración francesa de estilo Boulle, caracterizada por las incrustaciones de latón, carey y bronce tipo rococó. Cabe resaltar que este espacio se incorporó al castillo entre 1880 y 1884, tras ser adquirido por el presidente González con la creencia de que era la habitación auténtica de la emperatriz. A su vez, Carlota contaba con una tina de mármol de una sola pieza fabricada por Atilio Tangassi.​ Con una decoración similar, el salón de música o también conocido como «salón de los gobelinos» está fabricado con madero de avellano y contiene piezas de gobelino en las cuales se muestran fábulas de Jean de La Fontaine, además de un par de pianos. Carlota usó el salón de té como despacho particular, aunque Díaz lo empleó más tarde como boudoir. Tanto la sala como la antesala de acuerdos eran usadas como sitios de reunión del presidente con su gabinete para discutir y resolver asuntos públicos, aunque durante el mandato de Díaz la antesala albergó la habitación telefónica del castillo. Recinto superior​ En la planta alta del castillo se disponen varias salas de exposiciones históricas temporales, así como la sala de virreyes, el salón de embajadores, un auditorio y un par de terrazas. En una de ellas, la terraza sur, se encuentra una fuente de bronce con forma de chapulín creada por Luis Albarrán en la década de 1920.​ En el alcázar superior se encuentran a su vez las recámaras de Díaz y Romero, así como un jardín, un patio y una terraza. Históricamente, los mandatarios tenían sus habitaciones particulares en este piso, lo cual llevó a la creación de la escalera interior o «púrpura» en los años 1880 para facilitar el traslado hacia el área de recepción y el comedor en el recinto inferior.14​ Cabe mencionar que el jardín es una representación del que Maximiliano mandó construir para que su esposa «disfrutara el perfume de las flores y el vuelo de los colibríes».​ La galería de emplomados se caracteriza por la vidriera construida en Francia durante el Porfiriato con la intención de «proteger el corredor, de la entonces residencia presidencial, de las corrientes de aire» provenientes de los jardínes del alcázar. Su vitral muestra las versiones personificadas de las diosas romanas Pomona, Flora, Hebe y Ceres. El salón de embajadores era el espacio utilizado para la recepción de los invitados de Díaz y se destaca por la presencia de elementos arquitectónicos barrocos y neoclásicos, encargados por el entonces presidente a Calvo.​ En la cultura popular​ En 1950, se filmaron algunas escenas de la película Sobre las Olas, protagonizada por Pedro Infante En 1957, se filmó la primera escena de la película El bolero de Raquel, protagonizada por Mario Moreno "Cantinflas" En 1996, el castillo fue utilizado como escenario en la realización de la película Romeo + Juliet, protagonizada por Leonardo DiCaprio y Claire Danes. En el año 2006 el videojuego "Tom Clancy's Ghost Recon Advanced Warfighter" usa los alrededores del castillo, así como el patio de armas donde se puede distinguir detalles característicos del castillo: La fuente del chapulín, la entrada principal, la torre vigía entre otros. Dicha misión consiste en destruir varios cañones que impiden el avance de los Ghost y el ejército mexicano hacia el Campo Marte para derrotar a las fuerzas rebeldes. Ha formado parte del tema de muchas telenovelas e historias literarias.
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Chapultepec Castle
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El Castillo de Chapultepec es una construcción palaciega en el centro del Bosque de Chapultepec situado en la Ciudad de México, a una elevación de 2325 metros sobre el nivel del mar. Fue construido por el virrey Bernardo de Gálvez y Madrid sobre el cerro del Chapulín (Chapultepec es palabra de origen náhuatl «Chapulli, saltamontes, y tepe(tl), cerro, Chapultepetl», que significa "cerro del saltamontes" o "cerro del chapulín"). Fue construido en la época del Virreinato como casa de verano para el virrey. Se le dio diversos usos, desde almacén de pólvora hasta academia militar en 1841. También fue la residencia oficial del emperador Maximiliano I de México (1864-1867) y de los presidentes del país entre 1884 y 1935. Ha sufrido ampliaciones y remodelaciones. Cuenta con diversos patios, escalinatas, jardines, vestíbulos, salas y amplios espacios característicos de los inmuebles del siglo XIX y principios del XX. El castillo cuenta con un bulevar que conectaba directamente la residencia imperial con el centro de la ciudad, actualmente conocido como Paseo de la Reforma. Posteriormente el edificio se vio nuevamente en desuso. Tras 10 años, pasó a ser el primer observatorio astronómico de México por solo 5 años. Después volvió a ser un Colegio Militar, para luego ser la residencia presidencial, como se había previsto desde un inicio. El Museo Nacional de Historia es formalmente inaugurado el 27 de septiembre de 1944 (del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y del Instituto Nacional de Antropología e Historia). Su director, desde 2014, es el historiador Salvador Rueda Smithers. Historia​ Antecedentes​ La construcción del castillo de Chapultepec se remonta a 1530 cuando Carlos I de España decretó al bosque de Chapultepec como propiedad de la Ciudad de México. Desde entonces, los virreyes de Nueva España frecuentaron el lugar para pasear, descansar y cazar ciervos, liebres y conejos. Durante el mandato de Luis de Velasco y Ruiz de Alarcón se edificó un palacio en una de las laderas de Chapultepec que habría de servir durante el próximo par de siglos como sitio de alojamiento temporal para los virreyes antes de su arribo a la capital novohispana,6​ aunque también habría de ser empleado para eventos de entretenimiento. Tras sufrir severos daños por la explosión de un polvorín cercano a mediados del siglo XVIII, el recinto quedó abandonado pese a una iniciativa de la Corona española para que fuese usado como la cárcel de la Acordada. Periodo virreinal (1783-1806)​ A finales de 1783, y durante el ejercicio del virrey Matías de Gálvez y Gallardo, comenzó la construcción de una nueva casa de descanso en Chapultepec en una antigua ermita dedicada al Arcángel Miguel,8​ a manera de reemplazo del anterior edificio, en cuyo diseño y planificación participaron los ingenieros Francisco Bambitelli y Manuel Agustín Mascaró,7​ y que contó inicialmente con una subvención del Tribunal del Consulado.​ Si bien este proceso dio inicio el 16 de agosto de 1785 durante el mandato de su hijo, Bernardo de Gálvez, finalmente quedó inconcluso ese mismo año y se ordenó su subasta.7​ Debido a la ausencia de compradores interesados y tras la muerte de Gálvez en 1786, el Consejo de Hacienda adquirió sus puertas, ventanas y cristales.​ Aunque se consideró usar el caserón como sede del Archivo General del Reino de la Nueva España en 1792 a partir de un diseño elaborado por Miguel Constanzó,7​10​ finalmente el Ayuntamiento de México lo adquirió en 1806.​ Cabe mencionar que Alexander von Humboldt visitó el lugar en 1803 y protestó en su Ensayo político del Reino de la Nueva España contra la subasta del palacio de Chapultepec. Intervención estadounidense y guerra de Reforma (1833-1863)​ El edificio permaneció abandonado y «muy deteriorado» hasta 1833,​ cuando quedó establecido como sede del Heroico Colegio Militar, cuya inauguración se llevó a cabo en 1843. Sobre esta elección, Manuel Gómez Pedraza opinó: «En esta clase de escuela no cabe la medianía, es preciso, aspirar a la perfección, cerca de la capital, hay un edificio, cuyo local convida para erigir un Liceo... que dé honor a la nación».​ Durante este período se construyó el torreón denominado «Caballero Alto» que le confirió al sitio un aspecto de fortaleza y que habría de influir en su clasificación como castillo.​ Cabe mencionar que en ese sitio anteriormente se habían erigido un templo prehispánico y la ermita de Miguel Arcángel. En 1839, tras una visita a Chapultepec, la cronista Frances Erskine Inglis realizó la siguiente descripción del castillo, al cual calificó como «el sitio histórico más lleno de tradiciones de que la Capital pueda ufanarse»: Pese a que «tiene aire tradicional. [...] Los apartamientos están solitarios y abandonados, las paredes se caen ruinosas, los vidrios de las ventas y las esculturas de las puertas han sido objeto de ventas; y, expuesto a todos los vientos, erecto en la gran altura, el Castillo decae rápidamente [...] El interior nunca llegó a concluirse, y sin embargo, tal como está, costó al gobierno español cerca de trescientos mil duros. Cuando advertimos sus poderosas condiciones militares, lo ventajoso de sus posición, fortificada por medio de murallas salientes y de parapetos que miran hacia México; y cuando vimos que, en la parte septentrional hay grandes fosos y bóvedas subterráneas capaces de guardar gran acopio de provisiones, nos dimos cuenta de que no eran quizás del todo infundados los celos y las sospechas del Gobierno, despertados por la construcción de esa fortaleza que parecía palacio veraniego. Durante la intervención estadounidense en México en 1847, el recinto fue objeto de un asalto por parte del ejército invasor que ocasionó varios daños y la muerte de varios cadetes del ejército mexicano,7​ al ser considerado como «el último bastión de defensa» nacional.15​ Cabe resaltar que el sitio estaba «ligeramente fortificado» al disponer de cuatro a siete cañones colocados en «la parte más alta del cerro» y se instalaron blindajes en los dormitorios así como sacos de tierra en forma de cerco perimetral para resistir el ataque. Un total de 832 soldados y cadetes custodiaban el castillo bajo el mando del general Nicolás Bravo. Tras la derrota mexicana después de catorce horas de asedio del castillo,​ los estadounidenses ocuparon la Ciudad de México hasta la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo mediante el cual el país cedió más de la mitad de su territorio a Estados Unidos.​ De acuerdo con una descripción del historiador Miguel Sánchez Lamego:. Para el año de 1847, el llamado Castillo de Chapultepec estaba constituido por una parte residencial o sea el Alcázar que comprendía una serie de locales (sala, comedor, recámaras, etc.) adosados al macizo rocoso de la meseta... También contaba con un observatorio astronómico que era una torre, la cual se hallaba situada en la cima del cerro casi al centro del espacio limitado por las construcciones del Alcázar. El Colegio Militar, edificación de dos pisos, ocupaba el costado norte de la meseta, dejando toda la parte sur de ésta para formar una Plaza de Armas, cuyo edificio comprendía diversos locales (dirección, aulas, dormitorios, etc.) Tras una serie de remodelaciones realizadas para reparar los daños de la batalla de Chapultepec, el Colegio Militar siguió ocupando el castillo desde 1849 hasta 1858,17​ cuando Miguel Miramón usó el palacio como residencia presidencial entre 1859 y 1860, durante la guerra de Reforma.7​ En este período se construyeron nuevas habitaciones en el segundo piso del alcázar y la balaustrada sur.11​ Mediante un decreto gubernamental, el Heroico Colegio Militar se instaló una vez más en el castillo entre 1861 y 1863, antes de que se suscitara la segunda intervención francesa en México.​ Varios años después de la guerra estadounidense, se descubrió una caja del tiempo de piedra que contenía «una lista de oficiales, algunas monedas de plata y un revólver». Segundo Imperio Mexicano (1863-1867)​ Con motivo de la segunda intervención francesa en México concretada en 1863, el presidente Benito Juárez trasladó su gobierno a San Luis Potosí después de que el ejército francés tomara la Ciudad de México. El establecimiento del Segundo Imperio Mexicano requirió, entre otras medidas, de la adopción de una monarquía hereditaria encabezada por el príncipe católico Maximiliano de Habsburgo, cuyo arribo al país aconteció en 1864. El monarca y su esposa, la emperatriz Carlota, eligieron al castillo como su residencia, «cautivados por las hermosas vistas del Valle de México que se apreciaban desde el lugar», y este adoptó el título de «Palacio Imperial de Chapultepec», referido coloquialmente como «Miravalle» en alusión al castillo de Miramar y como «Alcázar de Chapultepec». Esta decisión trajo como consecuencia una nueva etapa de remodelación del edificio en la que contribuyeron Julius Hofmann, Carl Gangolf Kayser, Carlos Schaffer, Ramón Rodríguez Arangoity y Eleuterio Méndez.7​21​ De acuerdo con el jardinero de Maximiliano, Wilhen Knechtel: «No había una ventana completa en todo el edificio, las cerraduras habían sido arrancadas, piso que estuvo empedrado con ladrillos (...) había sido excavado y estaba lleno de huecos, las paredes se hallaban sucias y llenas de hoyos porque habían fijado palos de madera para colgar los uniformes, etcétera». Algunas de las modificaciones realizadas en ese período incluyen la reparación de techos, pisos y ventanas,​ así como la producción de arcadas neoclásicas y balcones en la fachada sur —que contrastaron con la arquitectura barroca característica del sitio hasta entonces—, jardines, un pórtico central, un torreón para comunicar ambas plantas del edificio, logias con columnas de hierro,11​ los murales denominados Las Bacantes a cargo del pintor Santiago Rebull, un par de salones de billar y de carruajes,​ y la rampa de acceso al castillo que habría de servir como conexión con el Paseo de la Emperatriz, construido a su vez a manera de calzada entre el palacio de Chapultepec y Bucareli.​ Adicionalmente, la monarquía solicitó el traslado de muebles, pianos, vajillas, óleos y gobelinos desde Europa —algunos de los cuales eran obsequios de Napoleón III— para acondicionar la residencia, así como la construcción de una terraza panorámica frente a sus habitaciones en la planta baja del castillo. El régimen de Maximiliano I llegó a su fin en 1867, con la restauración de la república por Juárez. Previo a este desenlace, el emperador ordenó el desmantelamiento de sus palacios, entre ellos el del castillo de Chapultepec, motivo por el cual se extravió una parte del mobiliario imperial del recinto. Porfiriato (1872-1910)​ El castillo volvió a ser acondicionado como residencia presidencial a partir del mandato de Sebastián Lerdo de Tejada en 1872. Cuatro años después, durante el período del Porfiriato y con el propósito de observar el Tránsito de Venus de 1882, el ministro de fomento Vicente Riva Palacio solicitó la construcción del Observatorio Astronómico Nacional en el Caballero Alto del Alcázar de Chapultepec, cuya inauguración ocurrió el 5 de mayo de 1878.24​ Como parte de sus adecuaciones, se construyeron garitas de vigilancia y una cúpula de vidrio y metal en la torre para albergar el telescopio principal, la cual persistió hasta principios del siglo XX. Adicionalmente ese mismo año, en la oficina telegráfica del torreón, Díaz realizó la primera transmisión telefónica experimental en México. El observatorio operó durante cinco años en el castillo hasta su traslado a Tacubaya,​ y el 8 de junio de 1883 el Colegio Militar regresó por cuarta y última ocasión al recinto, cuya estancia se extendió hasta 1914.​ Además de albergar las oficinas del observatorio, en esta etapa el jardín superior sirvió para el resguardo de los instrumentos científicos del mismo organismo. Un par de años antes, en 1881 se inauguró el primero de tres monumentos dedicados a los combatientes de la intervención estadounidense de 1847; otro de ellos, concluido en 1924, consiste en una serie de esculturas dispuestas en el jardín poniente del castillo y de la autoría de Ignacio Asúnsolo. Cabe mencionar que si bien el presidente Manuel del Refugio González Flores —que en 1882 ocupó el castillo como residencia veraniega—​ dispuso que el observatorio podía mantenerse en el torreón mientras que el Colegio Militar ocupase el resto del edificio, su solicitud no repercutió en el desalojo.26​ En su mandato, se construyó la escalera interior del castillo para comunicar la sala de recepción y el comedor con las habitaciones presidenciales en la parte superior, de manera que las «escaleras de los leones» eran destinadas a los invitados, y las del torreón y del comedor para la servidumbre. De igual manera, comenzó a usarse el salón de lectura de Maximiliano I como espacio de billar. Al igual que González Flores, en su último período presidencial comprendido entre 1884 y 1910, Díaz y su esposa Carmen Romero Rubio usaron el palacio primeramente como su casa de verano, y a partir del 14 de abril de 1896 como su residencia principal.​ Cabe señalar que el Colegio Militar quedó instalado en una nueva sección poniente del palacio.​ Ya que una de sus intenciones era que el edificio «fuera un escaparate del progreso artístico y tecnológico de México», durante esta etapa se instalaron un par de ascensores —uno eléctrico con caja de acero y vidrio para uso interno, y otro hidráulico para comunicar el jardín con la base del cerro de Chapultepec—​ y una sala de boliche.​ También Díaz ordenó la construcción de un boudoir privado en el antiguo salón de té de Carlota, los vitrales procedentes de París que conforman la Galería de Emplomados y un pararrayos, así como la remodelación de la escalera de los leones con mármol blanco y pasamanos de latón.14​28​ Cabe destacar que en 1896 se llevó también a cabo la primera exhibición cinematográfica en la sala de boliche del castillo.​ A su vez, el denominado Salón de Embajadores del castillo, decorado por Epitacio Calvo, sirvió para recibir a diplomáticos de otros países.​ A lo largo del Porfiriato, las fotografías y postales mostraban tanto al castillo como al bosque de Chapultepec como «una presencia siempre vigente del poder».​ En 1900, se colocó con fines decorativos una maqueta de mármol del Monumento a la Independencia, a cargo del arquitecto Antonio Rivas Mercado, en el jardín frontal del palacio.​ Al pie de la escalera de mármol, una comisión compuesta de siete caballeros esperaba a las damas y señoritas para conducirlas hasta la terraza. El adorno floral comenzaba desde la escalinata. A los lados de los leones que la decoran, se veían plantas tropicales y frescas flores formando gracioso conjunto. Entre los albortantes de bronce que sostienen los candelabros, había paneaux de musgo que iban a rematar en espiral en lo alto de las columnas. A ambos lados de la escalinata se veían macizos de plantas y flores, y jarrones de mármol artísticamente velados por palmeras. [...] En los corredores inmediatos a los salones se observaba el mismo buen gusto del adorno floral pero en un delicioso crescendo. [...] Luces incandescentes, colocadas caprichosamente detrás de pantallas de colores, hacían resaltar de tal manera el adorno, que aquello parecía algo feérico y poblado por hadas invisibles. [...] Tanto el corredor del castillo, como las elegantes habitaciones del primer piso, fueron convertidas en salones para el té. Poco antes del final de su régimen, en marzo de 1908 Díaz sostuvo una entrevista en el castillo con el periodista estadounidense James Creelman,​ y al año siguiente grabó una lectura realizada en el castillo de Chapultepec de una carta dirigida a Thomas Alva Edison para expresarle su admiración y respeto,​ además de reunirse en uno de los salones del edificio con el presidente estadounidense William Howard Taft a finales de ese mismo año. Revolución Mexicana (1911-1933)​ El castillo de Chapultepec continuó siendo la residencia presidencial durante la mayor parte de la Revolución Mexicana y hasta 1938.7​ Tras la renuncia de Díaz, Francisco León de la Barra y Francisco I. Madero habitaron el palacio entre 1911 y 1913; en febrero, durante la Decena Trágica, Madero realizó la denominada Marcha de la Lealtad desde el castillo hasta el Palacio Nacional acompañado de los cadetes del Colegio Militar, pese a la sublevación de algunos mandos del Ejército Mexicano.​ Desde entonces, anualmente se conmemora este acontecimiento a las afueras del recinto. Por instrucción de Venustiano Carranza para que «el Alcázar fuese más visible», en 1916 se demolió el edificio al suroeste del Colegio Militar.​ De igual manera, se remodelaron las escaleras de leones. A su vez, Álvaro Obregón contrató a Rivas Mercado para que diseñara la fachada del Ministerio de Fomento que habría de instalarse en el área ocupada previamente por el Colegio Militar en el palacio. Esta adecuación se sumó a otras tales como las pérgolas, el espejo de agua, el monumento «La Patria agradecida a sus hijos caídos» y la fuente del Chapulín —estas últimas a cargo de Asúnsolo y Luis Albarrán, respectivamente—.​ Cabe resaltar que Obregón habitó el castillo desde su nombramiento como secretarío de guerra y marina por Carranza, y a finales de ese mismo año nació su hijo Álvaro Obregón Tapia en las instalaciones del palacio. A finales de 1925, se llevó a cabo un baile en el palacio para celebrar el cumpleaños de Ernestina Elías Calles Chacón, hija de Plutarco Elías Calles, mientras que en febrero de 1927 se usó el salón de embajadores para la boda de su otra hija, Natalia Elías Calles Chacón, con el empresario Carlos Herrera, durante el cual el edificio lució «profusamente iluminado y adornado con flores en los salones y terrazas».36​ Unos meses después, tras la muerte de Natalia Chacón, cónyuge del mandatario, se realizó una ceremonia fúnebre oficial en el alcázar del castillo.​ Por otra parte, durante el mandato de Emilio Portes Gil, en 1929 se firmaron en la fortaleza de Chapultepec los Tratados de Paz con los que culminó la Guerra Cristera.​ Años después, a finales de 1932, Pascual Ortiz Rubio convocó a su gabinete al castillo para dar a conocer su renuncia como titular del poder ejecutivo, y en 1933 se colocó un mural en la escalera de los leones realizado por Eduardo Solares. Época contemporánea (1934-actualidad)​ En 1934 Lázaro Cárdenas del Río eligió Los Pinos en vez del castillo de Chapultepec como su residencia ya que «era muy ostentoso para que viviera ahí el Presidente de un país en plena reconstrucción, tras años de enfrentamientos generados por el movimiento revolucionario».​ Cuatro años después, y una vez recibido por la Secretaría de Educación Pública el plan para los trabajos de adaptación del castillo,​ se publicó un decreto mediante el cual se estipuló que el edificio habría de ser la sede del Museo Nacional de Historia, que abrió sus puertas al público por primera vez el 27 de septiembre de 1944.7 Para este fin, se habían llevado a cabo ciertas adecuaciones al recinto desde 1941.​ Cabe resaltar que, hasta entonces, un total de catorce mandatarios habían habitado el palacio desde el Segundo Imperio. En su inauguración estuvieron presentes Manuel Ávila Camacho, Soledad Orozco y Jaime Torres Bodet, entre otras figuras políticas.​ Desde entonces, el museo es administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) bajo el siguiente argumento: Puesto que la tradición y memorias de tal sitio, desde los tiempos más remotos, lo consagran como monumento histórico por excelencia y lección objetiva de patriotismo, accesible a todas las clases sociales Su adaptación como museo no impidió que el castillo albergara la Conferencia Interamericana sobre problemas de la Guerra y la Paz, realizada a comienzos de 1945 y que culminó con la firma del Acta de Chapultepec, la cual sirvió como precedente para el establecimiento de la Organización de Estados Americanos.​ En noviembre de 1960 se inauguró el Museo del Caracol en la rampa de acceso al edificio, diseñado por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez.42​ En ese período los artistas Juan O'Gorman y Jorge González Camarena realizaron dos de los murales que forman parte del acervo cultural del castillo: «Retablo de la Independencia» y «La fusión de dos culturas», respectivamente.​ En 1962 se llevó a cabo en sus instalaciones el Congreso Internacional de Americanistas mediante el cual se acordó la construcción del Museo Nacional de Antropología. Desde entonces el recinto, considerado como un «referente de la identidad nacional, de patriotismo y de diversidad cultural»,46​ ha tenido varias adecuaciones para aumentar su acervo cultural conformado por una amplia diversidad de objetos y documentos históricos. Por ejemplo, entre 1972 y 1974 se construyeron depósitos para conservar ciertas colecciones así como una biblioteca; en el año 2000 se remodeló el área del alcázar; y cuatro años después ocurrió algo similar con las salas históricas y el discurso museográfico, además de que se adquirió mobiliario para la conservación del acervo del museo.47​ Sus instalaciones son usadas también para la realización de programas académicos, conferencias, conciertos, visitas guiadas y proyecciones cinematográficas. Una parte de sus colecciones han sido trasladadas a otros museos con el paso del tiempo, como es el caso del Museo Nacional de Antropología. En 1992 se firmaron en este sitio los Acuerdos de Paz de El Salvador, mediante los cuales el gobierno de ese país y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional culminaron una guerra civil que se había prolongado por más de una década.​ De forma similar, entre 2011 y 2012 ocurrieron las reuniones entre el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad y el presidente Felipe Calderón Hinojosa en las instalaciones del castillo,​ y el G20.​ Cabe mencionar que en 2009 el INAH produjo un recorrido virtual por el palacio de Chapultepec, que desde entonces está habilitado para el público en general. Si bien en 2012 se tenían registros de más de 18 mil visitantes que acudían al castillo cada fin de semana,​ esta cifra aumentó a más de un millón de personas en promedio a lo largo de 2017.​ De manera similar, su colección museográfica se ha incrementado significativamente: en 1944 su inventario era de 15 mil piezas, mientras que en 2013 ya superaba los 100 mil objetos. Arquitectura​ Planta baja: 1: Las revoluciones 2: La era constitucional 3: Sala Siqueiros 4: Hacia la modernidad 5: La joven nación (1821-1867) 6: Patio de escudos 7: Las huellas de Miguel Hidalgo 8: El visitador del rey 9: Dos continentes aislados 10: La iglesia en tiempos de los Borbones 11: La edad de la razón 12: El juego de los intercambios 13: Sala de carruajes 14: Sala introductoria 15: Sala de lectura 16: Sala de juegos 17: Salón fumador 18: Salón comedor 19: Antecomedor 20: Elevador Porfirio Díaz 21: Escalera púrpura 22: Salón de música 23: Salón de té 24: Recámara de Carlota 25: Baño de Carlota 26: Sala de estar 27: Sala de acuerdos 28: Antesala de acuerdos 29: Escalera de leones 30: Sala de la batalla de Chapultepec 31: Fuente del Chapulín 32: Biblioteca Planta alta: 1: Auditorio 2: Terraza sur 3: Exposiciones temporales 4: Terraza del pórtico 5: Sala de virreyes 6: Sala de malaquitas 7: Jardín de alcázar 8: El caballero alto 9: Escalera de leones 10: Terrazas del alcázar 11: Recámara de Porfirio Díaz 12: Recámara de Carmen Romero 13: Escalera púrpura 14: Salón de embajadores 15: Despacho del presidente 16: Sala de emplomados El castillo de Chapultepec ocupa una superficie de 11,8 hectáreas, y està ubicado a 2325 m s. n. m., en la primera sección del bosque de Chapultepec, en la Ciudad de México. A partir de su uso como sede del Museo Nacional de Historia, se encuentra dividido en tres áreas: el recinto central y el alcázar, en la primera planta; y el área de exposiciones temporales en la parte superior.​ A grandes rasgos, posee un diseño de estilo barroco y neoclásico.​ Cabe mencionar que históricamente su estructura ha tenido ciertas reconstrucciones y adaptaciones, especialmente tras su invasión por el ejército estadounidense en 1847, y su uso primeramente como residencia imperial por Maximiliano y Carlota, y luego por el presidente Díaz —período en el que surgió el alcázar contemporáneo—.​ Asimismo se han realizado ciertas adecuaciones para albergar las distintas colecciones artísticas del museo. El edificio, referido indistintamente como «castillo» y «alcázar», es considerado como «un referente de la historia de México además de un espacio emblemático del paisaje de la capital del país».​ Desde una percepción museográfica, el alcázar tiene como propósito conservar «el sentido residencial que le otorgaron los gobernantes: sus recámaras y salones recrean ambientaciones de época que remiten a la vida cotidiana de quienes aquí vivieron». Recinto central​ Durante la transición imperial se llevaron a cabo ciertas adecuaciones significativas al recinto, como lo son la construcción de la arcada principal además de ampliarse la rampa de acceso al castillo. La simbólica escalera de leones, construida en 1878 y destinada a la recepción de los invitados de los presidentes, se remodeló en 1915 durante el mandato de Carranza. Contiene mármol blanco y sus pasamanos están fabricados con latón. Antes de su remodelación, conducía directamente a los jardínes del alcázar. En el interior del recinto central se encuentran una docena de salas que exponen la historia de México desde la época colonial hasta la era contemporánea, además del patio de escudos y una tienda.​ A su vez, la sala de carruajes sirve de acceso al alcázar y anteriormente sirvió como caballeriza, cochera y salón de carruajes imperiales. Entre sus habitaciones se encuentran los salones de lecturas y de juegos; el primero era usado por Maximiliano para leer y redactar decretos, mientras que la habitación de juegos, con la excepción de la etapa en la que el recinto albergó al observatorio astronómico nacional, sirvió como sitio de «esparcimiento y diversión» para sus residentes, que lo utilizaban para jugar boliche, billar, naipes y ajedrez. Eventualmente, durante la presidencia de González, se dispuso de la sala para fumar en donde se reunían para «discutir las cuestiones que ocupaban las mentes de los invitados».​ El comedor, introducido en 1880, posee acabados de cedro, caoba, metal y mármol en sus aparadores y chimenea, los cuales fueron realizados por los artistas Pedro Téllez Toledo y Epitacio Calvo.​ En 1972 se edificó la biblioteca de la planta inferior que posee contenidos de museografía, historia, numismática y pintura. Alcázar​ La zona del alcázar se encuentra tanto en la planta inferior como en la superior. La mayoría de sus salas constituyen recreaciones de las habitaciones originales utilizadas por el imperio mexicano, por ejemplo, como es el caso de la recámara de Carlota.​ Anteriormente se encontraba instalada la cocina en el sótano del edificio, y el personal operativo se encargaba de trasladar los alimentos al primer piso del alcázar mediante una escalera y un montacargas ubicados al costado del antecomedor. Durante el Porfiriato se instaló un elevador eléctrico para comunicar el comedor tanto con el sótano como con la planta superior, aunque el personal operativo debía usar solamente las escaleras del torreón sureste como unas ubicadas detrás del comedor para trasladarse a lo largo del palacio. La recámara de Carlota posee una decoración francesa de estilo Boulle, caracterizada por las incrustaciones de latón, carey y bronce tipo rococó. Cabe resaltar que este espacio se incorporó al castillo entre 1880 y 1884, tras ser adquirido por el presidente González con la creencia de que era la habitación auténtica de la emperatriz. A su vez, Carlota contaba con una tina de mármol de una sola pieza fabricada por Atilio Tangassi.​ Con una decoración similar, el salón de música o también conocido como «salón de los gobelinos» está fabricado con madero de avellano y contiene piezas de gobelino en las cuales se muestran fábulas de Jean de La Fontaine, además de un par de pianos. Carlota usó el salón de té como despacho particular, aunque Díaz lo empleó más tarde como boudoir. Tanto la sala como la antesala de acuerdos eran usadas como sitios de reunión del presidente con su gabinete para discutir y resolver asuntos públicos, aunque durante el mandato de Díaz la antesala albergó la habitación telefónica del castillo. Recinto superior​ En la planta alta del castillo se disponen varias salas de exposiciones históricas temporales, así como la sala de virreyes, el salón de embajadores, un auditorio y un par de terrazas. En una de ellas, la terraza sur, se encuentra una fuente de bronce con forma de chapulín creada por Luis Albarrán en la década de 1920.​ En el alcázar superior se encuentran a su vez las recámaras de Díaz y Romero, así como un jardín, un patio y una terraza. Históricamente, los mandatarios tenían sus habitaciones particulares en este piso, lo cual llevó a la creación de la escalera interior o «púrpura» en los años 1880 para facilitar el traslado hacia el área de recepción y el comedor en el recinto inferior.14​ Cabe mencionar que el jardín es una representación del que Maximiliano mandó construir para que su esposa «disfrutara el perfume de las flores y el vuelo de los colibríes».​ La galería de emplomados se caracteriza por la vidriera construida en Francia durante el Porfiriato con la intención de «proteger el corredor, de la entonces residencia presidencial, de las corrientes de aire» provenientes de los jardínes del alcázar. Su vitral muestra las versiones personificadas de las diosas romanas Pomona, Flora, Hebe y Ceres. El salón de embajadores era el espacio utilizado para la recepción de los invitados de Díaz y se destaca por la presencia de elementos arquitectónicos barrocos y neoclásicos, encargados por el entonces presidente a Calvo.​ En la cultura popular​ En 1950, se filmaron algunas escenas de la película Sobre las Olas, protagonizada por Pedro Infante En 1957, se filmó la primera escena de la película El bolero de Raquel, protagonizada por Mario Moreno "Cantinflas" En 1996, el castillo fue utilizado como escenario en la realización de la película Romeo + Juliet, protagonizada por Leonardo DiCaprio y Claire Danes. En el año 2006 el videojuego "Tom Clancy's Ghost Recon Advanced Warfighter" usa los alrededores del castillo, así como el patio de armas donde se puede distinguir detalles característicos del castillo: La fuente del chapulín, la entrada principal, la torre vigía entre otros. Dicha misión consiste en destruir varios cañones que impiden el avance de los Ghost y el ejército mexicano hacia el Campo Marte para derrotar a las fuerzas rebeldes. Ha formado parte del tema de muchas telenovelas e historias literarias.
El Zoológico de Chapultepec está localizado en el bosque de Chapultepec en la Ciudad de México, México. Inaugurado el 6 de julio de 1923 por el biólogo mexicano Alfonso Luis Herrera, abrió sus puertas en 1924 con una colección de 243 animales. Terminó por convertirse en el zoológico más visitado en México, con más de 5 millones de visitantes anuales. Cuenta con una población de 1930 animales de 250 especies distintas. Adicionalmente, cuenta con un herpetario, un mariposario, y muy pronto un museo del elefante. Actualmente no cuenta con elefantes, los cuales fueron trasladados al Zoológico de San Juan de Aragón. Es el segundo zoológico más grande de México después del Zoológico de Guadalajara. Historia​ Después de la inauguración del Zoológico de Buenos Aires (Argentina) en 1875, México fue otro país pionero en establecer un zoológico en Latinoamérica, ya que existen registros del funcionamiento de un zoológico en el Bosque de Chapultepec desde el el siglo XIX, de acuerdo con datos aportados por el historiador Ramón Sánchez-flores (Especies, 2016​) y confirmados por fuentes hemerógráficas (El Contempóraneo, 1899); que datan los antecedentes de su fundación en 10 de junio de 1890, por órdenes del presidente Porfirio Díaz. Sin embargo, la historia oficial señala el 6 de julio de 1923, aproximadamente 400 años después de la destrucción de Tenochtitlán, como la fecha cuando se colocó la primera piedra el zoológico de Chapultepec y se inicia la construcción en su ubicación actual. Esta controversia, generada a partir de nuevos datos que se ha hecho públicos, no contradice totalmente los datos publicados anteriormente, sino que muestra que la investigación histórica fue incompleta, y la cuestión de la fecha exacta de fundación del zoológico sigue abierta. El zoológico abrió sus puertas en 1924. Alfonso Luis Herrera consideró recrear el zoológico de Moctezuma, pues quería enseñar las especies nativas a los mexicanos, además de otras especies provenientes del resto del mundo. La colección incluiría mamíferos, aves y reptiles, además de un acuario. En la zona este del parque se ubicó una colección botánica que exhibía árboles, cactáceas e inclusive orquídeas. Herrera, un naturalista pionero, es sin duda quien contribuyó en mayor grado en la creación del zoológico. Se tomó como modelo el novedoso Giardino zoologico e Museo di Zoologia del Comune di Roma (ahora Bioparco Roma, en Roma, Italia). Después de varias visitas a los Estados Unidos, Herrera obtuvo los primeros animales para el zoológico: tres cachorros de león y dos bisontes americanos. Los animales nativos llegaron de diferentes estados mexicanos como Sonora, Veracruz y Campeche, y otros animales se intercambiaron con países como India, Francia, Perú y Brasil. Esta primera colección constaba de 243 animales. En 1929 se incluyó al zoológico dentro de la lista de instituciones subsidiadas por el gobierno de la Ciudad de México. Desde 1945, al zoológico se le dio el nombre de su fundador y creador. Entre 1950 y 1960, el zoológico tuvo como único objetivo ser un lugar recreativo que exhibía varias especies populares. Ernesto Uruchurtu Peralta, regente de la ciudad en esa década, le dio nuevos bríos al zoológico, renovando toda la colección. Algunos de los animales adquiridos en ese entonces aún se encontraban en la colección medio siglo después. Después de permanecer en la oscuridad durante algunos años, el zoológico recibió un par de pandas gigantes en septiembre de 1975, como regalo de la República Popular de China. Desde entonces, ocho pandas gigantes han nacido en Chapultepec, siendo la primera institución fuera de China en donde se logró la reproducción en cautiverio de esta especie. Actualmente se continúa con el esfuerzo para la reproducción de estos majestuosos animales a través de la colaboración con diversas instituciones, incluyendo la Sociedad Zoológica de San Diego (EUA) y el Zoológico de Ueno (Japón). Durante el período comprendido entre el 24 de junio de 1992 y el 1 de agosto de 1994, el zoológico de Chapultepec fue completamente remodelado, denominándose el proyecto "Rescate ecológico del zoológico de Chapultepec": Un grupo multidisciplinario que incluyó expertos en varias áreas, como diseñadores, ingenieros, biólogos y médicos veterinarios, trabajó en todos los aspectos del proyecto. La colección animal se agrupó conforme a las zonas bioclimáticas de acuerdo con su hábitat natural, representado cuatro climas; frío y húmedo (bosque templado y litoral), frío y seco (pradera), cálido y húmedo (selva húmeda tropical) y cálido y seco (zonas áridas y sabana). Algunas de las especies nativas más importantes en Chapultepec son: zacatuche o teporingo, lobo mexicano, mono aullador, ocelote, jaguar, nutria de río, cotorra serrana, pavo ocelado, ajolote de Xochimilco y tarántula de rodillas rojas. Entre las especies exóticas se cuenta, entre otras, con panda gigante, panda rojo o menor, gorila de tierras bajas, elefante asiático, cebra de Grevy, oso de anteojos, pingüino de Humboldt, pauxi, cóndor andino y faisán argus. El zoológico de Chapultepec es una de las instituciones recreativas más populares de México (recibe más de 5.5 millones de visitantes anuales, lo que lo convierte en uno de los más visitados del mundo), tiene gran diversidad de especies nativas y exóticas, apunta a crear un espacio educativo, está involucrado con una variedad de proyectos de conservación (con especial énfasis en la reproducción en cautiverio por métodos naturales y artificiales; desde 1998 funciona un laboratorio de fisiología reproductiva), cuenta con un hospital y laboratorios, dispone de servicios como visitas guiadas, alquiler de carros, tiendas comerciales y patio de comida, y es considerado un "centro de integración social, familiar e intergeneracional".3​ Sin embargo, después de 15 años de haber sido remodelado, las instalaciones son inadecuadas, los servicios a los visitantes insuficientes, y carece de salidas de emergencia. Durante muchos años, el zoológico contaba con varios elefantes asiáticos, pero debido a un accidente ocurrido en 2009, fueron trasladados al Zoológico de San Juan de Aragón. El logotipo del zoológico es un jaguar en su representación prehispánica. Cronología​ 1890: Decreto de Porfirio Díaz para fundar el Parque Zoológico Museo de Chapultepec. 1923: se inicia la construcción basándose en el "Giardino Zoologico e Museo de Zoologia del Comune di Roma" (ahora Bioparco, en Roma, Italia). Alfonso Herrera colocó el 6 de julio de 1923 la piedra fundamental. 1924: abre sus puertas con una colección de 243 animales. 1929: entra a la lista de instituciones subsidiadas por el gobierno de la Ciudad de México. 1945: se le da el nombre de zoológico Alfonso Luis Herrera. 1975: en septiembre la República Popular China obsequia dos pandas gigantes al zoológico. 1992: el 24 de junio empieza el proyecto "Rescate ecológico del Zoológico de Chapultepec". 1994: acaban las remodelaciones el 1 de agosto. 1998: en enero, el gobierno de la Ciudad de México crea la Dirección General de Zoológicos con el cual los zoológicos de Chapultepec, San Juan Aragón y el Zoológico de los Coyotes trabajan juntos con "la recreación, la educación, la investigación y la conservación de especies de animales silvestres" como objetivo.​ También se establece un laboratorio de fisiología reproductiva. Especies​ * Aves: 116 especies, cantidad 985 individuos: Águila caudal, cacatúa de moño amarillo, Condor Andino, pingüino de Humboldt, tucán toco. * Anfibios: Especies 1, cantidad 7 individuos: Ajolote. * Mamíferos: Especies 93, cantidad 632 individuos: Bisonte americano, cacomixtle, canguro gris, canguro rojo, chimpancé, coatí, elefante asiático, gorila, hiena, hipopótamo, jaguar, jirafa, león, león marino de California, lobo mexicano, mandril, mapache, mono araña, mono aullador, musmón, nutria, ocelote, oso frontino, oso negro, oso pardo, oso polar, panda gigante, panda rojo o menor, pantera negra, pecarí de collar, perezoso de dos dedos, perrito de la pradera, rinoceronte, teporingo, tigre blanco, tigre de bengala, venado de cola blanca, Xoloitzcuintle. * Reptiles: Especies: 40, cantidad 306 individuos: Iguana verde, tortugas de las Galápagos, tortuga de orejas rojas. Para atender esta población de animales se tiene la participación de 120 trabajadores (contemplando médicos veterinarios y auxiliares zootecnistas), teniendo presente que el zoológico depende de la Dirección General de Zoológicos de la Ciudad de México y que se trabaja los 365 días del año. El zoológico ocupa 17 hectáreas en la primera sección del Bosque de Chapultepec.​ Cuenta con siete áreas con condiciones climáticas y vegetales especiales: desierto, pastizales, franja costera, tundra, aviario, bosque templado y bosque tropical. Tiene además un herpetario y un mariposario. El mariposario tiene más de 40 especies tropicales de mariposas, todas nativas de México. Pandas gigantes​ Un distintivo de este zoológico son los pandas gigantes que ha tenido. Actualmente alberga a dos especímenes, Shuan Shuan y Xin Xin, luego de la muerte de Xiu Hua en marzo de 2013. * Pe Pe (macho) y Ying Ying (hembra) fueron regalados en septiembre de 1975 por la República Popular China. Pe Pe murió en 1988 y Ying Ying al año siguiente. * Xen Li nació en agosto de 1980, pero murió 9 días después. Fue el primer panda en nacer en cautiverio fuera de China. * Tohui (hembra) nació el 21 de julio de 1981. Fue la primera panda en nacer en cautiverio fuera de China y mantenerse con vida. Murió el 16 de noviembre de 1993. * Liang Liang (macho) nació el 22 de junio de 1983. Sus padres fueron Ying Ying y Pe Pe. Murió el 23 de mayo de 1999. * Xiu Hua (hembra) nació el 25 de junio de 1985 y falleció el 27 de abril de 2013. Sus padres fueron Ying Ying y Pe Pe. Con sus más de 27 años fue uno de los pandas más longevos del mundo, ya que casi duplicó la esperanza de vida de la especie en vida libre.​ Tuvo un hermano mellizo que sólo vivió dos días y no tuvo nombre.​ * Ling Ling (macho) nació el 5 de septiembre de 1985 en el zoológico de Pekín. Fue llevado en tres oportunidades al zoológico de Chapultepec: el 29 de enero de 2001 (estuvo casi tres meses), el 12 de noviembre del mismo año (estuvo más de cinco meses) y el 27 de enero de 2003 (pasó tres meses en México). Murió el 30 de abril de 2008 en el zoológico de Ueno, Tokio.​ * Shuan Shuan (hembra) nació el 15 de junio de 1987. Es hermana de Xiu Hua. En 2010 fue trasladada al Zoológico Guadalajara y regresó a Chapultepec en 2011. * Xin Xin (hembra) nació el 1º de julio de 1990 y fue concebida por inseminación artificial.13​ Su madre fue Tohui y su padre Chia Chia. Fue la octava cría de panda gigante nacida en el zoológico de Chapultepec.
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helybéli ajánlásával
Zoológico de Chapultepec
S/n Calle Chivatito, Int. de la 1ra seccion del Bosque de Chapultepec
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El Zoológico de Chapultepec está localizado en el bosque de Chapultepec en la Ciudad de México, México. Inaugurado el 6 de julio de 1923 por el biólogo mexicano Alfonso Luis Herrera, abrió sus puertas en 1924 con una colección de 243 animales. Terminó por convertirse en el zoológico más visitado en México, con más de 5 millones de visitantes anuales. Cuenta con una población de 1930 animales de 250 especies distintas. Adicionalmente, cuenta con un herpetario, un mariposario, y muy pronto un museo del elefante. Actualmente no cuenta con elefantes, los cuales fueron trasladados al Zoológico de San Juan de Aragón. Es el segundo zoológico más grande de México después del Zoológico de Guadalajara. Historia​ Después de la inauguración del Zoológico de Buenos Aires (Argentina) en 1875, México fue otro país pionero en establecer un zoológico en Latinoamérica, ya que existen registros del funcionamiento de un zoológico en el Bosque de Chapultepec desde el el siglo XIX, de acuerdo con datos aportados por el historiador Ramón Sánchez-flores (Especies, 2016​) y confirmados por fuentes hemerógráficas (El Contempóraneo, 1899); que datan los antecedentes de su fundación en 10 de junio de 1890, por órdenes del presidente Porfirio Díaz. Sin embargo, la historia oficial señala el 6 de julio de 1923, aproximadamente 400 años después de la destrucción de Tenochtitlán, como la fecha cuando se colocó la primera piedra el zoológico de Chapultepec y se inicia la construcción en su ubicación actual. Esta controversia, generada a partir de nuevos datos que se ha hecho públicos, no contradice totalmente los datos publicados anteriormente, sino que muestra que la investigación histórica fue incompleta, y la cuestión de la fecha exacta de fundación del zoológico sigue abierta. El zoológico abrió sus puertas en 1924. Alfonso Luis Herrera consideró recrear el zoológico de Moctezuma, pues quería enseñar las especies nativas a los mexicanos, además de otras especies provenientes del resto del mundo. La colección incluiría mamíferos, aves y reptiles, además de un acuario. En la zona este del parque se ubicó una colección botánica que exhibía árboles, cactáceas e inclusive orquídeas. Herrera, un naturalista pionero, es sin duda quien contribuyó en mayor grado en la creación del zoológico. Se tomó como modelo el novedoso Giardino zoologico e Museo di Zoologia del Comune di Roma (ahora Bioparco Roma, en Roma, Italia). Después de varias visitas a los Estados Unidos, Herrera obtuvo los primeros animales para el zoológico: tres cachorros de león y dos bisontes americanos. Los animales nativos llegaron de diferentes estados mexicanos como Sonora, Veracruz y Campeche, y otros animales se intercambiaron con países como India, Francia, Perú y Brasil. Esta primera colección constaba de 243 animales. En 1929 se incluyó al zoológico dentro de la lista de instituciones subsidiadas por el gobierno de la Ciudad de México. Desde 1945, al zoológico se le dio el nombre de su fundador y creador. Entre 1950 y 1960, el zoológico tuvo como único objetivo ser un lugar recreativo que exhibía varias especies populares. Ernesto Uruchurtu Peralta, regente de la ciudad en esa década, le dio nuevos bríos al zoológico, renovando toda la colección. Algunos de los animales adquiridos en ese entonces aún se encontraban en la colección medio siglo después. Después de permanecer en la oscuridad durante algunos años, el zoológico recibió un par de pandas gigantes en septiembre de 1975, como regalo de la República Popular de China. Desde entonces, ocho pandas gigantes han nacido en Chapultepec, siendo la primera institución fuera de China en donde se logró la reproducción en cautiverio de esta especie. Actualmente se continúa con el esfuerzo para la reproducción de estos majestuosos animales a través de la colaboración con diversas instituciones, incluyendo la Sociedad Zoológica de San Diego (EUA) y el Zoológico de Ueno (Japón). Durante el período comprendido entre el 24 de junio de 1992 y el 1 de agosto de 1994, el zoológico de Chapultepec fue completamente remodelado, denominándose el proyecto "Rescate ecológico del zoológico de Chapultepec": Un grupo multidisciplinario que incluyó expertos en varias áreas, como diseñadores, ingenieros, biólogos y médicos veterinarios, trabajó en todos los aspectos del proyecto. La colección animal se agrupó conforme a las zonas bioclimáticas de acuerdo con su hábitat natural, representado cuatro climas; frío y húmedo (bosque templado y litoral), frío y seco (pradera), cálido y húmedo (selva húmeda tropical) y cálido y seco (zonas áridas y sabana). Algunas de las especies nativas más importantes en Chapultepec son: zacatuche o teporingo, lobo mexicano, mono aullador, ocelote, jaguar, nutria de río, cotorra serrana, pavo ocelado, ajolote de Xochimilco y tarántula de rodillas rojas. Entre las especies exóticas se cuenta, entre otras, con panda gigante, panda rojo o menor, gorila de tierras bajas, elefante asiático, cebra de Grevy, oso de anteojos, pingüino de Humboldt, pauxi, cóndor andino y faisán argus. El zoológico de Chapultepec es una de las instituciones recreativas más populares de México (recibe más de 5.5 millones de visitantes anuales, lo que lo convierte en uno de los más visitados del mundo), tiene gran diversidad de especies nativas y exóticas, apunta a crear un espacio educativo, está involucrado con una variedad de proyectos de conservación (con especial énfasis en la reproducción en cautiverio por métodos naturales y artificiales; desde 1998 funciona un laboratorio de fisiología reproductiva), cuenta con un hospital y laboratorios, dispone de servicios como visitas guiadas, alquiler de carros, tiendas comerciales y patio de comida, y es considerado un "centro de integración social, familiar e intergeneracional".3​ Sin embargo, después de 15 años de haber sido remodelado, las instalaciones son inadecuadas, los servicios a los visitantes insuficientes, y carece de salidas de emergencia. Durante muchos años, el zoológico contaba con varios elefantes asiáticos, pero debido a un accidente ocurrido en 2009, fueron trasladados al Zoológico de San Juan de Aragón. El logotipo del zoológico es un jaguar en su representación prehispánica. Cronología​ 1890: Decreto de Porfirio Díaz para fundar el Parque Zoológico Museo de Chapultepec. 1923: se inicia la construcción basándose en el "Giardino Zoologico e Museo de Zoologia del Comune di Roma" (ahora Bioparco, en Roma, Italia). Alfonso Herrera colocó el 6 de julio de 1923 la piedra fundamental. 1924: abre sus puertas con una colección de 243 animales. 1929: entra a la lista de instituciones subsidiadas por el gobierno de la Ciudad de México. 1945: se le da el nombre de zoológico Alfonso Luis Herrera. 1975: en septiembre la República Popular China obsequia dos pandas gigantes al zoológico. 1992: el 24 de junio empieza el proyecto "Rescate ecológico del Zoológico de Chapultepec". 1994: acaban las remodelaciones el 1 de agosto. 1998: en enero, el gobierno de la Ciudad de México crea la Dirección General de Zoológicos con el cual los zoológicos de Chapultepec, San Juan Aragón y el Zoológico de los Coyotes trabajan juntos con "la recreación, la educación, la investigación y la conservación de especies de animales silvestres" como objetivo.​ También se establece un laboratorio de fisiología reproductiva. Especies​ * Aves: 116 especies, cantidad 985 individuos: Águila caudal, cacatúa de moño amarillo, Condor Andino, pingüino de Humboldt, tucán toco. * Anfibios: Especies 1, cantidad 7 individuos: Ajolote. * Mamíferos: Especies 93, cantidad 632 individuos: Bisonte americano, cacomixtle, canguro gris, canguro rojo, chimpancé, coatí, elefante asiático, gorila, hiena, hipopótamo, jaguar, jirafa, león, león marino de California, lobo mexicano, mandril, mapache, mono araña, mono aullador, musmón, nutria, ocelote, oso frontino, oso negro, oso pardo, oso polar, panda gigante, panda rojo o menor, pantera negra, pecarí de collar, perezoso de dos dedos, perrito de la pradera, rinoceronte, teporingo, tigre blanco, tigre de bengala, venado de cola blanca, Xoloitzcuintle. * Reptiles: Especies: 40, cantidad 306 individuos: Iguana verde, tortugas de las Galápagos, tortuga de orejas rojas. Para atender esta población de animales se tiene la participación de 120 trabajadores (contemplando médicos veterinarios y auxiliares zootecnistas), teniendo presente que el zoológico depende de la Dirección General de Zoológicos de la Ciudad de México y que se trabaja los 365 días del año. El zoológico ocupa 17 hectáreas en la primera sección del Bosque de Chapultepec.​ Cuenta con siete áreas con condiciones climáticas y vegetales especiales: desierto, pastizales, franja costera, tundra, aviario, bosque templado y bosque tropical. Tiene además un herpetario y un mariposario. El mariposario tiene más de 40 especies tropicales de mariposas, todas nativas de México. Pandas gigantes​ Un distintivo de este zoológico son los pandas gigantes que ha tenido. Actualmente alberga a dos especímenes, Shuan Shuan y Xin Xin, luego de la muerte de Xiu Hua en marzo de 2013. * Pe Pe (macho) y Ying Ying (hembra) fueron regalados en septiembre de 1975 por la República Popular China. Pe Pe murió en 1988 y Ying Ying al año siguiente. * Xen Li nació en agosto de 1980, pero murió 9 días después. Fue el primer panda en nacer en cautiverio fuera de China. * Tohui (hembra) nació el 21 de julio de 1981. Fue la primera panda en nacer en cautiverio fuera de China y mantenerse con vida. Murió el 16 de noviembre de 1993. * Liang Liang (macho) nació el 22 de junio de 1983. Sus padres fueron Ying Ying y Pe Pe. Murió el 23 de mayo de 1999. * Xiu Hua (hembra) nació el 25 de junio de 1985 y falleció el 27 de abril de 2013. Sus padres fueron Ying Ying y Pe Pe. Con sus más de 27 años fue uno de los pandas más longevos del mundo, ya que casi duplicó la esperanza de vida de la especie en vida libre.​ Tuvo un hermano mellizo que sólo vivió dos días y no tuvo nombre.​ * Ling Ling (macho) nació el 5 de septiembre de 1985 en el zoológico de Pekín. Fue llevado en tres oportunidades al zoológico de Chapultepec: el 29 de enero de 2001 (estuvo casi tres meses), el 12 de noviembre del mismo año (estuvo más de cinco meses) y el 27 de enero de 2003 (pasó tres meses en México). Murió el 30 de abril de 2008 en el zoológico de Ueno, Tokio.​ * Shuan Shuan (hembra) nació el 15 de junio de 1987. Es hermana de Xiu Hua. En 2010 fue trasladada al Zoológico Guadalajara y regresó a Chapultepec en 2011. * Xin Xin (hembra) nació el 1º de julio de 1990 y fue concebida por inseminación artificial.13​ Su madre fue Tohui y su padre Chia Chia. Fue la octava cría de panda gigante nacida en el zoológico de Chapultepec.
El bosque de Chapultepec o Chapultepec es un parque urbano localizado en la alcaldía Miguel Hidalgo, en la Ciudad de México. Es uno de los mayores en su tipo en el hemisferio occidental, con una superficie de 678 ha.​ Está dividido en tres secciones y alberga algunos de los sitios turísticos más importantes de México, como el Museo Nacional de Antropología. Cuenta con tres lagos artificiales, espacios deportivos y numerosas fuentes. Por todo esto, constituye uno de los lugares más visitados por los capitalinos y por los turistas que llegan a la ciudad. Dada la antigüedad en su ocupación humana el bosque fue declarado zona arqueológica y contiene numerosos vestigios históricos y se han hallado cerca de 4 mil objetos arqueológicos3​ y está incluido desde el 2001 en la lista indicativa de los bienes candidatos a ser reconocidos como Patrimonio de la Humanidad en México. La administración del parque recae en la Dirección General de Bosques Urbanos de la Secretaría del Medio Ambiente del Gobierno de la Ciudad de México (SMA). Historia​ Época mesoamericana​ En la zona poniente del lago de Texcoco inicia una suave pendiente que da inicio a la Sierra del Monte de las Cruces, en cuya cuenca de más de 7800 km2 con bosques de fresno, encino, ahuehuetes y coníferas, además de ríos y manantiales que desembocan con las aguas del lago donde abundaban tulares y carrizos, así como una variedad de especies de animales: peces, anfibios, insectos, aves y mamíferos, lo que en conjunto constituía un ecosistema ideal4​ en la elevación rocosa alargada de poniente a oriente llamada Chapultepec (en náhuatl cerro del chapulín).​ Este cerro es de los pocos promontorios elevados al centro del Valle de México además del Peñón de los Baños, el Cerro de la Estrella y el volcán Guadalupe. Los primeros indicios de ocupación humana en la zona de Chapultepec se remontan al periodo Preclásico mesoamericano. La historiografía registra haber sido habitado por grupos de diversos orígenes; en el siglo XII d. C. se asentaron ahí pobladores de origen tolteca, encabezado por Huémac, quien fue sucesor del gobernante Topiltzin Quetzalcóatl, emigrantes de Tula, y estableciéndose por un tiempo, hasta la muerte de Huémac, quien ante la imposibilidad de rescatar a su pueblo del estado de decadencia, se quitó la vida en la cueva de Cincalco, hoy el túnel al elevador del Castillo de Chapultepec.​ A finales del siglo XIII las laderas de la sierra se presentaba un fenómeno un poco inusual, ya que las tierras estaban formadas por deslizamientos de arena, la cual retenía pocos nutrientes, por lo que al parecer era pobre para la agricultura y el crecimiento espontáneo de plantas. Presencia mexica​ Los mexicas tuvieron en Chapultepec un sitio histórico y sagrado además de estratégico dados los manantiales presentes en este cerro.​ Hacia el siglo XI esta civilización intentó fundar su altépetl definitivo en esta zona. Como parte de ello en Chapultepec habrían ocurrido algunos hechos como la designación de Huitzilihuitl como huey tlatoani de los mexica y el hecho referido como el sacrificio de Copilli, lo cual la dirigencia mexica habría convertido posteriormente en un hecho fundacional de Chapultepec como su ciudad definitiva hacia un antecedente en la fundación de México-Tenochtitlan.​ Este sitio representaba una ventaja defensiva al aprovechar el propio cerro como punto de vigía, el estar a la orilla del Lago de Texcoco y el tener fuentes de agua dulce que brotaban en la zona sur del cerro de Chapultepec. Otros altépetl establecidos como los chalcas, los colhuas, los xaltocamecas, los xochimilcas y los tepanecas habrían impedido deliberadamente que los mexica se establecieran y se fortalecieran, por lo cual los atacaron militarmente. El único altépetl aliado mexica fue el de los cuauhtitlancalques, por lo que finalmente los altépetl aliados lograron vencer a los mexicas. Estos ataques sucesivos incluyeron la captura y el sacrificio de Huitzilihuitl y su familia por los altépetl beligerantes, la suspensión de la ceremonia del fuego nuevo o atadura de años y el desplazamiento forzado de la zona, lo que los llevó de nuevo a la peregrinación. Como parte de este desenlace, los mexicas habrían huido hacia el islote de Acocolco o probablemente hacia Atlacohuayan, y algunos otros fueron movidos hacia otras poblaciones como Atizapán y Contitlan.7​ Tras ese hecho los mexicas habrían sido desplazados en condiciones penosas hacia Colhuacan. Se menciona que en este lugar se presentaron portentos que precedieron a la fundación de México-Tenochtitlan, como un blanqueamiento de todo lo cercano a los manantiales. Es así que al fundarse México-Tenochtitlan la zona presentaba dos asentamientos, uno en la cercana Tacubaya y el otro en la ladera oriente del cerro, en la zona cercana a la Puerta de los Leones. Es a partir de esta población que el área empieza a transformarse con los cultivos y la instauración de un jardín botánico por parte del huey tlatoani Moctezuma Ilhuicamina, mismo que ordenó plantar varios ahuehuetes en las cercanías de los manantiales que brotaban del cerro de Chapultepec de los cuales aún quedan algunos en pie. Es al parecer la primera construcción hidráulica de un acueducto de carrizo, piedra y lodo proveniente de la ladera suroriente del cerro que abastecía de agua dulce a México-Tenochtitlan que se presentó la oportunidad para los mexicas de liberarse del sometimiento de Azcapotzalco, ya que estos en un primer intento de construirlo no pudieron hacerlo y solicitando realizarla por Nezahualcóyotl (soberano de Texcoco),​ lo que fue tomado por el pueblo tepaneca como una afrenta. Esto desencadenó la guerra y la consiguiente victoria de la Triple Alianza la que se volvería base para el gobierno de Texcoco-Acolhuácan, Tlacópan-Tecpanohuáyan y México-Tenochtitlan, que como aliados se repartieron a los pueblos que antes rendían tributo a Azcapotzalco. A más de cinco siglos de la edificación se preserva cinco diferentes depósitos de vestigios de una alberca del siglo XVI que almacenaban el agua de dos manantiales por donde partían.​ Ya bajo el control mexica la zona de Chapultepec fue cuidada por los mexicas al ser su principal fuente de agua dulce, junto con los acueductos provenientes de Coyoacán y Xochimilco, la cual conducían por un acueducto que corría a lo largo de la hoy llamada Avenida Chapultepec. Los mexicas crearon una zona protegida alrededor del cerro plantando árboles y especies vegetales provenientes de otras zonas de sus dominios. Este acueducto se basaba en la gravedad y se alimentaba de varios manantiales los cuales eran conducidos a pozas para permitir regular el flujo por el acueducto, de estas pozas existen vestigios llamados Albercas de Chapultepec, únicos ejemplos que existen y cerca de ellas se encuentra el único manantial que aún existe en las faldas del cerro. En la misma época se construyeron en la cima del cerro un teocalli, de los cuales sus vestigios ocultos bajo la tierra, son cimientos de la torre de Caballero Alto. Tras este los adoratorios o aposentos, edificaciones monolíticas rectangulares delimitadas por 3 muros, formando una plataforma abierta en dirección al oriente, las cuales estaban flanqueadas por 2 gigantescas serpientes emplumadas fueron construidas; ambos monumentos se entrelazaban con el pensamiento mexica, la observación científica de los astros y el cálculo de los ciclos agrícolas con los relatos míticos y el culto a las divinidades ordenadas del universo. Petrograbados en el cerro​ Desde el siglo XV los señores de Tenochtitlan hicieron labrar imágenes en la ladera oriente de Chapultepec; no obstante después de la conquista, por iniciativas del obispo fray Juan de Zumárraga, se mandaron destruir; Actualmente solo se conserva el escultórico Moctezuma II, quien aparece portando un vistoso tocado de plumas y carga en la mano derecha el omechicahuaztli8​, para los rituales de lluvia; ala derecha de esta figura se aprecian los restos de una gran serpiente y entre ambos el símbolo Cé Ácatl, flecha relacionada desde la mitología tolteca con Quetzalcóatl del cual poco se sabe pero se conoce que en las rocas de las faldas se esculpieron las figuras de varios gobernantes y principales mexicas como el caso de Moctezuma Ilhuicamina y Tlacaélel, estas obras fueron dirigidas y financiadas por el Huey Tlatoani de Texcoco Nezahualcoyotl al cual le fue permitido vivir en el Bosque. El tlatoani Moctezuma en el siglo XVII mando labrar su esfinge en piedra en uno de ellos, el cual se identifica con el chimalli mexica atravesado por flechas y un pentli​ ladrado en la esquina inferior derecha, en donde se dice que contemplaba el movimiento solar sobre la cima del cerro de Tláloc (Texcoco), lugar de culto donde se celebraba el IV Huey Tozoztli, un ritual para la siembra anual a finales de abril, igualmente en diciembre observaba el amanecer detrás del Iztaccíhuatl, lo que míticamente representaba el nacimiento del dios solar Huitzilopochtli. En el siglo XVIII muy cerca de este templo se erigió un instrumento de medición astronómica, el cual tenía representadas 3 flechas atadas cuyas puntas señalaban el rumbo por donde salía el sol, en los solsticios y los equinoccio, el cual adicionalmente debían pasar una cuerda atada a las flechas para proyectar la sombra indicando el medio día, según nos comenta Antonio León y Gama. Durante la conquista el acueducto fue cortado y el templo en la cima destruido. Época virreinal​ Terminada la conquista e iniciada la reconstrucción de México-Tenochtitlan se mandó reparar el acueducto pero con técnicas europeas, mientras en la cima del cerro se edificó una pequeña capilla dedicada a arcángel San Miguel, como único punto alto de la zona y fuente de agua Chapultepec fue el centro de una pequeña disputa entre Hernán Cortés y la Corona Española, este lo consideraba como parte de su Marquesado del Valle de Oaxaca pero al parecer en buenos términos dejó que el rey Carlos V lo tomara bajo su protección así que el cerro y el bosque inmediato a él fue asignado al cuidado del Ayuntamiento de México en 1530, aunque hay que aclarar que esto solo comprendía más o menos lo que hoy se conoce como primera sección del bosque.​ Altar a la Patria, diseñado por el arquitecto Enrique Aragón y esculpido por Ernesto Tamariz. A veces confundido como el monumento a los Niños Héroes en el Bosque de Chapultepec. Durante el Virreinato el bosque fue cuidado por un grupo de guardabosques que pertenecían a la policía de la ciudad de México, pero sus inmediaciones le pertenecían a particulares y estaban bajo la administración al sur de la ciudad de Tacubaya y el norte de la ciudad de Tacuba, se cree que el bosque estuvo bardeado o amurallado pero solo fue construida una pequeña casa en el costado oriente del cerro, misma que sirvió de cuartel a los guardabosques, mientras un poco más al oriente se encontraba el Pueblo de Chapultepec. Al poniente el Molino del Salvador (hoy Molino del Rey) que como muchos molinos de harina del rumbo aprovechaba la caída de agua desde la Sierra de las Cruces para mover las máquinas.9​ Como fuente de agua para la ciudad siguió sirviendo pero en el siglo XVI se construyó por el costado poniente del cerro un acueducto que llevaba las aguas de las barrancas de Santa Fe primero y luego las de Cuajimalpa que remataba en la fuente de la Tlaxpana junto a la Alameda Central, es durante esta época que los bosques y sus inmediaciones empiezan a ser usados como lugar de recreo y esparcimiento por el público en general, aunque bajo el cuidado de los guardabosques que sobre todo debían velar la salubridad del agua de los manantiales. Durante esta época se construye una tosca construcción en lo alto del cerro que sirve de cuartel, casamata, casa de verano de los virreyes y hasta fábrica de pólvora, misma que explota a mediados del siglo XVIII,10​ en las inmediaciones durante toda la colonia se dan corridas de toros, para lo cual se traen a los animales a pastar en los prados cercanos, sobre todo en los prados del norte en los linderos con la hacienda de los Morales, donde según las crónicas se trajeron desde Chihuahua bisontes para su lidia en el campo o en plazas improvisadas, estas fiestas se planeaban como parte de los actos para recibir a un nuevo virrey, conmemorar un hecho alegre de la Corona como el nacimiento de un nuevo heredero al trono o recaudar dinero para alguna obra pública. Es durante el gobierno del Virrey Bernardo de Gálvez en 1785 que se construye en la cima del cerro nuevas y más confortables habitaciones para el virrey, además de obras de fortificación que terminaron por destruir la capilla de San Miguel, como lo es el camino de acceso a la cima, en cuya obra se destruyeron varios de los bustos labrados en la época Mexica, estas obras fueron motivo de murmuraciones de conspiración por parte del virrey para levantar el reino contra la Corona y hacerse nombrar Rey de la Nueva España. En esta misma época desaparece el Pueblo de Chapultepec de los registros, no se sabe el motivo y poco se ha investigado, aunque se presume que las constantes inundaciones del valle debieron obligar a la población a migrar a zonas más elevadas como Tacubaya y su barrio el pueblo de San Miguel Chapultepec. Época Independiente​ Siglo XIX​ En 1806 el Ayuntamiento de México adquiere los derechos sobre las construcciones de la cima del cerro, las cuales habían quedado abandonadas, saqueadas y dedicadas a cuartel militar. Es en 1843 que se muda el Colegio Militar a las construcciones de la cima del cerro que para entonces servían como cuartel militar mismo que protegía las fuentes de agua del bosque, así es como el 11, 12 y 13 de septiembre de 1847 se dan varias batallas en las inmediaciones del cerro de Chapultepec de la Guerra Mexicana – Estadounidense, siendo las más conocidas la del Molino del Rey, la de Casamata al poniente del cerro9​10​13​ y la toma del Colegio Militar, donde varias unidades como el Batallón Activo de San Blas y Cadetes del Colegio Militar se distinguen en las acciones, aunque la batalla del día 13 terminó en las faldas de la ciudad de México, en la aduana de Belén ubicada en las confluencias de las actuales avenidas Chapultepec y Bucareli. Al parecer los cuerpos de los muertos provenientes de ambos ejércitos fueron enterrados por los estadounidenses en las planicies norte y poniente del cerro. Terminada la guerra el Colegio Militar siguió funcionando hasta el inicio de la Guerra de Reforma en el cerro pero ya sin cuartel militar, es por esto que el bosque se deja semi abandonado, lo que genera una zona de refugio para los delincuentes que atacan a los viajeros que debían ir por el camino que provenía de Tacubaya y pasaba al oriente del cerro, por esta misma época se refuerzan las noticias sobre ataques de bestias salvajes en el bosque y las inmediaciones del mismo, sobre todo al poniente del bosque donde se inician las barrancas de la Sierra de las Cruces, las cuales provenían desde la época virreinal. En 1853 en al surponiente del cerro es construido el rancho de la Hormiga por el médico de origen panameño José Pablo Martínez del Río. Durante el Segundo Imperio Mexicano el bosque es seleccionado por los emperadores como ubicación de un palacio imperial, mismo que debía ser comunicado por una calzada de uso exclusivo para los Monarcas y la Corte con la ciudad de México la cual llevaría el nombre de Paseo de la Emperatriz (hoy Paseo de la Reforma) y que terminaba entonces en las faldas del cerro, por lo cual se modifican las construcciones en la cima del cerro, el cuerpo oriente es remodelado para dejar en la parte alta un jardín y algunas habitaciones, mientras en los pisos inferiores son construidas las habitaciones de los emperadores, las cuales les permiten tener una vista completa de todo el valle de México con todos sus lagos y el largo Paseo de la Emperatriz. Mientras el cuerpo poniente se deja como cuartel de los cuerpos de Corps de los Emperadores y Colegio Imperial Militar, en el inicio de la rampa de acceso se construye un pequeño cuartel para proteger el camino el cual durante años fue llamado el "Palacio de Cristal", estas obras junto con el mejoramiento de la calzada de acceso crea el bosquejo básico para la actual fisonomía del Imperial Castillo de Chapultepec.10​ En sus alrededores se da la inauguración del tren suburbano ciudad de México a Tacubaya, el cual luego de un descarrilamiento es sustituido por tranvías de mulitas y que termina extendiéndose hasta San Ángel. Restaurada la República Federal el bosque sigue siendo residencia de un cuartel militar, y durante esta época el bosque sigue en el abandono hasta que triunfa el Plan de Tuxtepec y llega al poder el Gral. Porfirio Díaz, el cual muda la residencia oficial del presidente del Palacio Nacional al castillo, pero deja las oficinas en el palacio; por lo que debe instalarse primero una línea de telégrafo entre ambos, para luego instalarse otra de teléfono. El colegio militar por su parte sigue funcionando en el ala poniente del Castillo.10​ Por esta misma época se construyen las rejas interiores del bosque que rodean el cerro y evitan el paso libre al castillo, las cuales sustituyen el muro que durante años cerró el paso al cerro con solo una puerta ubicada al poniente del cerro. En la década de 1890 con una economía boyante el Secretario de Hacienda José Yves Limantour es encargado de la comisión dedicada a rehabilitar el Bosque de Chapultepec para hacerlo digno de la residencia presidencial, en un estilo francés. Por el abandono sufrido por años había sido poco a poco invadido por las haciendas cercanas y los pobladores de Tacubaya, los que incluso construyeron una vía alterna al camino Real a Toluca, la cual con los años seria llamada, carretera Federal México – Toluca, avenida Madereros y hoy avenida Constituyentes. Internamente se construyen o amplían los caminos internos del bosque para permitir los paseos y facilitar el movimiento de la tropa por el bosque, en la zona norte se crean varios pequeños lagos artificiales con fondo de concreto, se construye la Finca Colorada para albergar una guarnición militar y posteriormente el cuerpo de guardabosques. En lo que es hoy el Museo de Arte Moderno se construye el Restaurante Chapultepec que sería el centro de la vida campinara de la alta sociedad del Porfiriato y la Revolución. En la zona poniente del bosque se funda en 1875 el Panteón Civil de Dolores14​ con la compra de terrenos privados, los cuales son donados a la ciudad luego de que la compañía funeraria no puede atenderlos, al sur del panteón se crea un depósito de los tranvías eléctricos que empiezan a sustituir los tranvías de mulitas y entre ambos se crea la primera plaza formal de toros de la zona, la cual cierra en pocos años por la competencia que le dan las plazas de Ciudad de México, aunque continúan dándose corridas de toros en terrenos anexos al bosque por la facilidad de llevar los toros desde las haciendas cercanas. En 1888 la Asociación del Colegio Militar inaugura el monumento en recuerdo de los cadetes durante la Guerra Mexicana – Estadounidense. Siglo XX​ En 1908 se construye la Casa del Lago como sede del “Club del Automóvil” donde se realizan varias de las fiestas más llamativas de la sociedad porfirista,​ durante las fiestas del Centenario el castillo de Chapultepec recibe como residencia presidencial varias de las fiestas privadas, donde se reciben a los embajadores extranjeros y personajes ilustres del país, además por parte de la Embajada Rusa es recibida una ornamentación sobre la base de mármol verde la cual hoy en día se puede ver exhibida en el castillo.​ Desde 1911 hasta 1921 el Castillo deja de ser el centro de la vida política del país, al dejar ser de hecho la ciudad de México capital del país, pero aun así es mantenido por el erario nacional, por eso en 1916 se cumple con una orden de desalojo del Club del Automóvil y la Casa del Lago pasa a ser sede de la administración General del Bosque de Chapultepec, aunque solo hasta 1923 es usada por el gobierno federal, ya que antes por su abandono había sido usada para fiestas particulares y residencia de Adolfo de la Huerta. Luego de la muerte de Venustiano Carranza en Tlaxcalantongo, los sonorenses vuelven a ocupar el castillo como residencia presidencial y al Bosque como su parque, en el costado surponiente es usada la Hacienda de la Hormiga para servir de residencia secundaria a los Secretarios de Guerra y Marina y los encargados de la industria militar, esta había sido expropiada en 1916 y luego de varios litigios tuvo que ser comprada por el gobierno federal en 1919.9​ Se inaugura la “Puerta de los Leones” en la entrada principal al Bosque de Chapultepec, esta puerta se caracteriza por tener dos esculturas de leones de bronce, los cuales originalmente debían servir para adornar la escalinata de acceso al palacio legislativo en la colonia tabacalera, el cual no se terminó de construir y en cuyo lugar y aprovechando la estructura metálica se construyó el Monumento a la Revolución. En 1923 es inaugurado el Zoológico de Chapultepec. El plan original era construir un zoológico que albergara especies nativas de México, pero la falta de presupuesto dejó por muchos años la idea inconclusa. Sus dos primeras especies fueron tres cachorros de león y dos bisontes americanos, para luego completarse con animales provenientes de Sonora, Veracruz y Campeche, además de otros ejemplares que se intercambiaron con países como India, Francia, Perú y Brasil. En 1924 el zoológico tenía 243 animales y fue entonces cuando abrió su exposición al público. El biólogo Alfonso Herrera inauguró el jardín botánico y varias veces sostuvo el zoológico por sus propios medios. En los años 30 los gobiernos del Maximato residen en el Castillo pero se murmura que quien manda se encuentra en la Hormiga, este rancho empieza a armarse con instalaciones militares para servir al Estado Mayor Presidencial, además de instalaciones del Campo Marte y el Casino Militar. En 1939 el entonces presidente Lázaro Cárdenas del Río ordena la creación del Museo Nacional de Historia con las colecciones de su Departamento de Historia del antiguo Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía. Se construye la Prolongación Poniente Reforma, circundante a las colonias Polanco, Chapultepec Los Morales y lo que se conoce como colonia Virreyes en la actualidad, a donde se mudan muchos de los nuevos ricos que dejó la revolución, que con sus casas estilo Colonial Californiano le dan un aire de suntuosidad a la zona.20​ En 1939 también se da el traslado de la residencia oficial a la hacienda la Hormiga, pasando a llamarse Residencia Oficial de los Pinos y dividiendo las instalaciones entre Los Pinos y las Instalaciones del Estado Mayor Presidencial. En los años 40 el pueblo de San Miguel Chapultepec es considerado uno de los mejores del país las fuentes de agua provenientes del Desierto de los Leones y el mismo Bosque, el cual es poco a poco abandonado como referente de fuente de agua, ya que su caudal no puede cubrir la demanda por lo que se crean pozos artesianos por todo su perímetro, lo que permite la destrucción de los acueductos virreinales de Santa Fe y Chapultepec, con su remplazo por líneas subterráneas de distribución de agua con tubos de acero, otra consideración es el aire puro y el ambiente limpio del pueblo contra el muy contaminado y sucio de la ciudad de México, la cual ha estado acercándose poco a poco, con las colonias que bordean el Paseo de la Reforma, avenida Chapultepec y la Condesa.,22​ es en 1948 cuando en San Miguel Chapultepec el Arq. Luis Barragán Morfín construye su casa, la cual es considerada un patrimonio artístico de la humanidad por parte de la UNESCO. También en los 40 ponen en marcha una serie de planes para controlar el crecimiento urbano de la ciudad, entre otros está el de mejorar las vialidades que conectan los pueblos y ciudades del altiplano del valle de México, por eso se construye el Circuito Interior mismo que corta el costado oriente del bosque, por el poniente es construido el Anillo Periférico lo cual limita de forma definitiva al bosque de la barranca y zona de las Lomas de Chapultepec, en el aspecto del agua se inician las obras en la zona poniente entre el Anillo Periférico y el Panteón Civil de Dolores de lo que serán los tanques de almacenamiento del Sistema Lerma para la distribución de agua, por lo que se expropian varios de los predios y se muda a la población a la zona entre Tacubaya y Santa Fe, además de algunos que por sus actividades agrícolas se les dan tierras en los llanos de San Fernando en las inmediaciones de Cuajimalpa pero en el municipio de Huixquilucan. Es en 1943 que en unos terrenos al poniente del Panteón Civil de Dolores se inauguró el Rancho del Charro sede de la Asociación Nacional de Charros, donde ejercita la charrería además de tener una escuela dedicada a ella y artes convergentes como el baile regional. Luego de la Segunda Guerra Mundial se inauguró un monumento en recuerdo de los participantes caídos y los sobrevivientes a la expedición militar a las Filipinas, conocido como Escuadrón 201.​ En 1951 fueron terminadas obras hidráulicas del Sistema Cutzamala las cuales aprovecharon la entonces existente pendiente natural de la ciudad para irrigar agua a la capital. Por ello se construyó en la segunda sección de manera colaborativa el Cárcamo de Dolores. El 27 de septiembre de 1952 fue inaugurado el Altar a la Patria donde fueron enterrados los restos de seis individuos, los cuales fueron identificados por el Ejército Mexicano como los seis cadetes caídos en la toma del Castillo de Chapultepec en 1847. El monumento fue inaugurado cinco años luego de que el presidente estadounidense Harry S. Truman hiciera la primera visita a la ciudad de México en la cual depositó una ofrenda floral al pie del obelisco a los cadetes de 1947, cuya ofrenda fue retirada a penas anochecía por dos cadetes a caballo del colegio militar. En 1952 se inauguró el Auditorio Nacional y a partir de 1959 comenzó a usarse como auditorio, además de ser sede de tomas de posesión presidenciales y muchos eventos artísticos y culturales tanto en su interior como en el exterior. En 1968 fue sede de los Juegos Olímpicos de México 1968. En 1989 fue cerrado y remodelado integralmente para funcionar desde entonces como una concesión público-privada. El Museo Nacional de Antropología. En 1960 Pedro Ramírez Vázquez realizó su primera obra de importancia en el bosque con la creación de la Galería Nacional de Historia o Museo del Caracol. Entre 1963 y 1964 nuevamente este arquitecto sumó a los edificios del bosque los museos de Arte Moderno (ubicado en el lugar del mítico Restaurante Chapultepec) y el Museo Nacional de Antropología e Historia. Ese mismo año, dentro de la recién inaugurada segunda sección del Bosque de Chapultepec, también se inauguró la Estación del Tren Escénico de Chapultepec, obra de Félix Candela. Dicha atracción, con minilocomotoras diesel/electricidad que rodeaba la segunda sección del bosque, funcionó por varias décadas, quedando en el abandono a finales de los años 90. En 2012 se integró nuevamente un tren escénico totalmente eléctrico en la Primera Sección del bosque, con la planeación de hacerlo también en la segunda, lo cual no se realizó. El edificio de talleres del trenecito se remodeló en 2018 para crear un espacio de diseño y exposiciones. En 1964 se crea la segunda sección del Bosque de Chapultepec, en los terrenos ubicados entre el Anillo Periférico y el Panteón Civil de Dolores por ese mismo año se inicia la construcción de una reja perimetral para la primera sección del bosque la cual trae controversia ya que hasta entonces el Bosque podía ser recorrido en auto, lo que incluso permitió el atentado a Álvaro Obregón en 1929, este cierre del bosque y su consecuente peatonalización fue un duro golpe para los que hacían negocios con los visitantes dentro del bosque, por eso es que se compone la canción “Las Rejas de Chapultepec” por parte del trío de los “Hermanos Kenny” la cual alcanzó gran popularidad en la voz de Gaspar Henaine “Capulina”,​ con esta canción se apoyó la construcción la cual terminó unos años luego y la cual fue repetida al colocarle rejas a todo el perímetro de la 2ª Sección. En esta se construyen además dos lagos artificiales los cuales tratan de recrear el ambiente de la primera sección y que servían como depósitos de agua para el regadío. En la 2ª Sección se inaugura el Museo de Historia Natural de México. Es en el año de 1974 que se inaugura la 3ª sección del Bosque, en terrenos pertenecientes a fraccionadores y haciendas que han desaparecido por el crecimiento de la zona residencial de las Lomas de Chapultepec por el norte y poniente y al sur las minas de arena de Santa Fe, es por estas fechas que la avenida Madereros cambia su nombre a Constituyentes, esta zona a diferencia de las otras secciones se deja como una especie de reserva natural, por lo que se le dota de menor infraestructura, en los terrenos que hoy se ubica la Secretaría de Seguridad Pública se realizan exposiciones ganaderas y agrícolas, las cuales terminan en los ochenta con la construcción de la sede de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología “SEDUE”, a esta misma sección se le dota de un zoológico de menor tamaño que el de la primera el cual es cerrado por la baja afluencia de visitantes y es que hasta finales de los 80, esta zona se encontraba en las goteras de la ciudad, lo que combinado con su forma de barranca le ha dado una mala fama como área de esparcimiento, sobre todo por que en los 80 era usada la zona por pandillas de la cercana Santa Fe para cometer delitos. Por eso en los 90 se instaló una base de policía en la zona poniente de la sección.​ Un año antes se funda el Centro Hípico de la ciudad de México donde en cuarenta hectáreas se imparten clases de equitación para principiantes, intermedios y avanzados, así como clases de tiro con arco35​ En 1975 son donados al Zoológico de Chapultepec por parte de la República Popular de China un par de Pandas Gigantes los cuales pueden ser apareados y tienen el primer cachorro de panda gigante fuera de China, lo que eleva el prestigio del zoológico, con el tiempo ocho pandas gigantes han nacido en el Zoológico de Chapultepec, en 1981 es nombrada Mariaelena Hoyos Bastien directora del zoológico al cual da una proyección internacional y nacional, esta misma dirige las obras de remodelación del zoológico entre 1992 y 1994, las cuales lo hacen un espacio público más amigable para los habitantes del zoológico. En 1981 se inaugura el Parque Acuático Atlantis el cual es durante años el único con espectáculo de delfines, lobos marinos y focas de la ciudad de México, este parque fue el único parque acuático de la ciudad, con balneario, asoleadero y alberca con olas, instalaciones que fueron cerradas por el año 2000, actualmente solo presentan espectáculos con animales, dan terapia con delfines y juegos infantiles, la particularidad de este parque es que a casi 2,500 m.s.n.m. es uno de los pocos del mundo a esta altura que puede mantener con vida a delfines y fauna marina.​ En 1981 es inaugurado el “Museo Rufino Tamayo” que resguarda una parte importante de la colección del maestro oaxaqueño, este museo es obra de los arquitectos Abraham Zabludovsky y Teodoro González de León. En 1986 es cerrada una sección del bosque para crear el Parque de la Tercera Edad, en el cual se reservan 36 mil 500 m² para el esparcimiento de los adultos mayores en el cual destacan el Jardín del Arte, la Pérgola, la Biblioteca Andrés Henesterosa y El Pabellón Coreano donado por la República de Corea. En 1992 la tercera sección del Bosque de Chapultepec es declarada Área Natural Protegida por lo no se permite desarrollar mayores obras en la zona, aunque para entonces ya cuenta con el “Foro Orquesta de los Animalitos” (1986), la “Fuente de Cri Cri” (1974) y el “Teatro Alfonso Reyes” (1974) con una capacidad de 3 000 lugares. Esta zona es la única del bosque con acceso libre a automotores, por lo que sirve de enlace entre la avenida Constituyentes y el Paseo de la Reforma.34​ Desde 1999 fue dado para su administración a la Secretaría del Medio Ambiente del Distrito Federal. Siglo XXI​ El 4 de agosto de 2002 se crea el Consejo Rector Ciudadano del Bosque de Chapultepec, con el fin involucrar a destacados personajes de la política y la sociedad a las actividades de renovación del Bosque, quienes integran el Fideicomiso Pro Bosque de Chapultepec dedicado a obtener fondos para realizar las obras de restauración y mejora del lugar, por lo que en una primera etapa se cerró la primera sección del Bosque durante un año, en el cual fueron adecuados muchos espacios y construidos nuevos, entre otros se limpió el fango del fondo del lago. Derivada de esta obra se inaugura el 12 de octubre de 2006 el Jardín Botánico en el área que antes ocupara el Centro de Convivencia Infantil, mismo que debe ser reubicado en las inmediaciones del Museo Rufino Tamayo, aunque ya no con las calles simuladas y el triciclos que eran su principal atractivo, como parte de un Plan Maestro,37​ se crean los distintos parques que existen en la actualidad. Entre los años de 2010 a 2012 se planea realizar el rescate de la Segunda sección del bosque en base al Plan Maestro. A finales de 2009 se lanza una convocatoria para realizar un arco triunfal llamado Arco del Bicentenario en conmemoración del Bicentenario de la Independencia de México, designándose para su ubicación en la plaza que se encuentra a la entrada del Bosque por la Puerta de los Leones, el concurso es ganado por un grupo de arquitectos encabezado por el Arq. César Pérez Becerril, quienes realizaran una estructura semejante a una torre y que poco deja ver su forma de arco40​ por lo que incluso se le rebautiza oficialmente como la Estela de Luz que fue inaugurada el 7 de enero de 2012 y que se encuentra en la zona del Paseo de la Reforma y Chapultepec. En 2019 se anunció la conversión de las instalaciones del Campo Militar 1-F en la zona del pueblo de Santa Fe en el Complejo cultural del bosque de Chapultepec​ o cuarta sección del bosque en un área total de 400 hectáreas.​ Flora y fauna​ Visible inmediatamente desde el aire cuando se llega en avión o desde los edificios altos de la zona, alguna vez Chapultepec fue un islote que sobresalía desde un enorme lago; es un importante punto de referencia por ser como única elevación importante dentro del Valle. La primera sección del Bosque está cercada por rejas verdes que datan del porfiriato, pero traspasa estos límites: cruza Paseo de la Reforma y Molino del Rey. La superficie inicial donada en 1530, era mayor, incluyó parte de Tacubaya y San Miguel. La segunda y tercera sección se extienden hasta el panteón de Dolores, cruzan el Periférico y amplían su superficie: Chapultepec constituye casi la mitad de las áreas verdes del área metropolitana a pesar de que los manantiales ya no brotan. El cacomixtle es muy común en el área ya que las personas que visitan el bosque los alimentan con restos de comida, por lo tanto confían en los humanos. Los ahuehuetes son la especie vegetal más famosa de Chapultepec. El «Sargento» o «Centinela», apodado así por los cadetes del Colegio Militar, no está vivo; es un monumento vegetal que muestra la grandiosidad de estos árboles: Mide quince metros de alto, 40 de circunferencia y vivió 500 años (como el Árbol de la Noche Triste o el del Tule que tiene casi dos mil años). El «Tlatoani», otro Ahuehuete, tiene más o menos 700 años y es el habitante más antiguo del Bosque. Además de ahuehuetes en Chapultepec hay 42 especies vegetales más: frescos y lindos —que son más de la mitad de todos los que crecen allí—, cedros, sequoias, álamos, palmeras, ailes, pinos, gingkos , sicomoro, liquidámbar. El Jardín Botánico —incluido ahora en el Jardín de la Tercera Edad—, está cubierto con una estructura de fierro y vidrio y resguarda una colección de flores de ornato, suculentas, orquídeas y cactáceas. En el zoológico también hay una isla de cactáceas. Lugares de interés Primera Sección​: Monumentos:​ Ahuehuete de Moctezuma Altar a la patria Monumento a José Martí Obelisco a Los Niños Héroes Puerta de los Leones Tribuna Monumental (conmemorativa del Escuadrón 201) Esperanza por un Planeta Mejor para Los Niños Museos​: Castillo de Chapultepec / Museo Nacional de Historia Museo de Arte Moderno Museo del Caracol Museo Nacional de Antropología Museo Tamayo Arte Contemporáneo Museo de Sitio y Centro de Visitantes del Bosque de Chapultepec Sitios culturales​: Auditorio Nacional Casa del Lago Juan José Arreola Quiosco del Pueblo Quinta Colorada Fuentes​: Fuente de Nezahualcóyotl Fuente de los Novios Fuente Ornamental Fuente del Quijote Fuente de la Templanza Fuente de las ranas Áreas deportivas​ Parque Infantil la Hormiga Parque Líbano Parque Tamayo Pista "El Sope" Otros sitios​: Zoológico de Chapultepec Lugares de interés Segunda Sección​: Museos​: Papalote Museo del Niño Museo Tecnológico MUTEC Museo de Historia Natural de México Fuentes​: Fuente Mito del Agua Fuente de Tláloc Otros sitios: La Feria Chapultepec Mágico Cárcamo de Dolores, del Río Lerma Lugares de interés Tercera Sección​: Foro Orquesta de los Animalitos Fuente de Cri cri Teatro Alfonso Reyes Lienzo Charro de Constituyentes
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Bosque de Chapultepec
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El bosque de Chapultepec o Chapultepec es un parque urbano localizado en la alcaldía Miguel Hidalgo, en la Ciudad de México. Es uno de los mayores en su tipo en el hemisferio occidental, con una superficie de 678 ha.​ Está dividido en tres secciones y alberga algunos de los sitios turísticos más importantes de México, como el Museo Nacional de Antropología. Cuenta con tres lagos artificiales, espacios deportivos y numerosas fuentes. Por todo esto, constituye uno de los lugares más visitados por los capitalinos y por los turistas que llegan a la ciudad. Dada la antigüedad en su ocupación humana el bosque fue declarado zona arqueológica y contiene numerosos vestigios históricos y se han hallado cerca de 4 mil objetos arqueológicos3​ y está incluido desde el 2001 en la lista indicativa de los bienes candidatos a ser reconocidos como Patrimonio de la Humanidad en México. La administración del parque recae en la Dirección General de Bosques Urbanos de la Secretaría del Medio Ambiente del Gobierno de la Ciudad de México (SMA). Historia​ Época mesoamericana​ En la zona poniente del lago de Texcoco inicia una suave pendiente que da inicio a la Sierra del Monte de las Cruces, en cuya cuenca de más de 7800 km2 con bosques de fresno, encino, ahuehuetes y coníferas, además de ríos y manantiales que desembocan con las aguas del lago donde abundaban tulares y carrizos, así como una variedad de especies de animales: peces, anfibios, insectos, aves y mamíferos, lo que en conjunto constituía un ecosistema ideal4​ en la elevación rocosa alargada de poniente a oriente llamada Chapultepec (en náhuatl cerro del chapulín).​ Este cerro es de los pocos promontorios elevados al centro del Valle de México además del Peñón de los Baños, el Cerro de la Estrella y el volcán Guadalupe. Los primeros indicios de ocupación humana en la zona de Chapultepec se remontan al periodo Preclásico mesoamericano. La historiografía registra haber sido habitado por grupos de diversos orígenes; en el siglo XII d. C. se asentaron ahí pobladores de origen tolteca, encabezado por Huémac, quien fue sucesor del gobernante Topiltzin Quetzalcóatl, emigrantes de Tula, y estableciéndose por un tiempo, hasta la muerte de Huémac, quien ante la imposibilidad de rescatar a su pueblo del estado de decadencia, se quitó la vida en la cueva de Cincalco, hoy el túnel al elevador del Castillo de Chapultepec.​ A finales del siglo XIII las laderas de la sierra se presentaba un fenómeno un poco inusual, ya que las tierras estaban formadas por deslizamientos de arena, la cual retenía pocos nutrientes, por lo que al parecer era pobre para la agricultura y el crecimiento espontáneo de plantas. Presencia mexica​ Los mexicas tuvieron en Chapultepec un sitio histórico y sagrado además de estratégico dados los manantiales presentes en este cerro.​ Hacia el siglo XI esta civilización intentó fundar su altépetl definitivo en esta zona. Como parte de ello en Chapultepec habrían ocurrido algunos hechos como la designación de Huitzilihuitl como huey tlatoani de los mexica y el hecho referido como el sacrificio de Copilli, lo cual la dirigencia mexica habría convertido posteriormente en un hecho fundacional de Chapultepec como su ciudad definitiva hacia un antecedente en la fundación de México-Tenochtitlan.​ Este sitio representaba una ventaja defensiva al aprovechar el propio cerro como punto de vigía, el estar a la orilla del Lago de Texcoco y el tener fuentes de agua dulce que brotaban en la zona sur del cerro de Chapultepec. Otros altépetl establecidos como los chalcas, los colhuas, los xaltocamecas, los xochimilcas y los tepanecas habrían impedido deliberadamente que los mexica se establecieran y se fortalecieran, por lo cual los atacaron militarmente. El único altépetl aliado mexica fue el de los cuauhtitlancalques, por lo que finalmente los altépetl aliados lograron vencer a los mexicas. Estos ataques sucesivos incluyeron la captura y el sacrificio de Huitzilihuitl y su familia por los altépetl beligerantes, la suspensión de la ceremonia del fuego nuevo o atadura de años y el desplazamiento forzado de la zona, lo que los llevó de nuevo a la peregrinación. Como parte de este desenlace, los mexicas habrían huido hacia el islote de Acocolco o probablemente hacia Atlacohuayan, y algunos otros fueron movidos hacia otras poblaciones como Atizapán y Contitlan.7​ Tras ese hecho los mexicas habrían sido desplazados en condiciones penosas hacia Colhuacan. Se menciona que en este lugar se presentaron portentos que precedieron a la fundación de México-Tenochtitlan, como un blanqueamiento de todo lo cercano a los manantiales. Es así que al fundarse México-Tenochtitlan la zona presentaba dos asentamientos, uno en la cercana Tacubaya y el otro en la ladera oriente del cerro, en la zona cercana a la Puerta de los Leones. Es a partir de esta población que el área empieza a transformarse con los cultivos y la instauración de un jardín botánico por parte del huey tlatoani Moctezuma Ilhuicamina, mismo que ordenó plantar varios ahuehuetes en las cercanías de los manantiales que brotaban del cerro de Chapultepec de los cuales aún quedan algunos en pie. Es al parecer la primera construcción hidráulica de un acueducto de carrizo, piedra y lodo proveniente de la ladera suroriente del cerro que abastecía de agua dulce a México-Tenochtitlan que se presentó la oportunidad para los mexicas de liberarse del sometimiento de Azcapotzalco, ya que estos en un primer intento de construirlo no pudieron hacerlo y solicitando realizarla por Nezahualcóyotl (soberano de Texcoco),​ lo que fue tomado por el pueblo tepaneca como una afrenta. Esto desencadenó la guerra y la consiguiente victoria de la Triple Alianza la que se volvería base para el gobierno de Texcoco-Acolhuácan, Tlacópan-Tecpanohuáyan y México-Tenochtitlan, que como aliados se repartieron a los pueblos que antes rendían tributo a Azcapotzalco. A más de cinco siglos de la edificación se preserva cinco diferentes depósitos de vestigios de una alberca del siglo XVI que almacenaban el agua de dos manantiales por donde partían.​ Ya bajo el control mexica la zona de Chapultepec fue cuidada por los mexicas al ser su principal fuente de agua dulce, junto con los acueductos provenientes de Coyoacán y Xochimilco, la cual conducían por un acueducto que corría a lo largo de la hoy llamada Avenida Chapultepec. Los mexicas crearon una zona protegida alrededor del cerro plantando árboles y especies vegetales provenientes de otras zonas de sus dominios. Este acueducto se basaba en la gravedad y se alimentaba de varios manantiales los cuales eran conducidos a pozas para permitir regular el flujo por el acueducto, de estas pozas existen vestigios llamados Albercas de Chapultepec, únicos ejemplos que existen y cerca de ellas se encuentra el único manantial que aún existe en las faldas del cerro. En la misma época se construyeron en la cima del cerro un teocalli, de los cuales sus vestigios ocultos bajo la tierra, son cimientos de la torre de Caballero Alto. Tras este los adoratorios o aposentos, edificaciones monolíticas rectangulares delimitadas por 3 muros, formando una plataforma abierta en dirección al oriente, las cuales estaban flanqueadas por 2 gigantescas serpientes emplumadas fueron construidas; ambos monumentos se entrelazaban con el pensamiento mexica, la observación científica de los astros y el cálculo de los ciclos agrícolas con los relatos míticos y el culto a las divinidades ordenadas del universo. Petrograbados en el cerro​ Desde el siglo XV los señores de Tenochtitlan hicieron labrar imágenes en la ladera oriente de Chapultepec; no obstante después de la conquista, por iniciativas del obispo fray Juan de Zumárraga, se mandaron destruir; Actualmente solo se conserva el escultórico Moctezuma II, quien aparece portando un vistoso tocado de plumas y carga en la mano derecha el omechicahuaztli8​, para los rituales de lluvia; ala derecha de esta figura se aprecian los restos de una gran serpiente y entre ambos el símbolo Cé Ácatl, flecha relacionada desde la mitología tolteca con Quetzalcóatl del cual poco se sabe pero se conoce que en las rocas de las faldas se esculpieron las figuras de varios gobernantes y principales mexicas como el caso de Moctezuma Ilhuicamina y Tlacaélel, estas obras fueron dirigidas y financiadas por el Huey Tlatoani de Texcoco Nezahualcoyotl al cual le fue permitido vivir en el Bosque. El tlatoani Moctezuma en el siglo XVII mando labrar su esfinge en piedra en uno de ellos, el cual se identifica con el chimalli mexica atravesado por flechas y un pentli​ ladrado en la esquina inferior derecha, en donde se dice que contemplaba el movimiento solar sobre la cima del cerro de Tláloc (Texcoco), lugar de culto donde se celebraba el IV Huey Tozoztli, un ritual para la siembra anual a finales de abril, igualmente en diciembre observaba el amanecer detrás del Iztaccíhuatl, lo que míticamente representaba el nacimiento del dios solar Huitzilopochtli. En el siglo XVIII muy cerca de este templo se erigió un instrumento de medición astronómica, el cual tenía representadas 3 flechas atadas cuyas puntas señalaban el rumbo por donde salía el sol, en los solsticios y los equinoccio, el cual adicionalmente debían pasar una cuerda atada a las flechas para proyectar la sombra indicando el medio día, según nos comenta Antonio León y Gama. Durante la conquista el acueducto fue cortado y el templo en la cima destruido. Época virreinal​ Terminada la conquista e iniciada la reconstrucción de México-Tenochtitlan se mandó reparar el acueducto pero con técnicas europeas, mientras en la cima del cerro se edificó una pequeña capilla dedicada a arcángel San Miguel, como único punto alto de la zona y fuente de agua Chapultepec fue el centro de una pequeña disputa entre Hernán Cortés y la Corona Española, este lo consideraba como parte de su Marquesado del Valle de Oaxaca pero al parecer en buenos términos dejó que el rey Carlos V lo tomara bajo su protección así que el cerro y el bosque inmediato a él fue asignado al cuidado del Ayuntamiento de México en 1530, aunque hay que aclarar que esto solo comprendía más o menos lo que hoy se conoce como primera sección del bosque.​ Altar a la Patria, diseñado por el arquitecto Enrique Aragón y esculpido por Ernesto Tamariz. A veces confundido como el monumento a los Niños Héroes en el Bosque de Chapultepec. Durante el Virreinato el bosque fue cuidado por un grupo de guardabosques que pertenecían a la policía de la ciudad de México, pero sus inmediaciones le pertenecían a particulares y estaban bajo la administración al sur de la ciudad de Tacubaya y el norte de la ciudad de Tacuba, se cree que el bosque estuvo bardeado o amurallado pero solo fue construida una pequeña casa en el costado oriente del cerro, misma que sirvió de cuartel a los guardabosques, mientras un poco más al oriente se encontraba el Pueblo de Chapultepec. Al poniente el Molino del Salvador (hoy Molino del Rey) que como muchos molinos de harina del rumbo aprovechaba la caída de agua desde la Sierra de las Cruces para mover las máquinas.9​ Como fuente de agua para la ciudad siguió sirviendo pero en el siglo XVI se construyó por el costado poniente del cerro un acueducto que llevaba las aguas de las barrancas de Santa Fe primero y luego las de Cuajimalpa que remataba en la fuente de la Tlaxpana junto a la Alameda Central, es durante esta época que los bosques y sus inmediaciones empiezan a ser usados como lugar de recreo y esparcimiento por el público en general, aunque bajo el cuidado de los guardabosques que sobre todo debían velar la salubridad del agua de los manantiales. Durante esta época se construye una tosca construcción en lo alto del cerro que sirve de cuartel, casamata, casa de verano de los virreyes y hasta fábrica de pólvora, misma que explota a mediados del siglo XVIII,10​ en las inmediaciones durante toda la colonia se dan corridas de toros, para lo cual se traen a los animales a pastar en los prados cercanos, sobre todo en los prados del norte en los linderos con la hacienda de los Morales, donde según las crónicas se trajeron desde Chihuahua bisontes para su lidia en el campo o en plazas improvisadas, estas fiestas se planeaban como parte de los actos para recibir a un nuevo virrey, conmemorar un hecho alegre de la Corona como el nacimiento de un nuevo heredero al trono o recaudar dinero para alguna obra pública. Es durante el gobierno del Virrey Bernardo de Gálvez en 1785 que se construye en la cima del cerro nuevas y más confortables habitaciones para el virrey, además de obras de fortificación que terminaron por destruir la capilla de San Miguel, como lo es el camino de acceso a la cima, en cuya obra se destruyeron varios de los bustos labrados en la época Mexica, estas obras fueron motivo de murmuraciones de conspiración por parte del virrey para levantar el reino contra la Corona y hacerse nombrar Rey de la Nueva España. En esta misma época desaparece el Pueblo de Chapultepec de los registros, no se sabe el motivo y poco se ha investigado, aunque se presume que las constantes inundaciones del valle debieron obligar a la población a migrar a zonas más elevadas como Tacubaya y su barrio el pueblo de San Miguel Chapultepec. Época Independiente​ Siglo XIX​ En 1806 el Ayuntamiento de México adquiere los derechos sobre las construcciones de la cima del cerro, las cuales habían quedado abandonadas, saqueadas y dedicadas a cuartel militar. Es en 1843 que se muda el Colegio Militar a las construcciones de la cima del cerro que para entonces servían como cuartel militar mismo que protegía las fuentes de agua del bosque, así es como el 11, 12 y 13 de septiembre de 1847 se dan varias batallas en las inmediaciones del cerro de Chapultepec de la Guerra Mexicana – Estadounidense, siendo las más conocidas la del Molino del Rey, la de Casamata al poniente del cerro9​10​13​ y la toma del Colegio Militar, donde varias unidades como el Batallón Activo de San Blas y Cadetes del Colegio Militar se distinguen en las acciones, aunque la batalla del día 13 terminó en las faldas de la ciudad de México, en la aduana de Belén ubicada en las confluencias de las actuales avenidas Chapultepec y Bucareli. Al parecer los cuerpos de los muertos provenientes de ambos ejércitos fueron enterrados por los estadounidenses en las planicies norte y poniente del cerro. Terminada la guerra el Colegio Militar siguió funcionando hasta el inicio de la Guerra de Reforma en el cerro pero ya sin cuartel militar, es por esto que el bosque se deja semi abandonado, lo que genera una zona de refugio para los delincuentes que atacan a los viajeros que debían ir por el camino que provenía de Tacubaya y pasaba al oriente del cerro, por esta misma época se refuerzan las noticias sobre ataques de bestias salvajes en el bosque y las inmediaciones del mismo, sobre todo al poniente del bosque donde se inician las barrancas de la Sierra de las Cruces, las cuales provenían desde la época virreinal. En 1853 en al surponiente del cerro es construido el rancho de la Hormiga por el médico de origen panameño José Pablo Martínez del Río. Durante el Segundo Imperio Mexicano el bosque es seleccionado por los emperadores como ubicación de un palacio imperial, mismo que debía ser comunicado por una calzada de uso exclusivo para los Monarcas y la Corte con la ciudad de México la cual llevaría el nombre de Paseo de la Emperatriz (hoy Paseo de la Reforma) y que terminaba entonces en las faldas del cerro, por lo cual se modifican las construcciones en la cima del cerro, el cuerpo oriente es remodelado para dejar en la parte alta un jardín y algunas habitaciones, mientras en los pisos inferiores son construidas las habitaciones de los emperadores, las cuales les permiten tener una vista completa de todo el valle de México con todos sus lagos y el largo Paseo de la Emperatriz. Mientras el cuerpo poniente se deja como cuartel de los cuerpos de Corps de los Emperadores y Colegio Imperial Militar, en el inicio de la rampa de acceso se construye un pequeño cuartel para proteger el camino el cual durante años fue llamado el "Palacio de Cristal", estas obras junto con el mejoramiento de la calzada de acceso crea el bosquejo básico para la actual fisonomía del Imperial Castillo de Chapultepec.10​ En sus alrededores se da la inauguración del tren suburbano ciudad de México a Tacubaya, el cual luego de un descarrilamiento es sustituido por tranvías de mulitas y que termina extendiéndose hasta San Ángel. Restaurada la República Federal el bosque sigue siendo residencia de un cuartel militar, y durante esta época el bosque sigue en el abandono hasta que triunfa el Plan de Tuxtepec y llega al poder el Gral. Porfirio Díaz, el cual muda la residencia oficial del presidente del Palacio Nacional al castillo, pero deja las oficinas en el palacio; por lo que debe instalarse primero una línea de telégrafo entre ambos, para luego instalarse otra de teléfono. El colegio militar por su parte sigue funcionando en el ala poniente del Castillo.10​ Por esta misma época se construyen las rejas interiores del bosque que rodean el cerro y evitan el paso libre al castillo, las cuales sustituyen el muro que durante años cerró el paso al cerro con solo una puerta ubicada al poniente del cerro. En la década de 1890 con una economía boyante el Secretario de Hacienda José Yves Limantour es encargado de la comisión dedicada a rehabilitar el Bosque de Chapultepec para hacerlo digno de la residencia presidencial, en un estilo francés. Por el abandono sufrido por años había sido poco a poco invadido por las haciendas cercanas y los pobladores de Tacubaya, los que incluso construyeron una vía alterna al camino Real a Toluca, la cual con los años seria llamada, carretera Federal México – Toluca, avenida Madereros y hoy avenida Constituyentes. Internamente se construyen o amplían los caminos internos del bosque para permitir los paseos y facilitar el movimiento de la tropa por el bosque, en la zona norte se crean varios pequeños lagos artificiales con fondo de concreto, se construye la Finca Colorada para albergar una guarnición militar y posteriormente el cuerpo de guardabosques. En lo que es hoy el Museo de Arte Moderno se construye el Restaurante Chapultepec que sería el centro de la vida campinara de la alta sociedad del Porfiriato y la Revolución. En la zona poniente del bosque se funda en 1875 el Panteón Civil de Dolores14​ con la compra de terrenos privados, los cuales son donados a la ciudad luego de que la compañía funeraria no puede atenderlos, al sur del panteón se crea un depósito de los tranvías eléctricos que empiezan a sustituir los tranvías de mulitas y entre ambos se crea la primera plaza formal de toros de la zona, la cual cierra en pocos años por la competencia que le dan las plazas de Ciudad de México, aunque continúan dándose corridas de toros en terrenos anexos al bosque por la facilidad de llevar los toros desde las haciendas cercanas. En 1888 la Asociación del Colegio Militar inaugura el monumento en recuerdo de los cadetes durante la Guerra Mexicana – Estadounidense. Siglo XX​ En 1908 se construye la Casa del Lago como sede del “Club del Automóvil” donde se realizan varias de las fiestas más llamativas de la sociedad porfirista,​ durante las fiestas del Centenario el castillo de Chapultepec recibe como residencia presidencial varias de las fiestas privadas, donde se reciben a los embajadores extranjeros y personajes ilustres del país, además por parte de la Embajada Rusa es recibida una ornamentación sobre la base de mármol verde la cual hoy en día se puede ver exhibida en el castillo.​ Desde 1911 hasta 1921 el Castillo deja de ser el centro de la vida política del país, al dejar ser de hecho la ciudad de México capital del país, pero aun así es mantenido por el erario nacional, por eso en 1916 se cumple con una orden de desalojo del Club del Automóvil y la Casa del Lago pasa a ser sede de la administración General del Bosque de Chapultepec, aunque solo hasta 1923 es usada por el gobierno federal, ya que antes por su abandono había sido usada para fiestas particulares y residencia de Adolfo de la Huerta. Luego de la muerte de Venustiano Carranza en Tlaxcalantongo, los sonorenses vuelven a ocupar el castillo como residencia presidencial y al Bosque como su parque, en el costado surponiente es usada la Hacienda de la Hormiga para servir de residencia secundaria a los Secretarios de Guerra y Marina y los encargados de la industria militar, esta había sido expropiada en 1916 y luego de varios litigios tuvo que ser comprada por el gobierno federal en 1919.9​ Se inaugura la “Puerta de los Leones” en la entrada principal al Bosque de Chapultepec, esta puerta se caracteriza por tener dos esculturas de leones de bronce, los cuales originalmente debían servir para adornar la escalinata de acceso al palacio legislativo en la colonia tabacalera, el cual no se terminó de construir y en cuyo lugar y aprovechando la estructura metálica se construyó el Monumento a la Revolución. En 1923 es inaugurado el Zoológico de Chapultepec. El plan original era construir un zoológico que albergara especies nativas de México, pero la falta de presupuesto dejó por muchos años la idea inconclusa. Sus dos primeras especies fueron tres cachorros de león y dos bisontes americanos, para luego completarse con animales provenientes de Sonora, Veracruz y Campeche, además de otros ejemplares que se intercambiaron con países como India, Francia, Perú y Brasil. En 1924 el zoológico tenía 243 animales y fue entonces cuando abrió su exposición al público. El biólogo Alfonso Herrera inauguró el jardín botánico y varias veces sostuvo el zoológico por sus propios medios. En los años 30 los gobiernos del Maximato residen en el Castillo pero se murmura que quien manda se encuentra en la Hormiga, este rancho empieza a armarse con instalaciones militares para servir al Estado Mayor Presidencial, además de instalaciones del Campo Marte y el Casino Militar. En 1939 el entonces presidente Lázaro Cárdenas del Río ordena la creación del Museo Nacional de Historia con las colecciones de su Departamento de Historia del antiguo Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía. Se construye la Prolongación Poniente Reforma, circundante a las colonias Polanco, Chapultepec Los Morales y lo que se conoce como colonia Virreyes en la actualidad, a donde se mudan muchos de los nuevos ricos que dejó la revolución, que con sus casas estilo Colonial Californiano le dan un aire de suntuosidad a la zona.20​ En 1939 también se da el traslado de la residencia oficial a la hacienda la Hormiga, pasando a llamarse Residencia Oficial de los Pinos y dividiendo las instalaciones entre Los Pinos y las Instalaciones del Estado Mayor Presidencial. En los años 40 el pueblo de San Miguel Chapultepec es considerado uno de los mejores del país las fuentes de agua provenientes del Desierto de los Leones y el mismo Bosque, el cual es poco a poco abandonado como referente de fuente de agua, ya que su caudal no puede cubrir la demanda por lo que se crean pozos artesianos por todo su perímetro, lo que permite la destrucción de los acueductos virreinales de Santa Fe y Chapultepec, con su remplazo por líneas subterráneas de distribución de agua con tubos de acero, otra consideración es el aire puro y el ambiente limpio del pueblo contra el muy contaminado y sucio de la ciudad de México, la cual ha estado acercándose poco a poco, con las colonias que bordean el Paseo de la Reforma, avenida Chapultepec y la Condesa.,22​ es en 1948 cuando en San Miguel Chapultepec el Arq. Luis Barragán Morfín construye su casa, la cual es considerada un patrimonio artístico de la humanidad por parte de la UNESCO. También en los 40 ponen en marcha una serie de planes para controlar el crecimiento urbano de la ciudad, entre otros está el de mejorar las vialidades que conectan los pueblos y ciudades del altiplano del valle de México, por eso se construye el Circuito Interior mismo que corta el costado oriente del bosque, por el poniente es construido el Anillo Periférico lo cual limita de forma definitiva al bosque de la barranca y zona de las Lomas de Chapultepec, en el aspecto del agua se inician las obras en la zona poniente entre el Anillo Periférico y el Panteón Civil de Dolores de lo que serán los tanques de almacenamiento del Sistema Lerma para la distribución de agua, por lo que se expropian varios de los predios y se muda a la población a la zona entre Tacubaya y Santa Fe, además de algunos que por sus actividades agrícolas se les dan tierras en los llanos de San Fernando en las inmediaciones de Cuajimalpa pero en el municipio de Huixquilucan. Es en 1943 que en unos terrenos al poniente del Panteón Civil de Dolores se inauguró el Rancho del Charro sede de la Asociación Nacional de Charros, donde ejercita la charrería además de tener una escuela dedicada a ella y artes convergentes como el baile regional. Luego de la Segunda Guerra Mundial se inauguró un monumento en recuerdo de los participantes caídos y los sobrevivientes a la expedición militar a las Filipinas, conocido como Escuadrón 201.​ En 1951 fueron terminadas obras hidráulicas del Sistema Cutzamala las cuales aprovecharon la entonces existente pendiente natural de la ciudad para irrigar agua a la capital. Por ello se construyó en la segunda sección de manera colaborativa el Cárcamo de Dolores. El 27 de septiembre de 1952 fue inaugurado el Altar a la Patria donde fueron enterrados los restos de seis individuos, los cuales fueron identificados por el Ejército Mexicano como los seis cadetes caídos en la toma del Castillo de Chapultepec en 1847. El monumento fue inaugurado cinco años luego de que el presidente estadounidense Harry S. Truman hiciera la primera visita a la ciudad de México en la cual depositó una ofrenda floral al pie del obelisco a los cadetes de 1947, cuya ofrenda fue retirada a penas anochecía por dos cadetes a caballo del colegio militar. En 1952 se inauguró el Auditorio Nacional y a partir de 1959 comenzó a usarse como auditorio, además de ser sede de tomas de posesión presidenciales y muchos eventos artísticos y culturales tanto en su interior como en el exterior. En 1968 fue sede de los Juegos Olímpicos de México 1968. En 1989 fue cerrado y remodelado integralmente para funcionar desde entonces como una concesión público-privada. El Museo Nacional de Antropología. En 1960 Pedro Ramírez Vázquez realizó su primera obra de importancia en el bosque con la creación de la Galería Nacional de Historia o Museo del Caracol. Entre 1963 y 1964 nuevamente este arquitecto sumó a los edificios del bosque los museos de Arte Moderno (ubicado en el lugar del mítico Restaurante Chapultepec) y el Museo Nacional de Antropología e Historia. Ese mismo año, dentro de la recién inaugurada segunda sección del Bosque de Chapultepec, también se inauguró la Estación del Tren Escénico de Chapultepec, obra de Félix Candela. Dicha atracción, con minilocomotoras diesel/electricidad que rodeaba la segunda sección del bosque, funcionó por varias décadas, quedando en el abandono a finales de los años 90. En 2012 se integró nuevamente un tren escénico totalmente eléctrico en la Primera Sección del bosque, con la planeación de hacerlo también en la segunda, lo cual no se realizó. El edificio de talleres del trenecito se remodeló en 2018 para crear un espacio de diseño y exposiciones. En 1964 se crea la segunda sección del Bosque de Chapultepec, en los terrenos ubicados entre el Anillo Periférico y el Panteón Civil de Dolores por ese mismo año se inicia la construcción de una reja perimetral para la primera sección del bosque la cual trae controversia ya que hasta entonces el Bosque podía ser recorrido en auto, lo que incluso permitió el atentado a Álvaro Obregón en 1929, este cierre del bosque y su consecuente peatonalización fue un duro golpe para los que hacían negocios con los visitantes dentro del bosque, por eso es que se compone la canción “Las Rejas de Chapultepec” por parte del trío de los “Hermanos Kenny” la cual alcanzó gran popularidad en la voz de Gaspar Henaine “Capulina”,​ con esta canción se apoyó la construcción la cual terminó unos años luego y la cual fue repetida al colocarle rejas a todo el perímetro de la 2ª Sección. En esta se construyen además dos lagos artificiales los cuales tratan de recrear el ambiente de la primera sección y que servían como depósitos de agua para el regadío. En la 2ª Sección se inaugura el Museo de Historia Natural de México. Es en el año de 1974 que se inaugura la 3ª sección del Bosque, en terrenos pertenecientes a fraccionadores y haciendas que han desaparecido por el crecimiento de la zona residencial de las Lomas de Chapultepec por el norte y poniente y al sur las minas de arena de Santa Fe, es por estas fechas que la avenida Madereros cambia su nombre a Constituyentes, esta zona a diferencia de las otras secciones se deja como una especie de reserva natural, por lo que se le dota de menor infraestructura, en los terrenos que hoy se ubica la Secretaría de Seguridad Pública se realizan exposiciones ganaderas y agrícolas, las cuales terminan en los ochenta con la construcción de la sede de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología “SEDUE”, a esta misma sección se le dota de un zoológico de menor tamaño que el de la primera el cual es cerrado por la baja afluencia de visitantes y es que hasta finales de los 80, esta zona se encontraba en las goteras de la ciudad, lo que combinado con su forma de barranca le ha dado una mala fama como área de esparcimiento, sobre todo por que en los 80 era usada la zona por pandillas de la cercana Santa Fe para cometer delitos. Por eso en los 90 se instaló una base de policía en la zona poniente de la sección.​ Un año antes se funda el Centro Hípico de la ciudad de México donde en cuarenta hectáreas se imparten clases de equitación para principiantes, intermedios y avanzados, así como clases de tiro con arco35​ En 1975 son donados al Zoológico de Chapultepec por parte de la República Popular de China un par de Pandas Gigantes los cuales pueden ser apareados y tienen el primer cachorro de panda gigante fuera de China, lo que eleva el prestigio del zoológico, con el tiempo ocho pandas gigantes han nacido en el Zoológico de Chapultepec, en 1981 es nombrada Mariaelena Hoyos Bastien directora del zoológico al cual da una proyección internacional y nacional, esta misma dirige las obras de remodelación del zoológico entre 1992 y 1994, las cuales lo hacen un espacio público más amigable para los habitantes del zoológico. En 1981 se inaugura el Parque Acuático Atlantis el cual es durante años el único con espectáculo de delfines, lobos marinos y focas de la ciudad de México, este parque fue el único parque acuático de la ciudad, con balneario, asoleadero y alberca con olas, instalaciones que fueron cerradas por el año 2000, actualmente solo presentan espectáculos con animales, dan terapia con delfines y juegos infantiles, la particularidad de este parque es que a casi 2,500 m.s.n.m. es uno de los pocos del mundo a esta altura que puede mantener con vida a delfines y fauna marina.​ En 1981 es inaugurado el “Museo Rufino Tamayo” que resguarda una parte importante de la colección del maestro oaxaqueño, este museo es obra de los arquitectos Abraham Zabludovsky y Teodoro González de León. En 1986 es cerrada una sección del bosque para crear el Parque de la Tercera Edad, en el cual se reservan 36 mil 500 m² para el esparcimiento de los adultos mayores en el cual destacan el Jardín del Arte, la Pérgola, la Biblioteca Andrés Henesterosa y El Pabellón Coreano donado por la República de Corea. En 1992 la tercera sección del Bosque de Chapultepec es declarada Área Natural Protegida por lo no se permite desarrollar mayores obras en la zona, aunque para entonces ya cuenta con el “Foro Orquesta de los Animalitos” (1986), la “Fuente de Cri Cri” (1974) y el “Teatro Alfonso Reyes” (1974) con una capacidad de 3 000 lugares. Esta zona es la única del bosque con acceso libre a automotores, por lo que sirve de enlace entre la avenida Constituyentes y el Paseo de la Reforma.34​ Desde 1999 fue dado para su administración a la Secretaría del Medio Ambiente del Distrito Federal. Siglo XXI​ El 4 de agosto de 2002 se crea el Consejo Rector Ciudadano del Bosque de Chapultepec, con el fin involucrar a destacados personajes de la política y la sociedad a las actividades de renovación del Bosque, quienes integran el Fideicomiso Pro Bosque de Chapultepec dedicado a obtener fondos para realizar las obras de restauración y mejora del lugar, por lo que en una primera etapa se cerró la primera sección del Bosque durante un año, en el cual fueron adecuados muchos espacios y construidos nuevos, entre otros se limpió el fango del fondo del lago. Derivada de esta obra se inaugura el 12 de octubre de 2006 el Jardín Botánico en el área que antes ocupara el Centro de Convivencia Infantil, mismo que debe ser reubicado en las inmediaciones del Museo Rufino Tamayo, aunque ya no con las calles simuladas y el triciclos que eran su principal atractivo, como parte de un Plan Maestro,37​ se crean los distintos parques que existen en la actualidad. Entre los años de 2010 a 2012 se planea realizar el rescate de la Segunda sección del bosque en base al Plan Maestro. A finales de 2009 se lanza una convocatoria para realizar un arco triunfal llamado Arco del Bicentenario en conmemoración del Bicentenario de la Independencia de México, designándose para su ubicación en la plaza que se encuentra a la entrada del Bosque por la Puerta de los Leones, el concurso es ganado por un grupo de arquitectos encabezado por el Arq. César Pérez Becerril, quienes realizaran una estructura semejante a una torre y que poco deja ver su forma de arco40​ por lo que incluso se le rebautiza oficialmente como la Estela de Luz que fue inaugurada el 7 de enero de 2012 y que se encuentra en la zona del Paseo de la Reforma y Chapultepec. En 2019 se anunció la conversión de las instalaciones del Campo Militar 1-F en la zona del pueblo de Santa Fe en el Complejo cultural del bosque de Chapultepec​ o cuarta sección del bosque en un área total de 400 hectáreas.​ Flora y fauna​ Visible inmediatamente desde el aire cuando se llega en avión o desde los edificios altos de la zona, alguna vez Chapultepec fue un islote que sobresalía desde un enorme lago; es un importante punto de referencia por ser como única elevación importante dentro del Valle. La primera sección del Bosque está cercada por rejas verdes que datan del porfiriato, pero traspasa estos límites: cruza Paseo de la Reforma y Molino del Rey. La superficie inicial donada en 1530, era mayor, incluyó parte de Tacubaya y San Miguel. La segunda y tercera sección se extienden hasta el panteón de Dolores, cruzan el Periférico y amplían su superficie: Chapultepec constituye casi la mitad de las áreas verdes del área metropolitana a pesar de que los manantiales ya no brotan. El cacomixtle es muy común en el área ya que las personas que visitan el bosque los alimentan con restos de comida, por lo tanto confían en los humanos. Los ahuehuetes son la especie vegetal más famosa de Chapultepec. El «Sargento» o «Centinela», apodado así por los cadetes del Colegio Militar, no está vivo; es un monumento vegetal que muestra la grandiosidad de estos árboles: Mide quince metros de alto, 40 de circunferencia y vivió 500 años (como el Árbol de la Noche Triste o el del Tule que tiene casi dos mil años). El «Tlatoani», otro Ahuehuete, tiene más o menos 700 años y es el habitante más antiguo del Bosque. Además de ahuehuetes en Chapultepec hay 42 especies vegetales más: frescos y lindos —que son más de la mitad de todos los que crecen allí—, cedros, sequoias, álamos, palmeras, ailes, pinos, gingkos , sicomoro, liquidámbar. El Jardín Botánico —incluido ahora en el Jardín de la Tercera Edad—, está cubierto con una estructura de fierro y vidrio y resguarda una colección de flores de ornato, suculentas, orquídeas y cactáceas. En el zoológico también hay una isla de cactáceas. Lugares de interés Primera Sección​: Monumentos:​ Ahuehuete de Moctezuma Altar a la patria Monumento a José Martí Obelisco a Los Niños Héroes Puerta de los Leones Tribuna Monumental (conmemorativa del Escuadrón 201) Esperanza por un Planeta Mejor para Los Niños Museos​: Castillo de Chapultepec / Museo Nacional de Historia Museo de Arte Moderno Museo del Caracol Museo Nacional de Antropología Museo Tamayo Arte Contemporáneo Museo de Sitio y Centro de Visitantes del Bosque de Chapultepec Sitios culturales​: Auditorio Nacional Casa del Lago Juan José Arreola Quiosco del Pueblo Quinta Colorada Fuentes​: Fuente de Nezahualcóyotl Fuente de los Novios Fuente Ornamental Fuente del Quijote Fuente de la Templanza Fuente de las ranas Áreas deportivas​ Parque Infantil la Hormiga Parque Líbano Parque Tamayo Pista "El Sope" Otros sitios​: Zoológico de Chapultepec Lugares de interés Segunda Sección​: Museos​: Papalote Museo del Niño Museo Tecnológico MUTEC Museo de Historia Natural de México Fuentes​: Fuente Mito del Agua Fuente de Tláloc Otros sitios: La Feria Chapultepec Mágico Cárcamo de Dolores, del Río Lerma Lugares de interés Tercera Sección​: Foro Orquesta de los Animalitos Fuente de Cri cri Teatro Alfonso Reyes Lienzo Charro de Constituyentes
El Monumento a la Revolución es una obra arquitectónica y un mausoleo dedicado a la conmemoración de la Revolución mexicana. Es obra del arquitecto Carlos Obregón Santacilia, quien tomó la estructura de la Sala de los Pasos Perdidos del malogrado Palacio Legislativo Federal del arquitecto francés Émile Bénard para edificar el monumento, concluido en 1938. Actualmente es uno de los más reconocibles en la Ciudad de México, y forma parte de un conjunto integrado por el propio monumento, la Plaza de la República y el Museo Nacional de la Revolución. Se localiza en la Colonia Tabacalera de la alcaldía Cuauhtémoc, cerca del Centro Histórico de la Ciudad de México. Historia En 1897, el presidente Porfirio Díaz lanzó una convocatoria para la construcción de un Palacio Legislativo, mismo que albergaría además de las cámaras de senadores y diputados, dependencias de gobierno y oficinas. No resultó ganador del primer lugar ninguno de los participantes, y tras abundantes escándalos y conflictos por dicho concurso, el gobierno del presidente Díaz designó al arquitecto francés Émile Bénard como el encargado de diseñar y edificar un fastuoso recinto para los diputados y senadores, más este arquitecto nunca vio su sueño materializado, ya que la obra fue cancelada tras el derrocamiento de Díaz por la Guerra de la Revolución Mexicana. La realización de este proyecto, de haberse construido, tendría mayores dimensiones que el Capitolio de Washington D. C.1​ El sitio elegido para la edificación fueron unos terrenos pantanosos cerca de la colonia Tabacalera y del Paseo de la Reforma. La primera piedra para la construcción del Palacio Legislativo Federal fue puesta por el presidente Porfirio Díaz el 23 de septiembre de 1910 como parte de los festejos del Centenario de la Independencia de México. Debido a los retos que suponía la cimentación del edificio en un terreno inestable la estructura metálica se construyó sobre una cama de 17 000 pilotes, la estructura metálica fue hecha de acero por Miliken Bros, en Estados Unidos. La construcción se detuvo ante el inicio de la Revolución Mexicana. El gobierno del nuevo presidente Francisco I. Madero una vez en el poder continuó con las obras, pero tras su fallecimiento finalmente se interrumpió la construcción. Años después de abandono, la estructura de acero quedó abandonada y en permanente desgaste.1​ Émile Bénard volvería a México para intentar dar vida a su proyecto en 1922 proponiendo un monumento a los grandes hombres de la lucha de la revolución, llamándole Panteón a los Héroes. El presidente electo Álvaro Obregón aceptó su proyecto, pero fue asesinado en 1928, un año después falleció el arquitecto Bénard. La estructura deteriorada se comenzó a desmantelar para usar el material en vías férreas, pero en 1933, cuando el arquitecto Carlos Obregón Santacilia pasaba por el lugar, vio que la estructura central de lo que iba a ser la (Sala de los Pasos Perdidos1​) del palacio, estaba en perfectas condiciones, por lo que sugirió al Ingeniero Alberto J. Pani2​ aprovechar la única parte aprovechable del malogrado palacio para honrar a la entonces recién concluida Revolución mexicana. El propio arquitecto Obregón Santacilia creció cerca del monumento, en la calle de Vallarta, por lo que conocía a pleno el terreno. Carlos Obregón Santacilia había realizado previamente obras como las oficinas del Banco de México entre 1925 y 1926 y la Secretaría de Salud, de 1926 y 1929, ambas en la Ciudad de México. Por ello tenía acceso a la presentación de ideas de obras públicas, pero esta propuesta inicialmente fue rechazada por Pani, quien tenía una idea previa de hacer un monumento a la revolución.3​ Dicha propuesta fue aceptada luego de que Pani consiguió convencer a Plutarco Elías Calles de involucrarse en el proyecto y convencer al presidente Abelardo Rodríguez. La adaptación de la estructura de la Sala de Pasos Perdidos en Monumento a la Revolución Mexicana abarcó de 1933 a 1938. Entre los cambios que se realizaron fue recubrir la cúpula con laminas de cobre, remover el águila que remataba la linternilla de la cúpula monumental, que se trasladó al actual Monumento a La Raza al norte de la ciudad. Obregón Santacilia dio un estilo sobrio Art Déco vigente en esa época, con un contraste notorio entre las piedras usadas de cantera de color claro y piedra volcánica negra. Otros elementos alineados a este estilo son las 18 lámparas reflectoras que circundan a la plaza de la República, y las 4 astas banderas de ese mismo estilo, así como los grupos escultóricos y águilas diseñadas y ejecutadas por el escultor mexicano Oliverio Martínez de Hoyos, y las lámparas del mismo monumento. El Monumento a la Revolución a cien años de ser inaugurada su construcción, con una inversión estimada en 360 millones de pesos para su remodelación, el 20 de noviembre de 2010, se reinauguró como parte de los festejos del Centenario de la Revolución. Conservando su arquitectura original, han sido renovados el Museo Nacional de la Revolución, el mausoleo, se rehabilitó la fuente adyacente y además fueron restaurados desde la piedra hasta el cobre. Consta de un elevador transparente en el centro, que lleva al mirador que ha sido reabierto al público. Mausoleo El 4 de febrero de 1936 se emitió un decreto que otorgaba al monumento la función de recinto funerario. Para este fin, se adaptaron criptas en las columnas donde permanecerían los restos de Venustiano Carranza que fueron trasladados en 1942 del Panteón Civil de Dolores, con motivo de la ceremonia de conmemoración del inicio de la Revolución Mexicana, a este su nuevo lugar. Los restos fúnebres de Francisco I. Madero fueron traídos del Panteón Francés el 20 de noviembre de 1960. Los de Plutarco Elías Calles, que estaban en el Panteón Civil de Dolores, fueron traídos nueve años más tarde en 1969. Por lo que respecta a los de Lázaro Cárdenas, han permanecido ahí desde su fallecimiento el 19 de octubre de 1970, en tanto que los últimos que fueron depositados han sido los de Francisco Villa que fueron trasladados desde el Panteón Civil de Hidalgo del Parral, Chihuahua en 1976 y depositados durante la ceremonia anual conmemorativa del movimiento revolucionario; por el momento ya no se planea hacer otra tumba. Rasgos arquitectónicos​ Cimentación​ La estructura del Monumento a la Revolución está construida sobre una cama de 17 mil pilotes sobre los que se colocaron las grandes vigas de acero que sostienen al edificio. Cuerpo inferior​ Contiene arcos que rematan en una cúpula que constituyen a la base del monumento. En cada una de las cuatro columnas se conservan los restos de Francisco I. Madero, Venustiano Carranza, Francisco Villa, Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas. En el interior de estas columnas existen escaleras para ascender al monumento e incluso una de las columnas conserva el llamado Elevador Presidencial, un ascensor que sube a la primera y segunda cúpulas. Doble cúpula​ El monumento está rematado por una doble cúpula, sostenida por cuatro arcos a una altura de 26 metros. La interior está recubierta de cantera, y la exterior de cobre patinado. Una doble escalera helicoidal rodea la primera cúpula de cantera que tiene como remate un deambulatorio por el cual es posible acceder a una terraza que funciona como un mirador interno. En la actualidad se puede llegar a este punto a través del elevador panorámico instalado en 2010, año en que también fueron instalados telescopios en esta área. Entre el mirador y el deambulatorio bajando por la escalera elicoidal se accede a las aspilleras de ocho metros de altura que permiten el paso de la luz hacia el interior de la cúpula. La terraza es un mirador en el cual se puede observar la Ciudad de México y apreciar cercanamente las cuatro esculturas del escultor mexicano Oliverio Martínez que descansan en las pechinas del monumento. Este mirador permaneció abierto durante tres décadas y fue reabierto en 2010. La segunda cúpula en su parte inferior está revestida de cobre patinado, y puede verse desde el deambulatorio. Entre esta parte inferior y la exterior hay una estructura de acero hecha en Estados Unidos, con 29 costillas que sostienen 600 paneles de cobre que fueron martillados a mano y son desmontables. Al interior de esta estructura hay un elevador curvo de estilo Art Déco, que permitía el acceso hasta la linternilla. Dicha estructura metálica tiene adicionalmente un anillo de compresión que sirve como compresor del sistema constructivo de la cúpula. Elevador Presidencial Este elevador comenzaba su trayecto a la altura de la plaza y terminaba en la parte superior de una de las columnas del Monumento llegando hasta el salón Presidencial. Elevador Curvo​ Construido por la empresa Otis, comenzaba su trayectoria en la parte superior de la escalera presidencial y hacía dos paradas, la primera en el nivel del mirador exterior y la segunda en el nivel de aspilleras para después realizar un trayecto curvo por la estructura de acero entre las dos cúpulas de cobre rodando sobre una serie de rodillos de madera, hasta llegar a la parte más alta que conduce a la linternilla Linternilla​ Es el remate del monumento. En el proyecto original de Obregón Santacilia tenía como objetivo fungir como faro para la urbe con un enorme haz de luz. Puede observarse en este punto la abolladura de un rayo que cayó en el monumento cuando éste no tenía pararrayos. Desde este punto Juan O'Gorman tomó la perspectiva para su obra La ciudad de México de 1949. Museo Nacional de la Revolución​ En el sótano del monumento se encuentra el Museo Nacional de la Revolución, fue inaugurado el 20 de noviembre de 1986. El museo se enfoca a mostrar la historia de México, tiene como exposición Permanente "Sesenta y tres años en la historia de México 1857-1920" que abarca desde la promulgación de la Constitución de 1857 hasta la Presidencia de Venustiano Carranza, enfocándose en el periodo revolucionario. Con una inversión de 65 millones de pesos, reabren el Museo Nacional de la Revolución, por medio de la secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda en conjunto con la autoridad del espacio público capitalino, ampliaron mil 325 metros cuadrados el espacio del Museo Nacional de la Revolución. Su remodelación incluye tres secciones: Museo del Sitio, la nueva exposición permanente y una sala para exposiciones temporales. En el Museo del Sitio, se puede apreciar las etapas constructivas de lo que sería el Palacio Legislativo y terminó siendo el Monumento a la Revolución. La exposición permanente cuenta con más de 400 piezas que recorren la historia desde el periodo de la Reforma hasta el Cardenismo, contando con insignias, indumentarias, banderas y documentos oficiales que constatan el legado histórico del periodo revolucionario. Así mismo, está dividida en ocho etapas como son la consolidación del Estado mexicano, el Porfiriato, la Revolución Democrática, la Guerra Civil, la Constitución, entre otras. Además en la nueva museografía se rinde homenaje a La Bola, personajes anónimos que participaron en el movimiento armado, caracterizados en esculturas que dan la bienvenida al museo. El museo permite la inclusión a sus actividades, a personas con alguna discapacidad. Debido a que el acceso a él no se presenta como una limitante, si no que cuenta en sus instalaciones accesos disponibles hacia su vestíbulo y primer nivel, a través de su ascensor escénico. Ubicado en el sótano de la Plaza de la República ubicada en la colonia Tabacalera, el Museo Nacional de la Revolución. Los horarios de acceso al museo son: Martes a jueves 12:00 - 20:00 h / Viernes y sábado 12:00 - 22:00 h / Domingo 10:00 - 20:00 h. Plaza de la República​ En la actualidad, en el monumento y en el gran espacio abierto que lo rodea, la llamada Plaza de la República, se realizan distintas actividades culturales entre las que destaca elt, uno de los festivales de música electrónica y arte multimedia más importantes del continente americano que en 2003 reunió a casi 200.000 personas. La Plaza de la República es un espacio público, ubicado entre las calles de Valentín Gómez Farías, José María Lafragua e Ignacio Ramírez así como la avenida de la República, se puede llegar por transporte público en la estación del Metrobús homónima, o por metro en la línea 2 en la estación Revolución caminado un par de cuadras; tras su reinauguración en el 2010, por los festejos del centenario de la revolución mexicana, se ha transformado en un espacio urbano para el esparcimiento, la cultura y sus manifestaciones artísticas, en donde el embellecimiento y las propuestas culinarias de la zona, ofrecen a los visitantes 80 mil metros cuadrados para los peatones, logrando así resaltar su vegetación e iluminación peatonal. Encumbrado por el Monumento a la Revolución, se ve revitalizado por un elevador que conduce a la cúpula del monumento, para observar una vista panorámica de la urbe metropolitana, al por subir los 57 metros que conducen a la cumbre, su horario es de 10 a 17 horas. Otro atractivo son las recientes fuentes colocadas en la explanada que ofrecen un espectáculo de luces y movimientos, que lanzan sus chorros al ritmo de la música, cuyo atractivo dura aproximadamente 20 minutos, generando en el horario nocturno mayores expectativas y atractivos visuales combinados con la iluminación del Monumento a la Revolución, las fuentes son creación de Ecofenix Fuentes y cuentan con 100 chorros de agua verticales y 100 pulverizadores que no sólo son un gran espectáculo visual por ser una fuente digital musicalizada, sino también un espacio de juego para las personas que busquen divertirse en un día caluroso. Y por las tardes es utilizada como un centro recreativo acuático, ya que sin necesidad de usar traje de baño corren entre los chorros de agua las personas mientras transcurren los 20 minutos que hora tras hora brindan diversión a niños y adultos por igual. El 4 de diciembre de 2011 la cantante estadounidense Britney Spears dio un concierto gratuito en la plaza de la República ante más de 80.000 personas como parte de su gira mundial Femme Fatale.
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helybéli ajánlásával
Monument to the Revolution
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El Monumento a la Revolución es una obra arquitectónica y un mausoleo dedicado a la conmemoración de la Revolución mexicana. Es obra del arquitecto Carlos Obregón Santacilia, quien tomó la estructura de la Sala de los Pasos Perdidos del malogrado Palacio Legislativo Federal del arquitecto francés Émile Bénard para edificar el monumento, concluido en 1938. Actualmente es uno de los más reconocibles en la Ciudad de México, y forma parte de un conjunto integrado por el propio monumento, la Plaza de la República y el Museo Nacional de la Revolución. Se localiza en la Colonia Tabacalera de la alcaldía Cuauhtémoc, cerca del Centro Histórico de la Ciudad de México. Historia En 1897, el presidente Porfirio Díaz lanzó una convocatoria para la construcción de un Palacio Legislativo, mismo que albergaría además de las cámaras de senadores y diputados, dependencias de gobierno y oficinas. No resultó ganador del primer lugar ninguno de los participantes, y tras abundantes escándalos y conflictos por dicho concurso, el gobierno del presidente Díaz designó al arquitecto francés Émile Bénard como el encargado de diseñar y edificar un fastuoso recinto para los diputados y senadores, más este arquitecto nunca vio su sueño materializado, ya que la obra fue cancelada tras el derrocamiento de Díaz por la Guerra de la Revolución Mexicana. La realización de este proyecto, de haberse construido, tendría mayores dimensiones que el Capitolio de Washington D. C.1​ El sitio elegido para la edificación fueron unos terrenos pantanosos cerca de la colonia Tabacalera y del Paseo de la Reforma. La primera piedra para la construcción del Palacio Legislativo Federal fue puesta por el presidente Porfirio Díaz el 23 de septiembre de 1910 como parte de los festejos del Centenario de la Independencia de México. Debido a los retos que suponía la cimentación del edificio en un terreno inestable la estructura metálica se construyó sobre una cama de 17 000 pilotes, la estructura metálica fue hecha de acero por Miliken Bros, en Estados Unidos. La construcción se detuvo ante el inicio de la Revolución Mexicana. El gobierno del nuevo presidente Francisco I. Madero una vez en el poder continuó con las obras, pero tras su fallecimiento finalmente se interrumpió la construcción. Años después de abandono, la estructura de acero quedó abandonada y en permanente desgaste.1​ Émile Bénard volvería a México para intentar dar vida a su proyecto en 1922 proponiendo un monumento a los grandes hombres de la lucha de la revolución, llamándole Panteón a los Héroes. El presidente electo Álvaro Obregón aceptó su proyecto, pero fue asesinado en 1928, un año después falleció el arquitecto Bénard. La estructura deteriorada se comenzó a desmantelar para usar el material en vías férreas, pero en 1933, cuando el arquitecto Carlos Obregón Santacilia pasaba por el lugar, vio que la estructura central de lo que iba a ser la (Sala de los Pasos Perdidos1​) del palacio, estaba en perfectas condiciones, por lo que sugirió al Ingeniero Alberto J. Pani2​ aprovechar la única parte aprovechable del malogrado palacio para honrar a la entonces recién concluida Revolución mexicana. El propio arquitecto Obregón Santacilia creció cerca del monumento, en la calle de Vallarta, por lo que conocía a pleno el terreno. Carlos Obregón Santacilia había realizado previamente obras como las oficinas del Banco de México entre 1925 y 1926 y la Secretaría de Salud, de 1926 y 1929, ambas en la Ciudad de México. Por ello tenía acceso a la presentación de ideas de obras públicas, pero esta propuesta inicialmente fue rechazada por Pani, quien tenía una idea previa de hacer un monumento a la revolución.3​ Dicha propuesta fue aceptada luego de que Pani consiguió convencer a Plutarco Elías Calles de involucrarse en el proyecto y convencer al presidente Abelardo Rodríguez. La adaptación de la estructura de la Sala de Pasos Perdidos en Monumento a la Revolución Mexicana abarcó de 1933 a 1938. Entre los cambios que se realizaron fue recubrir la cúpula con laminas de cobre, remover el águila que remataba la linternilla de la cúpula monumental, que se trasladó al actual Monumento a La Raza al norte de la ciudad. Obregón Santacilia dio un estilo sobrio Art Déco vigente en esa época, con un contraste notorio entre las piedras usadas de cantera de color claro y piedra volcánica negra. Otros elementos alineados a este estilo son las 18 lámparas reflectoras que circundan a la plaza de la República, y las 4 astas banderas de ese mismo estilo, así como los grupos escultóricos y águilas diseñadas y ejecutadas por el escultor mexicano Oliverio Martínez de Hoyos, y las lámparas del mismo monumento. El Monumento a la Revolución a cien años de ser inaugurada su construcción, con una inversión estimada en 360 millones de pesos para su remodelación, el 20 de noviembre de 2010, se reinauguró como parte de los festejos del Centenario de la Revolución. Conservando su arquitectura original, han sido renovados el Museo Nacional de la Revolución, el mausoleo, se rehabilitó la fuente adyacente y además fueron restaurados desde la piedra hasta el cobre. Consta de un elevador transparente en el centro, que lleva al mirador que ha sido reabierto al público. Mausoleo El 4 de febrero de 1936 se emitió un decreto que otorgaba al monumento la función de recinto funerario. Para este fin, se adaptaron criptas en las columnas donde permanecerían los restos de Venustiano Carranza que fueron trasladados en 1942 del Panteón Civil de Dolores, con motivo de la ceremonia de conmemoración del inicio de la Revolución Mexicana, a este su nuevo lugar. Los restos fúnebres de Francisco I. Madero fueron traídos del Panteón Francés el 20 de noviembre de 1960. Los de Plutarco Elías Calles, que estaban en el Panteón Civil de Dolores, fueron traídos nueve años más tarde en 1969. Por lo que respecta a los de Lázaro Cárdenas, han permanecido ahí desde su fallecimiento el 19 de octubre de 1970, en tanto que los últimos que fueron depositados han sido los de Francisco Villa que fueron trasladados desde el Panteón Civil de Hidalgo del Parral, Chihuahua en 1976 y depositados durante la ceremonia anual conmemorativa del movimiento revolucionario; por el momento ya no se planea hacer otra tumba. Rasgos arquitectónicos​ Cimentación​ La estructura del Monumento a la Revolución está construida sobre una cama de 17 mil pilotes sobre los que se colocaron las grandes vigas de acero que sostienen al edificio. Cuerpo inferior​ Contiene arcos que rematan en una cúpula que constituyen a la base del monumento. En cada una de las cuatro columnas se conservan los restos de Francisco I. Madero, Venustiano Carranza, Francisco Villa, Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas. En el interior de estas columnas existen escaleras para ascender al monumento e incluso una de las columnas conserva el llamado Elevador Presidencial, un ascensor que sube a la primera y segunda cúpulas. Doble cúpula​ El monumento está rematado por una doble cúpula, sostenida por cuatro arcos a una altura de 26 metros. La interior está recubierta de cantera, y la exterior de cobre patinado. Una doble escalera helicoidal rodea la primera cúpula de cantera que tiene como remate un deambulatorio por el cual es posible acceder a una terraza que funciona como un mirador interno. En la actualidad se puede llegar a este punto a través del elevador panorámico instalado en 2010, año en que también fueron instalados telescopios en esta área. Entre el mirador y el deambulatorio bajando por la escalera elicoidal se accede a las aspilleras de ocho metros de altura que permiten el paso de la luz hacia el interior de la cúpula. La terraza es un mirador en el cual se puede observar la Ciudad de México y apreciar cercanamente las cuatro esculturas del escultor mexicano Oliverio Martínez que descansan en las pechinas del monumento. Este mirador permaneció abierto durante tres décadas y fue reabierto en 2010. La segunda cúpula en su parte inferior está revestida de cobre patinado, y puede verse desde el deambulatorio. Entre esta parte inferior y la exterior hay una estructura de acero hecha en Estados Unidos, con 29 costillas que sostienen 600 paneles de cobre que fueron martillados a mano y son desmontables. Al interior de esta estructura hay un elevador curvo de estilo Art Déco, que permitía el acceso hasta la linternilla. Dicha estructura metálica tiene adicionalmente un anillo de compresión que sirve como compresor del sistema constructivo de la cúpula. Elevador Presidencial Este elevador comenzaba su trayecto a la altura de la plaza y terminaba en la parte superior de una de las columnas del Monumento llegando hasta el salón Presidencial. Elevador Curvo​ Construido por la empresa Otis, comenzaba su trayectoria en la parte superior de la escalera presidencial y hacía dos paradas, la primera en el nivel del mirador exterior y la segunda en el nivel de aspilleras para después realizar un trayecto curvo por la estructura de acero entre las dos cúpulas de cobre rodando sobre una serie de rodillos de madera, hasta llegar a la parte más alta que conduce a la linternilla Linternilla​ Es el remate del monumento. En el proyecto original de Obregón Santacilia tenía como objetivo fungir como faro para la urbe con un enorme haz de luz. Puede observarse en este punto la abolladura de un rayo que cayó en el monumento cuando éste no tenía pararrayos. Desde este punto Juan O'Gorman tomó la perspectiva para su obra La ciudad de México de 1949. Museo Nacional de la Revolución​ En el sótano del monumento se encuentra el Museo Nacional de la Revolución, fue inaugurado el 20 de noviembre de 1986. El museo se enfoca a mostrar la historia de México, tiene como exposición Permanente "Sesenta y tres años en la historia de México 1857-1920" que abarca desde la promulgación de la Constitución de 1857 hasta la Presidencia de Venustiano Carranza, enfocándose en el periodo revolucionario. Con una inversión de 65 millones de pesos, reabren el Museo Nacional de la Revolución, por medio de la secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda en conjunto con la autoridad del espacio público capitalino, ampliaron mil 325 metros cuadrados el espacio del Museo Nacional de la Revolución. Su remodelación incluye tres secciones: Museo del Sitio, la nueva exposición permanente y una sala para exposiciones temporales. En el Museo del Sitio, se puede apreciar las etapas constructivas de lo que sería el Palacio Legislativo y terminó siendo el Monumento a la Revolución. La exposición permanente cuenta con más de 400 piezas que recorren la historia desde el periodo de la Reforma hasta el Cardenismo, contando con insignias, indumentarias, banderas y documentos oficiales que constatan el legado histórico del periodo revolucionario. Así mismo, está dividida en ocho etapas como son la consolidación del Estado mexicano, el Porfiriato, la Revolución Democrática, la Guerra Civil, la Constitución, entre otras. Además en la nueva museografía se rinde homenaje a La Bola, personajes anónimos que participaron en el movimiento armado, caracterizados en esculturas que dan la bienvenida al museo. El museo permite la inclusión a sus actividades, a personas con alguna discapacidad. Debido a que el acceso a él no se presenta como una limitante, si no que cuenta en sus instalaciones accesos disponibles hacia su vestíbulo y primer nivel, a través de su ascensor escénico. Ubicado en el sótano de la Plaza de la República ubicada en la colonia Tabacalera, el Museo Nacional de la Revolución. Los horarios de acceso al museo son: Martes a jueves 12:00 - 20:00 h / Viernes y sábado 12:00 - 22:00 h / Domingo 10:00 - 20:00 h. Plaza de la República​ En la actualidad, en el monumento y en el gran espacio abierto que lo rodea, la llamada Plaza de la República, se realizan distintas actividades culturales entre las que destaca elt, uno de los festivales de música electrónica y arte multimedia más importantes del continente americano que en 2003 reunió a casi 200.000 personas. La Plaza de la República es un espacio público, ubicado entre las calles de Valentín Gómez Farías, José María Lafragua e Ignacio Ramírez así como la avenida de la República, se puede llegar por transporte público en la estación del Metrobús homónima, o por metro en la línea 2 en la estación Revolución caminado un par de cuadras; tras su reinauguración en el 2010, por los festejos del centenario de la revolución mexicana, se ha transformado en un espacio urbano para el esparcimiento, la cultura y sus manifestaciones artísticas, en donde el embellecimiento y las propuestas culinarias de la zona, ofrecen a los visitantes 80 mil metros cuadrados para los peatones, logrando así resaltar su vegetación e iluminación peatonal. Encumbrado por el Monumento a la Revolución, se ve revitalizado por un elevador que conduce a la cúpula del monumento, para observar una vista panorámica de la urbe metropolitana, al por subir los 57 metros que conducen a la cumbre, su horario es de 10 a 17 horas. Otro atractivo son las recientes fuentes colocadas en la explanada que ofrecen un espectáculo de luces y movimientos, que lanzan sus chorros al ritmo de la música, cuyo atractivo dura aproximadamente 20 minutos, generando en el horario nocturno mayores expectativas y atractivos visuales combinados con la iluminación del Monumento a la Revolución, las fuentes son creación de Ecofenix Fuentes y cuentan con 100 chorros de agua verticales y 100 pulverizadores que no sólo son un gran espectáculo visual por ser una fuente digital musicalizada, sino también un espacio de juego para las personas que busquen divertirse en un día caluroso. Y por las tardes es utilizada como un centro recreativo acuático, ya que sin necesidad de usar traje de baño corren entre los chorros de agua las personas mientras transcurren los 20 minutos que hora tras hora brindan diversión a niños y adultos por igual. El 4 de diciembre de 2011 la cantante estadounidense Britney Spears dio un concierto gratuito en la plaza de la República ante más de 80.000 personas como parte de su gira mundial Femme Fatale.
Es famosa por los grupos de mariachis, grupos norteños, tríos románticos y músicos jarochos. Animado espacio para ver y escuchar música folclórica y degustar de la gastronomía típica de Jalisco y del Valle de México. Debe su nombre actual a Giuseppe Garibaldi, quien combatiera en 1911 en las filas de Francisco I. Madero en Chihuahua, durante la Revolución Mexicana. En la plaza se celebra el 22 de noviembre a Santa Cecilia de Roma, patrona de los músicos.
Plaza Garibaldi
Es famosa por los grupos de mariachis, grupos norteños, tríos románticos y músicos jarochos. Animado espacio para ver y escuchar música folclórica y degustar de la gastronomía típica de Jalisco y del Valle de México. Debe su nombre actual a Giuseppe Garibaldi, quien combatiera en 1911 en las filas de Francisco I. Madero en Chihuahua, durante la Revolución Mexicana. En la plaza se celebra el 22 de noviembre a Santa Cecilia de Roma, patrona de los músicos.
La plaza de la Ciudadela es un espacio público de la Ciudad de México, ubicada entre las calles de Balderas, Enrico Martínez, José María Morelos y Manuel Tolsá en la colonia centro. La Ciudadela, edificio del cual la plaza tomó su nombre, fue diseñada originalmente para ser una fábrica de tabacos. El proyecto estuvo a cargo del Arquitecto José Antonio González Velázquez quien fuera en aquel entonces director de Arquitectura de la Real Academia de San Carlos. La construcción la llevó a cabo el ingeniero Miguel Constanzó y fue concluida en 1807. Por el carácter recio de la construcción, por la estratégica ubicación del edificio en la entrada suroeste de la ciudad y por haber servido como fábrica de armas y cuartel, se le llamó La Ciudadela y hacia su porción norte se dejó una plaza para movimientos de tropa. A principios de la década de 1980, la plaza cambió de nombre para dedicarse a José María Morelos, quien ahí estuvo preso en 1815, antes de ser fusilado. La plaza cubría originalmente una superficie mayor, pues al edificio de La Ciudadela lo rodeaban totalmente amplias áreas ajardinadas (por haberse construido en una zona despoblada), las que se fueron reduciendo progresivamente hasta llegar a tener sus dimensiones actuales. En 1912, a iniciativa de la Asociación del Colegio Militar, ahí se levanta un monumento dedicado a Morelos al conmemorarse el centenario del sitio de Cuautla. El edificio alberga hoy en día la Biblioteca de México y el Centro de la Imagen, que funge actualmente como galería fotográfica. Además de histórica, la plaza de La Ciudadela tiene un amplio corredor con más de 100 locales especializados en la venta de libros principalmente; así como discos de vinil, revistas usadas, joyería de fantasía; tacos, esquimos y mucho más. Al final del corredor podrás entrar al mercado de artesanías; lugar ineludible para cualquier turista que se precise de serlo.
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Plaza de La Ciudadela
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La plaza de la Ciudadela es un espacio público de la Ciudad de México, ubicada entre las calles de Balderas, Enrico Martínez, José María Morelos y Manuel Tolsá en la colonia centro. La Ciudadela, edificio del cual la plaza tomó su nombre, fue diseñada originalmente para ser una fábrica de tabacos. El proyecto estuvo a cargo del Arquitecto José Antonio González Velázquez quien fuera en aquel entonces director de Arquitectura de la Real Academia de San Carlos. La construcción la llevó a cabo el ingeniero Miguel Constanzó y fue concluida en 1807. Por el carácter recio de la construcción, por la estratégica ubicación del edificio en la entrada suroeste de la ciudad y por haber servido como fábrica de armas y cuartel, se le llamó La Ciudadela y hacia su porción norte se dejó una plaza para movimientos de tropa. A principios de la década de 1980, la plaza cambió de nombre para dedicarse a José María Morelos, quien ahí estuvo preso en 1815, antes de ser fusilado. La plaza cubría originalmente una superficie mayor, pues al edificio de La Ciudadela lo rodeaban totalmente amplias áreas ajardinadas (por haberse construido en una zona despoblada), las que se fueron reduciendo progresivamente hasta llegar a tener sus dimensiones actuales. En 1912, a iniciativa de la Asociación del Colegio Militar, ahí se levanta un monumento dedicado a Morelos al conmemorarse el centenario del sitio de Cuautla. El edificio alberga hoy en día la Biblioteca de México y el Centro de la Imagen, que funge actualmente como galería fotográfica. Además de histórica, la plaza de La Ciudadela tiene un amplio corredor con más de 100 locales especializados en la venta de libros principalmente; así como discos de vinil, revistas usadas, joyería de fantasía; tacos, esquimos y mucho más. Al final del corredor podrás entrar al mercado de artesanías; lugar ineludible para cualquier turista que se precise de serlo.
Calle de La Academia 22, Col. Centro, Alcaldia Cuauhtemoc, C.P. 06060 Edificio histórico perteneciente a la UNAM que alberga a la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Artes y Diseño. El edificio actual fue levantado sobre otro que perteneciera al Antiguo Hospital del Amor de Dios y remodelado en su aspecto actual a mediados del siglo XIX. Fundado bajo el nombre de la Real Academia de San Carlos de la Nobles Artes de la Nueva España en el año de 1781 por el entonces Rey de España Carlos II y a petición de las autoridades de la Casa de Moneda de la Nueva España, quienes veían en dicho fin principal el establecimiento de una escuela de grabado en el entonces virreinato novohispano con la intención de mejorar la producción y acuñacion dd moneda. Se inspiró su fundación en el modelo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid y fue la primera academia fundada en el continente americano, teniendo también en sus instalaciones el primer museo de arte que se inauguró en Latinoamérica. Las ramas principales que se impartieron en la academia fueron las de arquitectura, pintura y escultura. Tuvo una vida azarosa a lo largo del siglo XIX entre las revoluciones y guerras que sacudieron al país hasta comienzos del siglo CZx y la actualidad. En sus instalaciones impartieron clases y estudiaron los más prestigiosos arquitectos, pintores y escultores del país, educados bajo los modelos que predominaron en su momento. La Academia de San Carlos curr es neta con más de 64,000 obras de arte en su acervo que localizan en diferentes lugares, siendo el más importante de ellos el Museo de San Carlos, también en la CDMX.
National School of Plastic Arts
Calle de La Academia 22, Col. Centro, Alcaldia Cuauhtemoc, C.P. 06060 Edificio histórico perteneciente a la UNAM que alberga a la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Artes y Diseño. El edificio actual fue levantado sobre otro que perteneciera al Antiguo Hospital del Amor de Dios y remodelado en su aspecto actual a mediados del siglo XIX. Fundado bajo el nombre de la Real Academia de San Carlos de la Nobles Artes de la Nueva España en el año de 1781 por el entonces Rey de España Carlos II y a petición de las autoridades de la Casa de Moneda de la Nueva España, quienes veían en dicho fin principal el establecimiento de una escuela de grabado en el entonces virreinato novohispano con la intención de mejorar la producción y acuñacion dd moneda. Se inspiró su fundación en el modelo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid y fue la primera academia fundada en el continente americano, teniendo también en sus instalaciones el primer museo de arte que se inauguró en Latinoamérica. Las ramas principales que se impartieron en la academia fueron las de arquitectura, pintura y escultura. Tuvo una vida azarosa a lo largo del siglo XIX entre las revoluciones y guerras que sacudieron al país hasta comienzos del siglo CZx y la actualidad. En sus instalaciones impartieron clases y estudiaron los más prestigiosos arquitectos, pintores y escultores del país, educados bajo los modelos que predominaron en su momento. La Academia de San Carlos curr es neta con más de 64,000 obras de arte en su acervo que localizan en diferentes lugares, siendo el más importante de ellos el Museo de San Carlos, también en la CDMX.
El palacio de Iturbide es un edificio localizado en la acera sur de la calle de Madero, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, que presenta la tradicional combinación de cantera y tezontle rojo. Fue la única residencia palaciega construida en cuatro niveles durante la época virreinal y es de estilo barroco. El 19 de enero de 2004 fue inaugurado en el palacio de Iturbide,el museo Palacio de Cultura Banamex, enfocado a difundir tanto el arte popular mexicano como a la colección particular del Banco Nacional de México. Historia​ El espacio que ocupa el edificio perteneció en el siglo XVI a Gonzalo Juárez de Córdoba, el contador mayor del real tribunal de cuentas en su tiempo. Posteriormente ésta fue vendida a las religiosas de Santa Brígida las que, a su vez, la vendieron a los condes de San Mateo de Valparaíso y marqués del Jaral de Berrio, descendientes del conde Fernando de la Campa, quien dispuso su demolición para edificar ahí el palacio actual. De los cuales, ellos mandaron a construir este palacio del siglo XVIII con motivo de la boda de su única hija Mariana Berrio de la Campa y Cos y su esposo Pedro de Moncada y Branciforte. La obra fue encargada al arquitecto Francisco Guerrero y Torres, quien trabajó entre 1779 y 1785. Ninguna otra obra novohispana tuvo el lujo y la nobleza de ésta, por lo que se le considera la obra maestra de la arquitectura civil del barroco novohispano. Una vez terminado el movimiento de Independencia de México en 1821, el palacio fue ofrecido a Agustín de Iturbide, primer jefe del Ejército Trigarante, para que residiera en él, y precisamente el 15 de mayo de 1822, Iturbide salió al balcón central para ser proclamado como emperador de México por el Congreso Constitucional. De aquí el nombre de palacio de Iturbide. El estilo del edificio es un ejemplo de la interpretación del barroco español en la Nueva España, que incluye en los detalles decorativos elementos distintivos de las raíces indígenas de México. El edificio cuenta con tres pisos; el primero, muy alto, con entresuelo; el segundo a la manera convencional, y el tercero formado por dos torreones unidos por una galería, donde la portada lleva pilastras ricamente talladas, dos atlantes y un guantelete mixtilíneo. Antecedentes​ Desde 1785 el palacio ha sido testigo de la historia mexicana, ha visto pasar virreyes y arzobispos, nacimiento de niños, juras de reyes, el desfile de un emperador, presidentes en triunfo y derrota, a los defensores de México y a sus vencedores. De 1965 a 1972 el Banco Nacional de México, llevó a cabo una importante restauración del edificio, para convertirlo en un espacio que albergara exposiciones temporales. Durante el siglo XIX funcionó en este edificio el Hotel Iturbide. En 1972 fue restaurado por Ricardo Legorreta para ser sede del Fomento Cultural Banamex. El 19 de enero de 2004 fue inaugurado por el presidente de México Vicente Fox Quesada el Palacio de Cultura Banamex. El museo Palacio de Cultura Banamex se encuentra dentro del palacio de Iturbide, y se enfoca tanto a difundir el arte popular mexicano como a la colección particular del Banco Nacional de México. Colección​ La colección del Banco Nacional de México comprende alrededor de 4300 obras de arte, abarca desde la época virreinal hasta el presente, cuenta con trabajos de los principales artistas mexicanos como Diego Rivera, José Clemente Orozco, Frida Kahlo, Joaquín Clausell y Manuel Álvarez Bravo.3​ Esta colección fue comenzada alrededor del año 1920 por Agustín Legorreta García, entonces director general del Banco Nacional de México.
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Citibanamex Culture Palace, Palacio de Iturbide
17 Av Francisco I. Madero
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El palacio de Iturbide es un edificio localizado en la acera sur de la calle de Madero, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, que presenta la tradicional combinación de cantera y tezontle rojo. Fue la única residencia palaciega construida en cuatro niveles durante la época virreinal y es de estilo barroco. El 19 de enero de 2004 fue inaugurado en el palacio de Iturbide,el museo Palacio de Cultura Banamex, enfocado a difundir tanto el arte popular mexicano como a la colección particular del Banco Nacional de México. Historia​ El espacio que ocupa el edificio perteneció en el siglo XVI a Gonzalo Juárez de Córdoba, el contador mayor del real tribunal de cuentas en su tiempo. Posteriormente ésta fue vendida a las religiosas de Santa Brígida las que, a su vez, la vendieron a los condes de San Mateo de Valparaíso y marqués del Jaral de Berrio, descendientes del conde Fernando de la Campa, quien dispuso su demolición para edificar ahí el palacio actual. De los cuales, ellos mandaron a construir este palacio del siglo XVIII con motivo de la boda de su única hija Mariana Berrio de la Campa y Cos y su esposo Pedro de Moncada y Branciforte. La obra fue encargada al arquitecto Francisco Guerrero y Torres, quien trabajó entre 1779 y 1785. Ninguna otra obra novohispana tuvo el lujo y la nobleza de ésta, por lo que se le considera la obra maestra de la arquitectura civil del barroco novohispano. Una vez terminado el movimiento de Independencia de México en 1821, el palacio fue ofrecido a Agustín de Iturbide, primer jefe del Ejército Trigarante, para que residiera en él, y precisamente el 15 de mayo de 1822, Iturbide salió al balcón central para ser proclamado como emperador de México por el Congreso Constitucional. De aquí el nombre de palacio de Iturbide. El estilo del edificio es un ejemplo de la interpretación del barroco español en la Nueva España, que incluye en los detalles decorativos elementos distintivos de las raíces indígenas de México. El edificio cuenta con tres pisos; el primero, muy alto, con entresuelo; el segundo a la manera convencional, y el tercero formado por dos torreones unidos por una galería, donde la portada lleva pilastras ricamente talladas, dos atlantes y un guantelete mixtilíneo. Antecedentes​ Desde 1785 el palacio ha sido testigo de la historia mexicana, ha visto pasar virreyes y arzobispos, nacimiento de niños, juras de reyes, el desfile de un emperador, presidentes en triunfo y derrota, a los defensores de México y a sus vencedores. De 1965 a 1972 el Banco Nacional de México, llevó a cabo una importante restauración del edificio, para convertirlo en un espacio que albergara exposiciones temporales. Durante el siglo XIX funcionó en este edificio el Hotel Iturbide. En 1972 fue restaurado por Ricardo Legorreta para ser sede del Fomento Cultural Banamex. El 19 de enero de 2004 fue inaugurado por el presidente de México Vicente Fox Quesada el Palacio de Cultura Banamex. El museo Palacio de Cultura Banamex se encuentra dentro del palacio de Iturbide, y se enfoca tanto a difundir el arte popular mexicano como a la colección particular del Banco Nacional de México. Colección​ La colección del Banco Nacional de México comprende alrededor de 4300 obras de arte, abarca desde la época virreinal hasta el presente, cuenta con trabajos de los principales artistas mexicanos como Diego Rivera, José Clemente Orozco, Frida Kahlo, Joaquín Clausell y Manuel Álvarez Bravo.3​ Esta colección fue comenzada alrededor del año 1920 por Agustín Legorreta García, entonces director general del Banco Nacional de México.
Es un museo y oficina de la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México.1​ Hasta 2018 fue la sede de oficinas de distintas dependencias del Gobierno de la Ciudad de México, poder ejecutivo local de la Ciudad de México. En su interior alberga patrimonio histórico como el Salón de Cabildos y el Centro de Documentación Francisco Gamoneda. En él se reunió el primer Ayuntamiento de la ciudad, el 10 de mayo de 1524. Su construcción fue ordenada por Hernán Cortés a inicios de la reconstrucción de la ciudad en 1522, y fue terminado entre 1527 y 1532. Pedro de Arrieta y José Miguel Álvarez, maestros de arquitectura, dirigieron la obra según consta en un libro de cuentas del que tuvo conocimiento Guillermo Tovar de Teresa. Se ubica al sur del Zócalo capitalino en el Centro Histórico. Al formar parte del mencionado conjunto arquitectónico en esa área de la ciudad, es en consecuencia Patrimonio de la humanidad desde 1987. Historia Durante el gobierno de Hernán Cortés, quien sería nombrado gobernador y capitán general en Coyoacán, la ciudad comenzó a tomar forma. Con las piedras de los templos mexicas se construyeron, de acuerdo con las Ordenanzas de Población de Carlos I, las Casas del Ayuntamiento o Casas del Cabildo, a la par que casas parroquiales o privadas de vecinos prominentes. El antiguo edificio del Ayuntamiento estaba en la Plaza Mayor y tenía funciones administrativas y de justicia en la ciudad. Esa arquitectura era necesaria como protección contra los indígenas, quienes tenían prohibido asentarse en la zona. El primer Ayuntamiento de la Nueva España fue establecido en la Villa Rica de la Veracruz por Hernán Cortés, el cual fue trasladado hacia Coyoacán, terminadas las acciones bélicas en México Tenochtitlán. El primer edificio fue construido por las autoridades españolas entre 1526 y 1532, en seis solares dados por el cabildo en el costado sur de lo que fue el tecpan de Motecuhzoma Xocoyotzin. El encargado de las llamadas Casas del Ayuntamiento fue Alonso García (no confundir con su homónimo, arquitecto que realizó la traza de la ciudad años antes), quien empezó a construir los edificios en la esquina de la antigua calle de La Monterilla, y la Plaza Mayor. El 28 de marzo de 1530 se inició la primera ampliación de las ahora llamadas Casas Nuevas del Consejo, construidas con el estilo medievalizante característico de la primera etapa de la nueva Ciudad de México, recio, sobrio, y como una fortaleza contra posibles insurrecciones. Tenía entonces una gran sala de reuniones, y sitios para escribanos, contadores, un espacio para los oidores y una capilla.​ El palacio ocupaba entonces cuatro de los solares que recibió, en el resto se establecieron otras cosas como un granero, la cárcel pública, las carnicerías y los corrales para aves del propio Consejo. Enfrente, pasaba la Acequia Real. El edificio constaba de una Sala de Acuerdos, una pieza para el escribano, otra de contaduría, una sala para audiencia ordinaria, capilla, sacristía y la cárcel de la ciudad. Poco a poco fueron agregándose otras dependencias: una alhóndiga, casa de moneda, una fundición, la carnicería mayor y las casas que servían de residencia. Dentro de la Plaza de Armas y frente al Palacio del Ayuntamiento el virrey de la Nueva España, Rodrigo Pacheco y Osorio,​ Marqués de Cerralvo, mandó a construir un edificio destinado a cuartel de caballería el 15 de enero de 1624. Con el tiempo este sitio acabó por convertirse en mercado para la venta de artículos diversos. El 8 de junio de 1692 durante el Motín de la Ciudad de México, el edificio fue parcialmente quemado por indígenas enfurecidos, que protestaron de dicha forma por la especulación en el precio del maíz. En este episodio, es memorable como Carlos de Sigüenza y Góngora quiso rescatar de las llamas el archivo histórico de la ciudad.4​ A principios del siglo XVIII (1714) el palacio del Ayuntamiento fue reconstruido con el gusto de la época: de la primera austeridad con muros anchos y ventanas pequeñas, pasa al estilo barroco peninsular, con arcos y adornos, y después se le agrega el neoclásico. Por tal motivo, las Casas del Cabildo fueron reedificadas totalmente por instrucciones del virrey Fernando de Alencastre Noroña y Silva, duque de Linares, iniciando las obras en 1714 y concluyendo entre el año de 1722 (portales) y 1724 (el resto del edificio); siendo virrey el Marqués de Casafuerte. Al ser totalmente reconstruido, el edificio toma la ubicación, alineación y forma que tiene en la actualidad. La obra se efectuó bajo la dirección de Pedro de Arrieta y José Miguel Álvarez, maestros de arquitectura, según consta en un viejo Libro de Cuentas. Hacia 1821 fue suprimida la venta de carnes en el palacio, por lo que a partir de entonces se establecieron vendimias en el callejón de la Diputación, actual avenida 20 de Noviembre. El gobierno de Porfirio Díaz se distinguió por la construcción de grandes obras, entre ellas muy bellos edificios. Para la celebración del Centenario de la Independencia en 1910, su gobierno emprendió desde muchos años antes, la construcción, remodelación y restauración de muchos edificios públicos, entre ellos el Palacio Municipal, al cual se le agregó un nivel más y se reconstruyó totalmente. Aunque estas obras comenzaron en 1906 y se terminaron completamente muchos años después, en las fiestas del centenario de la Independencia Mexicana el 16 de septiembre de 1910 durante la Presidencia de Porfirio Díaz cerca del Palacio Nacional. A principios del siglo XX, García Preciat le da otra denominación a estos edificios: Aduana Marítima, Palacio Municipal, y cuerpo de guardia principal, transformando posteriormente en palacio de gobierno. En 1846 la aduana marítima solo contaba con un piso conteniendo las piezas interiores y los corredores de arco a su frente, en ese mismo año, se procede a la construcción del segundo piso de la aduana y para 1963, todo el edificio del antiguo palacio de gobierno que albergaba la aduana, el palacio municipal, el palacio de gobierno y las atarazanas. A partir de 1929, se convierte al ex palacio municipal en sede del Departamento del Distrito Federal. En 1934 se le agrega el 4º. Piso. Al llegar al poder, el Gral. Lázaro Cárdenas emprendió la tarea de agregar un nivel más al edificio, que ya entonces se llamaba, del Departamento del Distrito Federal. Durante el mismo gobierno y como complemento de la ampliación del Palacio del Departamento del Distrito Federal y la remodelación de Palacio Nacional, al que se le había agregado un nivel más, así como también fue la terminación del edificio de la Suprema Corte Justicia; se emprendió la tarea de construir un edificio similar al original de D.F., que aunque no idéntico, pues consta de 5 niveles, que le diera simetría a la que sería puerta de acceso a la Plaza de la Constitución. Esta construcción se inició en 1941, mediante estructura de acero. Para 1948, ambos edificios del Departamento del Distrito Federal se encontraban totalmente terminados y funcionando. Pese a que solo quedan los cimientos y algunos muros del Ayuntamiento original, su arquitectura y belleza invita a observarlo, ya sea en su fachada exterior, con su loggia o estilo neoclásico y el águila imperial, ya sean sus arquerías o los escudos de la ciudad; sus balcones o sus torres que fueron elevándose conforme la edificación crecía. En su interior, se pueden apreciar en sus columnas los estilos dórico, jónico y corintio, o su hermoso Salón de Cabildos, escenario de eventos trascendentes y su biblioteca, que ofrece servicio de consulta sobre temas de nuestra ciudad. Espacios Salón de Cabildos Salones de Virreyes, con los retratos de los 63 virreyes de la Nueva España. Es un espacio solemne, ornamentado por Manuel Gorozpe5​ al estilo Art nouveau en 1893, usado para actos protocolarios. Cuenta con un estrado, que preside un retrato de Miguel Hidalgo y Costilla, y 119 sillas. En el plafón del salón hay una pintura al óleo obra de Francisco Parra,5​ que representa un cielo abierto, y en las orillas del mismo aparecen personajes famosos en la historia de la ciudad como Francisco Primo de Verdad o Fray Servando Teresa de Mier. Uso actual El espacio fue restaurado como parte de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución. Actualmente se encuentra abierto al público y se realizan visitas guiadas, y es usado para realizar ceremonias protocolarias, como la entrega de las Llaves de la Ciudad de México. Salones de Virreyes Son dos salones que albergaron archivos del cabildo, y que hoy resguardan retratos de los 62 virreyes de la Nueva España, desde Antonio de Mendoza y Pacheco.
Antiguo Palacio del Ayuntamiento
2 Plaza de la Constitución
Es un museo y oficina de la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México.1​ Hasta 2018 fue la sede de oficinas de distintas dependencias del Gobierno de la Ciudad de México, poder ejecutivo local de la Ciudad de México. En su interior alberga patrimonio histórico como el Salón de Cabildos y el Centro de Documentación Francisco Gamoneda. En él se reunió el primer Ayuntamiento de la ciudad, el 10 de mayo de 1524. Su construcción fue ordenada por Hernán Cortés a inicios de la reconstrucción de la ciudad en 1522, y fue terminado entre 1527 y 1532. Pedro de Arrieta y José Miguel Álvarez, maestros de arquitectura, dirigieron la obra según consta en un libro de cuentas del que tuvo conocimiento Guillermo Tovar de Teresa. Se ubica al sur del Zócalo capitalino en el Centro Histórico. Al formar parte del mencionado conjunto arquitectónico en esa área de la ciudad, es en consecuencia Patrimonio de la humanidad desde 1987. Historia Durante el gobierno de Hernán Cortés, quien sería nombrado gobernador y capitán general en Coyoacán, la ciudad comenzó a tomar forma. Con las piedras de los templos mexicas se construyeron, de acuerdo con las Ordenanzas de Población de Carlos I, las Casas del Ayuntamiento o Casas del Cabildo, a la par que casas parroquiales o privadas de vecinos prominentes. El antiguo edificio del Ayuntamiento estaba en la Plaza Mayor y tenía funciones administrativas y de justicia en la ciudad. Esa arquitectura era necesaria como protección contra los indígenas, quienes tenían prohibido asentarse en la zona. El primer Ayuntamiento de la Nueva España fue establecido en la Villa Rica de la Veracruz por Hernán Cortés, el cual fue trasladado hacia Coyoacán, terminadas las acciones bélicas en México Tenochtitlán. El primer edificio fue construido por las autoridades españolas entre 1526 y 1532, en seis solares dados por el cabildo en el costado sur de lo que fue el tecpan de Motecuhzoma Xocoyotzin. El encargado de las llamadas Casas del Ayuntamiento fue Alonso García (no confundir con su homónimo, arquitecto que realizó la traza de la ciudad años antes), quien empezó a construir los edificios en la esquina de la antigua calle de La Monterilla, y la Plaza Mayor. El 28 de marzo de 1530 se inició la primera ampliación de las ahora llamadas Casas Nuevas del Consejo, construidas con el estilo medievalizante característico de la primera etapa de la nueva Ciudad de México, recio, sobrio, y como una fortaleza contra posibles insurrecciones. Tenía entonces una gran sala de reuniones, y sitios para escribanos, contadores, un espacio para los oidores y una capilla.​ El palacio ocupaba entonces cuatro de los solares que recibió, en el resto se establecieron otras cosas como un granero, la cárcel pública, las carnicerías y los corrales para aves del propio Consejo. Enfrente, pasaba la Acequia Real. El edificio constaba de una Sala de Acuerdos, una pieza para el escribano, otra de contaduría, una sala para audiencia ordinaria, capilla, sacristía y la cárcel de la ciudad. Poco a poco fueron agregándose otras dependencias: una alhóndiga, casa de moneda, una fundición, la carnicería mayor y las casas que servían de residencia. Dentro de la Plaza de Armas y frente al Palacio del Ayuntamiento el virrey de la Nueva España, Rodrigo Pacheco y Osorio,​ Marqués de Cerralvo, mandó a construir un edificio destinado a cuartel de caballería el 15 de enero de 1624. Con el tiempo este sitio acabó por convertirse en mercado para la venta de artículos diversos. El 8 de junio de 1692 durante el Motín de la Ciudad de México, el edificio fue parcialmente quemado por indígenas enfurecidos, que protestaron de dicha forma por la especulación en el precio del maíz. En este episodio, es memorable como Carlos de Sigüenza y Góngora quiso rescatar de las llamas el archivo histórico de la ciudad.4​ A principios del siglo XVIII (1714) el palacio del Ayuntamiento fue reconstruido con el gusto de la época: de la primera austeridad con muros anchos y ventanas pequeñas, pasa al estilo barroco peninsular, con arcos y adornos, y después se le agrega el neoclásico. Por tal motivo, las Casas del Cabildo fueron reedificadas totalmente por instrucciones del virrey Fernando de Alencastre Noroña y Silva, duque de Linares, iniciando las obras en 1714 y concluyendo entre el año de 1722 (portales) y 1724 (el resto del edificio); siendo virrey el Marqués de Casafuerte. Al ser totalmente reconstruido, el edificio toma la ubicación, alineación y forma que tiene en la actualidad. La obra se efectuó bajo la dirección de Pedro de Arrieta y José Miguel Álvarez, maestros de arquitectura, según consta en un viejo Libro de Cuentas. Hacia 1821 fue suprimida la venta de carnes en el palacio, por lo que a partir de entonces se establecieron vendimias en el callejón de la Diputación, actual avenida 20 de Noviembre. El gobierno de Porfirio Díaz se distinguió por la construcción de grandes obras, entre ellas muy bellos edificios. Para la celebración del Centenario de la Independencia en 1910, su gobierno emprendió desde muchos años antes, la construcción, remodelación y restauración de muchos edificios públicos, entre ellos el Palacio Municipal, al cual se le agregó un nivel más y se reconstruyó totalmente. Aunque estas obras comenzaron en 1906 y se terminaron completamente muchos años después, en las fiestas del centenario de la Independencia Mexicana el 16 de septiembre de 1910 durante la Presidencia de Porfirio Díaz cerca del Palacio Nacional. A principios del siglo XX, García Preciat le da otra denominación a estos edificios: Aduana Marítima, Palacio Municipal, y cuerpo de guardia principal, transformando posteriormente en palacio de gobierno. En 1846 la aduana marítima solo contaba con un piso conteniendo las piezas interiores y los corredores de arco a su frente, en ese mismo año, se procede a la construcción del segundo piso de la aduana y para 1963, todo el edificio del antiguo palacio de gobierno que albergaba la aduana, el palacio municipal, el palacio de gobierno y las atarazanas. A partir de 1929, se convierte al ex palacio municipal en sede del Departamento del Distrito Federal. En 1934 se le agrega el 4º. Piso. Al llegar al poder, el Gral. Lázaro Cárdenas emprendió la tarea de agregar un nivel más al edificio, que ya entonces se llamaba, del Departamento del Distrito Federal. Durante el mismo gobierno y como complemento de la ampliación del Palacio del Departamento del Distrito Federal y la remodelación de Palacio Nacional, al que se le había agregado un nivel más, así como también fue la terminación del edificio de la Suprema Corte Justicia; se emprendió la tarea de construir un edificio similar al original de D.F., que aunque no idéntico, pues consta de 5 niveles, que le diera simetría a la que sería puerta de acceso a la Plaza de la Constitución. Esta construcción se inició en 1941, mediante estructura de acero. Para 1948, ambos edificios del Departamento del Distrito Federal se encontraban totalmente terminados y funcionando. Pese a que solo quedan los cimientos y algunos muros del Ayuntamiento original, su arquitectura y belleza invita a observarlo, ya sea en su fachada exterior, con su loggia o estilo neoclásico y el águila imperial, ya sean sus arquerías o los escudos de la ciudad; sus balcones o sus torres que fueron elevándose conforme la edificación crecía. En su interior, se pueden apreciar en sus columnas los estilos dórico, jónico y corintio, o su hermoso Salón de Cabildos, escenario de eventos trascendentes y su biblioteca, que ofrece servicio de consulta sobre temas de nuestra ciudad. Espacios Salón de Cabildos Salones de Virreyes, con los retratos de los 63 virreyes de la Nueva España. Es un espacio solemne, ornamentado por Manuel Gorozpe5​ al estilo Art nouveau en 1893, usado para actos protocolarios. Cuenta con un estrado, que preside un retrato de Miguel Hidalgo y Costilla, y 119 sillas. En el plafón del salón hay una pintura al óleo obra de Francisco Parra,5​ que representa un cielo abierto, y en las orillas del mismo aparecen personajes famosos en la historia de la ciudad como Francisco Primo de Verdad o Fray Servando Teresa de Mier. Uso actual El espacio fue restaurado como parte de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución. Actualmente se encuentra abierto al público y se realizan visitas guiadas, y es usado para realizar ceremonias protocolarias, como la entrega de las Llaves de la Ciudad de México. Salones de Virreyes Son dos salones que albergaron archivos del cabildo, y que hoy resguardan retratos de los 62 virreyes de la Nueva España, desde Antonio de Mendoza y Pacheco.
También conocido como Antiguo Palacio de la Inquisición, se encuentra en la esquina de las calles República de Brasil y República de Venezuela en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Si bien ninguna de las partes del edificio se encuentra frente a la Plaza de Santo Domingo, ya que se encuentra en la esquina, una esquina está recortada para permitir que una de sus caras se encuentre en esa dirección. Su larga asociación con la Inquisición, que terminó durante la Guerra de Independencia de México, hizo difícil que fuera utilizada para otros fines.​ Sin embargo, con el tiempo se convirtió en la Escuela de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Cuando la UNAM se trasladó a Ciudad Universitaria en la década de 1950, la institución retuvo la propiedad de este edificio, con el tiempo la estructura se convirtió en lo que es hoy el Museo de Medicina de México. Descripción Al igual que muchos otros edificios en el centro histórico, la fachada está cubierta de tezontle (piedra porosa de un rojo sangre volcánica), con ventanas y puertas enmarcadas con chiluca (una piedra de color blanco grisáceo), pero el edificio tiene dos principales características notables. La primera es que su portal principal se encuentra en la esquina suroeste, que está "cortada" con el fin de hacer frente a la plaza de Santo Domingo. Arrieta fue responsable de esta idea, una innovación en el Virreinato de la Nueva España. Con este diseño, no sólo el edificio frente a la plaza, sino también sus dos calles laterales llevarían a su puerta. Su idea fue declarada inicialmente innovadora y hermosa. La otra característica es el patio. Los arcos en los cuatro puntos cardinales no descansan en columnas, pero parecen colgar del techo. De hecho, se cruzan los arcos que se apoyan en pilares adosados a las paredes y las primeras columnas de cada lado.​ Inquisición en la Nueva España. Casi desde el inicio de la época virreinal hasta la guerra de independencia de México, este lugar fue la sede de la Santa Inquisición en el Virreinato de la Nueva España.​ Si bien el Tribunal de la Santa Inquisición no se estableció plenamente sino hasta 1571, el primer clérigo con funciones inquisitoriales fue Martín de Valencia, que llegó a la Nueva España en 1524. La Santa Sede delegó los cargos de la Santa Inquisición a los frailes de la Orden de santo Domingo, quienes llegaron en 1526, y construyeron un monasterio en el área ocupada por el actual Palacio y la Iglesia de Santo Domingo. El primer Inquisidor General para el Virreinato Novohispano, Pedro Moya de Contreras, trabajó en la sección del monasterio donde se construiría el Palacio.​ La Santa Inquisición se estableció oficialmente aquí, debido a una conspiración surgida en 1566 encabezada por Martín Cortés Zúñiga, hijo de Hernán Cortés, el cual deseaba que el nuevo Virreinato se independizara de España. El complot fue denunciado por Baltazar de Aguilar y Cervantes, lo que dio comienzo a los juicios inquisitoriales de aquellos hombres. Los acusados fueron objeto de tortura y penas severas, especialmente ante un magistrado de apellido Muñoz. Las primeras víctimas de esta serie de juicios fueron los hermanos Alonso y Gil González de Alvila Alvarado. A pesar de contar con la simpatía de los entonces ciudadanos y de los cronistas, se condenó a los dos hermanos. Su castigo fue la decapitación, y su casa, ubicada cerca del Templo Mayor, fue arrasada hasta los cimientos. Entre los juicios que la Santa Inquisición realizó, se sabe de algunos muy famosos de aquellos tiempos, como el de la persecución de la familia Carbajal de reversión al judaísmo o el caso de Martín Villavicencio, alias Martín Garatuza, que inspiró una de las novelas mexicanas más conocidas del siglo XIX, Martín Garatuza, de Vicente Riva Palacio. Fray Servando Teresa de Mier pasó tiempo en esta cárcel; este tribunal también condenó a Miguel Hidalgo y Costilla a muerte, y lo excomulgó para poder ejecutarlo en 1811. Poco después, en 1821, la Inquisición se disolvió oficialmente en México. Historia arquitectónica. El edificio que se sitúa hoy en su lugar fue construido entre 1732 y 1736 por Pedro de Arrieta, que también trabajó en una serie de otros edificios significativos de la ciudad, como la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México y la Iglesia de La Profesa. A pesar de que Arrieta era famoso por su trabajo, murió poco después de finalizar el Palacio de la Inquisición, por el que recibió un salario diario de dos pesos.​ Originalmente, Arrieta construyó un edificio de dos pisos, con un tercer piso añadido en el siglo XIX. La sede de la Inquisición, este edificio tenía salas de audición, salas de juicio, una cámara secreta, una cárcel y alojamiento para dos inquisidores.​ El palacio era conocido popularmente como la "Casa Chata." Esto se refiere a la esquina suroeste, que quedaba de frente a la plaza de Santo Domingo, que está aparentemente cortada o empujada hacia adentro. La sección de calabozos del palacio era conocida como la cárcel de la perpetua, ya que pocos salían después de ser confinados. Historia post-Inquisición. En 1838, tras el término de la Inquisición, se puso a la venta en subasta pública, pero nadie ofreció el precio mínimo. Finalmente, fue adquirida por el arzobispado.​ Más tarde, sirvió como oficinas de la lotería, una escuela primaria y un cuartel militar.​ En 1854, se vendió a la Escuela de Medicina, que en ese momento estaba ofreciendo clases en las casas de los profesores. Después de la compra, se realizaron una serie de cambios, y se creó un internado.​ Con el tiempo, se convertiría en la escuela de medicina y enfermería de la Universidad Nacional de México (hoy en día, Universidad Nacional Autónoma de México). En 1873, en la desesperación de un amor no correspondido, el poeta romántico Manuel Acuña se suicidó con veneno en una de las habitaciones.​ En 1879, después de la modificación, la antigua capilla se convirtió en la Academia de Medicina, y se añadió una tercera planta, que dio como resultado la eliminación de la cresta que tenía el escudo de armas de la Inquisición.​ Cuando todas las facultades de la UNAM, entre ellas la Facultad de Medicina, se trasladaron a la Ciudad Universitaria en la década de 1950, el palacio estaba en tan mal estado que varios de sus arcos estaban en peligro de caer al suelo. Los trabajos de restauración se iniciaron poco después y se terminaron en 1980. En 1982, el edificio que una vez fue la prisión se reintegró al complejo principal, y desde entonces ha sido utilizado como un teatro y salón para dar cabida a las conferencias de los profesores visitantes.​ Primera sala de exposiciones del museo Hoy en día, el edificio todavía pertenece a la UNAM, y alberga a la Biblioteca Dr. Nicolás León, al Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina, al archivo histórico de la Facultad de Medicina y al Museo de Medicina Mexicana. Este museo se inauguró el 22 de diciembre de 1980, y se diseñó para preservar la historia de la medicina en México, así como la promoción de los valores asociados a este campo. También se considera que es una manera de conservar una de las propiedades que la UNAM todavía posee en el Centro Histórico de la Ciudad de México. El museo cuenta con 24 habitaciones que cubren la historia de la medicina en este país desde la época prehispánica hasta el siglo XX. Entre sus colecciones, hay una sala dedicada a la medicina herbolaria indígena, varias salas dedicadas a los equipos y máquinas médicas antiguas, una sala sobre el desarrollo humano y una colección de figuras de cera usados para la enseñanza de la patología (el estudio de las enfermedades).​ Exposiciones permanentes. Medicina prehispánica Muestra la forma en cómo las culturas prehispánicas se consideraba la enfermedad y posee en exhibición diferentes piezas que datan de los periodos Clásico y Clásico-Tardío. Inquisición en la Nueva España Exhibe piezas que fueron parte de la historia de este recinto, así como un breve resumen de las actividades que aquí se realizaban. Sala de Herbolaria Muestra la evolución y uso de las hierbas medicinales dentro de México, así como la gran diversidad biológica que el país tiene referente a este tema. Cirugía Reconstructiva Expone piezas que muestran la historia y desarrollo de la cirugía reconstructiva, desde el siglo XVI hasta la fecha, enfocándose en los avances y logros obtenidos en México en esta disciplina. Ceras del siglo XIX Exhibe muestras de piezas realizadas en cera que utilizaban los estudiantes de medicina del siglo XIX para sus estudios y prácticas profesionales. Sala de Histología Esta sala posee una colección de microscopios que muestran el uso y evolución de estos instrumentos desde su creación hasta la fecha. Jardín Botánico Muestra la historia de cómo se utilizaban los jardines de distintas órdenes mendicantes para crear y procurar diferentes plantas y hierbas que funcionaban como medicinas y remedios en la Nueva España. Sala de Embriología Exhibe muestras de fetos humanos en diferentes estados de crecimiento. Es una de las salas más concurridas del museo, en especial por estudiantes de secundaria y preparatoria. en esta sala puedes apreciar el crecimiento del feto durante los 9 meses desde la semana 1 hasta la semana 40 Y también pueden observar los artefactos que se utilizan durante el parto. Botica del siglo XIX Recrea la botica de Dr. Manuel Esesarte, la cual se ubicó en la ciudad de Oaxaca a finales del siglo XIX e incluye mobiliario y utensilios de la época. Pinacoteca Virreinal Alberga pinturas religiosas y retratos de la época virreinal los cuales forman parte del patrimonio artístico de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Museo Nacional de Historia (Castillo de Chapultepec) del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Palace of the Inquisition
33 República de Venezuela
También conocido como Antiguo Palacio de la Inquisición, se encuentra en la esquina de las calles República de Brasil y República de Venezuela en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Si bien ninguna de las partes del edificio se encuentra frente a la Plaza de Santo Domingo, ya que se encuentra en la esquina, una esquina está recortada para permitir que una de sus caras se encuentre en esa dirección. Su larga asociación con la Inquisición, que terminó durante la Guerra de Independencia de México, hizo difícil que fuera utilizada para otros fines.​ Sin embargo, con el tiempo se convirtió en la Escuela de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Cuando la UNAM se trasladó a Ciudad Universitaria en la década de 1950, la institución retuvo la propiedad de este edificio, con el tiempo la estructura se convirtió en lo que es hoy el Museo de Medicina de México. Descripción Al igual que muchos otros edificios en el centro histórico, la fachada está cubierta de tezontle (piedra porosa de un rojo sangre volcánica), con ventanas y puertas enmarcadas con chiluca (una piedra de color blanco grisáceo), pero el edificio tiene dos principales características notables. La primera es que su portal principal se encuentra en la esquina suroeste, que está "cortada" con el fin de hacer frente a la plaza de Santo Domingo. Arrieta fue responsable de esta idea, una innovación en el Virreinato de la Nueva España. Con este diseño, no sólo el edificio frente a la plaza, sino también sus dos calles laterales llevarían a su puerta. Su idea fue declarada inicialmente innovadora y hermosa. La otra característica es el patio. Los arcos en los cuatro puntos cardinales no descansan en columnas, pero parecen colgar del techo. De hecho, se cruzan los arcos que se apoyan en pilares adosados a las paredes y las primeras columnas de cada lado.​ Inquisición en la Nueva España. Casi desde el inicio de la época virreinal hasta la guerra de independencia de México, este lugar fue la sede de la Santa Inquisición en el Virreinato de la Nueva España.​ Si bien el Tribunal de la Santa Inquisición no se estableció plenamente sino hasta 1571, el primer clérigo con funciones inquisitoriales fue Martín de Valencia, que llegó a la Nueva España en 1524. La Santa Sede delegó los cargos de la Santa Inquisición a los frailes de la Orden de santo Domingo, quienes llegaron en 1526, y construyeron un monasterio en el área ocupada por el actual Palacio y la Iglesia de Santo Domingo. El primer Inquisidor General para el Virreinato Novohispano, Pedro Moya de Contreras, trabajó en la sección del monasterio donde se construiría el Palacio.​ La Santa Inquisición se estableció oficialmente aquí, debido a una conspiración surgida en 1566 encabezada por Martín Cortés Zúñiga, hijo de Hernán Cortés, el cual deseaba que el nuevo Virreinato se independizara de España. El complot fue denunciado por Baltazar de Aguilar y Cervantes, lo que dio comienzo a los juicios inquisitoriales de aquellos hombres. Los acusados fueron objeto de tortura y penas severas, especialmente ante un magistrado de apellido Muñoz. Las primeras víctimas de esta serie de juicios fueron los hermanos Alonso y Gil González de Alvila Alvarado. A pesar de contar con la simpatía de los entonces ciudadanos y de los cronistas, se condenó a los dos hermanos. Su castigo fue la decapitación, y su casa, ubicada cerca del Templo Mayor, fue arrasada hasta los cimientos. Entre los juicios que la Santa Inquisición realizó, se sabe de algunos muy famosos de aquellos tiempos, como el de la persecución de la familia Carbajal de reversión al judaísmo o el caso de Martín Villavicencio, alias Martín Garatuza, que inspiró una de las novelas mexicanas más conocidas del siglo XIX, Martín Garatuza, de Vicente Riva Palacio. Fray Servando Teresa de Mier pasó tiempo en esta cárcel; este tribunal también condenó a Miguel Hidalgo y Costilla a muerte, y lo excomulgó para poder ejecutarlo en 1811. Poco después, en 1821, la Inquisición se disolvió oficialmente en México. Historia arquitectónica. El edificio que se sitúa hoy en su lugar fue construido entre 1732 y 1736 por Pedro de Arrieta, que también trabajó en una serie de otros edificios significativos de la ciudad, como la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México y la Iglesia de La Profesa. A pesar de que Arrieta era famoso por su trabajo, murió poco después de finalizar el Palacio de la Inquisición, por el que recibió un salario diario de dos pesos.​ Originalmente, Arrieta construyó un edificio de dos pisos, con un tercer piso añadido en el siglo XIX. La sede de la Inquisición, este edificio tenía salas de audición, salas de juicio, una cámara secreta, una cárcel y alojamiento para dos inquisidores.​ El palacio era conocido popularmente como la "Casa Chata." Esto se refiere a la esquina suroeste, que quedaba de frente a la plaza de Santo Domingo, que está aparentemente cortada o empujada hacia adentro. La sección de calabozos del palacio era conocida como la cárcel de la perpetua, ya que pocos salían después de ser confinados. Historia post-Inquisición. En 1838, tras el término de la Inquisición, se puso a la venta en subasta pública, pero nadie ofreció el precio mínimo. Finalmente, fue adquirida por el arzobispado.​ Más tarde, sirvió como oficinas de la lotería, una escuela primaria y un cuartel militar.​ En 1854, se vendió a la Escuela de Medicina, que en ese momento estaba ofreciendo clases en las casas de los profesores. Después de la compra, se realizaron una serie de cambios, y se creó un internado.​ Con el tiempo, se convertiría en la escuela de medicina y enfermería de la Universidad Nacional de México (hoy en día, Universidad Nacional Autónoma de México). En 1873, en la desesperación de un amor no correspondido, el poeta romántico Manuel Acuña se suicidó con veneno en una de las habitaciones.​ En 1879, después de la modificación, la antigua capilla se convirtió en la Academia de Medicina, y se añadió una tercera planta, que dio como resultado la eliminación de la cresta que tenía el escudo de armas de la Inquisición.​ Cuando todas las facultades de la UNAM, entre ellas la Facultad de Medicina, se trasladaron a la Ciudad Universitaria en la década de 1950, el palacio estaba en tan mal estado que varios de sus arcos estaban en peligro de caer al suelo. Los trabajos de restauración se iniciaron poco después y se terminaron en 1980. En 1982, el edificio que una vez fue la prisión se reintegró al complejo principal, y desde entonces ha sido utilizado como un teatro y salón para dar cabida a las conferencias de los profesores visitantes.​ Primera sala de exposiciones del museo Hoy en día, el edificio todavía pertenece a la UNAM, y alberga a la Biblioteca Dr. Nicolás León, al Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina, al archivo histórico de la Facultad de Medicina y al Museo de Medicina Mexicana. Este museo se inauguró el 22 de diciembre de 1980, y se diseñó para preservar la historia de la medicina en México, así como la promoción de los valores asociados a este campo. También se considera que es una manera de conservar una de las propiedades que la UNAM todavía posee en el Centro Histórico de la Ciudad de México. El museo cuenta con 24 habitaciones que cubren la historia de la medicina en este país desde la época prehispánica hasta el siglo XX. Entre sus colecciones, hay una sala dedicada a la medicina herbolaria indígena, varias salas dedicadas a los equipos y máquinas médicas antiguas, una sala sobre el desarrollo humano y una colección de figuras de cera usados para la enseñanza de la patología (el estudio de las enfermedades).​ Exposiciones permanentes. Medicina prehispánica Muestra la forma en cómo las culturas prehispánicas se consideraba la enfermedad y posee en exhibición diferentes piezas que datan de los periodos Clásico y Clásico-Tardío. Inquisición en la Nueva España Exhibe piezas que fueron parte de la historia de este recinto, así como un breve resumen de las actividades que aquí se realizaban. Sala de Herbolaria Muestra la evolución y uso de las hierbas medicinales dentro de México, así como la gran diversidad biológica que el país tiene referente a este tema. Cirugía Reconstructiva Expone piezas que muestran la historia y desarrollo de la cirugía reconstructiva, desde el siglo XVI hasta la fecha, enfocándose en los avances y logros obtenidos en México en esta disciplina. Ceras del siglo XIX Exhibe muestras de piezas realizadas en cera que utilizaban los estudiantes de medicina del siglo XIX para sus estudios y prácticas profesionales. Sala de Histología Esta sala posee una colección de microscopios que muestran el uso y evolución de estos instrumentos desde su creación hasta la fecha. Jardín Botánico Muestra la historia de cómo se utilizaban los jardines de distintas órdenes mendicantes para crear y procurar diferentes plantas y hierbas que funcionaban como medicinas y remedios en la Nueva España. Sala de Embriología Exhibe muestras de fetos humanos en diferentes estados de crecimiento. Es una de las salas más concurridas del museo, en especial por estudiantes de secundaria y preparatoria. en esta sala puedes apreciar el crecimiento del feto durante los 9 meses desde la semana 1 hasta la semana 40 Y también pueden observar los artefactos que se utilizan durante el parto. Botica del siglo XIX Recrea la botica de Dr. Manuel Esesarte, la cual se ubicó en la ciudad de Oaxaca a finales del siglo XIX e incluye mobiliario y utensilios de la época. Pinacoteca Virreinal Alberga pinturas religiosas y retratos de la época virreinal los cuales forman parte del patrimonio artístico de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Museo Nacional de Historia (Castillo de Chapultepec) del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
El Palacio de Minería de la Ciudad de México es una de las obras maestras de la arquitectura neoclásica en América. Fue diseñado y construido entre 1797 y 1813 por el escultor y arquitecto español valenciano Manuel Tolsá, como sede del Real Seminario de Minería y Real Tribunal de Minería y a petición de su director, el conocido minerólogo Fausto Elhuyar. Posteriormente albergó a otras instituciones como la Universidad Nacional, la Escuela de Ingenieros, el Colegio de Minas y el Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México. En la actualidad es un museo que pertenece a la Facultad de Ingeniería de la UNAM. Se ubica en la calle de Tacuba frente a la Plaza Manuel Tolsá y frente a la estatua ecuestre de Carlos IV de España esculpida también por Tolsá. El Palacio de Minería, obra maestra del citado arquitecto, está considerado como el mejor exponente de la arquitectura neoclásica en México y como uno de los mejores ejemplos de esta corriente arquitectónica en el continente americano. Historia La historia del Palacio de Minería, se remonta a 1793 cuando el Real Colegio de Minas de la Nueva España adquirió el predio donde ahora se asienta este edificio con la ayuda del virrey Juan Vicente de Güemes, II conde de Revillagigedo, encargando el proyecto y la construcción del mismo al destacado arquitecto Manuel Tolsá, también autor de la Estatua ecuestre de Carlos IV, conocida como "El Caballito", la última etapa de construcción de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, las esculturas de las virtudes teologales —fe, esperanza y caridad— que se encuentran en la portada principal de ésta, altar de la iglesia de la Profesa -Centro Histórico de la Ciudad de México., la escultura de talla en madera conocida como la Purísima, entre otras. El Palacio de Minería fue uno de los primeros edificios diseñados ex – profeso para la enseñanza de la ingeniería y la metalurgia, situación que adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta que la minería era la principal actividad económica de la Nueva España y unas de las principales fuentes de riquezas del Imperio español. De tal suerte, el Palacio de Minería refleja en su sobria y elegante arquitectura de cuidadas proporciones, el ideal ilustrado de razón y orden para alcanzar el conocimiento, y como ese conocimiento podría transformar favorablemente la realidad a través de una explotación científica de los recursos mineros, constituyéndose así en una de las primeras instituciones orientadas al desarrollo tecnológico en América. Tras las revueltas militares ocurridas durante la primera mitad del siglo XIX y tras una reconstrucción parcial sin alterar el proyecto original de Manuel Tolsá, por parte del arquitecto Antonio Villard, el Palacio de Minería permaneció cerrado e incluso se pensó en utilizarlo como mansión imperial de Maximiliano de Habsburgo antes de que este eligiera al Castillo de Chapultepec como su residencia. Años más tarde, el Palacio de Minería tuvo distintos usos hasta que en 1867 recobró su vocación original al alojar a la Escuela Especial de Ingenieros misma que permaneció durante casi cien años en este inmueble hasta antes de que fuera trasladada en 1954 al edificio de la actual Facultad de Ingeniería de la UNAM, en Ciudad Universitaria. El edificio también funcionó como cuartel durante la Revolución mexicana En el interior de este magnífico edificio sobresalen especialmente su patio, el Salón de Actos, la Antigua capilla de la Virgen de Guadalupe así como sus fastuosas escalinatas, mismas que han sido inmortalizadas por varios artistas y grabadores a lo largo de la historia. Actualmente el Palacio de Minería forma parte del patrimonio de la UNAM, y en él se realizan distintas conferencias, diplomados, y eventos entre ellos la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, uno de los mayores eventos literarios de la ciudad, en el que se dan cita editoriales de todo el mundo de habla hispana. Asimismo es sede del Museo Manuel Tolsá, el Acervo Histórico, el Centro de Información y Documentación "Ing. Bruno Mascanzoni", así como de diferentes agrupaciones gremiales, entre las que se encuentran la Sociedad de Exalumnos de la Facultad de Ingeniería (SEFI), el Colegio de Ingenieros Petroleros de México y la Academia Mexicana de Ingeniería. Actualmente, el Palacio de Minería es la sede anual de la Feria Internacional de Libro (FIL).
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helybéli ajánlásával
Palacio de Mineria
5 Calle de Tacuba
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El Palacio de Minería de la Ciudad de México es una de las obras maestras de la arquitectura neoclásica en América. Fue diseñado y construido entre 1797 y 1813 por el escultor y arquitecto español valenciano Manuel Tolsá, como sede del Real Seminario de Minería y Real Tribunal de Minería y a petición de su director, el conocido minerólogo Fausto Elhuyar. Posteriormente albergó a otras instituciones como la Universidad Nacional, la Escuela de Ingenieros, el Colegio de Minas y el Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México. En la actualidad es un museo que pertenece a la Facultad de Ingeniería de la UNAM. Se ubica en la calle de Tacuba frente a la Plaza Manuel Tolsá y frente a la estatua ecuestre de Carlos IV de España esculpida también por Tolsá. El Palacio de Minería, obra maestra del citado arquitecto, está considerado como el mejor exponente de la arquitectura neoclásica en México y como uno de los mejores ejemplos de esta corriente arquitectónica en el continente americano. Historia La historia del Palacio de Minería, se remonta a 1793 cuando el Real Colegio de Minas de la Nueva España adquirió el predio donde ahora se asienta este edificio con la ayuda del virrey Juan Vicente de Güemes, II conde de Revillagigedo, encargando el proyecto y la construcción del mismo al destacado arquitecto Manuel Tolsá, también autor de la Estatua ecuestre de Carlos IV, conocida como "El Caballito", la última etapa de construcción de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, las esculturas de las virtudes teologales —fe, esperanza y caridad— que se encuentran en la portada principal de ésta, altar de la iglesia de la Profesa -Centro Histórico de la Ciudad de México., la escultura de talla en madera conocida como la Purísima, entre otras. El Palacio de Minería fue uno de los primeros edificios diseñados ex – profeso para la enseñanza de la ingeniería y la metalurgia, situación que adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta que la minería era la principal actividad económica de la Nueva España y unas de las principales fuentes de riquezas del Imperio español. De tal suerte, el Palacio de Minería refleja en su sobria y elegante arquitectura de cuidadas proporciones, el ideal ilustrado de razón y orden para alcanzar el conocimiento, y como ese conocimiento podría transformar favorablemente la realidad a través de una explotación científica de los recursos mineros, constituyéndose así en una de las primeras instituciones orientadas al desarrollo tecnológico en América. Tras las revueltas militares ocurridas durante la primera mitad del siglo XIX y tras una reconstrucción parcial sin alterar el proyecto original de Manuel Tolsá, por parte del arquitecto Antonio Villard, el Palacio de Minería permaneció cerrado e incluso se pensó en utilizarlo como mansión imperial de Maximiliano de Habsburgo antes de que este eligiera al Castillo de Chapultepec como su residencia. Años más tarde, el Palacio de Minería tuvo distintos usos hasta que en 1867 recobró su vocación original al alojar a la Escuela Especial de Ingenieros misma que permaneció durante casi cien años en este inmueble hasta antes de que fuera trasladada en 1954 al edificio de la actual Facultad de Ingeniería de la UNAM, en Ciudad Universitaria. El edificio también funcionó como cuartel durante la Revolución mexicana En el interior de este magnífico edificio sobresalen especialmente su patio, el Salón de Actos, la Antigua capilla de la Virgen de Guadalupe así como sus fastuosas escalinatas, mismas que han sido inmortalizadas por varios artistas y grabadores a lo largo de la historia. Actualmente el Palacio de Minería forma parte del patrimonio de la UNAM, y en él se realizan distintas conferencias, diplomados, y eventos entre ellos la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, uno de los mayores eventos literarios de la ciudad, en el que se dan cita editoriales de todo el mundo de habla hispana. Asimismo es sede del Museo Manuel Tolsá, el Acervo Histórico, el Centro de Información y Documentación "Ing. Bruno Mascanzoni", así como de diferentes agrupaciones gremiales, entre las que se encuentran la Sociedad de Exalumnos de la Facultad de Ingeniería (SEFI), el Colegio de Ingenieros Petroleros de México y la Academia Mexicana de Ingeniería. Actualmente, el Palacio de Minería es la sede anual de la Feria Internacional de Libro (FIL).
Tacuba 8, Col. Centro, Alcaldia Cuauhtemoc, C.P. 06000 La plaza Manuel Tolsá (también plaza Tolsá) es una plaza de forma rectangular que se encuentra ubicada frente a la antigua calle de Tacuba, dentro de los límites que forman el primer cuadro del Centro Histórico de la Ciudad de México. La delimitan, hacia el norte, el antiguo Palacio de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, al Sur la calle de Tacuba y el imponente y majestuoso edificio del Palacio de Minería, al Este un antiguo edificio levantado en el siglo XVIII, y al Oeste el afrancesado edificio Marconi. Hacia la parte Suroeste se ubican el Callejón de la Condesa y el Palacio Postal o Quinta Casa de Correos. La parte central de ésta plaza está engalanada por una de las obras maestras de Tolsá y de su tiempo: la estatua ecuestre de "Estatua ecuestre de Carlos IV, que la gente conoce comúnmente con el nombre de "El Caballito". Este espacio se consiguió abrir al ser demolido el Hospital de San Andrés, el cual fue levantado por la Orden Franciscana en los tiempos del virreinato. Realizados los trabajos de demolición total de este inmueble durante el porfiriato, se decidió abrir un gran espacio público como presentación a una de las últimas grandes obras que se levantaron durante el periodo presidencial de Porfirio Díaz, y que a la vez sirviera de espacio público por el cual se pudieran apreciar los edificios levantados en el entorno. Esta plaza alguna vez estuvo ajardinada y tenía grandes palmeras. Al realizarse la ampliación del Paseo de la Reforma hacia el norte de la ciudad y retirar la "El Caballito" (Carlos IV de España), se decidió que este lugar sirviera como un homenaje al destacado arquitecto valenciano afincado en México, Manuel Tolsá, para lo cual este monumento se trasladó a este lugar, mirando hacia otra de las obras del célebre arquitecto: el Palacio de Minería, obra maestra de la arquitectura neoclásica en América. Alrededor de la plaza se encuentran algunos edificios históricos que le dan grandiosidad y magnificencia al conjunto. Estas construcciones, que reflejan los estilos que alguna vez predominaron en la ciudad, son: el Palacio de Minería, construido por Manuel Tolsá, de arquitectura neoclásica; el edificio del Palacio de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, hoy sede del Museo Nacional de Arte, de estilo ecléctico; el Palacio Postal, también de arquitectura ecléctica; el Edificio Marconi, de la misma forma que los otros dos, también en el mismo estilo.
Plaza Manuel Tolsá
Tacuba 8, Col. Centro, Alcaldia Cuauhtemoc, C.P. 06000 La plaza Manuel Tolsá (también plaza Tolsá) es una plaza de forma rectangular que se encuentra ubicada frente a la antigua calle de Tacuba, dentro de los límites que forman el primer cuadro del Centro Histórico de la Ciudad de México. La delimitan, hacia el norte, el antiguo Palacio de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, al Sur la calle de Tacuba y el imponente y majestuoso edificio del Palacio de Minería, al Este un antiguo edificio levantado en el siglo XVIII, y al Oeste el afrancesado edificio Marconi. Hacia la parte Suroeste se ubican el Callejón de la Condesa y el Palacio Postal o Quinta Casa de Correos. La parte central de ésta plaza está engalanada por una de las obras maestras de Tolsá y de su tiempo: la estatua ecuestre de "Estatua ecuestre de Carlos IV, que la gente conoce comúnmente con el nombre de "El Caballito". Este espacio se consiguió abrir al ser demolido el Hospital de San Andrés, el cual fue levantado por la Orden Franciscana en los tiempos del virreinato. Realizados los trabajos de demolición total de este inmueble durante el porfiriato, se decidió abrir un gran espacio público como presentación a una de las últimas grandes obras que se levantaron durante el periodo presidencial de Porfirio Díaz, y que a la vez sirviera de espacio público por el cual se pudieran apreciar los edificios levantados en el entorno. Esta plaza alguna vez estuvo ajardinada y tenía grandes palmeras. Al realizarse la ampliación del Paseo de la Reforma hacia el norte de la ciudad y retirar la "El Caballito" (Carlos IV de España), se decidió que este lugar sirviera como un homenaje al destacado arquitecto valenciano afincado en México, Manuel Tolsá, para lo cual este monumento se trasladó a este lugar, mirando hacia otra de las obras del célebre arquitecto: el Palacio de Minería, obra maestra de la arquitectura neoclásica en América. Alrededor de la plaza se encuentran algunos edificios históricos que le dan grandiosidad y magnificencia al conjunto. Estas construcciones, que reflejan los estilos que alguna vez predominaron en la ciudad, son: el Palacio de Minería, construido por Manuel Tolsá, de arquitectura neoclásica; el edificio del Palacio de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, hoy sede del Museo Nacional de Arte, de estilo ecléctico; el Palacio Postal, también de arquitectura ecléctica; el Edificio Marconi, de la misma forma que los otros dos, también en el mismo estilo.
Av. Álvaro Obregón 99, Col. Roma Norte, Alcaldia Cuauhtemoc, C.P. 06700 El Centro Cultural Casa Lamm es un monumento histórico ubicado en lo a colonia Roma. La casa fue construida a principios del siglo XX y restaurada en 1994 para servir como monumento cultural, con el propósito de convertir el área en un recinto de artes visuales. Actualmente alberga numerosas exhibiciones y en ella se imparten clases de historia del arte y literatura.
Casa Lamm
99 Avenida Álvaro Obregón
Av. Álvaro Obregón 99, Col. Roma Norte, Alcaldia Cuauhtemoc, C.P. 06700 El Centro Cultural Casa Lamm es un monumento histórico ubicado en lo a colonia Roma. La casa fue construida a principios del siglo XX y restaurada en 1994 para servir como monumento cultural, con el propósito de convertir el área en un recinto de artes visuales. Actualmente alberga numerosas exhibiciones y en ella se imparten clases de historia del arte y literatura.
Plaza de la Ciudadela 4, Col. Centro, Alcaldía Cuauhtémoc, C.P. 06000 Fue fundada en 1946 por gestiones de José Vasconcelos, quien la dirigió hasta su muerte en 1959. La Biblioteca está ubicada en un inmueble de finales del siglo XVIII, dentro del Centro Histórico de la Ciudad de México, que ha sido escenario de importantes episodios políticos de la vida nacional; sirvió de prisión al caudillo de la Independencia, Don José María Morelos, y en su interior se refugió parte de las fuerzas militares que llevaron al derrocamiento del Presidente Madero en 1913. Inaugurada en 2006, el edificio es una magnífica obra de arquitectura contemporánea. Construida en acero, mármol, granito, vidrio y madera. El jardín que rodea al edificio tiene más de 60 mil ejemplares de 168 especies arbóreas. La biblioteca pone a disposición de todos los lectores un acervo de más de 580 mil libros, colecciones de material multimedia, libros infantiles, en sistema Braille y música. Todo distribuido en más de 40,000 metros lineales de estantería de acero colgante. Cuenta con servicio de préstamo de materiales en sala y a domicilio. Sus instalaciones cuentan con sala multimedia, sala de música, sala infantil con libros especializados y material lúdico, salas de usos múltiples y estupendas terrazas panorámicas donde se disfruta de la lectura con diversas vistas de la ciudad. También se realizan exposiciones culturales y artísticas, conferencias, obras de teatro, conciertos, talleres, presentaciones de libros, narraciones y mucho más.
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Biblioteca de México "Jose Vasconcelos"
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Plaza de la Ciudadela 4, Col. Centro, Alcaldía Cuauhtémoc, C.P. 06000 Fue fundada en 1946 por gestiones de José Vasconcelos, quien la dirigió hasta su muerte en 1959. La Biblioteca está ubicada en un inmueble de finales del siglo XVIII, dentro del Centro Histórico de la Ciudad de México, que ha sido escenario de importantes episodios políticos de la vida nacional; sirvió de prisión al caudillo de la Independencia, Don José María Morelos, y en su interior se refugió parte de las fuerzas militares que llevaron al derrocamiento del Presidente Madero en 1913. Inaugurada en 2006, el edificio es una magnífica obra de arquitectura contemporánea. Construida en acero, mármol, granito, vidrio y madera. El jardín que rodea al edificio tiene más de 60 mil ejemplares de 168 especies arbóreas. La biblioteca pone a disposición de todos los lectores un acervo de más de 580 mil libros, colecciones de material multimedia, libros infantiles, en sistema Braille y música. Todo distribuido en más de 40,000 metros lineales de estantería de acero colgante. Cuenta con servicio de préstamo de materiales en sala y a domicilio. Sus instalaciones cuentan con sala multimedia, sala de música, sala infantil con libros especializados y material lúdico, salas de usos múltiples y estupendas terrazas panorámicas donde se disfruta de la lectura con diversas vistas de la ciudad. También se realizan exposiciones culturales y artísticas, conferencias, obras de teatro, conciertos, talleres, presentaciones de libros, narraciones y mucho más.
Museos
Ciudad de México, la capital de los museos. 396 Museos · México es la ciudad con más museos del mundo después de Londres. La Ciudad de México es uno de esos sitios que nunca duerme y que siempre tiene un plan para el día, la noche o el fin de semana. No importa en qué zona de la ciudad se esté, siempre hay un restaurante que probar, calles que recorrer o museos y galerías que visitar; y cada uno de estos sitios transmite, de alguna manera, la esencia única de la capital mexicana. Gracias a que la CDMX es una de las tres ciudades con más museos en el planeta, cuenta con una amplia diversidad de museos desde 1790. Por lo que la totalidad de los museos en esta megalópolis ofrece recintos para todos gustos, intereses y personalidades de sus habitantes o visitantes. De hecho, la diversidad museológica capitalina reta la noción tradicional del museo aburrido o antiguo, con pasillos silenciosos y manuales de conducta rígidos; pues actualmente hay recintos dedicados a la interacción entre conocimiento, sensaciones y diversión. De acuerdo con SECTUR, el primer museo de México se fundó en 1790, y era un espacio dedicado a la biodiversidad más sobresaliente de la Nueva España. Eventualmente surgió, en 1825, el primer Museo Nacional Mexicano, en donde se solían exhibir documentos del México antiguo, piezas arqueológicas y obras que estaban bajo el cargo de la Real y Pontificia Universidad de México; y de hecho, dado que la colección del museo comenzó a ampliarse casi desmesuradamente, se decidió dividir el recinto en dos, resultando en el Museo de Historia Natural –1909– y el Museo Nacional de Antropología, Historia y Etnografía –1910–. Desde entonces, y conforme la ciudad fue creciendo en espacio y tiempo, la necesidad de no sólo recuperar vestigios del pasado mexicano, también de incluir los intereses que surgían conforme la vida de México iba evolucionando. Quizá esta sea la razón por la que se fue diversificando la necesidad de visitar recintos interesantes, culturales y sorprendentes, que dejaran en la mente un deseo de descubrir más, de amar cada vez más a México y sus peculiaridades, de dejarse seducir por sus hipnóticas sensaciones… De acuerdo con cifras del gobierno de la Ciudad de México, la capital cuenta con 185 museos, aunque no cuenta con un listado oficial, esto se traduce en que existen muchos recintos fascinantes que no se tienen identificados.
Recinto que abrió sus puertas en el 2010 y ubicado en la esquina de Avenida Juárez y Luis Moya; busca difundir el respeto a la diversidad y la tolerancia con base en el recuerdo histórico, mediante el uso de exposiciones de genocidios. El Museo Memoria y Tolerancia es el mejor lugar de México y uno de los más completos del mundo, para conocer sobre los genocidios cometidos en los últimos 2 siglos de vida. En sus salas e instalaciones se promueven los valores de la tolerancia y la no violencia y se conocen las luchas de los grandes defensores de los derechos humanos desde el siglo XX. Estos son los contenidos del museo que no puedes dejar de ver. 1. Holocausto Uno de los principales contenidos del museo está centrado en el Holocausto, el genocidio perpetrado por la Alemania nazi contra los judíos y otros pueblos y comunidades, antes y durante la Segunda Guerra Mundial. El Holocausto terminó con más de 10 millones de muertos por atroces métodos de exterminio, como asfixia gas venenoso, trabajos forzados y tortura médica. La exposición hace un recorrido por la Europa pre-nazi y las manifestaciones de antisemitismo que antecedieron al Holocausto; la llegada al poder de los nazis, la instauración de la dictadura nacional-socialista, la conformación de un estado racial y la Segunda Guerra Mundial como pretexto para la matanza. Este contenido muestra la espantosa existencia y la muerte en los campos de concentración, así como los Juicios de Núremberg a los que fueron sometidos 611 nazis, entre dirigentes y perpetradores de los crímenes. 2. Armenia El genocidio contra el pueblo armenio, también llamado holocausto armenio, fue ejecutado por los turcos entre 1915 y 1923, para exterminar la cultura armenia. Fue iniciado por el gobierno de los Jóvenes Turcos un año después de comenzada la Primera Guerra Mundial y se extendió por 5 años más tras finalizar el conflicto bélico. Los armenios habían pertenecido históricamente al Imperio Otomano como ciudadanos de segunda y aprovecharon el conflicto mundial para buscar su independencia. Este genocidio ha estado sometido a una gran controversia. La República de Turquía, fundada en 1923 y heredera del Imperio Otomano, no lo reconoce al alegar que los muertos fueron consecuencia de la guerra y no de una política de exterminio por motivos étnicos o culturales. Sin embargo, existe mucha evidencia sobre la naturaleza de los crímenes que cuestiona la negación turca. 3. Camboya El genocidio camboyano fue ejecutado por Pol Pot y los Jemeres Rojos, entre 1975 y 1979, cuando crearon la Kampuchea Democrática e instauraron en Camboya un estado comunista basado en el maoísmo más extremo. El imperio de la muerte de Pol Pot rechazaba la cultura camboyana, todas las prácticas religiosas, la vida en las ciudades y odiaba a los extranjeros. En este contenido del Museo Memoria y Tolerancia conocerás cómo estos criminales pretendieron reescribir la historia desde el momento en que llegaron al poder y llenaron a Camboya de muerte y de campos de concentración, donde los camboyanos eran internados incluso por el “delito” de saber leer o escribir o de haber hecho un viaje al extranjero. 4. Guatemala Entre 1978 y 1983, gobiernos militares guatemaltecos enfrentaron a grupos guerrilleros que también pretendían tomar el poder por la fuerza. En los enfrentamientos murieron o desaparecieron unas 200 mil personas, incluyendo cerca de 100 mil indígenas que nada tenían que ver en conflicto, asesinados al margen de los combates. Más de 600 aldeas fueron atacadas por el ejército guatemalteco y las casas y los cultivos, quemados. Los pozos de agua eran envenenados y los templos indígenas destruidos, en una de las épocas más atroces que ha vivido Centroamérica. El Museo Memoria y Tolerancia de CDMX muestra este genocidio acompañado por miles de desplazados. 5. Ruanda El genocidio de Ruanda tuvo la particularidad de que fue perpetrado por africanos negros contra africanos negros. Durante su ejecución fue casi ignorado por Occidente, entre otras cosas, por el temor a reconocer que también los afroamericanos pueden ser racistas. Entre abril y julio de 1994, la etnia de los hutus, mayoritaria y con un control férreo del ejército, masacró al 75 % de los tutsis, minoritarios, más pobres y sin recursos. La mortandad fue estimada en 800 mil personas e incluso muchos hutus moderados fueron asesinados. La discriminación de los tutsis por los hutus provenía de un antiguo sistema de castas de origen esencialmente social, ya que no hay diferencias notables ni étnicas ni lingüísticas entre los dos pueblos. 6. ExYugoslavia La frase, “limpieza étnica”, estuvo en primer plano durante la primera mitad de la década de 1990, cuando tras la desintegración de Yugoslavia se desató una cruenta guerra entre los pueblos étnicamente diferentes de la península Balcánica, que buscaban la supremacía política. Como consecuencia, se produjeron crímenes de guerra y contra la humanidad que fueron juzgados por el Tribunal Penal Internacional (TPI). Los principales enfrentamientos fueron de serbios contra croatas, bosnios y albaneses. Los serbios ejecutaron varios episodios de limpieza étnica, como la Masacre de Srebrenica contra los musulmanes bosnios. Ratko Mladic fue condenado a cadena perpetua y Radovan Karadzic a 40 años de prisión. 7. Darfur Un contenido del Museo Memoria y Tolerancia de Ciudad de México está dedicado al genocidio de Darfur, región del occidente de Sudán. El conflicto de Darfur aún está en curso y es típicamente racial, enfrentando a 2 grupos tribales. Los contendientes son los Baggara, etnia árabe que se dedica a criar camellos y los pueblos de raza negra, que viven principalmente de la agricultura. No es un enfrentamiento religioso, ya que ambos son mayoritariamente musulmanes, sino entre africanos de origen árabe y africanos de raza negra. El conflicto ha sido calificado como un genocidio de los sudaneses árabes apoyados por el gobierno de Sudán, contra los sudaneses negros. La guerra ha ocasionado 400 mil muertos y 2 millones de desplazados. 8. Tolerancia Este contenido del museo enseña que la tolerancia es el respeto y la aceptación entre los seres humanos, entendiendo que cada persona puede tener sus convicciones y ponerlas en práctica, con la única condición de no dañar a otras. Los valores de la tolerancia se fundan en que los derechos humanos son universales y que no deben ser mediatizados por ideologías políticas, ni consideraciones étnicas o religiosas. La tolerancia no significa aceptar las injusticias sociales ni renunciar a eliminarlas, especialmente las que afectan a la dignidad humana. Es un principio moral que busca una cultura de paz y debe ser practicada por individuos, grupos y estados, fomentándola mediante la educación, el conocimiento, la libertad de pensamiento y la legislación, para la corrección de injusticias. 9. Diversidad e Inclusión Los seres humanos son diversos. Tienen diferentes lenguas y colores de piel y se visten, comen y divierten de maneras distintas. El reconocimiento de esta diversidad supone la aceptación del otro y de sus acciones, con las únicas limitaciones marcadas por las leyes legítimamente establecidas. La inclusión debe acompañar a la aceptación de la diversidad. Poco hacemos si aceptamos teóricamente la diversidad y luego nos negamos a incorporar al individuo diferente al vecindario, a la escuela, al trabajo, al club social. Conseguir la inclusión significa que todos los seres humanos deben poder posicionarse en la sociedad, aprovechando sus competencias y las oportunidades que el medio proporciona. 10. Estereotipo y Prejuicio Los estereotipos y prejuicios son otros temas tratados en el Museo Memoria y Tolerancia. Los estereotipos son imágenes mentales o ideas aceptadas por un grupo de individuos respecto a otros, que tienden a mantenerse inmutables a pesar de los desmentidos que les da la realidad. Los estereotipos engendran prejuicios, que son opiniones previas y tenaces generalmente desfavorables respecto a algo o a alguien, basadas en rumores e ideas preconcebidas que no han surgido de un análisis honrado y riguroso de los hechos reales. Los prejuicios se hacen particularmente dañinos cuando van más allá de una pasiva catalogación de las personas y se traducen en un proceder injusto. 11. Discriminación La intolerancia conduce a la discriminación, que es un trato injusto o desfavorable a otra persona o grupo, afectando sus derechos fundamentales y negándole oportunidades. Algunos tipos comunes de discriminación son las de raza, género y edad y la practicada contra comunidades con orientaciones sexuales diferentes. Los indígenas son discriminados negándoles el acceso a la educación y al trabajo, solo por razones raciales. Las mujeres no reciben un trato igualitario al optar a un trabajo para el que están capacitadas y son despedidas cuando quedan embarazadas. Los adultos mayores pierden oportunidades de trabajo solo por motivo de la edad. La comunidad LGBT es rechazada e incluso hostigada y perseguida. Todos estos son comportamientos discriminatorios que atentan contra una sociedad incluyente, próspera y democrática. 12. Cultura de la paz y de la no violencia El museo destaca en este contenido la importancia de la paz como condición necesaria para el desarrollo pleno de las sociedades y la felicidad de los individuos. Se tiende a pensar en la paz solo en términos políticos y geográficos como la ausencia de la guerra, pero es un concepto mucho más amplio que supone la supresión de la violencia en todas sus manifestaciones y la armonía entre los seres humanos. La paz no es la inexistencia de conflictos, ya que estos forman parte de la naturaleza humana. Significa que los problemas deben resolverse por medios pacíficos, conversando y estableciendo acuerdos de buena fe que sean respetados por todos los involucrados. 13. Derechos Humanos La Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que estos son universales (aplican en todos los países del mundo), innatos e inalienables (consustanciales a la condición humana y sin posibilidad de que alguien sea despojado de ellos), permanentes (no se pierden por el paso del tiempo), inviolables (nadie está facultado para limitarlos o violarlos) e indivisibles (no se pueden fraccionar ni prescindir de ninguno). Otra característica de los derechos humanos es que trascienden las fronteras (aplican en todas partes y ningún individuo debería perderlos por salir de su país). Algunos derechos humanos fundamentales son el derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión y el derecho a la igualdad y a la no discriminación. 14. Altruismo Otra faceta humana destacada por el Museo Memoria y Tolerancia es el altruismo, entendido como la acción de procurar el bien ajeno aun a costa de sí mismo. No es solo donar dinero y cosas materiales, sino destinar voluntariamente parte del tiempo a asistir a personas con necesidades y a brindarles consuelo y compañía. Implica ser empático y solidario sin esperar nada a cambio. Hay muchas maneras de ser altruista y frecuentemente no tenemos que alejarnos mucho de nuestra propia casa para hacer el bien, ya que un vecino podría ser la persona necesitada de asistencia o atención. No siempre resulta sencillo conciliar las obligaciones laborales, estudiantiles, familiares y personales, con un comportamiento altruista, pero poniendo un poco de empeño se encontrará alguna manera de ayudar. 15. Nuestro México El contenido, Nuestro México, se enfoca en los valores de fraternidad, solidaridad y hospitalidad, que han caracterizado históricamente a los mexicanos y que se encuentran en riesgo por la violencia, la corrupción y las desigualdades sociales. México ha legado a la humanidad maravillosas expresiones artísticas y culturales y ha sido refugio de personas perseguidas en otras partes del mundo. Estamos en la obligación de preservar ese patrimonio civilizatorio practicando la tolerancia y reduciendo la violencia y las injusticias en el país. 16. Grandes humanistas: Mahatma Gandhi Este contenido museístico se refiere a la vida y ejecutorias del dirigente indio, Mahatma Gandhi, uno de los máximos referentes universales de la paz. El líder fue capaz de movilizar al pueblo de la India mediante la resistencia pacífica y la desobediencia civil, consiguiendo la independencia de su país del Imperio Británico. Sus metas eran de mayor alcance. Quería terminar con el sistema de castas que aún existe en la India y lograr la fraternidad dentro de las diferencias religiosas. Siendo un hombre de frágil aspecto, Gandhi demostró que la verdadera fortaleza está en el espíritu y que los pueblos pueden lograr grandes conquistas sin recurrir a las armas, solo con determinación. Su vida fue acabada por los disparos de un radical violento, pero su legado durará por siempre. 17. Grandes humanistas: Martin Luther King El máximo luchador por los derechos civiles de los afroamericanos en Estados Unidos, Martin Luther King, también tiene su espacio en el Museo Memoria y Tolerancia de CDMX. Como niño, joven y adulto, el doctor King sufrió la segregación y las desigualdades a las que estaba sometida la población negra, por leyes y normas concebidas por los blancos con el racismo como único motivo. No solo movilizó a los afroamericanos por su causa, también a muchos blancos conscientes de lo justas que eran sus luchas. La promulgación de la Ley de Derechos Civiles por el congreso estadounidense en 1964, fue consecuencia de su actividad no violenta para terminar con la segregación y la discriminación racial. King ganó el Premio Nobel de la Paz ese mismo año, pero 4 años después fue asesinado por un segregacionista blanco. 18. Grandes humanistas: Nelson Mandela El artífice de la derrota del Apartheid en Sudáfrica es otro gran humanista reconocido en el museo, Nelson Mandela inició desde joven su lucha contra el sistema que institucionalizó la opresión de la población negra de su país por parte de la blanca y fue encarcelado en 1962. Pasó 27 años en prisión, siendo liberado en 1990 gracias a la presión internacional. Tras salir de la cárcel continuó su lucha no violenta, centrándose en denunciar el Apartheid y fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1993. Presidió su país entre 1994 y 1999, siendo el primero de raza negra y el primer mandatario electo por voto popular en Sudáfrica. Realizó un gobierno de concordia nacional desmontando los restos sobrevivientes del Apartheid. Murió en 2013, a los 95 años. 19. Grandes humanistas: Dalai Lama y Rigoberta Menchú El Dalai Lama del Tíbet, Tenzin Gyatso, máximo líder del budismo tibetano, escapó de su país tras la sangrienta invasión china. Desde el exterior ha realizado un incansable trabajo por defender las tradiciones y la cultura tibetanas, sin abandonar su sueño de ver a su país liberado y democráticamente gobernado. Ganó el Premio Nobel de la Paz en 1989. La indígena guatemalteca, Rigoberta Menchú, ha sido una defensora de los derechos de los indios centroamericanos y tras ser perseguida políticamente se refugió en México. Obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 1992 y actualmente se dedica a promover la justica social, el diálogo y la participación de los pueblos indígenas en las decisiones que los afectan. 20. Isla MYT Sésamo Es un espacio dedicado a los niños formado por exhibiciones interactivas para chicos de entre 4 y 12 años, que promueven valores como la responsabilidad, la tolerancia y el respeto a las diferencias entre los seres humanos. Los contenidos son diseñados conjuntamente por el museo y el programa educativo Plaza Sésamo. Isla MYT Sésamo refuerza los contenidos vistos en la escuela con competencias en formación cívica y ética. Con el apoyo de recursos tecnológicos e interactivos, los niños son concientizados sobre la importancia del compromiso creador en el mundo de hoy y sobre cómo deben valorar la diversidad y desenvolverse correctamente dentro de ella. Museo Memoria y Tolerancia resumen El museo está dirigido a difundir la importancia de la tolerancia y de la no violencia en las relaciones entre las personas, las organizaciones y las naciones, así como a promover la aplicación efectiva de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Su objetivo es también crear conciencia a través de la memoria histórica sobre los genocidios y actuaciones discriminatorias que se han cometido y continúan ocurriendo en el mundo. Otra faceta del museo es el reconocimiento de los grandes luchadores históricos por los derechos humanos. Museo Memoria y Tolerancia salas El museo cuenta con varias salas distribuidas en dos grandes espacios: Memoria y Tolerancia. Memoria está dedicada a los genocidios ocurridos en los siglos XX y XXI, expuestos en las salas Holocausto, Armenia, Camboya, Guatemala, Ruanda, Ex Yugoslavia y Darfur (Sudán). Los contenidos de Tolerancia están dirigidos a promover valores como tolerancia, respeto a la diversidad, inclusión y altruismo y a denunciar estereotipos, prejuicios y comportamientos discriminatorios. También se destacan los principales humanistas que han luchado por los derechos humanos desde el siglo XX, como Gandhi, Luther King y Mandela. Museo Memoria y Tolerancia costo del boleto 2019 El museo tiene 2 precios, uno regular y otro con descuento. Las rebajas aplican para estudiantes y maestros con credencial vigente y para adultos mayores de 60 años con credencial del INAPAM. Los precios son: ◦Recorrido libre: Regular 90 MXN / Con descuento 70 MXN. ◦Recorrido con guía o audio-guía: Regular 110 MXN / Con descuento 90 MXN. ◦Isla MYT Sésamo: Regular 90 MXN / Con descuento (incluye niños de 4-10 años): 70 MXN. ◦Exposiciones temporales: Regular 30 MXN / Con descuento 15 MXN. Museo Memoria y Tolerancia cursos El Centro Educativo del museo ofrece cursos presenciales y en línea relacionados con 5 ejes temáticos: Memoria, Tolerancia, Humanidad, Actualidad y Capacitación de Docentes. Los cursos presenciales incluyen conferencias y la transmisión en vivo de eventos mundiales relevantes para los derechos humanos y la paz. A través de su Sede Externa Íbero, el museo trabaja conjuntamente con la Universidad Iberoamericana en la ejecución de programas educativos relacionados con derecho, comunicación y humanidades. Experiencia en el Museo Memoria y Tolerancia Los visitantes califican el recorrido del museo como una visita inolvidable. Algunos testimonios a través del portal tripadvisor son las siguientes: “Toca las fibras más sensibles del ser humano”. “Alberga la memoria histórica de diversos países recordando temas difíciles como los genocidios”. “Lugar bien diseñado, la museografía de primer nivel”. “De los mejores del mundo respecto al tema de la persecución y exterminio de los judíos por parte de los nazis”. El museo se encuentra en CDMX, en Plaza Juárez, centro histórico, frente al Hemiciclo Juárez y al lado de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Museo Memoria y Tolerancia reflexión El museo permite reflexionar sobre las atrocidades que son capaces de cometer algunos seres humanos contra otros y sobre la responsabilidad que todos tenemos como ciudadanos para evitar que sigan ocurriendo genocidios. También permite recordar que ha habido eminentes seres humanos como Gandhi, Mandela y Luther King, que dedicaron su vida a luchar por los derechos humanos. Si no conoces el Museo Memoria y Tolerancia, deberías incluir su recorrido entre tus próximas actividades. No te arrepentirás por todo lo que verás y aprenderás. Invita a tus amigos a realizar un tour por el museo y envíales el artículo para que también sepan todo lo que pueden conocer en este recinto museístico.
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Memory and Tolerance Museum
8 Av. Juárez
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Recinto que abrió sus puertas en el 2010 y ubicado en la esquina de Avenida Juárez y Luis Moya; busca difundir el respeto a la diversidad y la tolerancia con base en el recuerdo histórico, mediante el uso de exposiciones de genocidios. El Museo Memoria y Tolerancia es el mejor lugar de México y uno de los más completos del mundo, para conocer sobre los genocidios cometidos en los últimos 2 siglos de vida. En sus salas e instalaciones se promueven los valores de la tolerancia y la no violencia y se conocen las luchas de los grandes defensores de los derechos humanos desde el siglo XX. Estos son los contenidos del museo que no puedes dejar de ver. 1. Holocausto Uno de los principales contenidos del museo está centrado en el Holocausto, el genocidio perpetrado por la Alemania nazi contra los judíos y otros pueblos y comunidades, antes y durante la Segunda Guerra Mundial. El Holocausto terminó con más de 10 millones de muertos por atroces métodos de exterminio, como asfixia gas venenoso, trabajos forzados y tortura médica. La exposición hace un recorrido por la Europa pre-nazi y las manifestaciones de antisemitismo que antecedieron al Holocausto; la llegada al poder de los nazis, la instauración de la dictadura nacional-socialista, la conformación de un estado racial y la Segunda Guerra Mundial como pretexto para la matanza. Este contenido muestra la espantosa existencia y la muerte en los campos de concentración, así como los Juicios de Núremberg a los que fueron sometidos 611 nazis, entre dirigentes y perpetradores de los crímenes. 2. Armenia El genocidio contra el pueblo armenio, también llamado holocausto armenio, fue ejecutado por los turcos entre 1915 y 1923, para exterminar la cultura armenia. Fue iniciado por el gobierno de los Jóvenes Turcos un año después de comenzada la Primera Guerra Mundial y se extendió por 5 años más tras finalizar el conflicto bélico. Los armenios habían pertenecido históricamente al Imperio Otomano como ciudadanos de segunda y aprovecharon el conflicto mundial para buscar su independencia. Este genocidio ha estado sometido a una gran controversia. La República de Turquía, fundada en 1923 y heredera del Imperio Otomano, no lo reconoce al alegar que los muertos fueron consecuencia de la guerra y no de una política de exterminio por motivos étnicos o culturales. Sin embargo, existe mucha evidencia sobre la naturaleza de los crímenes que cuestiona la negación turca. 3. Camboya El genocidio camboyano fue ejecutado por Pol Pot y los Jemeres Rojos, entre 1975 y 1979, cuando crearon la Kampuchea Democrática e instauraron en Camboya un estado comunista basado en el maoísmo más extremo. El imperio de la muerte de Pol Pot rechazaba la cultura camboyana, todas las prácticas religiosas, la vida en las ciudades y odiaba a los extranjeros. En este contenido del Museo Memoria y Tolerancia conocerás cómo estos criminales pretendieron reescribir la historia desde el momento en que llegaron al poder y llenaron a Camboya de muerte y de campos de concentración, donde los camboyanos eran internados incluso por el “delito” de saber leer o escribir o de haber hecho un viaje al extranjero. 4. Guatemala Entre 1978 y 1983, gobiernos militares guatemaltecos enfrentaron a grupos guerrilleros que también pretendían tomar el poder por la fuerza. En los enfrentamientos murieron o desaparecieron unas 200 mil personas, incluyendo cerca de 100 mil indígenas que nada tenían que ver en conflicto, asesinados al margen de los combates. Más de 600 aldeas fueron atacadas por el ejército guatemalteco y las casas y los cultivos, quemados. Los pozos de agua eran envenenados y los templos indígenas destruidos, en una de las épocas más atroces que ha vivido Centroamérica. El Museo Memoria y Tolerancia de CDMX muestra este genocidio acompañado por miles de desplazados. 5. Ruanda El genocidio de Ruanda tuvo la particularidad de que fue perpetrado por africanos negros contra africanos negros. Durante su ejecución fue casi ignorado por Occidente, entre otras cosas, por el temor a reconocer que también los afroamericanos pueden ser racistas. Entre abril y julio de 1994, la etnia de los hutus, mayoritaria y con un control férreo del ejército, masacró al 75 % de los tutsis, minoritarios, más pobres y sin recursos. La mortandad fue estimada en 800 mil personas e incluso muchos hutus moderados fueron asesinados. La discriminación de los tutsis por los hutus provenía de un antiguo sistema de castas de origen esencialmente social, ya que no hay diferencias notables ni étnicas ni lingüísticas entre los dos pueblos. 6. ExYugoslavia La frase, “limpieza étnica”, estuvo en primer plano durante la primera mitad de la década de 1990, cuando tras la desintegración de Yugoslavia se desató una cruenta guerra entre los pueblos étnicamente diferentes de la península Balcánica, que buscaban la supremacía política. Como consecuencia, se produjeron crímenes de guerra y contra la humanidad que fueron juzgados por el Tribunal Penal Internacional (TPI). Los principales enfrentamientos fueron de serbios contra croatas, bosnios y albaneses. Los serbios ejecutaron varios episodios de limpieza étnica, como la Masacre de Srebrenica contra los musulmanes bosnios. Ratko Mladic fue condenado a cadena perpetua y Radovan Karadzic a 40 años de prisión. 7. Darfur Un contenido del Museo Memoria y Tolerancia de Ciudad de México está dedicado al genocidio de Darfur, región del occidente de Sudán. El conflicto de Darfur aún está en curso y es típicamente racial, enfrentando a 2 grupos tribales. Los contendientes son los Baggara, etnia árabe que se dedica a criar camellos y los pueblos de raza negra, que viven principalmente de la agricultura. No es un enfrentamiento religioso, ya que ambos son mayoritariamente musulmanes, sino entre africanos de origen árabe y africanos de raza negra. El conflicto ha sido calificado como un genocidio de los sudaneses árabes apoyados por el gobierno de Sudán, contra los sudaneses negros. La guerra ha ocasionado 400 mil muertos y 2 millones de desplazados. 8. Tolerancia Este contenido del museo enseña que la tolerancia es el respeto y la aceptación entre los seres humanos, entendiendo que cada persona puede tener sus convicciones y ponerlas en práctica, con la única condición de no dañar a otras. Los valores de la tolerancia se fundan en que los derechos humanos son universales y que no deben ser mediatizados por ideologías políticas, ni consideraciones étnicas o religiosas. La tolerancia no significa aceptar las injusticias sociales ni renunciar a eliminarlas, especialmente las que afectan a la dignidad humana. Es un principio moral que busca una cultura de paz y debe ser practicada por individuos, grupos y estados, fomentándola mediante la educación, el conocimiento, la libertad de pensamiento y la legislación, para la corrección de injusticias. 9. Diversidad e Inclusión Los seres humanos son diversos. Tienen diferentes lenguas y colores de piel y se visten, comen y divierten de maneras distintas. El reconocimiento de esta diversidad supone la aceptación del otro y de sus acciones, con las únicas limitaciones marcadas por las leyes legítimamente establecidas. La inclusión debe acompañar a la aceptación de la diversidad. Poco hacemos si aceptamos teóricamente la diversidad y luego nos negamos a incorporar al individuo diferente al vecindario, a la escuela, al trabajo, al club social. Conseguir la inclusión significa que todos los seres humanos deben poder posicionarse en la sociedad, aprovechando sus competencias y las oportunidades que el medio proporciona. 10. Estereotipo y Prejuicio Los estereotipos y prejuicios son otros temas tratados en el Museo Memoria y Tolerancia. Los estereotipos son imágenes mentales o ideas aceptadas por un grupo de individuos respecto a otros, que tienden a mantenerse inmutables a pesar de los desmentidos que les da la realidad. Los estereotipos engendran prejuicios, que son opiniones previas y tenaces generalmente desfavorables respecto a algo o a alguien, basadas en rumores e ideas preconcebidas que no han surgido de un análisis honrado y riguroso de los hechos reales. Los prejuicios se hacen particularmente dañinos cuando van más allá de una pasiva catalogación de las personas y se traducen en un proceder injusto. 11. Discriminación La intolerancia conduce a la discriminación, que es un trato injusto o desfavorable a otra persona o grupo, afectando sus derechos fundamentales y negándole oportunidades. Algunos tipos comunes de discriminación son las de raza, género y edad y la practicada contra comunidades con orientaciones sexuales diferentes. Los indígenas son discriminados negándoles el acceso a la educación y al trabajo, solo por razones raciales. Las mujeres no reciben un trato igualitario al optar a un trabajo para el que están capacitadas y son despedidas cuando quedan embarazadas. Los adultos mayores pierden oportunidades de trabajo solo por motivo de la edad. La comunidad LGBT es rechazada e incluso hostigada y perseguida. Todos estos son comportamientos discriminatorios que atentan contra una sociedad incluyente, próspera y democrática. 12. Cultura de la paz y de la no violencia El museo destaca en este contenido la importancia de la paz como condición necesaria para el desarrollo pleno de las sociedades y la felicidad de los individuos. Se tiende a pensar en la paz solo en términos políticos y geográficos como la ausencia de la guerra, pero es un concepto mucho más amplio que supone la supresión de la violencia en todas sus manifestaciones y la armonía entre los seres humanos. La paz no es la inexistencia de conflictos, ya que estos forman parte de la naturaleza humana. Significa que los problemas deben resolverse por medios pacíficos, conversando y estableciendo acuerdos de buena fe que sean respetados por todos los involucrados. 13. Derechos Humanos La Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que estos son universales (aplican en todos los países del mundo), innatos e inalienables (consustanciales a la condición humana y sin posibilidad de que alguien sea despojado de ellos), permanentes (no se pierden por el paso del tiempo), inviolables (nadie está facultado para limitarlos o violarlos) e indivisibles (no se pueden fraccionar ni prescindir de ninguno). Otra característica de los derechos humanos es que trascienden las fronteras (aplican en todas partes y ningún individuo debería perderlos por salir de su país). Algunos derechos humanos fundamentales son el derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión y el derecho a la igualdad y a la no discriminación. 14. Altruismo Otra faceta humana destacada por el Museo Memoria y Tolerancia es el altruismo, entendido como la acción de procurar el bien ajeno aun a costa de sí mismo. No es solo donar dinero y cosas materiales, sino destinar voluntariamente parte del tiempo a asistir a personas con necesidades y a brindarles consuelo y compañía. Implica ser empático y solidario sin esperar nada a cambio. Hay muchas maneras de ser altruista y frecuentemente no tenemos que alejarnos mucho de nuestra propia casa para hacer el bien, ya que un vecino podría ser la persona necesitada de asistencia o atención. No siempre resulta sencillo conciliar las obligaciones laborales, estudiantiles, familiares y personales, con un comportamiento altruista, pero poniendo un poco de empeño se encontrará alguna manera de ayudar. 15. Nuestro México El contenido, Nuestro México, se enfoca en los valores de fraternidad, solidaridad y hospitalidad, que han caracterizado históricamente a los mexicanos y que se encuentran en riesgo por la violencia, la corrupción y las desigualdades sociales. México ha legado a la humanidad maravillosas expresiones artísticas y culturales y ha sido refugio de personas perseguidas en otras partes del mundo. Estamos en la obligación de preservar ese patrimonio civilizatorio practicando la tolerancia y reduciendo la violencia y las injusticias en el país. 16. Grandes humanistas: Mahatma Gandhi Este contenido museístico se refiere a la vida y ejecutorias del dirigente indio, Mahatma Gandhi, uno de los máximos referentes universales de la paz. El líder fue capaz de movilizar al pueblo de la India mediante la resistencia pacífica y la desobediencia civil, consiguiendo la independencia de su país del Imperio Británico. Sus metas eran de mayor alcance. Quería terminar con el sistema de castas que aún existe en la India y lograr la fraternidad dentro de las diferencias religiosas. Siendo un hombre de frágil aspecto, Gandhi demostró que la verdadera fortaleza está en el espíritu y que los pueblos pueden lograr grandes conquistas sin recurrir a las armas, solo con determinación. Su vida fue acabada por los disparos de un radical violento, pero su legado durará por siempre. 17. Grandes humanistas: Martin Luther King El máximo luchador por los derechos civiles de los afroamericanos en Estados Unidos, Martin Luther King, también tiene su espacio en el Museo Memoria y Tolerancia de CDMX. Como niño, joven y adulto, el doctor King sufrió la segregación y las desigualdades a las que estaba sometida la población negra, por leyes y normas concebidas por los blancos con el racismo como único motivo. No solo movilizó a los afroamericanos por su causa, también a muchos blancos conscientes de lo justas que eran sus luchas. La promulgación de la Ley de Derechos Civiles por el congreso estadounidense en 1964, fue consecuencia de su actividad no violenta para terminar con la segregación y la discriminación racial. King ganó el Premio Nobel de la Paz ese mismo año, pero 4 años después fue asesinado por un segregacionista blanco. 18. Grandes humanistas: Nelson Mandela El artífice de la derrota del Apartheid en Sudáfrica es otro gran humanista reconocido en el museo, Nelson Mandela inició desde joven su lucha contra el sistema que institucionalizó la opresión de la población negra de su país por parte de la blanca y fue encarcelado en 1962. Pasó 27 años en prisión, siendo liberado en 1990 gracias a la presión internacional. Tras salir de la cárcel continuó su lucha no violenta, centrándose en denunciar el Apartheid y fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1993. Presidió su país entre 1994 y 1999, siendo el primero de raza negra y el primer mandatario electo por voto popular en Sudáfrica. Realizó un gobierno de concordia nacional desmontando los restos sobrevivientes del Apartheid. Murió en 2013, a los 95 años. 19. Grandes humanistas: Dalai Lama y Rigoberta Menchú El Dalai Lama del Tíbet, Tenzin Gyatso, máximo líder del budismo tibetano, escapó de su país tras la sangrienta invasión china. Desde el exterior ha realizado un incansable trabajo por defender las tradiciones y la cultura tibetanas, sin abandonar su sueño de ver a su país liberado y democráticamente gobernado. Ganó el Premio Nobel de la Paz en 1989. La indígena guatemalteca, Rigoberta Menchú, ha sido una defensora de los derechos de los indios centroamericanos y tras ser perseguida políticamente se refugió en México. Obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 1992 y actualmente se dedica a promover la justica social, el diálogo y la participación de los pueblos indígenas en las decisiones que los afectan. 20. Isla MYT Sésamo Es un espacio dedicado a los niños formado por exhibiciones interactivas para chicos de entre 4 y 12 años, que promueven valores como la responsabilidad, la tolerancia y el respeto a las diferencias entre los seres humanos. Los contenidos son diseñados conjuntamente por el museo y el programa educativo Plaza Sésamo. Isla MYT Sésamo refuerza los contenidos vistos en la escuela con competencias en formación cívica y ética. Con el apoyo de recursos tecnológicos e interactivos, los niños son concientizados sobre la importancia del compromiso creador en el mundo de hoy y sobre cómo deben valorar la diversidad y desenvolverse correctamente dentro de ella. Museo Memoria y Tolerancia resumen El museo está dirigido a difundir la importancia de la tolerancia y de la no violencia en las relaciones entre las personas, las organizaciones y las naciones, así como a promover la aplicación efectiva de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Su objetivo es también crear conciencia a través de la memoria histórica sobre los genocidios y actuaciones discriminatorias que se han cometido y continúan ocurriendo en el mundo. Otra faceta del museo es el reconocimiento de los grandes luchadores históricos por los derechos humanos. Museo Memoria y Tolerancia salas El museo cuenta con varias salas distribuidas en dos grandes espacios: Memoria y Tolerancia. Memoria está dedicada a los genocidios ocurridos en los siglos XX y XXI, expuestos en las salas Holocausto, Armenia, Camboya, Guatemala, Ruanda, Ex Yugoslavia y Darfur (Sudán). Los contenidos de Tolerancia están dirigidos a promover valores como tolerancia, respeto a la diversidad, inclusión y altruismo y a denunciar estereotipos, prejuicios y comportamientos discriminatorios. También se destacan los principales humanistas que han luchado por los derechos humanos desde el siglo XX, como Gandhi, Luther King y Mandela. Museo Memoria y Tolerancia costo del boleto 2019 El museo tiene 2 precios, uno regular y otro con descuento. Las rebajas aplican para estudiantes y maestros con credencial vigente y para adultos mayores de 60 años con credencial del INAPAM. Los precios son: ◦Recorrido libre: Regular 90 MXN / Con descuento 70 MXN. ◦Recorrido con guía o audio-guía: Regular 110 MXN / Con descuento 90 MXN. ◦Isla MYT Sésamo: Regular 90 MXN / Con descuento (incluye niños de 4-10 años): 70 MXN. ◦Exposiciones temporales: Regular 30 MXN / Con descuento 15 MXN. Museo Memoria y Tolerancia cursos El Centro Educativo del museo ofrece cursos presenciales y en línea relacionados con 5 ejes temáticos: Memoria, Tolerancia, Humanidad, Actualidad y Capacitación de Docentes. Los cursos presenciales incluyen conferencias y la transmisión en vivo de eventos mundiales relevantes para los derechos humanos y la paz. A través de su Sede Externa Íbero, el museo trabaja conjuntamente con la Universidad Iberoamericana en la ejecución de programas educativos relacionados con derecho, comunicación y humanidades. Experiencia en el Museo Memoria y Tolerancia Los visitantes califican el recorrido del museo como una visita inolvidable. Algunos testimonios a través del portal tripadvisor son las siguientes: “Toca las fibras más sensibles del ser humano”. “Alberga la memoria histórica de diversos países recordando temas difíciles como los genocidios”. “Lugar bien diseñado, la museografía de primer nivel”. “De los mejores del mundo respecto al tema de la persecución y exterminio de los judíos por parte de los nazis”. El museo se encuentra en CDMX, en Plaza Juárez, centro histórico, frente al Hemiciclo Juárez y al lado de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Museo Memoria y Tolerancia reflexión El museo permite reflexionar sobre las atrocidades que son capaces de cometer algunos seres humanos contra otros y sobre la responsabilidad que todos tenemos como ciudadanos para evitar que sigan ocurriendo genocidios. También permite recordar que ha habido eminentes seres humanos como Gandhi, Mandela y Luther King, que dedicaron su vida a luchar por los derechos humanos. Si no conoces el Museo Memoria y Tolerancia, deberías incluir su recorrido entre tus próximas actividades. No te arrepentirás por todo lo que verás y aprenderás. Invita a tus amigos a realizar un tour por el museo y envíales el artículo para que también sepan todo lo que pueden conocer en este recinto museístico.
Es un museo de la Ciudad de México, localizado en el Centro Histórico de la Ciudad de México, en el número 16 de la calle Justo Sierra. Colegio Chico El Antiguo Colegio de San Ildefonso es una de las edificaciones coloniales más destacadas del Centro Histórico de la Ciudad de México. Está ubicado en el número 16 de la calle Justo Sierra, entre las calles República de Argentina y El Carmen. La construcción del conjunto inició con el Colegio Chico (que actualmente ocupa el Museo de la Luz, de la Universidad Nacional Autónoma de México), cuya portada presenta en el nicho central la imagen de la Virgen del Rosario, tallada en tecalli (alabastro poblano). Colegio Grande El Colegio Grande ostenta en su fachada un relieve en mármol de San Ildefonso recibiendo la casulla de manos de la Virgen María, así como el escudo real de Castilla y León. Anfiteatro Simón Bolívar Mural La creación, el primero elaborado por Diego Rivera (en 1922), en el interior del Anfiteatro Simón Bolívar, en el Antiguo Colegio de San Ildefonso (en ese entonces de la Escuela Nacional Preparatoria, de la entonces llamada Universidad Nacional de México; hoy uno de los centros culturales de la Universidad Nacional Autónoma de México), en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Obra del arquitecto Samuel Chávez concluida en 1910, el 22 de septiembre de ese año fue sede de la inauguración de la Universidad Nacional de México. En 1930, recibió el nombre Simón Bolívar, con motivo del centenario del fallecimiento del libertador. En 1931, se concluyó el proyecto original. Incluye, en su escenario, el primer mural elaborado por Diego Rivera, La creación). El vestíbulo fue decorado por Fernando Leal. Historia del edificio Compañía de Jesús; siglo XVI Tras su llegada a la Nueva España en 1572, los miembros de la Compañía de Jesús iniciaron su labor religiosa y educativa en la Ciudad de México. Entre sus primeras fundaciones, se encuentra el Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo, al que siguió la fundación de los colegios de San Bernardo, de San Miguel y de San Gregorio. Alrededor de 1583, los jesuitas decidieron unirlos en un único colegio, el cual se consagró a San Ildefonso. El edificio original ocupaba únicamente el espacio que hoy se conoce como el Patio Chico.​ En el siglo XVII (hacia 1618), el rey Felipe III lo colocó bajo su patrocinio, con lo cual el colegio adquirió la categoría de Real y Más Antiguo, lo cual debió facilitar la construcción del llamado Patio de Pasantes. Se sabe que aquí se encontraba la capilla a la que asistían a misa los integrantes de la comunidad jesuita. Posteriormente, en el siglo XVIII se construiría el llamado Patio Grande, donde se colocaría la puerta principal de acceso al colegio. En el remate de la fachada, se colocó un relieve en mármol dedicado a San Ildefonso, que muestra al santo recibiendo su casulla de manos de la Virgen María. A fines de junio de 1767, por orden del rey Carlos III, se ordenó la expulsión de los jesuitas de todos los dominios españoles en América. A su salida, una parte del otrora colegio jesuita se convirtió en cuartel del regimiento de Flandes, otra parte se mantuvo como colegio bajo la administración del gobierno virreinal y del clero secular. Tras la independencia de México, fue sede temporal de la Escuela de Jurisprudencia y de la Escuela de Medicina. Guerra México-Estados Unidos de 1847; segunda intervención francesa Finalizada la guerra entre México y EUA, el general norteamericano Winfield Scott lo convirtió en cuartel de las tropas de ocupación de los Estados Unidos de América. Sus antiguos patios dieron descanso a parte del ejército de ocupación norteamericano (1847). Durante la Segunda Intervención Francesa, tras la salida de Benito Juárez de la Ciudad de México, el ejército francés también lo ocupó como cuartel del nuevo ejército de ocupación (1863). Consumada la guerra contra Francia y el Segundo Imperio en 1867, el espacio arquitectónico de San Ildefonso fue entregado a Gabino Barreda para convertirlo en la sede de la Escuela Nacional Preparatoria, según la Ley Orgánica de Instrucción Pública del 2 de diciembre de 1867, en la más estricta austeridad y contando con el apoyo del presidente Benito Juárez. El viejo portón de la calle de San Ildefonso se abrió, para iniciar clases, el 3 de febrero de 1868. La Escuela Nacional Preparatoria De 1867 a 1910, el edificio fue adaptado a las necesidades de la recién establecida Escuela Nacional Preparatoria. Los patios, antes concurridos por alumnos jesuitas, se fueron poblando por alumnos de preparatoria; la antigua capilla se convertiría en la biblioteca; se instaló un comedor, se colocaron los laboratorios en la planta alta del edificio, incluso se instaló un observatorio. En el Porfiriato Durante la presidencia de Porfirio Díaz Mori, la Escuela Nacional Preparatoria siguió creciendo. En 1904, se inició la ampliación del edificio original hacia el sur; en los dos predios adquiridos, se construyó el anexo de San Ildefonso, el cual incluía un conjunto de oficinas y el nuevo Anfiteatro. Culminada su construcción en 1910, fue estrenado para realizar la ceremonia inaugural de la Universidad Nacional de México el 22 de septiembre de 1910, en el centésimo aniversario de la independencia. En la Revolución mexicana Durante el periodo revolucionario, la vida en la preparatoria se vio afectada. Durante el gobierno de Victoriano Huerta, los alumnos participaron en algunos desfiles militares, incluso algunos se convirtieron en estafetas del ejército federal. Finalizada la Revolución, la vida escolar y académica de la preparatoria retomó nuevamente su cauce. La gran novedad fue la llegada de los muralistas, los cuales fueron ocupando con sus pinturas pasillos, escaleras, descansos y muros, desde el anfiteatro, el patio chico y el patio grande, con el apoyo de José Vasconcelos. El muralismo mexicano San Ildefonso se convirtió en el corazón del movimiento muralista; cuenta con murales de Diego Rivera, Fernando Leal, Jean Charlot, David Alfaro Siqueiros, Ramón Alva de la Canal, Fermín Revueltas y José Clemente Orozco. Personajes ilustres; historia de la UNAM La historia de San Ildefonso está íntimamente ligada a la historia de la Escuela Nacional Preparatoria y a la de la Universidad Nacional Autónoma de México. Ambas escuelas vieron la primera luz en sus muros; sus pasillos escucharon los primeros goyas (la porra oficial de la UNAM), y en sus aulas se escucharon las cátedras de Gabino Barreda, de Justo Sierra, de José Vasconcelos, de Ezequiel A. Chávez y de Vicente Lombardo Toledano, entre muchos otros, y por sus pasillos circularon, como estudiantes, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Luis Ernesto Miramontes, Francisco Savín, Miguel Alemán y Adolfo López Mateos. El Antiguo Colegio San Ildefonso fue sede de la Escuela Nacional Preparatoria y es hasta 1923 cuando, a través de Vicente Lombardo Toledano, se establecen los planteles 1 (diurno) y 3 (nocturno) de la preparatoria, que se trasladarían a sus respectivas nuevas sedes, a principios de 1980. Conflictos laborales y políticos Fue escenario también de conflictos durante la huelga de 1929​ y del movimiento estudiantil de 1968. Una de las puertas de acceso del plantel fue volada por un bazucazo. En 1982, se estableció en San Ildefonso el Programa Multidisciplinario Justo Sierra, que se vio enriquecido con el establecimiento del Museo de la Escuela Nacional Preparatoria para la Educación y el Arte (MENPEA), de 1986 a 1990. Murales En 1874, Gabino Barreda autorizó a Juan Cordero la realización del primer mural en el cubo de la escalera del segundo piso, titulado Triunfos de la ciencia y el trabajo sobre la envidia y la ignorancia. Cuando José Vasconcelos asumió como secretario de Educación Pública, la Escuela Nacional Preparatoria abrió sus puertas a un amplio grupo de pintores, que a partir de 1922 se dedicaron a embellecer sus muros: Anfiteatro "Simón Bolívar": en este espacio, Diego Rivera pintó a la encáustica su primer mural, conocido como La creación (1922). En el vestíbulo del mismo espacio, Fernando Leal realizó al fresco la serie mural titulada Epopeya bolivariana (1930-1942). Patio Chico: en este espacio, David Alfaro Siqueiros elaboró los murales: Los elementos o el espíritu de Occidente (1923), El llamado de la libertad o Los ángeles de la liberación (1923), Los mitos (1924) y El entierro del obrero sacrificado (1924). En el pasillo que enmarca la entrada principal que da a la calle de San Ildefonso, Ramón Alva de la Canal realizó al fresco El desembarco de los españoles y la cruz plantada en tierras nuevas (1922-1923); enfrente de éste, Fermín Revueltas trabajó a la encáustica la Alegoría de la Virgen de Guadalupe. Patio Grande: en los laterales de la escalera de acceso, José Clemente Orozco pintó al fresco Hombres sedientos (1923-1924) y Los ingenieros (1926); en el cubo de la escalera del primer piso, él mismo realizó los murales Cortés y la Malinche (1926), Razas aborígenes (1923-1924), Franciscanos (1923-1924), Juventud (1923-1924) y Constructores. En el cubo de la escalera del segundo piso, Jean Charlot plasmó su visión sobre la Masacre en el Templo Mayor o La conquista de Tenochtitlan (1922-1923), enfrente del cual Fernando Leal pintó La fiesta del señor de Chalma (1922-1923). En el lugar en el que estaba el mural de Cordero, se colocó un vitral, titulado La bienvenida. Muros del lado norte del Patio Grande: José Clemente Orozco realizó la serie mural más grande, todas las pinturas se realizaron al fresco: Planta baja: Maternidad (1923-1924), Destrucción del viejo orden (1926), La trinchera (1926), La huelga (1924-1926), Trinidad revolucionaria (1923-1924), Banquete de los ricos (1923-1924). Primer piso: Aristócratas (1923-1924), La alcancía (1923-1924), Basurero de los símbolos (1923-1924), Acechanzas (1923-1924), La libertad (1923-1924), Jehová entre los ricos y los pobres o El Juicio final (1923-1924) y La ley y la justicia (1923-1924). Segundo piso: Revolucionarios (1926), La familia (1926), La despedida (1926), Trabajadores (1926), La bendición (1926), El sepulturero (1926) y Mujeres llorando (1926). Actualidad Exposición el Antiguo Colegio de San Ildefonso.El conjunto tiene hoy día tres niveles, con tres patios (Chico, de Pasantes y Grande), con fachadas recubiertas con tezontle; la edificada al sur, entre 1907 y 1931, tiene dos pequeños patios, con el Anfiteatro Simón Bolívar, obra del arquitecto Samuel Chávez, concluido en 1910, y el área de oficinas. Fue sede del Museo de la Escuela Nacional Preparatoria (MENPEA). Su acervo estuvo constituido por los murales realizados por David Alfaro Siqueiros (Patio Chico), Ramón Alva de la Canal y Roberto Montenegro (puerta norte); José Clemente Orozco (muros del patio grande); Fernando Alva de la Canal, Jean Charlot y José Clemente Orozco (escaleras centrales); Diego Rivera y Fernando Leal (Anfiteatro Simón Bolívar), además del material e instrumental de los laboratorios de química, zoología, botánica. La sillería de coro de la antigua Iglesia de San Agustín de la Ciudad de México, obra del maestro ensamblador Salvador de Ocampo (ca. 1665-1732), se conserva y se exhibe desde finales de 1890 en el Salón El Generalito (llamado así para distinguirlo del Salón General de la Real y Pontificia Universidad de México), espacio que también exhibe óleos con retratos de personajes diversos del antiguo colegio, varios de ellos anónimos, otros obra de Miguel Cabrera, José de Alcíbar y Andrés López.3​ La Capilla se inauguró en diciembre de 1739, y se utiliza como sala de exposiciones. La Sacristía, en el corredor norte del Patio de Pasantes, incluye dos lienzos de Francisco Antonio Vallejo.3​ En 1983, la Filmoteca de la UNAM pasó a tener su sede en el Patio Chico. En 1992, el edificio fue restaurado para albergar la exposición México: Esplendores de 30 siglos. Desde entonces, el Antiguo Colegio de San Ildefonso es un recinto del patrimonio universitario, administrado por un mandato tripartita, integrado por la Universidad Nacional Autónoma de México, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (hoy Secretaría de Cultura) y el Gobierno de la Ciudad de México. Funciona como centro cultural y de exposiciones temporales. En el 2011, la Filmoteca de la UNAM se trasladó a la Ciudad Universitaria, y los espacios del Patio Chico pasaron a ser ocupados por el Museo de la Luz. Otros acontecimientos El Antiguo Colegio de San Ildefonso ha sido escenario también de conflictos: por ejemplo, durante la huelga de 1929 y el movimiento estudiantil de 1968. Una de las puertas de acceso del plantel fue volada por un bazukazo. En 1982, se fundó el Programa Multidisciplinario Justo Sierra, que se vio enriquecido con el establecimiento del Museo de la Escuela Nacional Preparatoria para la Educación y el Arte (MENPEA), de 1986 a 1990. Dedicado a exposiciones temporales, cuenta además con un acervo propio, forjado cuando este era un importante colegio jesuita y cuando fue sede de la Escuela Nacional Preparatoria de la Universidad Nacional de México, entre 1867 y 1989, además del destacado conjunto de murales realizados en sus muros entre 1922 y 1940 por los más destacados artistas del muralismo mexicano.
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Former College of San Ildefonso
16 Justo Sierra
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Es un museo de la Ciudad de México, localizado en el Centro Histórico de la Ciudad de México, en el número 16 de la calle Justo Sierra. Colegio Chico El Antiguo Colegio de San Ildefonso es una de las edificaciones coloniales más destacadas del Centro Histórico de la Ciudad de México. Está ubicado en el número 16 de la calle Justo Sierra, entre las calles República de Argentina y El Carmen. La construcción del conjunto inició con el Colegio Chico (que actualmente ocupa el Museo de la Luz, de la Universidad Nacional Autónoma de México), cuya portada presenta en el nicho central la imagen de la Virgen del Rosario, tallada en tecalli (alabastro poblano). Colegio Grande El Colegio Grande ostenta en su fachada un relieve en mármol de San Ildefonso recibiendo la casulla de manos de la Virgen María, así como el escudo real de Castilla y León. Anfiteatro Simón Bolívar Mural La creación, el primero elaborado por Diego Rivera (en 1922), en el interior del Anfiteatro Simón Bolívar, en el Antiguo Colegio de San Ildefonso (en ese entonces de la Escuela Nacional Preparatoria, de la entonces llamada Universidad Nacional de México; hoy uno de los centros culturales de la Universidad Nacional Autónoma de México), en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Obra del arquitecto Samuel Chávez concluida en 1910, el 22 de septiembre de ese año fue sede de la inauguración de la Universidad Nacional de México. En 1930, recibió el nombre Simón Bolívar, con motivo del centenario del fallecimiento del libertador. En 1931, se concluyó el proyecto original. Incluye, en su escenario, el primer mural elaborado por Diego Rivera, La creación). El vestíbulo fue decorado por Fernando Leal. Historia del edificio Compañía de Jesús; siglo XVI Tras su llegada a la Nueva España en 1572, los miembros de la Compañía de Jesús iniciaron su labor religiosa y educativa en la Ciudad de México. Entre sus primeras fundaciones, se encuentra el Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo, al que siguió la fundación de los colegios de San Bernardo, de San Miguel y de San Gregorio. Alrededor de 1583, los jesuitas decidieron unirlos en un único colegio, el cual se consagró a San Ildefonso. El edificio original ocupaba únicamente el espacio que hoy se conoce como el Patio Chico.​ En el siglo XVII (hacia 1618), el rey Felipe III lo colocó bajo su patrocinio, con lo cual el colegio adquirió la categoría de Real y Más Antiguo, lo cual debió facilitar la construcción del llamado Patio de Pasantes. Se sabe que aquí se encontraba la capilla a la que asistían a misa los integrantes de la comunidad jesuita. Posteriormente, en el siglo XVIII se construiría el llamado Patio Grande, donde se colocaría la puerta principal de acceso al colegio. En el remate de la fachada, se colocó un relieve en mármol dedicado a San Ildefonso, que muestra al santo recibiendo su casulla de manos de la Virgen María. A fines de junio de 1767, por orden del rey Carlos III, se ordenó la expulsión de los jesuitas de todos los dominios españoles en América. A su salida, una parte del otrora colegio jesuita se convirtió en cuartel del regimiento de Flandes, otra parte se mantuvo como colegio bajo la administración del gobierno virreinal y del clero secular. Tras la independencia de México, fue sede temporal de la Escuela de Jurisprudencia y de la Escuela de Medicina. Guerra México-Estados Unidos de 1847; segunda intervención francesa Finalizada la guerra entre México y EUA, el general norteamericano Winfield Scott lo convirtió en cuartel de las tropas de ocupación de los Estados Unidos de América. Sus antiguos patios dieron descanso a parte del ejército de ocupación norteamericano (1847). Durante la Segunda Intervención Francesa, tras la salida de Benito Juárez de la Ciudad de México, el ejército francés también lo ocupó como cuartel del nuevo ejército de ocupación (1863). Consumada la guerra contra Francia y el Segundo Imperio en 1867, el espacio arquitectónico de San Ildefonso fue entregado a Gabino Barreda para convertirlo en la sede de la Escuela Nacional Preparatoria, según la Ley Orgánica de Instrucción Pública del 2 de diciembre de 1867, en la más estricta austeridad y contando con el apoyo del presidente Benito Juárez. El viejo portón de la calle de San Ildefonso se abrió, para iniciar clases, el 3 de febrero de 1868. La Escuela Nacional Preparatoria De 1867 a 1910, el edificio fue adaptado a las necesidades de la recién establecida Escuela Nacional Preparatoria. Los patios, antes concurridos por alumnos jesuitas, se fueron poblando por alumnos de preparatoria; la antigua capilla se convertiría en la biblioteca; se instaló un comedor, se colocaron los laboratorios en la planta alta del edificio, incluso se instaló un observatorio. En el Porfiriato Durante la presidencia de Porfirio Díaz Mori, la Escuela Nacional Preparatoria siguió creciendo. En 1904, se inició la ampliación del edificio original hacia el sur; en los dos predios adquiridos, se construyó el anexo de San Ildefonso, el cual incluía un conjunto de oficinas y el nuevo Anfiteatro. Culminada su construcción en 1910, fue estrenado para realizar la ceremonia inaugural de la Universidad Nacional de México el 22 de septiembre de 1910, en el centésimo aniversario de la independencia. En la Revolución mexicana Durante el periodo revolucionario, la vida en la preparatoria se vio afectada. Durante el gobierno de Victoriano Huerta, los alumnos participaron en algunos desfiles militares, incluso algunos se convirtieron en estafetas del ejército federal. Finalizada la Revolución, la vida escolar y académica de la preparatoria retomó nuevamente su cauce. La gran novedad fue la llegada de los muralistas, los cuales fueron ocupando con sus pinturas pasillos, escaleras, descansos y muros, desde el anfiteatro, el patio chico y el patio grande, con el apoyo de José Vasconcelos. El muralismo mexicano San Ildefonso se convirtió en el corazón del movimiento muralista; cuenta con murales de Diego Rivera, Fernando Leal, Jean Charlot, David Alfaro Siqueiros, Ramón Alva de la Canal, Fermín Revueltas y José Clemente Orozco. Personajes ilustres; historia de la UNAM La historia de San Ildefonso está íntimamente ligada a la historia de la Escuela Nacional Preparatoria y a la de la Universidad Nacional Autónoma de México. Ambas escuelas vieron la primera luz en sus muros; sus pasillos escucharon los primeros goyas (la porra oficial de la UNAM), y en sus aulas se escucharon las cátedras de Gabino Barreda, de Justo Sierra, de José Vasconcelos, de Ezequiel A. Chávez y de Vicente Lombardo Toledano, entre muchos otros, y por sus pasillos circularon, como estudiantes, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Luis Ernesto Miramontes, Francisco Savín, Miguel Alemán y Adolfo López Mateos. El Antiguo Colegio San Ildefonso fue sede de la Escuela Nacional Preparatoria y es hasta 1923 cuando, a través de Vicente Lombardo Toledano, se establecen los planteles 1 (diurno) y 3 (nocturno) de la preparatoria, que se trasladarían a sus respectivas nuevas sedes, a principios de 1980. Conflictos laborales y políticos Fue escenario también de conflictos durante la huelga de 1929​ y del movimiento estudiantil de 1968. Una de las puertas de acceso del plantel fue volada por un bazucazo. En 1982, se estableció en San Ildefonso el Programa Multidisciplinario Justo Sierra, que se vio enriquecido con el establecimiento del Museo de la Escuela Nacional Preparatoria para la Educación y el Arte (MENPEA), de 1986 a 1990. Murales En 1874, Gabino Barreda autorizó a Juan Cordero la realización del primer mural en el cubo de la escalera del segundo piso, titulado Triunfos de la ciencia y el trabajo sobre la envidia y la ignorancia. Cuando José Vasconcelos asumió como secretario de Educación Pública, la Escuela Nacional Preparatoria abrió sus puertas a un amplio grupo de pintores, que a partir de 1922 se dedicaron a embellecer sus muros: Anfiteatro "Simón Bolívar": en este espacio, Diego Rivera pintó a la encáustica su primer mural, conocido como La creación (1922). En el vestíbulo del mismo espacio, Fernando Leal realizó al fresco la serie mural titulada Epopeya bolivariana (1930-1942). Patio Chico: en este espacio, David Alfaro Siqueiros elaboró los murales: Los elementos o el espíritu de Occidente (1923), El llamado de la libertad o Los ángeles de la liberación (1923), Los mitos (1924) y El entierro del obrero sacrificado (1924). En el pasillo que enmarca la entrada principal que da a la calle de San Ildefonso, Ramón Alva de la Canal realizó al fresco El desembarco de los españoles y la cruz plantada en tierras nuevas (1922-1923); enfrente de éste, Fermín Revueltas trabajó a la encáustica la Alegoría de la Virgen de Guadalupe. Patio Grande: en los laterales de la escalera de acceso, José Clemente Orozco pintó al fresco Hombres sedientos (1923-1924) y Los ingenieros (1926); en el cubo de la escalera del primer piso, él mismo realizó los murales Cortés y la Malinche (1926), Razas aborígenes (1923-1924), Franciscanos (1923-1924), Juventud (1923-1924) y Constructores. En el cubo de la escalera del segundo piso, Jean Charlot plasmó su visión sobre la Masacre en el Templo Mayor o La conquista de Tenochtitlan (1922-1923), enfrente del cual Fernando Leal pintó La fiesta del señor de Chalma (1922-1923). En el lugar en el que estaba el mural de Cordero, se colocó un vitral, titulado La bienvenida. Muros del lado norte del Patio Grande: José Clemente Orozco realizó la serie mural más grande, todas las pinturas se realizaron al fresco: Planta baja: Maternidad (1923-1924), Destrucción del viejo orden (1926), La trinchera (1926), La huelga (1924-1926), Trinidad revolucionaria (1923-1924), Banquete de los ricos (1923-1924). Primer piso: Aristócratas (1923-1924), La alcancía (1923-1924), Basurero de los símbolos (1923-1924), Acechanzas (1923-1924), La libertad (1923-1924), Jehová entre los ricos y los pobres o El Juicio final (1923-1924) y La ley y la justicia (1923-1924). Segundo piso: Revolucionarios (1926), La familia (1926), La despedida (1926), Trabajadores (1926), La bendición (1926), El sepulturero (1926) y Mujeres llorando (1926). Actualidad Exposición el Antiguo Colegio de San Ildefonso.El conjunto tiene hoy día tres niveles, con tres patios (Chico, de Pasantes y Grande), con fachadas recubiertas con tezontle; la edificada al sur, entre 1907 y 1931, tiene dos pequeños patios, con el Anfiteatro Simón Bolívar, obra del arquitecto Samuel Chávez, concluido en 1910, y el área de oficinas. Fue sede del Museo de la Escuela Nacional Preparatoria (MENPEA). Su acervo estuvo constituido por los murales realizados por David Alfaro Siqueiros (Patio Chico), Ramón Alva de la Canal y Roberto Montenegro (puerta norte); José Clemente Orozco (muros del patio grande); Fernando Alva de la Canal, Jean Charlot y José Clemente Orozco (escaleras centrales); Diego Rivera y Fernando Leal (Anfiteatro Simón Bolívar), además del material e instrumental de los laboratorios de química, zoología, botánica. La sillería de coro de la antigua Iglesia de San Agustín de la Ciudad de México, obra del maestro ensamblador Salvador de Ocampo (ca. 1665-1732), se conserva y se exhibe desde finales de 1890 en el Salón El Generalito (llamado así para distinguirlo del Salón General de la Real y Pontificia Universidad de México), espacio que también exhibe óleos con retratos de personajes diversos del antiguo colegio, varios de ellos anónimos, otros obra de Miguel Cabrera, José de Alcíbar y Andrés López.3​ La Capilla se inauguró en diciembre de 1739, y se utiliza como sala de exposiciones. La Sacristía, en el corredor norte del Patio de Pasantes, incluye dos lienzos de Francisco Antonio Vallejo.3​ En 1983, la Filmoteca de la UNAM pasó a tener su sede en el Patio Chico. En 1992, el edificio fue restaurado para albergar la exposición México: Esplendores de 30 siglos. Desde entonces, el Antiguo Colegio de San Ildefonso es un recinto del patrimonio universitario, administrado por un mandato tripartita, integrado por la Universidad Nacional Autónoma de México, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (hoy Secretaría de Cultura) y el Gobierno de la Ciudad de México. Funciona como centro cultural y de exposiciones temporales. En el 2011, la Filmoteca de la UNAM se trasladó a la Ciudad Universitaria, y los espacios del Patio Chico pasaron a ser ocupados por el Museo de la Luz. Otros acontecimientos El Antiguo Colegio de San Ildefonso ha sido escenario también de conflictos: por ejemplo, durante la huelga de 1929 y el movimiento estudiantil de 1968. Una de las puertas de acceso del plantel fue volada por un bazukazo. En 1982, se fundó el Programa Multidisciplinario Justo Sierra, que se vio enriquecido con el establecimiento del Museo de la Escuela Nacional Preparatoria para la Educación y el Arte (MENPEA), de 1986 a 1990. Dedicado a exposiciones temporales, cuenta además con un acervo propio, forjado cuando este era un importante colegio jesuita y cuando fue sede de la Escuela Nacional Preparatoria de la Universidad Nacional de México, entre 1867 y 1989, además del destacado conjunto de murales realizados en sus muros entre 1922 y 1940 por los más destacados artistas del muralismo mexicano.
El Museo del Templo Mayor abrió sus puertas el 12 de octubre de 1987 y ha recibido, hasta ahora, a más de trece millones de visitantes. Su creación fue consecuencia de las excavaciones arqueológicas realizadas por el Proyecto Templo Mayor en su primera temporada, entre 1978 y 1982, las cuales se hicieron bajo la dirección de Eduardo Matos Moctezuma y permitieron recuperar una colección de más de 7 mil objetos, así como los vestigios del Templo Mayor de Tenochtitlan y de algunos edificios aledaños. Todo ello dio origen a la iniciativa de edificar un museo de sitio para exhibir dicha colección y, al mismo tiempo, complementar la visita de la zona arqueológica. Este recinto se distribuye en ocho salas, cuatro en su costado sur y otras tantas en su costado norte. El proyecto museográfico original se basa en la distribución misma del Templo Mayor, en el cual se rendía culto a dos divinidades: a Huitzilopochtli, dios solar de la guerra y patrón de los mexicas, cuya capilla se encontraba en el lado sur del edificio, y a Tláloc, dios de la lluvia vinculado de manera directa con la agricultura, cuyo templo ocupaba el lado norte. De esa manera, las cuatro primeras salas están dedicadas a Huitzilopochtli y en un sentido amplio a la guerra, incluyendo los productos obtenidos por los mexicas a través de sus conquistas territoriales, mientras las cuatro últimas tratan sobre Tláloc, la agricultura y la explotación que los mexicas hicieron de los recursos naturales en general. El lugar principal del vestíbulo lo ocupa, desde el año 2010, el magnífico e impresionante relieve policromado que representa a la diosa de la Tierra, Tlaltecuhtli, la mayor pieza escultórica de factura mexica que se ha encontrado. Su hallazgo tuvo lugar el 2 de octubre de 2006 y puede apreciarse su policromía original gracias a un magnífico trabajo de restauración. Por su parte, en la parte central del segundo nivel del museo se encuentra la otra pieza estelar de este recinto: el gran monolito circular que representa en relieve a la diosa lunar, Coyolxauhqui; su gran importancia obedece no sólo a su magnitud y belleza, sino también porque fue gracias a su hallazgo accidental, ocurrido en la madrugada del 21 de febrero de 1978, que dieron inicio las excavaciones del Proyecto Templo Mayor, cuyo fruto es todo lo que hoy día puede apreciar quien visita este lugar. El quehacer cotidiano de todo el personal que labora en el Museo del Templo Mayor se encamina a cumplir con los objetivos generales del Instituto Nacional de Antropología e Historia, los cuales son investigar, difundir, conservar y proteger el patrimonio prehispánico y colonial de México. Al mismo tiempo, su colección se ha visto incrementada, gracias a los trabajos que ha venido realizando el Programa de Arqueología Urbana en el perímetro del antiguo recinto sagrado de Tenochtitlan desde 1991, mientras sus aportes al conocimiento de la sociedad mexica han sido constantes y fructíferos, a través de los estudios realizados por el equipo de investigadores del museo.
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Templo Mayor Museum
8 Seminario
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El Museo del Templo Mayor abrió sus puertas el 12 de octubre de 1987 y ha recibido, hasta ahora, a más de trece millones de visitantes. Su creación fue consecuencia de las excavaciones arqueológicas realizadas por el Proyecto Templo Mayor en su primera temporada, entre 1978 y 1982, las cuales se hicieron bajo la dirección de Eduardo Matos Moctezuma y permitieron recuperar una colección de más de 7 mil objetos, así como los vestigios del Templo Mayor de Tenochtitlan y de algunos edificios aledaños. Todo ello dio origen a la iniciativa de edificar un museo de sitio para exhibir dicha colección y, al mismo tiempo, complementar la visita de la zona arqueológica. Este recinto se distribuye en ocho salas, cuatro en su costado sur y otras tantas en su costado norte. El proyecto museográfico original se basa en la distribución misma del Templo Mayor, en el cual se rendía culto a dos divinidades: a Huitzilopochtli, dios solar de la guerra y patrón de los mexicas, cuya capilla se encontraba en el lado sur del edificio, y a Tláloc, dios de la lluvia vinculado de manera directa con la agricultura, cuyo templo ocupaba el lado norte. De esa manera, las cuatro primeras salas están dedicadas a Huitzilopochtli y en un sentido amplio a la guerra, incluyendo los productos obtenidos por los mexicas a través de sus conquistas territoriales, mientras las cuatro últimas tratan sobre Tláloc, la agricultura y la explotación que los mexicas hicieron de los recursos naturales en general. El lugar principal del vestíbulo lo ocupa, desde el año 2010, el magnífico e impresionante relieve policromado que representa a la diosa de la Tierra, Tlaltecuhtli, la mayor pieza escultórica de factura mexica que se ha encontrado. Su hallazgo tuvo lugar el 2 de octubre de 2006 y puede apreciarse su policromía original gracias a un magnífico trabajo de restauración. Por su parte, en la parte central del segundo nivel del museo se encuentra la otra pieza estelar de este recinto: el gran monolito circular que representa en relieve a la diosa lunar, Coyolxauhqui; su gran importancia obedece no sólo a su magnitud y belleza, sino también porque fue gracias a su hallazgo accidental, ocurrido en la madrugada del 21 de febrero de 1978, que dieron inicio las excavaciones del Proyecto Templo Mayor, cuyo fruto es todo lo que hoy día puede apreciar quien visita este lugar. El quehacer cotidiano de todo el personal que labora en el Museo del Templo Mayor se encamina a cumplir con los objetivos generales del Instituto Nacional de Antropología e Historia, los cuales son investigar, difundir, conservar y proteger el patrimonio prehispánico y colonial de México. Al mismo tiempo, su colección se ha visto incrementada, gracias a los trabajos que ha venido realizando el Programa de Arqueología Urbana en el perímetro del antiguo recinto sagrado de Tenochtitlan desde 1991, mientras sus aportes al conocimiento de la sociedad mexica han sido constantes y fructíferos, a través de los estudios realizados por el equipo de investigadores del museo.

Tacuba 15, Col. Centro, Alcaldía Cuauhtémoc, C.P. 06000 De la mano del ambiente del Palacio de la Inquisición, este museo expone de manera permanente una composición de más de 72 instrumentos de tortura y humillación, característicos de la Santa Inquisición y otras autoridades correspondientes a la Edad Media. Durante un largo período, esta exposición estuvo en Palacio de Minería. El museo cuenta con una colección de 72 artefactos que durante la historia de la humanidad llegaron a utilizarse con el fin de torturar a algunos desafortunados, ahí podrás conocer técnicas y contextos a demás de ver los objetos con los que se realizaban dichas torturas. El Museo de la Tortura es diferente a cualquier otro, pues sus galerías no guardan tesoros artísticos agradables a la vista. Se trata más bien de una exposición de más de 70 instrumentos utilizados durante la Santa Inquisición y por autoridades de la Edad Media, para torturar y humillar a personas. Pese a que no es un lugar a donde ir en familias, menos con los niños, sigue siendo muy atractivo de conocer.
Museo de la Tortura
Tacuba 15, Col. Centro, Alcaldía Cuauhtémoc, C.P. 06000 De la mano del ambiente del Palacio de la Inquisición, este museo expone de manera permanente una composición de más de 72 instrumentos de tortura y humillación, característicos de la Santa Inquisición y otras autoridades correspondientes a la Edad Media. Durante un largo período, esta exposición estuvo en Palacio de Minería. El museo cuenta con una colección de 72 artefactos que durante la historia de la humanidad llegaron a utilizarse con el fin de torturar a algunos desafortunados, ahí podrás conocer técnicas y contextos a demás de ver los objetos con los que se realizaban dichas torturas. El Museo de la Tortura es diferente a cualquier otro, pues sus galerías no guardan tesoros artísticos agradables a la vista. Se trata más bien de una exposición de más de 70 instrumentos utilizados durante la Santa Inquisición y por autoridades de la Edad Media, para torturar y humillar a personas. Pese a que no es un lugar a donde ir en familias, menos con los niños, sigue siendo muy atractivo de conocer.
Se encuentra ubicado en Guatemala 34, en el corazón del antiguo espacio ceremonial de México-Tenochtitlan. El predio sobre el que se levanta formaba parte del Mayorazgo Nava Chávez, que tuvo distintos dueños y usos a lo largo de los años. Un fragmento del viejo inmueble fue restaurado para alojar, a partir del 2006, al Museo Archivo de la Fotografía de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México. El edificio aún mantiene la llamativa decoración de su fachada, de tipo neomudéjar, caracterizada por estrellas de ocho puntas adornadas con cintas entrelazadas que forman lazos o ajaracas hexagonales a su alrededor. A razón de este motivo ornamental, ésta es también llamada la “Casa de las Ajaracas”. Es un espacio que tiene la vocación de trabajar activamente para difundir el patrimonio y la cultura visual a través de exposiciones, talleres, conferencias, proyecciones, mesas redondas, conciertos y otras actividades, desde su privilegiado enclave en el kilómetro cero de la capital. El museo cuenta con tres salas de exhibición y una sala de usos múltiples. Su archivo resguarda un importante acervo fotográfico que concentra más de dos millones de imágenes, que permiten apreciar el desarrollo y cambios que ha vivido la Ciudad de México durante casi un siglo.
Museo Archivo de la Fotografía
República de Guatemala 34 República de Guatemala
Se encuentra ubicado en Guatemala 34, en el corazón del antiguo espacio ceremonial de México-Tenochtitlan. El predio sobre el que se levanta formaba parte del Mayorazgo Nava Chávez, que tuvo distintos dueños y usos a lo largo de los años. Un fragmento del viejo inmueble fue restaurado para alojar, a partir del 2006, al Museo Archivo de la Fotografía de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México. El edificio aún mantiene la llamativa decoración de su fachada, de tipo neomudéjar, caracterizada por estrellas de ocho puntas adornadas con cintas entrelazadas que forman lazos o ajaracas hexagonales a su alrededor. A razón de este motivo ornamental, ésta es también llamada la “Casa de las Ajaracas”. Es un espacio que tiene la vocación de trabajar activamente para difundir el patrimonio y la cultura visual a través de exposiciones, talleres, conferencias, proyecciones, mesas redondas, conciertos y otras actividades, desde su privilegiado enclave en el kilómetro cero de la capital. El museo cuenta con tres salas de exhibición y una sala de usos múltiples. Su archivo resguarda un importante acervo fotográfico que concentra más de dos millones de imágenes, que permiten apreciar el desarrollo y cambios que ha vivido la Ciudad de México durante casi un siglo.
Londres 6, Col. Juárez, Alcaldía Cuauhtémoc, C.P. 06300 El Museo de Cera de la Ciudad de México, actualmente cuenta con una colección de mas de 230 figuras de personajes famosos de la historia, el arte, la política, el deporte, del mundo artístico, de la fantasía y del terror, todos ellos situados en escenarios estupendos y en una típica casa de la antigua colonia Juárez. Una figura de cera encierra mucho de magia, tanto en la forma en que atrae la mirada como en la imaginación que despierta. Salas de exhibición Salas temáticas: Artistas: Dalí, Van Gogh (sin oreja mutilada), Diego Rivera, Frida y Siqueiros. Tauromaquia: Independientemente de tu afición, esta sala es una de las más bonitas. Incluye a Plácido Domingo cantando en un palco. Historia de México: desde personajes de la Independencia –pasando por una sala donde se ubican los presidentes del siglo XX– hasta un AMLO que parece veinteañero. La única queja: ¿dónde está Porfirio Díaz? Historia Mundial: Presidentes de EUA, reyes europeos, Gandhi, Bill Gates –con unos tenis de colección. Religión: Papas, vírgenes y santos en una pequeña capilla. Deportes: Ronaldinho, Hugo Sánchez, Palencia (con la de Pumas, Cristiano Ronaldo. Hollywood: Tom Cruise, Elvis, Robert De Niro, Meryl Streep, Hugh Jackman y también celebridades nacionales de la Época de Oro del cine mexicano, la música popular y una figura interactiva de Adrián Uribe, o mejor dicho, de “El Vítor”. Terror: El mejor lugar de todo el museo y una de las salas más famosas de todos los museos de la ciudad. En una especie de calabozo se esconden criaturas míticas con sonido y movimiento, algunas son bastante tétricas: Exorcista, El Aro, monstruos clásicos, zombies Niños: Personajes de Cri-Crí, Harry Potter, Plaza Sésamo, Disney –Blancanieves con botox y sus siete enanos–, el Chavo del 8 y Superman, Batman, Iron Man y Spider-Man. Museo de Ripley (Aunque Usted no lo crea) En el mismo sitio del museo de cera se encuentra este original museo. El Museo de Ripley exhibe una de las mayores colecciones de objetos extraños y poco comunes, provenientes de los lugares que exploró el coleccionista y caricaturista estadounidense Robert L. Ripley. Este Museo internacional llegó a México en 1992 y se localiza en un edificio que simula un castillo medieval. Cuenta con 9 salas de exhibición totalmente renovadas, con toda clase de objetos extraños, como una réplica del hombre más alto del mundo, un juego de cubiertos para caníbal, cabezas humanas reducidas, una sala espacial con trajes de astronauta, entre otros. Existen varios Museos de Ripley alrededor del mundo en Canadá, Inglaterra, Australia, Dinamarca, Corea, Estados Unidos, Tailandia y Filipinas. México es el único país de Latinoamérica en que se encuentra este atractivo Museo que también tiene sedes en Veracruz y Guadalajara.
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Museo de Cera
4 y 6 Londres
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Londres 6, Col. Juárez, Alcaldía Cuauhtémoc, C.P. 06300 El Museo de Cera de la Ciudad de México, actualmente cuenta con una colección de mas de 230 figuras de personajes famosos de la historia, el arte, la política, el deporte, del mundo artístico, de la fantasía y del terror, todos ellos situados en escenarios estupendos y en una típica casa de la antigua colonia Juárez. Una figura de cera encierra mucho de magia, tanto en la forma en que atrae la mirada como en la imaginación que despierta. Salas de exhibición Salas temáticas: Artistas: Dalí, Van Gogh (sin oreja mutilada), Diego Rivera, Frida y Siqueiros. Tauromaquia: Independientemente de tu afición, esta sala es una de las más bonitas. Incluye a Plácido Domingo cantando en un palco. Historia de México: desde personajes de la Independencia –pasando por una sala donde se ubican los presidentes del siglo XX– hasta un AMLO que parece veinteañero. La única queja: ¿dónde está Porfirio Díaz? Historia Mundial: Presidentes de EUA, reyes europeos, Gandhi, Bill Gates –con unos tenis de colección. Religión: Papas, vírgenes y santos en una pequeña capilla. Deportes: Ronaldinho, Hugo Sánchez, Palencia (con la de Pumas, Cristiano Ronaldo. Hollywood: Tom Cruise, Elvis, Robert De Niro, Meryl Streep, Hugh Jackman y también celebridades nacionales de la Época de Oro del cine mexicano, la música popular y una figura interactiva de Adrián Uribe, o mejor dicho, de “El Vítor”. Terror: El mejor lugar de todo el museo y una de las salas más famosas de todos los museos de la ciudad. En una especie de calabozo se esconden criaturas míticas con sonido y movimiento, algunas son bastante tétricas: Exorcista, El Aro, monstruos clásicos, zombies Niños: Personajes de Cri-Crí, Harry Potter, Plaza Sésamo, Disney –Blancanieves con botox y sus siete enanos–, el Chavo del 8 y Superman, Batman, Iron Man y Spider-Man. Museo de Ripley (Aunque Usted no lo crea) En el mismo sitio del museo de cera se encuentra este original museo. El Museo de Ripley exhibe una de las mayores colecciones de objetos extraños y poco comunes, provenientes de los lugares que exploró el coleccionista y caricaturista estadounidense Robert L. Ripley. Este Museo internacional llegó a México en 1992 y se localiza en un edificio que simula un castillo medieval. Cuenta con 9 salas de exhibición totalmente renovadas, con toda clase de objetos extraños, como una réplica del hombre más alto del mundo, un juego de cubiertos para caníbal, cabezas humanas reducidas, una sala espacial con trajes de astronauta, entre otros. Existen varios Museos de Ripley alrededor del mundo en Canadá, Inglaterra, Australia, Dinamarca, Corea, Estados Unidos, Tailandia y Filipinas. México es el único país de Latinoamérica en que se encuentra este atractivo Museo que también tiene sedes en Veracruz y Guadalajara.
El Museo de la Ciudad de México es un recinto público ubicado en el antiguo palacio de los condes de Santiago de Calimaya, sobre la avenida Pino Suárez número 30, a tres cuadras de la Plaza de la Constitución (Zócalo). El museo está situado en el recinto que antiguamente fue un hermoso palacio virreinal cuya primera construcción se remonta a 1536. Desde entonces el edificio ha sido remodelado y modificado en varias ocasiones, tanto en su aspecto como en su funcionamiento, sirviendo como palacio de familias nobles, vecindad, locales comerciales y recinto cultural. El inmueble que alberga al museo, se edificó en 1776 por el arquitecto criollo Francisco Antonio Guerrero y Torres. Fue hasta 1931 -después de haber funcionado como palacio, vecindad y accesorias- que el antiguo Palacio de los Condes de Santiago de Calimaya fue declarado patrimonio nacional. Posteriormente, el año 1960 el Departamento del Distrito Federal decretó que el inmueble se convertiría en la sede del Museo oficial de la Ciudad de México mismo que abrió sus puertas el 31 de octubre de 1964, tras una remodelación realizada por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez. Exhibiciones y actividades​ El Museo de la Ciudad de México es un espacio abierto a los encuentros, un punto en el que se cruzan y entretejen las miradas más disímiles. En este espacio los visitantes tienen la oportunidad acceder a distintas manifestaciones artísticas y culturales que van desde exposiciones, conciertos, obras de teatro y danza, recitales, conferencias, presentaciones de libros, cursos y talleres, así como visitas guiadas especializadas para cada una de las exposiciones temporales y sobre la historia del edificio. Actualmente el museo cuenta con 11 salas de exhibición permanente entre ellas el estudio del pintor Joaquín Clausell en la planta alta del edificio, donde se encuentra el mural conocido como "La torre de las mil ventanas" una de las obras más representativas del pintor impresionista mexicano, una sala de música, una capilla y una sacristía que funcionan como museo de sitio para narrar la historia del recinto. En el año 2018 se inauguró la exposición "Miradas a la Ciudad. Espacio de reflexión urbana", una muestra permanente que reflexiona sobre el fenómeno urbano en la Ciudad de México, a través de un recorrido por ocho salas de exhibición que utilizan textos, objetos, obras de arte y tecnología para describir las diferentes facetas de la ciudad, desde su historia, concepción filosófica, problemáticas, sustentabilidad, arquitectura, urbanismo, festividades y movimientos sociales en la planta baja del recinto. Este recinto que pertenece a la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México cuenta con 16 salas para exposiciones temporales, que se modifican dependiendo de las necesidades de cada exposición y una sala de usos múltiples a un costado del mural de Joaquín Clausell. Su acervo está compuesto por una colección de alrededor de 2,600 piezas artísticas, documentos, objetos y muebles desde el s. XVII al s. XX. En su interior se encuentra la biblioteca Jaime Torres Bodet (el mayor acervo bibliográfico acerca de la Ciudad de México) que tiene como objetivo preservar, organizar y difundir el patrimonio documental sobre la Ciudad de México y cuenta con un total de 1590 volúmenes que datan del siglo XVIII a la fecha. Así mismo, el recinto alberga la librería Guillermo Tovar de Teresa perteneciente al Fondo de Cultura Económica. En el año 2014 se presentó la muestra "El exilio español en la Ciudad de México. Legado Cultural" una reflexión histórica sobre la influencia socio-cultural del exilio español en la Ciudad de México. En 2015 se presentó la exhibición "19/09/1985 7:19 A 30 años del sismo. Emergencia, solidaridad y cultura política" que reflejó el fenómeno natural sucedido en 1985 y el profundo impacto que ha tenido en la sociedad y sus valores, que a partir de la movilización independiente que se produjo en aquel momento, se proyectan hoy en día en una más amplia práctica de la vida en democracia en la Ciudad de México. La exhibición combinó recursos científicos, narrativos, audiovisuales, literarios, periodísticos y objetuales como instrumento educativo e informativo para recuperar la memoria histórica. En el año 2016 se presentó la muestra "Imágenes para ver-te. Una exhibición sobre el racismo en México" que reflexionó en torno al racismo en la sociedad mexicana a través de más de 200 piezas del siglo XVIII al siglo XXI, entre pinturas, objetos, fotografía, instalación, escultura, colecciones científicas, vídeo y documentos. Ese año también se inauguró la muestra “Luz e Imaginación” que llevó a los asistentes a tener una experiencia sensorial, sobre los cambios que ha habido en la Ciudad de México mediante el uso de arte contemporáneo y la tecnología utilizando diversos elementos como luces, vapor, agua y sonidos. En noviembre de 2017 se inauguró la muestra "La Ciudad de México en el arte. Travesía de ocho siglos" una exposición sobre las diversas expresiones artísticas que a lo largo de ocho siglos de historia han interpretado y narrado la Ciudad de México a través de disciplinas como pintura, escultura, literatura, arquitectura, música, cine, teatro, entre otras expresiones. Historia del Inmueble La historia del Antiguo Palacio de los Condes de Santiago de Calimaya, se remonta al año de 1527, cuando llega el Licenciado Juan Gutiérrez Altamirano a la Nueva España procedente de la isla de Cuba en donde había sido gobernador en 1524; para tomar el puesto de Corregidor de Texcoco y veedor de Hernán Cortés. Cuando Hernán Cortés reparte las tierras más cercanas al Templo Mayor Mexica entre sus compañeros de armas y colaboradores más allegados; le da el terreno ubicado en la entonces calle de Ixtapalapa a la esquina de la calle que va para el hospital de Nuestra Señora de la Concepción a Don Juan Gutiérrez Altamirano, quien poco antes había contraído nupcias con Juana Altamirano Pizarro, prima hermana del conquistador. En este periodo, según algunos planos, la casa perteneció a la tipología arquitectónica de “casa-fuerte”, es decir, una casa con elementos defensivos contra situaciones adversas. La descripción de la primera casa habitación construida por órdenes del Lic. Altamirano correspondía a un edificio de planta rectangular con apariencia de torre feudal de tres pisos con una puerta en la planta baja, en el piso intermedio cuatro ventanas y en el último había seis ventanas más. Todo el edificio tenía una techumbre cónica y un torreón a un costado. Fue hasta la tercera generación que a la familia se le otorgó el primer título nobiliario: “Condes de Santiago de Calimaya”; de Santiago porque eran devotos de Santiago Apóstol, patrono español; de Calimaya porque ese era el nombre del pueblo que se les dio en Encomienda y que les generó grandes riquezas. El título de conde le fue otorgado a Don Fernando Altamirano y Velasco, descendiente directo de Juan Gutiérrez Altamirano contrajo a su vez matrimonio con María de Velasco e Ibarra, nieta del virrey Luis de Velasco. Fernando Altamirano recibió la merced real de Felipe III de España en la que se le otorgó el título de conde de Santiago de Calimaya en 1616, y que se utilizó por catorce generaciones. Una época de auge económico y social vino para la familia Altamirano Velasco. La remodelación de la antigua casona señorial en la que habían habitado sus antecesores, estuvo a cargo del séptimo conde, ya que la edificación estaba muy dañada por los terremotos e inundaciones, y más que remodelación, fue una restructuración completa, pues el antiguo edificio fue derruido. Esta nueva construcción está relacionada con la promulgación de Las Reformas borbónicas en la Nueva España. Estas reformas hacían que pese a que los condes mantenían un estatus como nobles, muchas de sus propiedades serían embargadas por la Corona. Los condes sufrieron dificultades económicas en esta época, pero su estatus como nobles les permitió conseguir que la audiencia les permitiera gravar sus tierras, de modo que obtuviera dinero para la reedificación de su palacio. El palacio fue reconstruido a finales del Siglo XVIII, llevándose a cabo la obra entre 1776 y 1779 por el alarife criollo Francisco Antonio de Guerrero y Torres, autor de otras obras de gran importancia como el palacio de los marqueses de Jaral del Berrio y la capilla del Pocito. En la época virreinal, la calle de Pino Suárez (en aquel tiempo, calzada de Iztapalapa) era la calle de moda para las casas de la nobleza, que así quedaban alineadas con el Palacio Real. La fachada del palacio fue recubierta de tezontle y la portada y las ventanas con cantera. La casa estuvo habitada por la familia hasta 1964 lo cual es un caso excepcional, fue la única casa señorial ocupada por una familia noble novohispana hasta mediados del siglo XX, cuando tuvo que ser vendida debido a la crisis financiera de los propietarios, la familia Cervantes, quienes la vendieron al gobierno de Ciudad de México, el cual dispuso la fundación del museo en la casa. Arquitectura del Palacio​ En este Palacio virreinal, es posible apreciar las innovaciones que Guerrero y Torres implementó en sus construcciones, de igual forma, se distingue en ésta la última etapa del barroco mexicano. En la esquina inferior derecha se incluyó un elemento que ha sido objeto de diversas interpretaciones: una talla prehispánica con la imagen de una cabeza de serpiente. El remozamiento del palacio se hizo desde sus cimientos y es probable que en la excavación se haya encontrado este elemento y otros objetos. La casa se trazó en dos plantas, sin entresuelo y con dos patios como todas las casas señoriales. La capilla familiar era un símbolo de abolengo y de intensa actividad social. Los escudos de armas que coronan las arquerías del patio principal corresponden a la intención de resaltar el abolengo familiar, lo mismo ocurre con las gárgolas en forma de cañón que adornan todo el perímetro superior de la fachada y parte del portón mayor. Los leones que adornan el arranque de la escalera, así como los mascarones del portón principal tienen un aire orientalista, rasgo no muy común en la casa de los nobles. Otro elemento distintivo del palacio es la fuente en forma de concha ubicada en el patio mayor. Su desgaste nos sugiere que posiblemente haya sido labrada tiempo antes de la reedificación de la casona y que fue empotrada ahí tiempo después de concluir ésta. El motivo ornamental principal de la fuente es una nereida que toca la guitarra y mira hacia la capilla familiar; la connotación, evidentemente acuática, se ha dicho, es una posible referencia a los viajes ultramarinos que realizaron los condes como adelantados de las Islas Filipinas. Toda la parte central de la fachada corresponde al estilo barroco. En la parte superior, encontramos el escudo de armas de la familia, tallado en mármol blanco y que es en sí, la suma de los cuatro escudos de los linajes de mayor prestigio: Altamirano, Velasco, Castilla y Mendoza; se constituye además, como el primer símbolo de la nobleza alcanzada por la familia. El escudo esta flanqueado por dos atlantes coronados con laureles, símbolos de triunfo. Cabe señalar que el 2 de mayo de 1926, durante el gobierno de Guadalupe Victoria, se extinguieron para siempre los títulos de conde, marquéz, caballero y todos los de igual naturaleza. Se ordenó a partir de entonces, destruir los escudos de armas y demás signos que recordaran la antigua dependencia o enlace de América con España4​. El escudo de armas del Palacio de Condes de Santiago de Calimaya, entonces fue cubierto con un aplanado que lo ocultó y preservó hasta que en la década de 1930 fue rescatado, convirtiéndose en uno de los pocos y más antiguos escudos de nobleza que se han conservado en el Centro Histórico de la Ciudad de México. A lo largo toda la cornisa, gárgolas con forma de cañones labrados en cantera , representan los vínculos de la familia con el ejército y principalmente aluden al título nobiliario de Capitanes Generales de los Ejércitos del Norte. A propósito de éstos, Elisa Vargas Lugo, señala que originalmente había, sobre cada uno de los cañones, estatuas de soldados en tamaño natural talladas en piedra con todo y armadura. Una de estas piezas fue hallada cuando el Gobierno del Distrito Federal expropió el recinto, y actualmente forma parte del acervo del museo. Todos los balcones de la casa, tanto en la calle de Pino Suárez, como en la de República del Salvador, tienen en la parte superior símbolos conocidos como monogramas religiosos, relacionados a las devociones particulares de los Condes. De estos balcones sobresalen dos: el balcón que se ubica en la esquina surponiente de la casa, con vista hacia ambos lados de la calle, que pertenecía a la habitación principal. Debajo de éste, y como cimiento de la construcción, hay una cabeza de serpiente, otro ejemplo del fenómeno cultural del criollismo, que para el siglo XVIII había alcanzado su esplendor, pues representa ese pasado indígena glorioso y noble que se rescataba y que fue apropiado y resignificado. Como en la mayoría de las casas novohispanas, el acceso al interior del palacio era a través de una puerta de cedro blanco -que sustituyeron a las de pino y nogal-, con dos hojas que abarcan el total del vano, y que cuando se abrían completas permitían el paso de los carruajes, así como dos hojas más pequeñas destinadas a permitir el acceso de personas. Labradas con alegorías que explicaban la historia del linaje familiar, estas puertas fueron trabajadas e importadas de Filipinas y nos permiten hacer una lectura de los símbolos que denotaban el prestigio de los habitantes de este antiguo palacio. El patio central se encuentra rodeado por cuatro muros, de los cuales tres cuentan con arcadas y columnas, y sólo uno es liso. Las columnas, tanto las de la planta baja como las del primer piso, son de fuste liso y capitel toscano, con la salvedad de que del primer piso son más pequeñas, para dar un efecto de profundidad y altura. Los arcos que constituyen este espacio se conocen como arcos de tres puntos, y es así debido a que los alarifes, al momento de realizar el trazo de ellos, colocan tres círculos dentro de cada uno, y con líneas rectas unen los epicentros de estos, dando como resultado el trazo de un arco más bajo. Frente a la fuente, al otro lado del patio, encontramos las escaleras de acceso a la planta noble. Un arco trilobular considerablemente grande, decorado con motivos barrocos en la parte superior. En el arranque encontramos dos felinos custodiando el paso, no se sabe a ciencia cierta si se trata de leones, uno viejo y uno joven, o de un macho y una hembra, o de un león y una pantera, lo cierto es que tienen rasgos orientales, y que fueron elaborados por manos indígenas. Asumiendo que se trata de un león joven y uno viejo, es posible que los artesanos hayan recibido instrucciones sobre cómo elaborarlos, sin embargo, al no haber visto un león jamás en su vida, es probable que los hayan representado como “perros grandes”, de ahí que los cuerpos sean más bien parecidos a los xoloitzcuintle, perros considerados como sagrados para los antiguos mexicas, por ser aquellos que custodiaban el paso al inframundo. La escalera cuenta con 4 descansos y dos vías de acceso; desde la base se puede apreciar una forma octagonal, que está asociada con simbología religiosa, el octágono es una forma perfecta que representa el infinito y la pureza de espíritu, por lo que al pasar a través de ese octágono, nos encontramos en un espacio libre de energías negativas y más cercano a la pureza del alma. Una vez en la parte superior, apreciamos nuevamente el mismo arco trilobular de la planta baja, pero esta vez decorado con motivos geométricos, firma del arquitecto. Actualmente en este espacio salta a la vista un enorme candil que pende sobre las escaleras, mismo que fue construido a principios del siglo XX, mandado a hacer originalmente para decorar el salón de recepciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores ubicada frente a la Alameda central. Posteriormente, parte de la Secretaría fue reubicada sobre el eje central, de modo que ese candil fue guardado durante décadas, como parte del acervo histórico de la Ciudad, hasta que se decidió colocarlo en este palacio. Éste, cuyo estilo corresponde al Art Nouveau de origen francés y promovido en México por Porfirio Díaz, originalmente estaba chapado en plata, su forma en cornucopia de los brazos remite a la idea de abundancia. La fachada de la capilla corresponde al arte barroco, en la parte superior de esta, encontramos una cruz gamada, símbolo de la orden de caballeros de la corte de Carlos III, título otorgado a los condes por el Monarca. Encontramos en los costados columnas adosadas al muro de fuste estriado y capitel corintio compuesto, sostenidas por dos atlantes en su base. Vemos también, circundando el acceso, un arco de flores, en el cual hay dos rostros; se desconoce a ciencia cierta el significado de ellos, pero se presume que al haber sido realizado el trabajo ornamental por indígenas, éstos hayan decidido colocar los rostros aludiendo a deidades prehispánicas. De Palacio a vecindad​ A finales del Siglo XIX el palacio de los Condes de Santiago de Calimaya, quedó ubicada dentro del área comercial del centro. Poco a poco se establecieron comercios en accesorias que fueron rentadas para dichos fines. Los herederos de este inmueble continuaron la costumbre de rentar los cuartos interiores para vivienda, pero los cambios en la ciudad habían provocado que esta zona ya no fuera de aristócratas, sino popular y la fisonomía de la antigua casa señorial comenzó a modificarse en función de sus nuevos inquilinos. En la planta baja los cuartos tenían tapancos y entresuelo que daba mayores posibilidades espaciales a los habitantes. De la primera sección de la casa se trató de mantener la exclusividad para la familia, pero las necesidades de los locales comerciales y financieras de los arrendadores provocan que se fuera desgastando y olvidando el uso original de este espacio. La fuente del primer patio poco a poco se vio rodeada e incluso invadida por tuberías y otras instalaciones. La diferencia social entre los habitantes de los cuartos superiores y los inferiores comenzó a perderse. De vecindad a museo​ La importancia del antiguo Palacio de los Condes de Santiago de C